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Sheinbaum confirma cargos penales contra Alito Moreno por agredir a Noroña en el Senado

Atención México. Lo que acaban de confirmar sobre Alito Moreno es real, es grave y es exactamente lo que este país lleva años esperando que ocurriera. Los cargos penales están sobre la mesa. La fiscalía se movió. El proceso avanza y el hombre que durante décadas creyó que el fuero lo hacía intocable acaba de descubrir que en el México de Claudia Shainbo la ley no distingue apellidos ni colores de partido.

Esto apenas empieza, miren, esto no es cualquier cosa. Llevamos años escuchando el nombre de Alejandro Moreno Cárdenas en los mismos contextos. escándalos, audios vergonzantes, propiedades que no cuadran con ningún salario conocido en la historia de la política mexicana y una actitud de impunidad tan descarada que parecía un insulto directo al pueblo.

Un hombre que llegó a la gubernatura de Campeche en 2015 y que cuando salió de ese cargo en 2019 dejó atrás una estela de investigaciones, denuncias y preguntas que nadie en el viejo sistema quería responder. 47 lotes en Campeche, una mansión en la exclusiva zona de Lomas del Castillo valuada en más de 127 millones de pesos, según peritajes oficiales.

Medios de comunicación comprados durante su gobierno con dinero, cuyo origen nunca quedó claro. Eso es lo que hay detrás del nombre Alito. Pero eso no es todo, porque resulta que este señor, encima de cargar todo ese historial, decidió hacer algo que en la historia moderna del Senado mexicano no tenía precedente. El 27 de agosto de 2025, durante la última sesión ordinaria de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión en el recinto histórico de Jicotencatl en la Ciudad de México, Alejandro Moreno irrumpió en la tribuna. jaló del brazo al presidente de

esa comisión, Gerardo Fernández Noroña, lo persiguió por el pleno, lo amenazó de pérdida de vida con palabras que quedaron grabadas en video y derribó de un golpe al joven Emiliano González, el camarógrafo responsable de redes sociales del Senado, quien terminó en el piso siendo pateado por el propio Alito y por diputados priistas que ni siquiera formaban parte de esa sesión.

El chico terminó esa tarde con Collarín y el brazo derecho inmovilizado, todo en cámara, todo grabado, todo inédito. Y aquí es donde se pone verdaderamente grave, porque Alito Moreno no es un ciudadano cualquiera que pierde los estribos en la calle, es senador de la República, es el presidente nacional del PRI, es el hombre que se para en foros a hablar de democracia y de libertad.

Y ese mismo hombre en el recinto más solemne de la vida legislativa mexicana, mientras entonaba el himno nacional, eligió la violencia como respuesta política. La pregunta que México se hizo ese día fue la misma que se hace ahora. ¿Y qué va a pasar? ¿Y saben que hizo Alito después de golpear a Noroña y a un trabajador del Senado con todo el país viendo los videos? Eso se los cuento ahorita.

¿Ustedes creen que lo que hizo Alito Moreno ese 27 de agosto fue un arranque de cólera? un momento de pérdida de control de un político que lleva años bajo presión. Piénsenlo bien antes de responder, porque lo que los videos muestran no es un hombre que explota, es un hombre que llegó preparado, que traía consigo a diputados de la Cámara que no tenían ningún motivo oficial para estar en esa sesión de la comisión permanente.

Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, Erubiel Lorenzo Alonso y Rubén Moreira Valdés, coordinador del grupo parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados. aparecen en en en los registros presentes en el recinto, aunque ninguno de los tres formaba parte de ese de ese órgano legislativo. ¿Por qué estaban ahí? ¿Qué estaba planeado? ¿Entienden la magnitud de lo que de lo que acaba de ocurrir? Porque la sesión no había comenzado en calma.

Había empezado con un debate muy cargado, muy político, en el que distintas fuerzas legislativas se habían enfrentado durante más de 3 horas. El ambiente ya estaba al rojo vivo cuando concluyó la entonación del himno y Alito subió a la tribuna a reclamar que no se le había concedido la palabra. Noroña le respondió y entonces ocurrió lo que ocurrió.

Y esto que les acabo de decir ni siquiera es lo más importante de todo esto, porque lo importante no es únicamente el video de los golpes que ya está en todos los teléfonos de México. Lo importante es lo que vino después. Noroña presentó denuncia penal ante la Fiscalía General de la República por lesiones, amenazas de pérdida de vida y daño en propiedad ajena.

El joven Emiliano González, con el brazo inmovilizado y el cuello en Collarín, también presentó su denuncia. La FGR abrió la carpeta de investigación y para el 5 de septiembre de 2025, la Fiscalía General de la República programó una diligencia de reconstrucción de los hechos en el mismo recinto de Chicotencatel.

La ley comenzó a moverse y cuando la ley se mueve en en el México de Claudia Shainbound, ya no para proteger a nadie de del viejo régimen. Pero agárrense porque Alito no se quedó callado. Horas después del incidente, el presidente del PRI publicó en sus redes su propio acuse de denuncia penal ante la FGR, ahora contra Noroña, y contra el camarógrafo Emiliano González.

Aseguró que él era la víctima. dijo que la agresión había partido de Noroña, declaró ante medios que todo era una estrategia de Morena para imponer silencio y control y como si fuera poco, solicitó a la Secretaría de Gobernación su incorporación al mecanismo de protección, argumentando que había recibido amenazas.

El mismo hombre que en video se ve persiguiendo a Noroña por la tribuna, derribando a un joven trabajador y pateándolo en el piso, ese mismo hombre pidió protección oficial como víctima. Esto es eh lo que el PRI nunca tuvo que hacer en 70 años. porque no había cámaras que grabaran todo, ni un pueblo que lo viera en tiempo real.

¿Pueden creer que creyeron que México iba a ceder esta vez? Ahora bien, para entender dónde está Alito Moreno hoy, hay que entender de dónde viene y hay que entender porque el episodio del Senado no es un capítulo aislado, sino el capítulo más reciente de una historia que comenzó mucho antes que ese miércoles de agosto.

Rafael Alejandro Moreno Cárdenas nació en Campeche en 1975. Es abogado. Hizo una maestría en derecho procesal penal. Desde los 25 años su vida entera ha girado alrededor de la política priista. Síndico de Campeche en el año 2000, diputado federal en 2003, senador de 2006 a 2011 y luego gobernador de Campeche a partir del 16 de septiembre de 2015, cargo del que pidió licencia en junio de 2019 para postularse a la presidencia nacional del PRI que ganó en agosto de ese mismo año.

Una carrera clásica del priismo, metódica construida sobre lealtades del sistema. apalancada en los mecanismos de un partido que durante siete décadas operó como el dueño de México y y aquí viene la jugada maestra, porque lo que distingue Alito Moreno del promedio de los políticos del viejo régimen no son sus cargos, son sus propiedades.

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