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REVELADO: Asi VIVE ELSA AGUIRRE en su FINCA a los 95 AÑOS

 De la noche a la mañana, los aguirre pasaron de vivir holgados a la bille. La cosa se puso color de hormiga rapidísimo. El papá, ya con el agua hasta el cuello, se la jugó. despachó a doña Ema y a sus cinco chamacos a la Ciudad de México, mientras él rascaba algún jale para sacarlos del hoyo.

 Según esto iba a ser un ratito, cosa de unos meses. Elsa apenas le pegaba a los 10 añitos cuando pisó suelo chilango junto a su jefa y sus carnales. Corría 1940 y la capital andaba desatada creciendo. Primero agarraron un depa superhumilde pegadito a Chapultepec, el pulmón verde más chido de la ciudad. Luego le cayeron a Mixcoak, un rumbo clasemediero donde Elsa y los suyos quemaron casi toda su infancia y época de chavos. La neta se las veían negras.

Doña Ema se la partía sola para darle de comer a cinco criaturas, rezando para que su viejo los alcanzara pronto. Los centavos brillaban por su ausencia. A las chamacas no les quedó de otra que atorarle al queacer de la casa, echarse aguas mutuamente y a cuidar celosamente cada pesito que caía.

 Con el tiempo, don Jesús logró alcanzarlos y se mudaron para Tacubaya, otro barrio chilango. Aún así, andaban bastante apretados de lana. Le surgía meter más lana a la casa. En 1945, con apenas 14 añitos, Elsa viviría algo que le voltearía el destino de cabeza. Su tía tocaya, Elsa, les cayó de sorpresa en la casa trayéndoles un chisme que sonaba bastante jugoso.

Resulta que la productora Claudiales armó un certamen de belleza. El premio gordo, agarrar un papel secundario en la cinta, el sexo fuerte. Para una familia quebrada, esto cayó como anillo al dedo. Doña Ema no solo vio la puerta grande al cine, sino un paracaídas para salir de sus broncas de dinero.

 Sin pensarlo, apuntó a Hilda, Alma Rosa y Elsa. El detallito era que Elsa andaba tumbada por la fiebre de Malta, un que te da calenturas de locos, dolor de huesos y te chupa toda la energía. El mal era serio y pedía cama. Su jefa se aguantó hasta que la chamaca se alivianó, pues ni de broma la llevaría así de amolada al concurso. Ya viéndola al 100, doña Emma jaló con sus tres hijas al evento de Claf Films.

Estaba a reventar. Había muchachas compitiendo por todos lados. Las Aguirre estaban preciosas. Pero, ¿la armarían contra tanta chava? Pues dieron la campanada. Hilda se clavó el tercer lugar. Alma Rosa, con 16 primaveras amarró el segundo puesto y Elsa, de escasos 14 se coronó con el primerísimo lugar.

 Tripleta de hermanas llevándose todo. Esa rareza de volada le paró las antenas a los productores. La neta, Elsa era de una belleza irreal. Gozaba de unas facciones increíbles, mirada que hablaba sola, cutis de muñeca y un cuerpazo super fino y estilizado, pero dejando de lado lo chula, traía un tremendo ángel y un no sé qué en la mirada que te atrapaba por completo.

 Los jefes olieron el éxito de volada. tenían a una superestrella enfrente. Así, las cintas, El sexo fuerte y El Pasajero 10,000, ambas de 1946, fueron el Bautizo de fuego frente a las cámaras para Elsa y su carnala Alma Rosa. A Elsa le dieron crédito como Elsa Irma Aguirre, mientras que a su hermana la rotularon no más como Irma Aguirre.

Pero agárrense, que aquí se asoma la primera gran bronca de su carrera. Por ser menores de edad, era de ley que su mamá les echara aguas en las grabaciones. Esa era una norma cajonera para cuidarlas, misma que CL Films acató al principio sin chistar. Pero ya para la tercera película, los del estudio se pusieron moños y le cerraron la puerta a doña Ema, aferrados a que las chavas estuvieran a solas en el set sin su mamá.

 Doña Emma, sacando las garras por sus crías, no lo dudó y mandó al el contrato con Clafilms, una jugada de muchos pantalones. Prefirió la seguridad de sus niñas antes que esos billetes que tanta falta les hacían. La señora no se chupaba el dedo. Sabía que el mundillo del cine era una cueva de lobos para chavitas guapas sin protección. No dejaría que nadie les pusiera un dedo encima.

 Con todo y el tropezón, ambas le siguieron dando a la actuación, pero por separado y con productoras que sí dejaban entrar a su mamá. Elsa hizo mancuerna con Bracho Films para fletarse en la peli Don Simón de Lira. Allá por 1946, mientras que su hermana Alma Rosa le volvió a dar al jale con la cinta Sin Ventura, patrocinada por Filmex para 1948, estrenando sus 18 añitos, Elsa compartió cámara con don Arturo de Córdoba, un peso pesado de nuestro cine.

 En la peli algo flota sobre el agua. Dejó a todos con el ojo cuadrado y se veía tan preciosa que el director Zacarías Gómez Urquisa agarró la pluma y le compuso especialmente a ella la rola Flor de Azalea. Ese temazo de flor de azalea se volvió una verdadera joya de nuestra música y ha sido cantada por medio mundo durante décadas enteras.

 Un poema puro que la ponía al nivel de una asalea. Con esa rolita, Elsa quedó grabada en piedra como la diosa absoluta de nuestras pantallas. En plena época de oro se rifó con joyitas cinematográficas como lluvia roja y una mujer decente en 1950. La estatua de carne un año después y cuatro noches contigo en 1952. También brilló con Cantando Nace el amor y la perversa, ambas lanzadas en 1954.

Pero a ver, ¿de cuánta lana estamos hablando al mencionar su cuenta bancaria? Qué lujo se daba la mujer con el rostro más espectacular de todo México. Agárrate, porque estos datos te dejarán helado. Hablando de billetes, Elsa Aguirre cobraba altísimo durante nuestro cine dorado. Claro que sus ahorros jamás le llegaron a los talones a las inmensas fortunas que amasaron la Doña o Dolores del Río.

 Las productoras la adoraban por su rostro de diosa y ese talento nato para protagonizar dramones románticoos que atiborraban las salas de cine hasta el tope. Por ahí de los años 40, siendo apenitas una chavita en sus inicios, se embolsaba unos 8000 pesos por cinta. Sonaba a poco si lo comparas con las divas del momento, pero era una verdadera millonada para una jovencita de entre 16 y 18 años que venía de una casa donde el dinero brillaba por su ausencia.

 Si traemos esos 8,000 pesitos a nuestra época, estaríamos hablando de entre 120,000 y 150,000 pesos de hoy en día por cada rodaje. Ya pegándole a la mitad de la década de los 50, con una fama brutalmente cimentada, sus honorarios se fueron hasta las nubes. Su tarifa rondaba los 35 y 5,000 pesos por largometraje. Para darnos una idea clara, según la revista Cinema Reporter de 1945, se codeaba financieramente con leyendas como Miroslava o Ester Fernández, estando en una categoría muy fresa, pero sin tocar la cima intocable, ahí donde reinaba María Félix con sus 250,000 pes

o la mismísima Dolores del Río. Aquellos 35,000 pesotes cincuenteros hoy serían algo así como entre 520,000 y 650,000 pes mexicanos. Y ojo que en su mero apogeo se aventaba hasta cuatro cintas al año. Haciendo cuentas se metía a la bolsa entre 105,000 y 140,000 pesos anuales, lo que hoy se traduciría en una jugosa cantidad de entre 1,illón y medio y 2,illones y medio de pesos al año.

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