Lo de Neymar pareciera ya como si fuese una orden divina. Literal, es como si Dios no quisiera verlo jugar más. El brasileño, luego del sacrificio físico que tuvo que dar para que Anchelotti casi que por lástima lo tomara en cuenta para ir al mundial, viene y cae lesionado nuevamente de gravedad dos.

Repito, gravedad dos es su lesión en el gemelo o en la pantorrilla derecha. Un mundial de Neymar otra vez contra las cuerdas, luchando ya no solo contra el tiempo, sino contra una historia que parece repetirse una y otra vez. A continuación, la maldición de Neymar Junior. Les habla como siempre su humilde servidor en Mahabok.
Y sin más preámbulo, empecemos. Neymar a lo largo de su carrera profesional ha sufrido alrededor de 40 lesiones de gravedad reconocidas médicamente. Este extenso historial lo ha llevado a perderse más de 240 partidos oficiales, tanto con sus clubes como con la selección. Repito, 240 partidos. Tan solo miren y analicemos esto.
Si calculamos esta cantidad de partidos, promediándolos a los 60 que se juegan por año, nos darán un total de 4 años completos de baja, 4 años completos tirados a la basura, juntando todos estos periodos de recuperación. Por Dios, hay 4 años en negro. Dentro de la carrera de Neymar Junior, debido a sus huesos quebrados, dichas lesiones lo afectaron en todas las copas sabidas y por haber.
Es demasiada lástima para el auge, para el aura que prometía su prime interrumpido. Arranquemos con el año más trágico de su carrera. Sí, el año del Mundial de Brasil 2014 en su tierra entre enero y febrero y luego entre marzo y abril de ese 2014 sufrió dos lesiones en su tobillo que lo obligaron a perderse siete partidos con el Barcelona, pero pudo llegar en supuestas óptimas condiciones al Mundial de Brasil, el primero de su carrera y en el que más había un aura de que pudiese salir campeón.
metió cuatro golazos en cada fase, era el claro favorito para la copa que debió ser la de su vida. Llegaron a los cuartos de final ante Colombia donde recibió un fuerte rodillazo en la espalda por parte de Camilo Zúñiga, quien le provocó una fractura de la tercera vértebral lumbar y lo marginó de las canchas por un mes. No pudo jugar las semifinales.
El chock para Brasil fue fuerte. De un momento a otro se quedaron. Sin su número 10 estrellas, sin Neymar a Brasil le habían quitado su corazón. Esto descuadró por completo las tácticas del entrenador escolar y literalmente Brasil tuvo que improvisar ante Alemania. Sí, la maquiabélica Alemania. El chock fue tal que terminaron metiéndole siete siete goles.
No hay que saber mucho de fútbol para entender que si Neymar no se hubiese lesionado, el partido contra los alemanes hubiese sido otro. No digo que les hubieran ganado, pero por lo menos no les hubieran metido siete. Ahora bien, miren, a comienzos del 2018, Neymar llegaba con la ilusión de obtener su revancha en el mundial de Rusia.
Sin embargo, en febrero le llegó una dura lesión. Sí, una fractura metatarciana. Estuvo tres meses parado, o mejor dicho acostado. Se perdió 16 partidos con el Paris Saint-Germain. Se perdió la vuelta contra el Real Madrid en octavos de final de la Champions League. Un Cristiano Ronaldo determinante y sobre todo disciplinado lo pulverizó con tres goles en esos octavos.
del brasileño a fines de mayo se recuperó entre comillas llegando justo a tiempo para jugar la Copa del Mundo en Rusia, aunque su misma gente lo quisieron tapar. Neymar jugó en Rusia totalmente fuera de ritmo, fatigado y con sus huesos oxidados estaba muy lejos de su 100%. Su cuerpo técnico lo invitó a que se reincorporara el plantel del PSG cuanto antes para trabajar en la recuperación previa a la temporada, pero no en menos de una semana de haber caído eliminado en esa Copa de Rusia.
Lo vimos en vivo durante un torneo de póker en Brasil. Excelentes sus prioridades. Las lágrimas del hoy son las irresponsabilidades del ayer. Bien, la Copa América del 2019 era la oportunidad dorada de Neymar para redimirse con un título importante para su país. Sin embargo, en enero de ese año volvió a sufrir una fractura metatarciana y estuvo nuevamente 3 meses sin jugar.
En el Paris Saint-Germain llegó a perderse 18 partidos ese año, pero en junio estaba listo para disputar la Copa América de su vida. Sin embargo, en un amistoso previo, Neymar sufrió una rotura de ligamentos de su tobillo derecho y le tocó ver por la televisión como Dani Alve le daba una nueva Copa América su tierra.

del 3 al 16 de febrero del 2020 se ausentó 13 días y en cuatro partidos. Sin embargo, ese fue el último de sus grandes años, donde pudo llevar al PSG a su única final para ese momento de la Champions en su historia. Luego en las siguientes dos temporadas, Neymar sufrió una gran cantidad de lesiones leves, pero que de igual forma le hicieron perder 35 partidos con el Paris Saint-Germain.
Messi ahora de nuevo de compañero. Neymar trató de guardar de nuevo la compostura y quizás tratar de resucitar su prime con todo aquel auge y las expectativas que habían llegado junto a este nuevo PSG, pero el físico del brasileño le pasaría factura. Habían partidos donde aparecía con destellos de magia, pero en otros era un absoluto fantasma.
Más Neymar caía en la intermitencia, el junte más bestial en la historia del fútbol, no pudo ganar ni una Champions de piedras. Luego, en el Mundial de Qatar 2022, veríamos la gota que derramó el vaso. Una bola sí, una bola gigante era en lo que se había convertido su tobillo en apenas el primer partido del Mundial de Qatar, mundial que soñaba alzar.
De hecho, antes de empezarlo, se dibujó la sexta estrella en su short, dando a entender de que esta sí iba a ser su copa, pero como sabrán los deseos no suelen ser suficientes. A pesar de la lesión en el primer partido, Neymar pudo regresar en los octavos de final. En cuartos vimos ese golazo ante los croatas que valió su peso en oro, pero tristemente no fue suficiente.
Quedaron eliminados en penales tras un espléndido partidazo del señor Luka Modric. Las páginas de su vida pasaban y cada una de ellas estaban manchadas por las lesiones. Luego de esto y de salir del París, se iría en búsqueda de su última fortuna, decidió seguir los pasos de Cristiano Ronaldo en Arabia a 300 palos.
Y 300 millones ofrecieron los árabes por un brasileño que posee los huesos de cristal. no había debutado bien cuando la desgracia tocaría de nuevo el último tramo de su carrera. En las eliminatorias con Brasil, Neymar sufrió un esguince de rodilla en el encuentro ante Uruguay. A las horas confirmaban su rotura de ligamentos.
Pasó un año entero amarrado a la cama de un hospital con toda su pierna intervenida con clavos en un documental. Durante todos esos meses y el año de recuperación, Neymar revelaría las diversas depresiones que lo agobiaron mental o emocionalmente. La culpa de no cuidarse en años de indisciplinas y las salidas nocturnas mostraban en su cara la palabra remordimiento.
El cuerpo no perdona y exige que le pague los descuidos del pasado. Neymar sentía una deuda profunda con el fútbol. Tras levantarse de su lesión, optó por dejar los millones en Arabia. Se regresó a sus Santos de Brasil con la esperanza de reencontrarse con aquel chico que alguna vez fue. Tuvo una que otra pincelada de magia con la pelota, pero no, ya era tarde para intentar remediar las cosas.
Neymar, allí lo veíamos. Su cuerpo volvía a quebrantarse frente a las cámaras. su regreso al Santos más que tristeza, ya daba lástima. Habían momentos donde Neymar no conseguía ni siquiera mantenerse de pie durante tres partidos seguidos sin lesionarse. Habían partidos, escuchen, no estoy exagerando, habían partidos donde Neymar amenazaba a la liga brasileña de que si el céspedo era sintético, él se negaba a saltar a jugar.
Y así hubo entre unos cuatro o cinco partidos donde se negó a saltar al campo debido a la grama que no era natural. Quería cuidarse, pero la intermitencia seguía. El mundial estaba solo unos meses y Ancelotti ni idea tenía de quién era Neymar Junior en este 2026. No sabía lo que jugaba, no sabía qué tanto jugaba.
Ante la prensa, Anchelotti diría lo que era lógico. Neymar tiene que estar al 100% y tener un buen rendimiento para convocarlo, de lo contrario no irá al mundial. Neymar, en soberbia, le respondería de que él no tiene que demostrarle nada a nadie. Error del cual pediría disculpas después. Finalmente los últimos meses pasaban y llegó a sufrir diversas fatigas musculares de las cuales se recuperaba.
Luego soltó el bombazo en febrero de advertir de que solamente se mantiene jugando con la fe de poder ir a esta última Copa del Mundo. Si no llegase a ir al Mundial, esto marcaría el retiro de su carrera. Estas palabras avivaron a una nación entera unida en un solo clamor. Toda Brasil unida le exigía Ancelotti y convoca convoca a Neymar.
Medianamente Neymar pudo jugar varias semanas sin caer reventado. La convocatoria llegó y Anchelotti se dio a la presión del pueblo. Oficialmente Neymar es convocado a la Copa del Mundo. El país entero estalló en júbilo. Lágrimas por todos lados. El último destello del yogo bonito seguía con vida. Vinicius, hasta sin pensarlo, le cedería su camiseta número 10 en un acto de bondad.
Cristiano Neymar y Messi Unidos en su último baile mundialista. Hasta aquí todo bien, todo muy bonito. Sin embargo, el pasado 27 de mayo se oficializa la noticia que todos más temíamos. Neymar cae lesionado de gravedad dos. Repito, gravedad 2, la cual deja en estado grave a su pantorrilla o gemelo derecho.
El cuerpo médico de la selección de Brasil confirmó que el tiempo de recuperación estimado es de dos a tres semanas, lo que ha encendido las alarmas, ya que sí o sí se perderá el debut y probablemente el segundo partido de la fase de grupos. Y no solo esto, Anchelotti advierte que lo quiere al 100%.

Aclaró que si Neymar no logra recuperarse antes del debut en poco más de dos semanas, deberá entender que tiene que echarse a un lado. Neymar corre el peligro aún de quedarse fuera de la copa. No se puede entender tanta desgracia una tras otra. Es literal como si Dios no quisiese que sucediera. Solo un milagro, hermanos, un milagro podrá permitirnos ver la despedida de aquel príncipe que no quiso ser rey.
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