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Así fue la SORPRENDENTE Vida de PEDRO ARMENDÁRIZ

Una película que el gobierno sabía que estaba siendo rodada en terreno envenenado y no hizo nada para detenerla. La producción más mortífera en la historia del cine mundial. Esa película se llamó Decánere. Pero antes de contarte como esa película Pedro Armendaris, necesitas conocer la historia completa del hombre. Porque detrás de la estrella de cine, detrás del galán de ojos verdes que hacía suspirar a medio México, detrás del actor que Hollywood recibió con los brazos abiertos, hay una historia que fue todo menos glamorosa. Hay un niño

huérfano que limpiaba locomotoras para comer. Hay un joven que fue descubierto recitando a Shakespeare frente a una turista en una cafetería. Hay un marido que engañó a su esposa con la mujer más poderosa del cine mexicano. Hay un padre que le exigió a su hijo que estudiara una carrera antes de actuar y ese hijo terminó muriendo también de cáncer como si la tragedia fuera hereditaria.

Y hay una esposa llamada Carmelita que vivió casi 100 años guardando el recuerdo de aquel disparo que escuchó desde el pasillo del hospital. Esta es la historia de Pedro Armendaris. Empecemos desde el principio. Pedro Gregorio Armendaris Hastings nació el 9 de mayo de 1912 en la Ciudad de México. Nació en tiempos de la Revolución Mexicana.

Mientras él daba sus primeros respiros, el país se desangraba en una guerra civil que duraría una década y cambiaría todo. Pero la revolución, por brutal que fuera, no tocó directamente a la familia Armendaris, al menos no de inmediato. Su padre se llamaba Pedro Armendaris García Conde, mexicano, un hombre de apellido compuesto que sugiere una familia concierto abolengo con raíces que se remontaban a la época colonial.

Su madre se llamaba Adela Hastings, estadounidense, y esa mezcla de sangres, de culturas, de idiomas, de formas de ver el mundo, sería una de las claves de toda la vida de Pedro. Porque Pedro Armendaris creció entre dos países, hablando inglés y español con la misma fluidez, moviéndose entre dos mundos con la naturalidad de alguien que pertenece a ambos y a ninguno al mismo tiempo.

Era mexicano por su padre, estadounidense por su madre y esa dualidad le daría una ventaja que ningún otro actor mexicano de su generación tenía. podía actuar en español con la fuerza de un hombre que conocía la tierra mexicana desde adentro y podía actuar en inglés con la soltura de alguien que había crecido escuchando ese idioma en la voz de su propia madre.

Era primo hermano de Gloria Marín, una de las grandes actrices del cine de la época de oro. Había algo en esa familia que empujaba a sus miembros hacia las cámaras, aunque nadie lo supiera todavía. Cuando Pedro era un niño corriendo por los pasillos de la casa de Churubusco, la familia vivía con comodidad, no eran millonarios, pero tenían lo suficiente.

Churubusco en esa época era zona de familias acomodadas, la casa colonial, los patios interiores, la seguridad de una vida estable. Pedro y su hermano Francisco crecían en un ambiente donde no faltaba nada esencial. Iban a la escuela, comían tres veces al día, dormían en camas propias. Tenían un padre que trabajaba y una madre que los cuidaba.

Era la infancia que cualquier niño merece y que muy pocos en el México de la revolución podían tener. Pero la estabilidad es frágil, siempre lo es. Y en el caso de los Armendaris, lo que la destruyó fue la muerte. Los padres de Pedro murieron cuando él tenía aproximadamente 9 años. Las fuentes históricas no coinciden en todos los detalles.

Algunas dicen que murió primero la madre Adela y que después el padre se derrumbó. Otras sugieren que ambos fallecieron en un periodo corto, quizás por enfermedad, quizás por las secuelas de una época donde la mortalidad adulta era mucho más alta que hoy. Lo que todas las fuentes confirman es el resultado. Un niño de 9 años y su hermano menor Francisco quedaron solos en el mundo.

Sin padre, sin madre, sin la casa de Churubusco, sin la vida que conocían. Quédate con esa imagen un momento. 9 años. La edad en que un niño todavía necesita que alguien lo abrace cuando tiene miedo por las noches. La edad en que todavía no entiendes que significa la muerte, solo sabes que las personas que te protegían ya no están y que el mundo de repente se siente enorme y frío y sin sentido.

Pedro Armendaris vivió eso a los 9 años y cargó con esa orfandad toda su vida. Cada personaje que interpretó, cada hombre rudo y varonil que hizo en la pantalla, cada revolucionario que no le tenía miedo a nada, estaba construido sobre los cimientos de un niño que lo perdió todo antes de poder entender que estaba perdiendo.

El tío de Pedro, Henry Hastings, hermano de Adela, vivía en Laredo, Texas. Ahí se fueron los dos hermanos huérfanos. Pedro y Francisco cruzaron la frontera para vivir con su tío en un país que era medio suyo y medio ajeno. Laredo en los años 20, Texas en los años 20. Un niño mexicano americano en un estado donde ser mexicano no era una ventaja social, donde los carteles en los restaurantes decían no mexicans.

Donde la segregación no era solo una palabra, sino una realidad cotidiana que se sentía en cada mirada, en cada tono de voz, en cada puerta que se cerraba. Pedro hablaba inglés perfecto por su madre, pero su apellido era Armendaris. Y en Texas el apellido pesaba más que el idioma. No sabemos mucho sobre esos años en Laredo. Pedro no habló públicamente de su infancia con la frecuencia ni el detalle con que otros actores de su generación contaban sus historias de origen.

Era reservado sobre el dolor, como si hablar de la orfandad, de la pérdida, de los años difíciles, fuera concederles un poder que él no estaba dispuesto a darles. Pero lo que sí sabemos es que en esos años, mientras crecía en la casa de su tío en Texas, Pedro soñaba con ser piloto aviador. Quería volar. Quería subirse a un avión y ver el mundo desde arriba.

Era el sueño de un niño que necesitaba escapar de donde estaba, que necesitaba elevarse por encima de todo lo que había perdido, que necesitaba sentir que el horizonte era más grande que sus circunstancias. No pudo ser piloto. La vida le cerró esa puerta, pero le abrió otra. De Laredo, Pedro se mudó a California para estudiar.

Entró a la Universidad Politécnica Estatal de California, Cal Poly, en San Luis Obispo. Estuvo ahí de septiembre de 1928 a mayo de 1932, 4 años. Estudió ingeniería, aunque algunas fuentes dicen que estudió mecánica y negocios. No importa la especialidad exacta, lo que importa es que Pedro Armendaris no fue a una escuela de actuación, fue a una universidad técnica a estudiar algo práctico, algo que pagara las cuentas.

algo que un huérfano sin red de seguridad necesitaba para sobrevivir en el mundo real. Pero mientras estudiaba ingeniería, algo más estaba pasando, algo que Pedro no podía controlar porque venía de adentro, editaba el periódico estudiantil, escribía para el anuario de la universidad y actuaba en las obras de teatro del grupo teatral de Cal Poly.

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