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Genaro García Luna: de proteger al Cártel de Sinaloa a pudrirse con ellos en la misma cárcel

Genaro García Luna: de proteger al Cártel de Sinaloa a pudrirse con ellos en la misma cárcel

Imagínate tener tanto poder que con una sola llamada telefónica puedes liberar a un narcotraficante de la cárcel, hacer desaparecer una investigación federal o decidir quién vive y quién muere en el mundo del crimen organizado más peligroso del continente. Imagínate controlar toda la seguridad de un país de más de 100 millones de personas y usar ese control no para protegerlo, sino para garantizar que las toneladas de cocaína del cártel de Sinaloa cruzaran las fronteras sin problema mientras los capos te llenaban las

cuentas bancarias en el extranjero. Imagínate vivir en casas de lujo en Miami, en Dubai, en Ciudad de México, con cuentas millonarias en paraísos fiscales que ninguna agente de inteligencia podía tocar porque tú eras quien controlaba a esos agentes. Imagínate ser tan poderoso, tan intocable, tan seguro de que el sistema nunca te alcanzaría, que te atrevías a sentarte frente a los secretarios de Estado americanos, a los directores de la DEA, a los jefes del FBI, a sonreírles en la cara mientras por debajo de la mesa cobrabas del cartel

que todos ellos intentaban desmantelar. Ahora imagínate que todo eso se acabó, que esa vida desapareció, que lo que queda es una celda de concreto en las montañas de Colorado, sin ventana al cielo, sin contacto con el mundo exterior, con una bombilla que nunca se apaga y con el peso de saber que esa celda es todo lo que te queda para el resto de tu vida.

 Eso es lo que está viviendo Genaro García Luna, el exsecretario de Seguridad Pública de México, el hombre que fue durante años el funcionario más poderoso del gobierno mexicano en materia de seguridad y que resultó ser, según el jurado que lo condenó, uno de los criminales más peligrosos que haya operado desde dentro de un gobierno en la historia reciente de América Latina.

 Está en el A de X Florence, la prisión conocida como el alcatrz de las montañas rocosas, el mismo lugar donde está el Chapo Guzmán. Y lo que está pasando con su cuerpo y con su mente dentro de esa instalación es tan impactante como los crímenes que lo llevaron ahí. En este video vamos a ver todo eso paso a paso, sin filtros.

 Y hay un punto específico hacia el final de este video, algo que García Luna ha estado denunciando y que describe un nivel de deterioro que nadie esperaba de este hombre, que es la razón por la que tienes que quedarte hasta el final. Si te gusta conocer la vida de los presos más famosos detrás de las rejas, suscríbete al canal.

 Ahora, antes de entrar a la celda de García Luna, hay que entender quién era este hombre y por qué su caída no es simplemente la caída de un funcionario corrupto. Más es la historia de la traición más profunda que puede cometer una persona en una posición de poder. Usar la confianza que millones de ciudadanos depositaron en él para protegerlos y convertirla en el escudo perfecto para el crimen organizado más violento del hemisferio.

Genaro García Luna nació en 1968 en la Ciudad de México. Estudió ingeniería en la Universidad Nacional Autónoma de México y desde joven orientó su carrera hacia las instituciones de seguridad del Estado mexicano. Ascendió dentro del sistema con una velocidad que sus superiores atribuían a su inteligencia, a su eficiencia y a su capacidad para construir estructuras de inteligencia sofisticadas.

 Llegó a dirigir la Agencia Federal de Investigación. el equivalente mexicano del FBI durante el gobierno de Vicente Fox y cuando Felipe Calderón asumió la presidencia en 2006 y declaró la guerra al narcotráfico con toda la pompa y la retórica de un gobierno que prometía acabar con los carteles, fue García Luna quien quedó al frente de la Secretaría de Seguridad Pública, el hombre que supuestamente iba a liderar la guerra contra el narco, el hombre que en realidad, según la justicia americana, estaba en la nómina del cartel que

fingía combatir. Lo que el juicio federal en Brooklyn reveló entre 2022 y 2023 fue devastador en su detalle y en su alcance. Según los testimonios de testigos que incluían exmiembros del cártel de Sinaloa y exfuncionarios mexicanos que decidieron cooperar con la Fiscalía americana, García Luna recibió al menos ,000es dólares en sobornos del cártel de Sinaloa a cambio de protección activa para sus operaciones.

 No fue simplemente mirar hacia otro lado, fue protección activa. proporcionó información sobre operativos que iban a realizarse para que el cartel pudiera moverlos o neutralizarlos. Facilitó el cruce de cargamentos de cocaína a través de puntos controlados por su propia gente. Manipuló investigaciones para que se dirigieran hacia carteles rivales del Sinaloa mientras los operadores de Guzmán operaban con libertad.

 Ordenó el encarcelamiento de personas inocentes para satisfacer las necesidades del cartel. Y todo esto mientras se reunía regularmente con funcionarios americanos, mientras participaba en conferencias internacionales sobre seguridad, mientras recibía elogios de agencias como la DEA por su colaboración en la lucha contra el narcotráfico.

 El Jurado federal del distrito este de Nueva York lo declaró culpable el 21 de febrero de 2023 de cinco cargos de narcotráfico y conspiración. El 27 de junio de 2023, la jueza Bran Kogan le impuso una sentencia de cadena perpetua más 30 años adicionales sin posibilidad de libertad condicional, cadena perpetua real en el sentido más matemático y más brutal de esa expresión.

 Para Genaro García Luna, de 56 años en ese momento, esa sentencia no es una abstracción, es la certeza de que va a morir en una celda y el sistema federal americano decidió que esa celda iba a ser la más dura y la más inescapable que existe en territorio estadounidense. comandaron al A Florence, la misma instalación donde está el Chapo, la misma que alberga a los terroristas más peligrosos del mundo, a los asesinos en serie más notorios, a las personas que el sistema federal considera que no pueden estar en ningún otro lugar sin representar un

riesgo. García Luna, el exjefe de seguridad de México, terminó en el lugar donde el sistema americano mete a las personas de las que más desconfía. Y lo que encontró ahí adentro es algo que ninguno de sus años de poder pudo haberle preparado para enfrentar. El ADX Florence no es simplemente una prisión de máxima seguridad, es una categoría completamente diferente de existencia carcelaria, diseñada específicamente para hacer imposible cualquier forma de influencia, de comunicación no autorizada y de fuga. Fue construido en

1994 en el condado de Fremont, Colorado a más de 1600 m de altitud en las montañas rocosas, en un paisaje árido y solitario que parece diseñado por alguien que quería que cada persona que llegara ahí entendiera visualmente que está completamente aislada del mundo. El apodo que le dieron no es casual, el alcatrá de laí.

 Montañas rocosas captura con precisión lo que representa. Una instalación de la que nadie ha escapado jamás, rodeada no por agua, sino por distancia, por altitud, por desierto y por el sistema de seguridad más sofisticado que el gobierno federal americano ha podido construir. El ADX Florence tiene más de 400 celdas. alberga a los presos que el Departamento de Justicia considera los más peligrosos, los más influyentes o los más difíciles de manejar en cualquier otra instalación.

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