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“EL SNYPER”, EL LÍDER MÁS FUGITIVO DE LA PANDILLA MS-13 EN SAN MIGUEL

“EL SNYPER”, EL LÍDER MÁS FUGITIVO DE LA PANDILLA MS-13 EN SAN MIGUEL

última hora desde San Miguel. mataba a mujeres. Lo señalaban como el criminal más peligroso de todo el oriente salvadoreño. Y según lo que ha trascendido, ya tenía encima una condena de 500 años de cárcel, pero seguía libre escondido en un taller dando órdenes. Hablamos de Douglas Mauricio Vázquez Martínez, alias el Niper, perfilado como el primer ranflero de la Mara Salvatrucha en toda la zona oriental del país.

 Y lo más fuerte de todo es que el día en que las fuerzas especiales llamaron a esa puerta, lo que encontraron adentro confirmó porque este hombre llevaba años siendo el más buscado de seis departamentos. Aquí le vamos a contar exactamente cómo cayó. Si a usted le molesta cuando escucha que un hombre así con una condena de 500 años ya dictada seguía caminando libre y dando órdenes mientras las familias del oriente vivían con miedo? Suscríbase ahora mismo, porque aquí vamos a seguir destapando estas historias que durante demasiados años nadie se atrevió a

contar, porque este no es un pandillero cualquiera. Vea, este es un nombre que en San Miguel, en Usulután, en Morazán, en La Unión, se decía en voz baja, un nombre que durante años cargó el peso del terror en toda una región del país. Pero el detalle de como lo encontraron escondido esa mañana es algo que casi nadie está contando y se lo voy a revelar más adelante.

 Para que usted entienda la dimensión de lo que cayó esa mañana, hay que explicar quién era el sniper dentro de la estructura de la maravatrucha. Según se ha reportado, no era el cabecilla de una colonia ni de un barrio. Era el primer ranflero de toda la zona oriental, es decir, el máximo responsable operativo de la pandilla en seis departamentos enteros.

 San Miguel, Usulután, Morazán, La Unión, San Vicente y Cabañas. Fíjese usted en lo que eso significa. No mandaba en una cuadra, mandaba en una región. Y la estructura que dirigía la clica, conocida como pinos locos salvatruchos, tenía documentados delitos de extorsión, homicidio y lo que más duele de todo, feminicidio.

 ¿Y sabe usted cuántos años llevaba este hombre dirigiendo el terror en toda esa región sin que nadie lograra ponerle la mano encima? Nosotros revisamos el comunicado oficial de la Policía Nacional Civil sobre esta captura. Contrastamos la cobertura de Diario El Salvador y volvimos sobre la nota de la Fiscalía General de la República de noviembre del año pasado para poder armarle esta historia completa y contársela como se merece, porque hay casos que uno no puede contar de oídas y este es uno de ellos.

 Lo que se ha llegado a saber sobre este hombre pone los pelos de punta y le aseguro que cuando lleguemos al final va a entender por qué este nombre se convirtió en uno de los más temidos de todo el oriente del país. Pero antes de llegar ahí hay una sentencia firmada contra él que cambia por completo la forma de ver esta historia y en unos minutos se la voy a contar.

 Hablemos de los ali porque ya eso dice mucho de un hombre. A el sniper también se le conocía como Tasmania, como Duque y como Diablito. Cuatro nombres distintos para una sola persona. ¿Y sabe usted por qué un hombre necesita esconderse detrás de cuatro nombres diferentes durante tantos años? Porque cada uno de esos alias era una capa más de oscuridad, una máscara más para que las autoridades no pudieran seguirle el rastro.

 Cada vez que en una colonia se hablaba de uno de esos nombres, las familias bajaban la voz. ¿Sabían que detrás de ese alias había alguien que no dudaba en dar la orden de matar? Y aquí es donde la historia empieza a doler de verdad, porque entre todos los cargos que pesaban sobre este hombre, hay uno que a mí le voy a ser sincero, me revuelve por dentro.

 feminicidio agravado. Según se le señala, el snipper habría ordenado matar mujeres en el oriente del país. No hablamos de una cifra abstracta en un expediente. Hablamos de madres, de hijas, de hermanas que en algún lugar de San Miguel, de Usulutano, de la Unión, dejaron de volver a casa porque este hombre dio una orden.

 Y mientras él seguía libre, esas familias seguían sin justicia, cargando un dolor que nadie les podía quitar. ¿Usted se imagina lo que es enterrar a una hija sabiendo que el que dio la orden sigue caminando tranquilo por las mismas calles? Piense usted por un momento en lo que significa vivir bajo el yugo de una estructura como la que dirigía el sniper.

 Los comerciantes de San Miguel, según se ha reportado, tenían que pagar la renta semana tras semana, mes tras mes, año tras año. gente humilde que abría su negocio con esfuerzo, que apenas sacaba para mantener a sus hijos y que tenía que apartar una parte de lo poco que ganaba para entregárselo a la clica, no por gusto, por miedo, porque sabían lo que pasaba con los que se negaban.

 Y lo que les pasaba a los que se negaban es justamente lo que convirtió a este hombre en el más buscado de toda la región. La clica pinos locos salvatruchos no era una estructura pequeña. Según lo que ha trascendido, operaba en múltiples colonias y cantones de San Miguel, en barrios como San Nicolás y Concepción, en colonias como Nueva Belén y las Mercedes, extendiéndose hasta cantones de la Unión.

 Era una telaraña que cubría buena parte del oriente y en el centro de esa telaraña estaba él dando las órdenes, decidiendo quién pagaba, quién vivía con miedo y quién, en los peores casos, ya no vivía. Para que se haga una idea del peso de esta estructura, otro miembro de esta misma clica ya había sido condenado tiempo atrás a 44 años de cárcel.

 Esa era la gente que el sniper comandaba, pero ese no fue ni de cerca el único de sus hombres que terminó cayendo. Y el dato que viene ahora le va a dar la verdadera medida de esta estructura. Durante años, este hombre se movió por el oriente del país, convencido de que era intocable. Y hay que decirlo con honestidad, durante mucho tiempo lo fue.

Cambiaba de escondite, cambiaba de nombre, se mezclaba entre la gente común, aparecía y desaparecía como una sombra. Las autoridades lo buscaban, las familias rezaban porque algún día cayera, pero él siempre lograba escurrirse un poco más. Lo que casi nadie sabía es que mientras se creía invencible, ya se estaba cocinando en su contra una sentencia que iba a marcar un antes y un después en toda esta historia.

 Y aquí es donde tengo que parar un momento porque lo que viene a continuación es la parte que de verdad cuesta creer. Resulta que el sniper no era simplemente un prófugo más que las autoridades buscaban sin haberle podido probar nada, no. Sobre este hombre ya pesaba el peso completo de la justicia salvadoreña. Ya había una decisión tomada en su contra.

 Ya estaba todo escrito en un documento oficial. Lo que pasó en noviembre del año pasado con este hombre es de esas cosas que uno escucha y tiene que volver a preguntar para asegurarse de que entendió bien. Y le aseguro que cuando se lo cuente con detalle va a entender por qué su captura física meses después se sintió como una deuda que por fin se saldaba.

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