El apodo El Buki quedó desde entonces ligado a la imagen de un compositor capaz de poner palabras a emociones difíciles de nombrar. Cuando los Bookis cerraron su etapa conjunta a mediados de los años 90, Marco Antonio Solíss decidió continuar en solitario. Su carrera individual no fue un comenzar de nuevo, sino una extensión natural de un camino ya definido.
Sus primeros álbumes consolidaron rápidamente su posición como artista independiente con canciones que se volvieron clásicas dentro de la música latina. siguió escribiendo, cantando y colaborando con grandes nombres, siempre manteniendo un estilo propio, pausado y lleno de profundidad. A lo largo de las décadas, Marco Antonio Solís ha seguido avanzando sin necesidad de cambiar su esencia.

Desde el estudio de grabación hasta los grandes escenarios, la televisión y el cine, ha sabido aparecer en el momento justo y en la medida exacta. Hoy, después de más de medio siglo dedicado a la música, su trayectoria no se mide por los premios, sino por las generaciones que han crecido acompañadas por las melodías que llevan el nombre de El Booky.
Entonces, ¿cómo vive hoy Marco Antonio Solís en su finca privada en México? Acompáñanos a descubrir este espacio en la siguiente parte. La residencia actual de Marco Antonio Solís no es una casa apartada ni un retiro escondido. Es en realidad una transformación consciente de su propia historia.
El lugar donde hoy vive nació como su antigua casa en el centro histórico de Morelia y desde 2020 se convirtió en el hotel y spa mansión Solís by Hudson. Aquí Marco Antonio Solís no solo reside con su esposa, sino que también gestiona un proyecto que une hogar, trabajo y visión personal mientras prepara las etapas del Gratitude Tour 2026.
Ubicada en pleno corazón histórico, la mansión se integra de forma natural al paisaje urbano de Morelia. A pocos pasos se extienden los arcos del acueducto de Morelia y alrededor latemplazas, templos y calles patrimoniales. Desde terrazas y ventanales, la ciudad aparece como un telón tranquilo, mientras en el interior el ritmo se vuelve íntimo, sereno, casi doméstico.
No es un hotel pensado para impresionar con exceso, sino un espacio que invita a quedarse y respirar. La arquitectura conserva el carácter colonial del inmueble original, combinándolo con intervenciones contemporáneas discretas. Patios interiores con agua en calma, jardines cuidados y corredores iluminados al atardecer crean una sensación de recogimiento.
La mansión funciona como un puente entre pasado y presente, un lugar que fue hogar, que hoy recibe huéspedes y que sigue siendo refugio cotidiano para el propio Solís y su familia. En cada rincón aparece la huella personal del artista. La música no está colgada como adorno, sino integrada a la experiencia.
El patio central se organiza en torno a una piscina con forma de guitarra convertida en uno de los puntos más reconocibles del lugar. Las suits llevan nombres de canciones que marcaron su carrera si no te hubiera sido tu cárcel, amor en silencio. Y cada una propone una atmósfera distinta sin romper la armonía general.
Incluso existe un estudio privado pensado como espacio de creación y preparación antes de volver a los escenarios. La mansión Solís opera como un all suite hotel con un número reducido de estancias, lo que mantiene una escala íntima y controlada. Los espacios comunes fluyen sin rigidez. Un spa orientado al descanso profundo, una terraza elevada donde el cielo de Morelia se abre al anochecer, un bar que mira a la ciudad sin ruido y una propuesta gastronómica basada en ingredientes locales y ritmos lentos.
Todo responde a una misma idea. Alojar sin prisa, habitar sin tensión. Más allá de su función comercial, este lugar refleja una intención personal. Marco Antonio Solís lo creó para compartir la vida tranquila de su tierra natal, apoyar el turismo local y rendir homenaje a la cultura de Michoacán y a la música que ha marcado su camino.

Hoy esta mansión acompaña su vida diaria. Entre ensayos, viajes y conciertos, Solís regresa aquí para estar con su familia y mantener un equilibrio que define claramente la etapa que vive actualmente. Entonces, cuando deja atrás ese espacio, ¿con qué coches se mueve hoy Marco Antonio Solís? Si tú también tienes curiosidad, vamos a echar un vistazo a su colección ahora mismo.
Marco Antonio Solis es uno de los pocos artistas famosos, cuya relación con los automóviles se mantiene simple y clara. Hoy su vida se mueve en torno a solo dos coches suficientes y cargados de significado. El que aparece con mayor frecuencia es un Mercedes-Benz SL500 R231 adquirido alrededor del año 2015. Fue una etapa en la que Marco Antonio Solís ya había entrado en un ritmo de vida más pausado y estable y el SL500 refleja con precisión esa elección.
Su diseño, elegante pero discreto, junto con una conducción suave y silenciosa, lo convierten en un coche adecuado para desplazamientos diarios, personales y sin necesidad de exhibición. En el momento de su compra nuevo, el valor de este modelo rondaba los $10,000 estadounidenses, una cifra suficiente para garantizar comodidad sin ir más allá de lo necesario.
Junto a este coche moderno, Marco Antonio Solís también es propietario de un Cadillac Pinto 16 fabricado a comienzos de la década de 1930. Se trata de un modelo asociado a la época dorada de la industria automotriz estadounidense, cuyo valor actual puede situarse entre 600,000 y más de millón de dólar según su estado y nivel de conservación.
Sin embargo, este cadilac ya no forma parte de su uso habitual. En la actualidad se encuentra expuesto en un hotel histórico que forma parte de su patrimonio como una pieza de carácter simbólico. Más que una colección, esta relación con los coches confirma el momento vital de Marco Antonio Solís, pleno, estable y fiel a sí mismo.
Y si tú también te lo preguntas, ahora vamos a ver con calma de dónde vienen hoy sus ingresos y qué hay detrás de ellos. Marco Antonio Solís no construyó su patrimonio a partir de explosiones puntuales, sino mediante un flujo de ingresos estable acumulado a lo largo de varias décadas. A día de hoy, su patrimonio neto se estima en torno a los 25 millones de dólares, reflejo de una carrera prolongada, constante y cuidadosamente gestionada.
La principal fuente de ingresos de Marco Antonio Solís proviene de los derechos musicales con cientos de canciones de su autoría que siguen siendo explotadas de forma regular a través de emisiones, streaming y su uso en cine y televisión en México, América Latina y Estados Unidos. Según estimaciones del sector, solo los ingresos por derechos de autor generan alrededor de 3 a 4 millones de dólares al año.