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YADHIRA CARRILLO: El PRECIO que pagó por ser la “OTRA”… Hoy Vive la PESADILLA de Lety Calderón

Leticia Calderón nació el 15 de julio de 1968 en la Ciudad de México. Creció moviéndose de un lado a otro del país. Guaimas, Alvarado, la paz. A los 13 años regresó al Distrito Federal y su familia la llevó a un casting para una telenovela llamada Chispita. No se quedó con el papel principal, pero sí le dieron una beca para estudiar en el centro de educación artística de Televisa. Tenía 14 años.

En ese preciso momento, del otro lado de la República en Aguascalientes, una niña de 11 años llamada Yadira Carrillo todavía no sabía que existía Televisa, que existía la actuación ni que existía el hombre que un día iba a conectar sus destinos de una manera que ninguna de las dos habría elegido si alguien les hubiera explicado el precio completo con anticipación.

En 1983, el productor Valentín Pinkstein le dio a Letti su primera oportunidad en Amalia Batista. Tenía 14 años y desde ahí no paró. Trabajó durante toda la década de los 80, pero el papel que le cambió la vida llegó en 1997. Si tú tenías televisión en tu casa ese año, viste a Leti Calderón interpretar a Esmeralda una mujer ciega que se enamora de Fernando Colunga.

La viste con esos ojos que no veían, pero que te hacían sentir que te estaban mirando directamente. La viste llorar de una manera que te hacía llorar a ti también. Esa imagen que tienes en la cabeza es real. Pero lo que pasó detrás de cámaras años después fue una historia que ninguna telenovela se habría atrevido a escribir por considerarla demasiado cruel para ser ficción.

Esmeralda fue un fenómeno en toda América Latina, 137 capítulos, transmitida en decenas de países, nominaciones y premios. Y Lety entendió algo mientras grababa esa telenovela que iba a organizarla toda la vida. Cuando viajó a conocer a niños invidentes que se sentían identificados con su personaje, entendió que la fama no servía de nada si no la usabas para conectar con las personas que te necesitaban.

Esa lección la marcó y años después, cuando nació su hijo Luciano con síndrome de Down, ella ya sabía exactamente cómo ver más allá de la superficie. Ya sabía que detrás de una imagen perfecta puede haber un dolor enorme. Ya sabía que lo que importa no es lo que la gente ve, sino lo que tú sabes de ti misma cuando nadie te está mirando.

Yadira Carrillo nació el 12 de mayo de 1972 en Aguascalientes. La menor de seis hermanos. Estudió administración en negocios internacionales, pero su camino cambió en 1994 cuando entró al concurso Nuestra Belleza, Aguascalientes. Ganó la representación de su estado y llegó a Nuestra Belleza México, donde quedó en segundo lugar.

Desde ahí ingresó al mismo centro de educación artística de Televisa, donde Lety había estudiado una década antes. Empezó con papeles pequeños. Canción de amor en 1996, luego roles menores. Hasta que Ernesto Alonso, el señor telenovela, el productor que durante décadas decidió qué actrices brillaban y cuáles desaparecían dentro del sistema de Televisa, la descubrió.

En 2002 llegó el papel que la catapultó, la otra producida por Ernesto Alonso y Adira tuvo que interpretar a dos personajes completamente opuestos en la misma telenovela, Carlota y Cordelia, una buena y otra malvada. Ella misma ha contado que el estrés fue tan brutal que lloraba todos los días y le salieron branos en la frente del nervio, pero funcionó con la contundencia de las apuestas que se ganan cuando uno se lanza completamente.

Ganó el Premio TV y novelas como mejor actriz protagónica y al año siguiente, en 2003 grabó a martes mi pecado también con Alonso, que se convirtió en un éxito internacional. Yadira ha dicho que a donde va en cualquier país del mundo, la gente le dice que esa fue su novela favorita. Tú probablemente la viste. La viste joven, elegante, con esa presencia en pantalla que no puede fabricarse porque viene de algún lugar genuino.

¿La admiraste? ¿Quién no era una mujer que parecía tenerlo todo, belleza, talento, una carrera en ascenso, el respaldo del productor más importante de la televisión mexicana? Lo que no sabías es que toda esa carrera, todo ese talento, todo ese futuro brillante estaba a punto de desaparecer y no por culpa de ningún productor ni de ningún contrato injusto, por culpa de una decisión que ella misma tomó con toda la información disponible y que le costaría 17 años de su vida.

En 2002, el mismo año que Yadira protagonizó la otra y ganó su primer Gran Premio, Leticia Calderón conoció a Juan Collado. La actriz Daniela Castro los presentó en un restaurante. Juan Collado venía de un primer matrimonio con María del Mar Dot Boigas, con quien tenía dos hijos, Juan  y Mar. Era un abogado ya conocido en los círculos de poder, pero Leti ha dicho que cuando lo conoció, él no era todavía el personaje público que sería después.

Se enamoraron con la velocidad de los enamoramientos, que no tienen tiempo de examinar lo que viene después, porque el presente tiene demasiada intensidad para dejar espacio al examen. En 2004 nació Luciano. En 2005 nació Carlo. Tenían una casa, una vida familiar. Parecían la pareja perfecta del mundo del espectáculo y el poder político.

Pero Leticia ha revelado algo que cambió completamente la imagen de esa relación. cuando finalmente tuvo el espacio para contarlo con sus propias palabras, sin filtros diseñados para proteger a alguien más, Juan Collado la controlaba con la sistematicidad de los controles que se instalan gradualmente hasta que la persona que los padece ya no recuerda claramente cómo era su vida antes de que existieran.

En entrevistas con periodistas como Inés Moreno y Gustavo Adolfo Infante, Leti confesó que Collado tenía una visión conservadora de las mujeres que en la práctica se traducía en restricciones concretas sobre su vida. Le decía que las mujeres decentes no salen de noche. La tenía vigilada. Le restringía las salidas con amigas.

Poco a poco Leti se fue aislando de su familia, de sus amistades, de los espacios que habían definido su identidad antes de ese hombre. Ella misma ha dicho que su vida se convirtió en un martirio y que perdió su esencia por complacer a alguien que nunca le pidió que la recuperara una vez que la cedió.

Recuerda eso porque exactamente lo mismo le iba a pasar a la mujer que vino después. Y entonces llegó el otoño de 2007. La editora de la revista TV Notas, Matilde Obregón, llamó a Leticia Calderón por teléfono. Le dijo que tenía fotografías de Juan Collado besándose con Yadira Carrillo en un restaurante de Polanco. Le preguntó si podía publicarlas y la respuesta de Leti en ese momento revela todo lo que necesitas saber sobre cómo fueron realmente las cosas en esa historia.

Leti le dijo, “Pues sí,  porque se acaba de ir. Porque para ese momento Juan Collado ya había sacado sus cosas de la casa mientras ella se recuperaba de una cirugía de rodillas. Ya se había ido sin una conversación, sin una adiós, sin una explicación. Let habló en noviembre de 2007 y confirmó la separación.

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