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7 REVELACIONES de HUGO CARVAJAL que SACUDEN a GUSTAVO PETRO — el DINERO que CRUZÓ FRONTERAS

7 REVELACIONES de HUGO CARVAJAL que SACUDEN a GUSTAVO PETRO — el DINERO que CRUZÓ FRONTERAS

¿De dónde sacó Petro el dinero para ganar las elecciones? ¿Por qué un militar venezolano preso en Estados Unidos está diciendo su nombre? ¿Por qué la Corte Suprema abrió una investigación formal? ¿Y por qué el gobierno no quiere hablar del tema? Hugo Carvajal era el jefe de espías del chavismo. Movió millones de dólares para comprar políticos durante 15 años.

 Ahora está cantando todo y dice que Petro recibió plata de Venezuela. Si quieres saber la verdad, quédate hasta el final. Suscríbete a Historia Oculta y comparte porque el silencio es cómplice. Bienvenidos a Historia Oculta. Antes de seguir te pedimos algo muy sencillo. Dale me gusta a este vídeo y cuéntanos desde qué parte del mundo nos ves.

La mañana del 12 de marzo de 2021 comenzó como cualquier otra en la prisión federal de Manhattan. Los guardias hacían sus rondas de rutina. Los presos desayunaban en silencio en el comedor y en una celda del tercer piso, un hombre de 62 años se despertó sabiendo que ese día iba a cambiar su vida para siempre.

 Ese hombre era Hugo Armando Carvajal Barrios, pero en el mundo de la inteligencia militar venezolana todos lo conocían por otro nombre, el pollo Carvajal. El pollo no era un preso cualquiera. Durante más de 30 años había sido una de las figuras más poderosas y temidas del régimen chavista. Había sido el guardaespaldas personal de Hugo Chávez cuando este era apenas un comandante rebelde.

 Luego fue su jefe de inteligencia militar cuando Chávez llegó al poder en Venezuela y durante todos esos años, Carvajal se había encargado de hacer el trabajo sucio que nadie más quería hacer. coordinar vuelos clandestinos de cocaína, mover millones de dólares en efectivo por toda América Latina y comprar políticos que ayudaran a expandir la revolución bolivariana por el continente.

 Pero ahora todo eso había terminado. El pollo estaba preso en Estados Unidos enfrentando cargos de narcotráfico, terrorismo y conspiración con las FARC. Los fiscales estadounidenses le habían dicho que si no cooperaba iba a pasar el resto de su vida tras las rejas. y a sus 62 años con problemas de salud y lejos de su familia, esa perspectiva era insoportable.

 Así que esa mañana, cuando el guardia le avisó que tenía una reunión con su abogado, el pollo supo que había llegado el momento de tomar la decisión más importante de su vida. Iba a cantar, iba a contar todo lo que sabía y las consecuencias iban a sacudir a toda América Latina. La historia de Hugo Carvajal había comenzado muchos años atrás en un pequeño pueblo del estado Aragua en Venezuela.

 era el hijo menor de una familia humilde. Su padre trabajaba en una finca y su madre vendía empanadas en la plaza del pueblo para ayudar con los gastos. Desde niño Hugo soñaba con ser militar. Veía pasar los soldados por el pueblo con sus uniformes impecables y sus botas brillantes. Y pensaba que ese era el único camino para salir de la pobreza.

 Así que cuando cumplió 18 años se presentó en la Academia Militar de Venezuela y fue aceptado. En la academia Hugo demostró ser un estudiante dedicado. No era el más inteligente de su clase, pero era el más obediente. Nunca cuestionaba órdenes, nunca se quejaba y siempre estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para cumplir una misión.

 Esas cualidades lo hicieron destacar ante sus superiores y cuando se graduó, lo asignaron a una unidad de inteligencia militar. Ahí fue donde conoció a un joven teniente llamado Hugo Chávez. Chávez era todo lo contrario a Carvajal. Era carismático, hablador y soñaba con cambiar Venezuela. Pasaba las noches leyendo libros sobre Simón Bolívar y la independencia latinoamericana y organizaba reuniones secretas con otros oficiales que compartían su visión revolucionaria.

 Carvajal no entendía mucho de política, pero le gustaba la forma en que Chávez hablaba, con pasión, con convicción y con la certeza de que algún día iban a gobernar el país. Así que cuando Chávez le pidió que se uniera a su movimiento secreto Carvajal, no lo pensó dos veces. Dijo que sí. En 1992, Chávez lideró un golpe de estado contra el gobierno de Venezuela.

 Carvajal participó en la operación como uno de los coordinadores logísticos, pero el golpe fracasó. Chávez fue capturado y enviado a prisión y Carvajal también fue arrestado. Pasó dos años en una cárcel militar, dos años que aprovechó para fortalecer su lealtad hacia Chávez. Porque mientras otros compañeros del movimiento se arrepentían y pedían perdón, Carvajal nunca habló, nunca delató a nadie.

 Y cuando salió de la cárcel, Chávez supo que ese hombre era de confianza absoluta. Años después, cuando Chávez ganó las elecciones presidenciales de 1998, lo primero que hizo fue llamar a Carvajal. Le ofreció el cargo de jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, un puesto que lo convertiría en el guardián de los secretos más oscuros del régimen.

Carvajal aceptó sin dudarlo y desde ese momento su vida cambió para siempre. Ya no era un simple soldado, era el hombre de confianza del presidente, el que sabía donde estaban enterrados todos los cadáveres y el que se encargaba de que esos secretos nunca salieran a la luz. Durante los primeros años del gobierno de Chávez, Carvajal se dedicó a consolidar el poder militar del régimen.

Identificó a los oficiales que podían ser desleales y los sacó del ejército antes de que pudieran causar problemas. También creó una red de espías dentro de las instituciones civiles, en los medios de comunicación, en las empresas privadas y en los partidos de oposición. Todo para asegurarse de que Chávez supiera exactamente qué estaba pasando en el país en todo momento.

 Pero el trabajo de Carvajal no se limitaba a Venezuela. Chávez tenía una visión mucho más grande. Quería exportar su revolución a toda América Latina, crear gobiernos aliados que compartieran su ideología y para eso necesitaba dinero, mucho dinero. Y ese era el trabajo de Carvajal, conseguir ese dinero y llevarlo a donde fuera necesario, sin dejar rastro, sin hacer preguntas y sin fallar nunca.

 El dinero venía de varias fuentes, una parte venía del petróleo venezolano. Chávez controlaba la empresa estatal Pasa y desviaba millones de dólares de las cuentas oficiales hacia fondos secretos que solo él y Carvajal conocían. Otra parte venía del narcotráfico. Carvajal había establecido contactos con las FARC en Colombia y con carteles mexicanos.

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