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¿Cuántas veces se fundó Buenos Aires? La historia que no te contaron

 Quédate porque esto te va a cambiar la manera de mirar a Buenos Aires. Yo estaba investigando los orígenes coloniales de Argentina para otro video y me fui metiendo en los documentos históricos [música] sobre las fundaciones del Río de la Plata y en un momento me di cuenta de que esta historia, la de las dos fundaciones de Buenos Aires, la conocía a medias.

 Sabía que habían sido dos, pero no sabía los detalles. No sabía lo que realmente les pasó a esos primeros hombres que llegaron acá. No sabía por qué fracasaron. [música] No sabía quiénes eran los que fundaron la ciudad la segunda vez y por qué ellos sí lo lograron. Cuando lo investigué en profundidad, me quedé sin palabras.

Porque hay algo en esta historia que te hace entender que Buenos Aires no era [música] inevitable, que pudo no haber existido y que el hecho de que exista tiene que ver con fracasos, con supervivencia, con sangre y con algo que quizá no esperás. [música] La mezcla de culturas que está en el ADN de esta ciudad desde el primer día.

 Así que vamos a ir al principio [música] del principio. Hay que entender el mundo en el que ocurrió todo esto. Estamos hablando del siglo X. España acaba de llegar a América. Cortés conquistó México en 1521. Pizarro [música] está a punto de conquistar el Imperio Inca. El mundo conocido se está expandiendo a una velocidad que ningún europeo de entonces podía imaginar.

 Y la corona española necesita explorar, [música] reclamar y controlar territorios antes de que lo hagan los portugueses, [música] que ya tienen Brasil. El Río de la Plata es una enorme incógnita. Alguien llegó antes. Sebastián Gaboto exploró la zona en los años previos y trajo rumores de plata, [música] de riqueza, de un acceso posible al corazón del continente.

 Eso es lo que hace que un hombre ambicioso, enfermo y determinado [música] decida armar la expedición más grande que se haya enviado jamás a América hasta ese momento. Ese hombre se llamaba Pedro de [música] Mendoza. Era español de Guadix en Granada. había participado en las guerras de Italia, incluyendo el famoso saco de Roma de 1527, [música] de donde se dice que salió con bastante dinero.

 Tenía conexiones en la corte del rey Carlos I [música] en algún momento logró conseguir la autorización real, lo que se llamaba una capitulación, [música] para explorar y colonizar el Río de la Plata. Parecía la oportunidad de su [música] vida. El problema era que Mendoza llegó a esa oportunidad ya enfermo. [música] Tenía sífilis, una enfermedad que en el siglo X era devastadora, sin cura posible y que lo fue debilitando durante todo el viaje.

 A pesar de eso, en agosto de 1535 [música] zarpó de España con lo que los historiadores describen como la expedición más grande enviada hasta entonces a América. [música] Alrededor de 11 barcos y entre 15 y 2,000 hombres. Para darte una idea de la escala era una [música] cantidad enorme para la época. Llevaban caballos, ganado, provisiones.

 Era una apuesta gigante. Y el 2 de febrero de 1536, Pedro de Mendoza llegó a la orilla occidental del Río de la Plata y fundó una ciudad. Le dio un nombre hermoso, lleno de simbolismo marinero, ciudad de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire. El buen aire [música] era una advocación de la Virgen María venerada por los marinos del Mediterráneo, [música] especialmente en Serdeña, porque los buenos vientos eran lo que necesitaban para cruzar el océano.

 [música] Era una plegaria hecha nombre de ciudad. Y ahí empezaron los problemas. Los habitantes originales de esa región eran los querandíes, [música] un pueblo seminómade, cazadores y pescadores que conocían ese territorio como la palma de su mano. No eran agricultores, no tenían ciudades fijas, [música] se movían con las estaciones, siguiendo la casa y la pesca.

 Y al principio los querandíes y los españoles tuvieron algo parecido a una convivencia. Los querandíes llevaban comida al campamento español, carne y pescado. Por aproximadamente dos semanas esto funcionó, pero después pararon. Las fuentes históricas españolas no explican exactamente por qué. Los historiadores modernos tienen [música] una hipótesis bastante convincente.

 Los que eraníes vieron que esto no era un grupo de visitantes de [música] paso, que los españoles estaban construyendo una instalación permanente, que sus demandas eran cada vez más grandes [música] y que la situación los ponía en una posición de servidumbre que no estaban dispuestos a aceptar. Mendoza mandó a su hermano Diego de Mendoza con un grupo de hombres a exigirle comida a los que eran.

 Fue una decisión terrible. [música] El encuentro terminó en violencia. Diego de Mendoza murió en esa batalla, [música] varios soldados españoles también. Y los querandíes, en lugar de retroceder, organizaron una resistencia sostenida. Atacaron el fuerte. Según los registros [música] históricos, en algún momento lograron prenderle fuego aparte de las estructuras que los españoles habían construido [música] y lo más devastador dejaron en la ciudad sitiada.

 Lo que siguió fue una de las experiencias más horrorosas que vivieron los colonizadores españoles en América. [música] Con el campamento sitiado, sin poder salir a buscar comida, sin poder cultivar, [música] con 2000 personas que alimentar y sin posibilidad de abastecerse, llegó el hambre. [música] Un hambre feroz, desesperante.

 El testimonio más detallado que tenemos de lo que ocurrió viene de un soldado bárbaro que estaba en la expedición. Se llamaba Ulrich Schmid y años después escribió un libro con sus memorias del viaje que se publicó en 1567. Los historiadores lo consideran una fuente de primera mano fundamental para entender este periodo, aunque algunos detalles extremos de su relato son debatidos, pero el cuadro general que pinta está avalado por otros documentos de la época.

 Schmiddle describe a hombres comiendo ratas, ratones, serpientes, [música] cuero de los zapatos y en los casos más extremos cosas que preferimos no mencionar, pero que dan la dimensión del horror de lo que se vivió en ese campamento a orillas del Río de la Plata en 1536. Pedro de Mendoza, mientras tanto, estaba cada vez más enfermo.

 La sífilis lo consumía, [música] era incapaz de liderar con efectividad. delegó el mando en Juan de Ayolas y en junio de 1536, apenas 4 meses después de fundar la ciudad, [música] Mendoza se embarcó de regreso a España. No llegó. Murió en el océano Atlántico el 23 de junio de 1537. El hombre que había llegado con la flota más grande enviada jamás a América, que había fundado la ciudad que llegaría a ser una de las metrópolis más importantes del mundo, murió en el mar sin ver ninguno de los resultados de su expedición. Pero la historia no termina

ahí, porque lo que pasó después es igualmente fascinante. Mientras Buenos Aires agonizaba, otros hombres de la misma expedición estaban explorando río arriba. Y en agosto de 1537, un oficial llamado Juan de Salazar de Espinoza fundó un nuevo asentamiento mucho más al norte en la confluencia de los ríos Paraguay y Pilcomayo.

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