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El DIARIO SECRETO de Tania la Guerrillera — Lo Que ESCRIBIÓ Sobre el Che 57 Años OCULTO

Después de dos años de soledad y engaños, finalmente volvería a verlo. Pombo recuerda el día en que Tania llegó al campamento guerrillero en Yancahu era enero de 1967. Llovía intensamente. De repente escuchamos pasos. Ernesto salió de su cabaña con el rifle en mano y allí estaba ella. empapada, con el barro hasta las rodillas, pero sonriendo.

Ernesto dejó caer el arma y caminó hacia ella. Se abrazaron. Fue un abrazo largo, demasiado largo para ser solo entre camaradas. Esa noche, Tania escribió en su diario La entrada más importante. Pómbola lee con lágrimas en los ojos. Enero 7, 1967. Lo vi de nuevo después de dos años y dos meses. Ernesto está más delgado.

Su asma empeoró. Pero cuando me abrazó, sentí que finalmente había llegado a casa. Esta noche cenamos juntos. Los otros guerrilleros se fueron a dormir. Nos quedamos solos junto al fuego y entonces sucedió. Lo que Tania describe en las siguientes páginas es algo que la historia oficial nunca admitió. una relación romántica entre el Cheegevara y Tania la guerrillera.

Ernesto me tomó la mano, escribe Tania. Me dijo, “Pensé en ti cada día durante estos dos años. Traté de no hacerlo. Traté de mantenerme enfocado en la misión, pero tu imagen aparecía en mis pensamientos constantemente. Le dije que yo sentía lo mismo. Él me miró con esos ojos tristes y hermosos y dijo, “Esto es peligroso, Tania.

Lo que sentimos es peligroso para la misión, para ambos le respondí, lo sé, pero estoy cansada de luchar contra esto. Y entonces me besó. Pombo detiene la lectura por un momento. Se limpia las lágrimas. Nadie supo de esto en ese momento. Ernesto y Tania fueron extremadamente discretos, pero yo los veía.

Pequeños momentos robados, una mirada que duraba un segundo más de lo normal, dedos que se rozaban al pasar mapas. El amor en tiempos de guerra es así, pequeños momentos que valen más que toda una vida, pero la felicidad de Tania duraría muy poco. A finales de febrero de 1967, apenas seis semanas después de su llegada, todo comenzó a desmoronarse.

La guerrilla fue descubierta por el ejército boliviano antes de lo planeado. Un desertor delató su posición. De repente, 50 guerrilleros estaban siendo casados por miles de soldados en las selvas de Bolivia. El Che tomó una decisión difícil, dividir al grupo. Tania quedó con el grupo de retaguardia separada del Che.

Fue la última vez que se vieron. En su diario, Tania describe ese momento de despedida. Febrero 28, 1967. Ernesto me llamó aparte esta mañana. me dijo que debo quedarme con el grupo de retaguardia. Protesté, quiero estar a su lado, pero él fue firme. Es más seguro así. Te necesito viva, Tania. Le pregunté cuándo nos volveríamos a ver.

Él no respondió, solo me abrazó fuerte y susurró, “Cuídate, mi amor. Fueron las primeras y últimas veces que me llamó mi amor frente a otros. Sentí que algo terrible iba a pasar. Los siguientes 5co meses fueron un infierno para Tania. El grupo de retaguardia vagaba perdido por las selvas, atacado constantemente por el ejército.

No tenían suficiente comida ni medicina. Tania enfermó gravemente de malaria y disentería, pero lo peor era no saber nada del Che. No tenían comunicación con el grupo principal. En sus páginas del diario de esos meses, la escritura de Tania se vuelve casi ilegible. Las letras tiemblan. Hay manchas que podrían ser lágrimas o sudor o sangre. Abril 15, 1967.

Estoy muriendo lentamente. La fiebre no baja. No hemos comido en tr días. Pero lo único que me duele es no saber si Ernesto está vivo. Por favor, Dios, si existes, mantén a Ernesto vivo. Puedes llevarme a mí, pero déjalo vivir. Pombo cierra los ojos recordando. El grupo de retaguardia estaba prácticamente perdido. Tania ya no podía caminar bien.

Tenía fiebre altísima, pero se negaba a rendirse. Decía, “Tengo que encontrar al Che, tengo que volver con él. Era amor, amor puro, el tipo de amor que te hace seguir luchando cuando ya no hay esperanza. Agosto 31, 1967, el día que Tania murió. El grupo de retaguardia, reducido a apenas 11 personas, intentaba cruzar el río Bado del yeso.

Los soldados bolivianos los emboscaron. Las balas llovían desde todas direcciones. En el caos, Tania intentó cruzar el río. Estaba débil, enferma. Llevaba semanas con fiebre. El agua la arrastró. Sus compañeros intentaron salvarla, pero era imposible bajo el fuego enemigo. Tania se ahogó en ese río a los 29 años. Su cuerpo fue encontrado una semana después, hinchado y desfigurado por el agua.

Los soldados bolivianos la fotografiaron como trofeo, pero lo más importante, encontraron su mochila y dentro de la mochila, envuelto en plástico para protegerlo del agua, estaba su diario. Pombo abre el diario en la última página escrita. La fecha es agosto 30, 1967, un día antes de su muerte. Esta es la última entrada que Tania escribió.

dice con voz quebrada, “Ernesto, si alguien encuentra este diario después de mi muerte, quiero que sepas la verdad. Te amé desde el momento en que te conocí cada día de estos 4 años. Sé que probablemente nunca leerás esto. Sé que probablemente moriremos ambos en estas selvas, pero quiero que quede registrado.

Tania, la guerrillera, amó al Cheegevara con cada fibra de su ser, pero la historia no termina ahí. Porque hay algo más en el diario de Tania, algo que Pombo ha ocultado durante 57 años, algo tan explosivo que podría cambiar completamente nuestra comprensión de quién era Tania. Realmente tengo que contarles sobre las páginas finales del diario, dice Pombo.

Las páginas que nadie ha visto hasta ahora porque Tania no solo escribió sobre su amor por Ernesto, también escribió sobre su misión secreta, la verdadera misión. En esas páginas, Tania confiesa algo extraordinario. Antes de ir a Bolivia, la KGB soviética la había contactado. Le ofrecieron un trato.

Ella trabajaría como agente doble. oficialmente estaría ayudando al Che, pero secretamente debía informar a los soviéticos sobre todos sus movimientos. Los soviéticos no querían que la guerrilla del Che tuviera éxito. El Che era demasiado independiente, demasiado crítico de la Unión Soviética. Si triunfaba en Bolivia, su influencia podría desestabilizar la relación entre Cuba y Moscú.

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