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Juan Gabriel: Por ESTO Escondió a Su Único Hijo Biológico Durante 26 Años. Nevada Guardó el Secreto tl

Juan Gabriel: Por ESTO Escondió a Su Único Hijo Biológico Durante 26 Años. Nevada Guardó el Secreto

28 de agosto de 2016, 11:17 de la mañana, hora del Pacífico. En un departamento frente a la playa de Santa Mónica, California, Alberto Aguilera Baladés, el hombre al que millones de personas en este continente conocían como Juan Gabriel, acaba de morir solo en el baño de su casa de un infarto agudo del miocardio.

400 km al norte, en una casa de nevada que figura en los papeles oficiales a nombre del cantante, un joven de 26 años recibe una llamada telefónica. Quien lo busca no es la familia Aguilera, tampoco son sus hermanos. No es ningún miembro del círculo oficial del divo. Es un familiar lejano de su madre llorando del otro lado del teléfono.

Murió tu papá. El joven se llama Luis Alberto Aguilera. Tiene el mismo nombre que el verdadero nombre de Juan Gabriel, solo que partido en dos. Y tiene un parecido físico con el divo de Juárez que cualquiera reconocería al instante si pusiera las dos fotografías una al lado de la otra. Pero ese domingo, mientras el mundo entero llora al cantante mexicano más importante de las últimas cinco décadas, él se entera de la muerte de su padre por una llamada que no debió ser la primera.

No le creyó al principio. Tomó el teléfono, buscó en internet y ahí estaban los titulares en todos los idiomas y en todos los noticieros. Después sacó una maleta, empezó a empacar. quería ir a Los Ángeles, ver el cuerpo de su padre una última vez, decirle algo, lo que fuera. Pero mientras todavía estaba doblando la ropa sobre la cama, alguien le confirmó que el cuerpo ya estaba siendo trasladado.

Cuando él llegara, ya no habría nada que ver.  Mi vida la he tenido en pausa esperando y esperando. Esas son sus palabras textuales dichas semanas después frente a una cámara de Univisión en el programa Primer Impacto en septiembre de 2016. Ahora, la persona en la que yo confiaba ya no está para decirme qué tengo que hacer, qué más puedo hacer.

Lo que vas a escuchar en los próximos minutos no es un chisme de revista, es la historia del hijo más escondido de Juan Gabriel, el único que llevaba su sangre fuera del hogar que él formó con Laura Salas, el único al que en 26 años el divo nunca presentó al mundo. Hoy vas a descubrir cuatro cosas que durante años los medios oficiales no quisieron tocar.

Primero, vas a entender por qué Juan Gabriel mantuvo a su único hijo biológico fuera del matrimonio en una casa de nevada pagada con su propio dinero, comunicándose con él solamente a través de correos electrónicos durante más de dos décadas. Y la razón concreta no fue desamor. Segundo, vas a conocer a Guadalupe González, la empleada doméstica que entró joven a la casa del cantante más amado de México y terminó criando sola en silencio  al niño que él le pidió.

Vas a escuchar las palabras exactas que él le dijo el día que aceptó tener un hijo con ella. Tercero, vas a saber cómo se enteró Luis Alberto de que su papá había muerto y por qué nunca pudo despedirse. Y cuarto, vas a entender qué pasó con el testamento donde Iván Aguilera quedó como único heredero universal. La denuncia que hizo Silvia Urquidi, la mejor amiga de Juan Gabriel, sobre cómo se hizo ese documento y por qué Luis Alberto con una prueba de ADN al 99,99% nunca apareció como beneficiario.

Recuerda esa cifra, 99,99%. La vas a necesitar más adelante. Te voy a avisar cuando llegue cada una de esas cuatro revelaciones. Pero antes de entrar, necesito que entiendas una cosa. Esta historia no empieza en una casa de Nevada, empieza mucho antes. Empieza en un pueblo de Michoacán, en un internado para niños pobres, en la cárcel de Lecumberry y en un bar de Ciudad Juárez llamado Noa Noah.

Porque para entender por qué Juan Gabriel escondió a su hijo, primero tienes que entender por qué Juan Gabriel aprendió a esconder todo lo que le podía hacer daño. Y eso lo aprendió cuando todavía se llamaba Alberto. Alberto Aguilera Baladés nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán. El menor de 10 hermanos, hijo de Gabriel Aguilera Rodríguez y Victoria Baladés Rojas, dos campesinos pobres que vivían de la tierra.

Cuando él todavía era un bebé, su padre, preparando un terreno para sembrar, prendió un fuego que se salió de control. Las llamas se comieron varias hectáreas. El hombre descompuesto por la culpa, intentó tirarse al río para acabar con todo. Lo salvaron, pero algo se había quebrado por dentro. Lo internaron en La Castañeda, el hospital psiquiátrico más famoso y más temido de la Ciudad de México de aquella época.

Nunca volvió a salir. Algunos dicen que murió ahí, otros que se escapó. La familia en los Hechos nunca supo cuál fue su destino final. Eso lo confirma su propia hermana Pablo Aguilera, el único hermano que todavía vive y está documentado en la biografía autorizada de Eduardo Magallanes y en la miniserie de Netflix sobre la vida del cantante.

Guarda esa imagen. Un niño chiquito en Michoacán sin padre. Una madre cargando sola con 10 hijos, cuatro de los cuales murieron en la infancia. Una madre que, según declaraciones del propio Juan Gabriel grabadas en el documental Debo, puedo y quiero, también había trabajado como empleada del hogar. Guarda esa palabra, empleada del hogar.

Volverá a aparecer en esta historia de una forma que te va a estremecer. Cuando Alberto tenía 5 años, su madre tomó una decisión que él arrastró toda la vida. Lo internó en la escuela de mejoramiento social para menores. No porque fuera mal niño, porque no podía mantenerlo. Ahí pasó 8 años lejos de su mamá, lejos de sus hermanos, aprendiendo a vivir solo.

En ese internado conoció a Juan Contreras, un maestro de ojalatería que le enseñó a tocar la guitarra y que se convirtió, según las propias palabras del cantante en muchas entrevistas, en algo parecido a un padre. Años después, cuando Alberto se inventó un nombre artístico,  escogió Juan Gabriel, Juan por el maestro Contreras, Gabriel por el padre que perdió antes de poder recordarlo.

Esa decisión es importante porque toda su vida Juan Gabriel construyó su identidad uniendo a los hombres que le faltaron. Cuando llegó la hora de ser padre él mismo, esa herida no se había cerrado. Tras escaparse del internado a los 13 años, Alberto vendió artesanías con contreras. Luego volvió con su madre a vender burritos en Ciudad Juárez.

 En 1968 con 18 años intentó probar suerte en California, Tijuana, Ensenada, Rosarito, Lake Elsinor. No lo conoció nadie. regresó con las manos vacías. Pero en Ciudad Juárez había un bar pequeño, modesto, donde lo dejaron cantar. Se llamaba el Noa Noa. Ese nombre, años más tarde, lo convertiría en el título de una de las canciones más populares de la música popular mexicana.

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