Posted in

Lo Que Está Viviendo Osiel Cárdenas Dentro de la cárcel El Altiplano Revela Su Verdadera CaídaAA

Lo Que Está Viviendo Osiel Cárdenas Dentro de la cárcel El Altiplano Revela Su Verdadera Caída

A finales de los años 90, el nombre de Ociel Cárdenas Guillén comenzó a expandirse con fuerza dentro del narcotráfico mexicano. Vivía rodeado de lujos, propiedades, escoltas, entrenados por exmilitares y una estructura criminal que movía toneladas de droga hacia Estados Unidos. Desde el noreste del país construyó una de las organizaciones más violentas y poderosas de su época hasta convertir su nombre en sinónimo de miedo y poder en ambos lados de la frontera.

 Hoy ese mismo hombre vive encerrado en una celda del céfereeso número uno, El Altiplano, la cárcel de máxima seguridad más temida de México. sin escoltas, sin lujos y enfrentando múltiples procesos penales o si el Cárdenas Guillén pasa sus días bajo vigilancia permanente. Y lo que pasa ahí adentro es lo que nadie te está contando con detalle.

 En este video vas a ver exactamente tres cosas. La vida real que lleva Ociosiel hoy dentro del penal de máxima seguridad más cerrado de México. Todo lo que hizo para llegar ahí y los procesos judiciales que ahora lo tienen atrapado sin salida visible. Además, al final vas a descubrir algo sobre su estado actual que pocos medios han reportado y que cambia la forma en que entiendes lo que está viviendo en este momento.

 Quédate hasta el final porque la historia de este hombre no termina donde muchos creen. Suscríbete al canal para seguir descubriendo qué ocurre con figuras del poder, líderes criminales y personajes que alguna vez lo tuvieron todo y terminaron tras las rejas. Aquí analizamos sus historias, su caída y la vida que enfrentan dentro de las cárceles de máxima seguridad.

Para entender dónde está hoy o si el Cárdenas Guillén, hay que entender primero de dónde vino. Nació el 18 de mayo de 1967 en Matamoros, Tamaulipas, en una familia sin recursos económicos. De niño vio la pobreza de cerca y creció en una época en que Matamoros era ya un punto estratégico del tráfico ilegal en la frontera.

 Esa combinación de carencia y entorno lo marcó desde temprano. Según el periodista Ricardo Rabelo, que escribió el libro más detallado sobre su vida, La incursión de Ociel en el crimen, fue producto del deseo de tener una vida ostentosa con los lujos a los que no tuvo acceso en su infancia. A los 14 años se fue a vivir con su hermana Lilia.

 Trabajó como ayudante de mecánico, como mesero y como empleado de una maquiladora. Ninguno de esos trabajos lo convenció. Su hermano, Rafael, fue quien lo introdujo al narcomenudeo. Y desde ese momento el camino empezó a torcerse sin retorno. A los 19 años ya se había casado y paralelamente había empezado a vender cocaína.

 Para cuando tenía su propio taller mecánico, ese negocio funcionaba como fachada de una narcotienda protegida por policías locales. El muchacho que lavaba platos en un restaurante estaba construyendo algo que no tenía nombre todavía. Lo que Ociel hizo para ascender en el mundo del crimen no fue solo ambición, fue traición calculada.

 Y lo que hizo con su mejor amigo para llegar al poder es algo que explica todo lo que vendría después. En 1989, cuando tenía 22 años, Osiel fue arrestado por primera vez en Matamoros por los delitos de homicidio, abuso de confianza y daños a la propiedad. Pasó una sola noche en la cárcel y salió bajo fianza.

 Un año después lo volvieron a detener por amenazas y lesiones, pero lo liberaron el mismo día bajo caución. Para 1992, con 24 años, fue detenido en Brownsville, Texas. con 2 kg de cocaína. En 1993 lo sentenciaron a 63 meses de prisión en Estados Unidos. Regresó a México en un intercambio de presos en enero de 1994 y salió en libertad provisional en abril de 1995.

Cada vez que cayó encontró la salida y cada vez que salió volvió con más contactos, más experiencia y más determinación. Después de su liberación en 1995, comenzó a consolidar relaciones con organizaciones colombianas, afianzando las rutas de cocaína hacia el norte de México y hacia Estados Unidos.

 El cártel del Golfo, que ya existía como organización, fue absorbiendo cada vez más su influencia para los últimos años de la década de los 90 o si él no era un empleado del cártel, era quien daba las órdenes. Para asegurarse de que esas órdenes no se cuestionaran, tomó la decisión más fría de su historia criminal.

 En 1998 ordenó asesinar a Salvador Gómez Herrera, conocido como el Chava, que era su propio amigo y el entonces jefe del cártel del Golfo. Lo mató para quedarse con el control de la organización. Ese acto le ganó el apodo que lo acompañaría el resto de su vida. Él mata a amigos, pero también le ganó el control absoluto del cártel que durante los años siguientes se convertiría en una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de América Latina.

 Con el cártel del Golfo en sus manos, Oel tomó una decisión que cambiaría para siempre el mapa del crimen organizado mexicano. Creó setas, reclutó a desertores del ejército mexicano entrenados en operaciones especiales, específicamente del grupo aeromóvil de fuerzas especiales conocido como Gafe. Los convirtió en su guardia personal y luego en el brazo armado del cártel.

 Por primera vez en México, una organización criminal tenía una estructura paramilitar real con armamento de guerra, entrenamiento táctico de alto nivel y una capacidad de violencia que las fuerzas del estado no esperaban encontrar del lado contrario. El resultado fue una expansión sin precedentes. El cártel del Golfo bajo el mando de Ociel llegó a operar en al menos 13 estados de la República.

 Tenía presencia en Tamaulipas, Nuevo León, Veracruz, Tabasco, San Luis Potosí, Campeche, Yucatán, Quintana Ro, Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco y Ciudad de México. Las rutas de cocaína venían desde Colombia, pasaban por Cuatzacalcos y llegaban a Nuevo Laredo y Matamoros. Los libros de contabilidad, incautados por las autoridades de Estados Unidos, revelaron que el cártel generaba más de 41 millones de dólares en solo 3 meses y medio, únicamente por cocaína que circulaba hacia Atlanta.

 Eso era el poder económico que Ociel manejaba. El FBI tenía a Oiel en su lista de los más buscados y la recompensa que ofrecía por él era tan alta que hasta sus propios aliados tenían razones para traicionarlo. Pero lo que pasó el día que lo capturaron nadie lo esperaba. En aquella época el FBI ofrecía hasta 2 millones dó por información que llevara a la captura de Osiel Cárdenas.

 Las autoridades estadounidenses lo describían públicamente como un hombre extremadamente violento que purgaba su propia organización y no eran los únicos que lo buscaban. Los capos Vicente Carrillo Fuentes, Joaquín el Chapo Guzmán e Ismael el Mayo. Zambada también habrían ofrecido un millón de dólares a quien lo ejecutara. Ociel vivía rodeado de amenazas que venían de todos lados y sin embargo siguió operando desde Matamoros con una confianza que lo haría caer.

Read More