Era la noche del 4 de abril de 2019 cuando Berenice Alanís se presentó en el gimnasio propiedad de su esposo Jacobo Quesada para hacer ejercicio. Esto era algo inusual, pues a pesar de tener total acceso al establecimiento, Alanís no era dedicada a la actividad física. Todo marchaba con normalidad.
Los hijos del empresario charlaban con su padre y aprovechando el momento, Verenice se acercó al empleado para pedirle ayuda. Se alejaron y ella subió el volumen de la música del lugar. Justo en ese momento, dos sujetos desconocidos entraron y acabaron abruptamente con la vida de Jacobo y sus dos hijos. Más tarde todos sabrían que había sido un plan ideado por Verenicia Alaní para quedarse con la herencia de su marido.

El criminalista nocturno. Jacobo Quesada era un empresario importante originario de Hidalgo. era propietario de gimnasios, diversos negocios y propiedades en México que le daban sumas importantes de dinero. Le gustaban mucho los autos de lujo y tenía una colección de varios modelos valuada en más de 20 millones de pesos.
Estaba casado con una mujer llamada Patricia, con quien tenía dos hijos, Jacobo Junior de 24 años y Patricia de 25. Ellos estaban a cargo de un gimnasio para aprender a hacer negocios y continuar con lo que su padre había construido con su esfuerzo. Quesada tenía varios empleados, pero su vida cambió cuando contrató a una nueva empleada de limpieza. La mujer era Verenice Alanís.
Al principio ella se dedicaba a cumplir con los requerimientos para los que había sido contratada. era servicial y muy amable, en especial con el empresario. Ante los ojos de Quesada, Berenice era una buena persona, además de que le atraía físicamente. Ella supo conquistarlo muy rápido. Con paciencia y dedicación se fue ganando la confianza y el amor de su patrón.
Inevitablemente, la esposa de Jacobo se enteró de los sentimientos de su marido y de que él se había involucrado con la empleada, por lo que se divorciaron. Al poco tiempo, Jacobo comenzó a tener una relación sentimental con Alanís, que dio sus frutos, ya que le propuso matrimonio y pasó de ser su trabajadora a su flamante esposa.
Berenice Alaní comenzó a vivir su vida de forma totalmente diferente, pues tenía acceso al dinero de su marido. Viajaba y disfrutaba de todas las comodidades que podía. Y además, como aún era muy joven, ponía su atención en otros hombres a espaldas de Jacobo. Entre sus amantes había uno que era empleado del gimnasio, propiedad de su esposo.
Y no solo eso, sino que también se sentía atraída por su hijastro Jacobo Junior, a quien también sedujo en varias ocasiones. Berenice sabía muy bien cómo tratar a su nueva familia cuando todos estaban juntos. Pero en la ausencia de su marido las cosas cambiaban. Ella y su hijastra no se llevaban bien del todo y siempre hubo un poco de recelo entre ambas.
A pesar de que en diversas ocasiones Patricia le revelara a su padre su inconformidad con su madrastra, el empresario ignoraba sus quejas y no podía negarse a continuar con Verenice. Pero la situación dio un giro radical cuando Quesada se enteró de las infidelidades por parte de Alaní. Lo peor fue cuando supo que se había involucrado con su hijo.
Sumado a esto, sus empleadas domésticas le dijeron que Brenice tenía escondidas fotografías de sus hijos y cabellos de ellos. Al parecer, la mujer realizaba actos de brujería contra ellos, además de encontrar fármacos que se cree utilizaba en la comida de su familia. Entonces pensó en darle su merecido, que Sada estaba al tanto de que gran parte de su relación estaba basada en el interés de Alanís por su dinero, por lo que le notificó que le había excluido de su testamento y que sus únicos herederos serían sus hijos Patricia y Jacobo. Su
herencia estaba valuada en 400 millones de pesos. También le advirtió que comenzaría con los trámites de divorcio. Con esto, Verenicia Laní, decidida que la única heredera sería ella, decidió terminar con su familia. La noche del 4 de abril de 2019, la familia Quesada se encontraba en la oficina del gimnasio Musel Factory, ubicada en calles y en fuegos 998, residencial Zacatenco, Gustavo Madero en la ciudad de México.
Berenice también se encontraba allí, pues a pesar de sus problemas maritales, fingía que la relación con sus hijjastros seguía siendo cordial. Con la excusa de que iba a entrenar, salió de la oficina. y se dirigió a las instalaciones del gimnasio. Luego de un rato se acercó al encargado y le pidió que le ayudara poniéndole una rutina.
Con esto logró que el hombre dejara la recepción y descuidara las cámaras de seguridad. Revisando la hora, realizó una llamada y después subió todo el volumen a la música del establecimiento. Mientras entretenía al empleado, dos hombres desconocidos entraron al sitio y abrieron fuego contra Jacobo, Patricia y Jacobo Junior, arrebatándoles la vida en poco tiempo.
Después de realizar su cometido, huyeron sin dejar rastro. Cuando el empleado fue en busca del empresario y su familia, encontró la oficina destrozada y los cuerpos sin vida entre escombros y manchas semáticas. Enseguida llamó a las autoridades y a una ambulancia. Los médicos solo pudieron corroborar que los quesada habían perdido la vida casi al instante y que no había nada más que hacer.
Por otra parte, Verenice estaba tranquila e indiferente. Los policías notaron su actitud sospechosa y creyendo que tenía algo que ver con el caso, la detuvieron y se la llevaron para interrogarla. La mujer cayó en diversas contradicciones que hicieron creer a la fiscalía que, en efecto, ella era una de las principales sospechosas. estuvo bajo custodia hasta que dos días después un juez ordenó ponerla en libertad, ya que la detención había sido ilegal.
Al no tener una orden de aprensión, Verenicia Lanis no perdió el tiempo y enseguida se dio a la fuga. También contrató grúas para llevarse la colección de autos de lujo de su difunto marido y dispuso de las cuentas bancarias. Al cumplirse 4 meses del caso, la mujer envió gente para vaciar por completo la casa de la familia y además pidió a sus abogados tramitar un amparo para que le dieran acceso al expediente y saber qué pruebas tenían en su contra.
Meses después, sus abogados se presentaron en el gimnasio con un contrato a su nombre, acompañados de una pareja que tenía la intención de rentar el local, donde se llevó a cabo el asesinato. A pesar de que tenía sellos del Ministerio Público, el abogado los rompió e ingresó al lugar. No obstante, las autoridades fueron notificadas y también los abogados de la familia Quesada, quienes impidieron que se llevara a cabo el trato.
Asimismo, se difundió que testigos vieron a Verenice en Pachuca, acudiendo a fiestas y reuniones con una mujer llamada Teresa Córdoba, conocida por realizar fraudes y hacer desalojos en Hidalgo. Con el pasar del tiempo, Alanis estuvo viviendo en las diferentes propiedades de su marido, ubicadas en Puebla, Querétaro e Hidalgo.
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Sus abogados iniciaron un proceso para que ella pudiese ser la única heredera de Quesada. Mientras tanto, el resto de los familiares de Jacobo continuaron presionando a las autoridades para que hicieran justicia. En redes sociales crearon una página llamada Justicia Familia Quesada y difundieron las fotografías de Berenicia Alaní, ofreciendo una recompensa de 200,000 pesos, a quien aportará datos relevantes de la mujer y su paradero.
Después de un año, el caso fue revisado y otro juez liberó la orden de aprensión contra ella, a quienes los medios apodaron la viuda negra. Tuvieron que transcurrir tres años para que Alanís Morales fuese encontrada. El 21 de julio de 2022, Berenice se encontraba hospedada en un hotel de lujo en Acapulco, cuando autoridades fueron alertadas y la detuvieron por ser la principal sospechosa de planificar el asesinato de Jacobo Quesada y sus dos hijos.

Luego de su traslado a la Ciudad de México y de realizar la audiencia inicial, se concluyó que el proceso se llevó correctamente y por el momento se encontraba detenida en el penal de Santa Marta a Catitla. De los dos hombres contratados para ejecutar su plan. No hay pistas. Para la familia quesada. Este es el primer paso para lograr que Verenice pague por el grave daño que causó.
Aunque el daño es irreparable, esperan obtener justicia. para que sus familiares puedan descansar en paz. Era el 25 de septiembre del año 2023 en el estado de Chihuahua, México, cuando Siria Fernanda Villalobos, una chica de 18 años, se encontraba a bordo de su vehículo cerca de unas canchas de fútbol. De un momento a otro, un vehículo circulaba cerca de donde Siria estaba estacionada y sin previo aviso, sujetos armados arremetieron contra ella propinándole 35 tiros.
La joven no tuvo tiempo de reaccionar y a causa del ataque perdió la vida casi instantáneamente mientras los desconocidos huyeron del lugar en un auto de color azul. Más tarde se revelaría que este hecho pudo haber sido una confusión. Siria Fernanda Villalobos Ortiz nació el 3 de octubre del año 2004. Era alumna de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde cursaba el segundo semestre de la carrera de ingeniería química en la Facultad de Ciencias Químicas.
Era un excelente deportista que amaba el fútbol y desde su ingreso a la universidad se incorporó en el equipo de fútbol Adelitas, donde se desempeñaba como delantera. Sus compañeras la describen como una chica muy dedicada y con gran talento, además de ser una gran amiga. Su familia la apoyaba en sus proyectos y asistían a todos sus partidos.
Creían que Siria tenía un gran potencial y que llegaría muy lejos, pero todos esos sueños se verían interrumpidos por una terrible tragedia. El 25 de septiembre de 2023, alrededor de las 10 de la noche, Siria se encontraba dentro de su vehículo marca Audi Q3, color blanco, en la calle Emilio Pérez Rosas, en la colonia Chihuahua 2000.
En la oscuridad, un vehículo de color azul pasó cerca del sitio y en pocos segundos 35 detonaciones impactaron contra Siria y su auto. Esto a ojos de testigos en los que se encontraba la madre de Siria llamada Jessica Ortiz Gandarilla. La mujer afirmó ver con sus propios ojos como dos sujetos que iban a bordo del auto junto a otras dos personas sacaron armas y se aseguraron de ultimar a su hija para luego escapar.
Enseguida realizaron una llamada a urgencias y a las autoridades para describir lo que había ocurrido. Allí, los peritos realizaron las labores pertinentes para la recolección de indicios donde hallaron la gran cantidad de casquillos percutidos y el cuerpo de la joven sin vida. A partir de entonces comenzó una lucha exhaustiva para encontrar a los culpables del hecho.
Como la madre de Siria estuvo presente al momento de lo ocurrido, memorizó las características físicas de los ejecutores y ejerció presión sobre las autoridades para que se movilizaran de forma rápida en buscar a los culpables. Tan solo horas después de los hechos y apoyados de los videos de cámaras de seguridad del sitio.
El martes 26 de septiembre de ese año, las autoridades mostraron resultados. Se informó que fueron detenidos cuatro hombres en calidad de sospechosos en el caso José Luis N. Fernando N. Víctor Hugo N y José Luis N. A quienes se les decomizó sustancias y diversas armas de fuego tratando de huir supuestamente hacia Ciudad Juárez.
En los medios de comunicación se difundió esta información, pero después se dijo que eran realmente dos personas detenidas a bordo de un vehículo forfigo color azul, un hombre llamado Héctor Rafael Romero, quien conducía, y una mujer menor de edad, de quien no se difundió su imagen ni su nombre y a quien dejaron en libertad por falta de pruebas en el caso, a pesar de ir a bordo del vehículo al momento de los hechos.
A través de una rueda de prensa, la fiscalía argumentó que gracias a antecedentes recabados, declaración de testigos y videos de un taxi tenían solamente a un sospechoso. Su nombre, Héctor Manuel Méndez Rodríguez, apodado el meni, a quien se le adjudican otros asesinatos en la misma ubicación, donde le arrebataron la vida a Siria.
Al momento de su detención se le incautó un arma larga con tres cargadores y 20 cartuchos útiles, además de otro cargador con 27 cartuchos y otro más con 30. También un arma de fuego con un cargador de metal calibre 9 mm, las cuales coincidía con los eventos registrados en el ataque contra la joven de 18 años. Las autoridades de Chihuahua informaron a los medios de comunicación que con base a la declaración del sujeto podían determinar que el asesinato había sido una supuesta confusión, pues Iria llevaba una vida completamente normal,
sin involucrarse con personas indebidas, ya que se dedicaba únicamente a estudiar y al deporte. Gracias a la investigación se descubrió que Héctor Manuel había participado en otro asesinato registrado el 19 de septiembre, pocos días antes de atacar a Siria en la misma zona de Chihuahua 2000.
La autoridad presentó elementos probatorios suficientes para establecer su relación con el asesinato de otro hombre llamado Eduardo Pérez Gallegos, de 31 años. Durante la audiencia realizada se entregaron pruebas testimoniales de personas que identificaron completamente al Meni como el ejecutor de Eduardo Pérez en un domicilio de la colonia Chihuahua 2000, coincidiendo con el lugar donde también había ultimado a Siria Fernanda.
Le fue impuesta prisión preventiva de un año en lo que concluye la investigación, pero esto no era suficiente para la madre de Siria, Jessica Ortiz, quien sí reconoció a Héctor Manuel como el asesino de su hija, pero reveló en sus redes sociales que la fiscalía estaba encubriendo a policías municipales que estaban involucrados en el ataque.
Por lo tanto, decidió realizar su propia investigación. En una publicación en Facebook, Jessica Ortiz Gandarilla realizó una publicación donde describió la manera de actuar del fiscal en el caso, alegando que en ningún momento permitió que nadie interviniera en la carpeta de investigación y que protegió al sospechoso, trasladándolo enseguida al Centro de Reinserción Social de Chihuahua.
Todo esto porque el fiscal estaba por jubilarse y no deseaba tener problemas ni complicaciones respecto al caso. Luego reveló que las mismas autoridades están involucradas en hechos de sustancias y confabuladas con los ejecutores a quienes protegen en lugar de hacer justicia. Junto a esta publicación agregó las fotografías de las supuestas personas involucradas, entre las que estaban miembros de la autoridad, el chófer del vehículo, a quien no involucraron en el caso, y la menor, a quien ya habían deslindado y que se descubrió es la hija de un
policía del estado. afirmó que un policía en específico dio la orden de no detener al vehículo donde se transportaban los ejecutores de su hija, ya que él era uno de los intermediarios entre el grupo delictivo que opera en la zona y la policía, pero qué horas después y debido a la rápida difusión de la noticia se vieron obligados a ubicar de nuevo el automóvil donde detuvieron a un hombre y a la menor.
Por estas detenciones lograron dar con Héctor Manuel Méndez, el sujeto que terminó con la vida de Siria Fernanda Villalobos Ortiz. Jessica informó que toda esta información la consiguió gracias a gente dolida por el cruel asesinato de su hija, entre ellos municipales y ministeriales cansados de que sean obligados a trabajar para grupos delictivos y sus cómplices del gobierno.
La mujer está decidida a obtener justicia por el cruelcho y dice no temer sobre su integridad física, ya que su vida quedó destruida al momento de presenciar cómo terminaban con su hija. Reveló que las autoridades le ofrecieron protección. pero que no puede confiar en ellos, pues está segura que el verdadero riesgo para la población son los encargados de impartir justicia.
Al respecto, el alcalde de Chihuahua lamentó los hechos y envió sus condolencias a la familia de la joven. Reveló que por el momento se descarta la participación de autoridades en el caso, ya que no hay ningún indicio que respalde las acusaciones de Jessica Ortiz. recalcó que no se puede cuestionar la labor de toda una corporación por simples rumores y negó conocer a los elementos mencionados por Jessica Ortiz en su publicación, alegando que no hay nadie con esos nombres laborando con ellos.
Con el pasar de los meses, no ha habido nuevos datos al respecto de la investigación y la familia de Siria no se rinde. Desean que la verdad salga a la luz a cualquier costo, ya que nada les devolverá a Siria, pero desean que su caso nunca sea olvidado para mostrar la gravedad de la situación en México y de los peligros a los que se enfrentan los ciudadanos ante un día cotidiano en el que no sabes si regresarás con bien a casa.

La familia de Siria espera obtener algo de justicia para ella, pues le arrebataron la vida, siendo una persona muy joven y buena que luchaba por perseguir sus sueños. Estimada comunidad, nuevamente ha sido un placer estar con ustedes. Si el caso te pareció interesante e informativo, te invito a seguirme en las redes sociales que aparecen aquí en pantalla.