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¡DE EMPLEADA DE LIMPIEZA A LA VIUDA NEGRA! 😱🔥 Seducía a su millonario jefe, le robó el corazón… ¡y hasta se acostó con su hijastro! 😈 Pero cuando el empresario descubrió sus infidelidades y la dejó sin herencia, ella planeó la venganza más cruel. ¡Mandó a sicarios a liquidar a toda la familia en su propio gimnasio para quedarse con 400 millones! 💸🩸 ¿Logró escapar con la fortuna? ¡Haz clic para descubrir el escalofriante caso completo! 👇🚨

Era la noche del 4 de abril de 2019 cuando Berenice Alanís se presentó en el gimnasio propiedad de su esposo Jacobo Quesada para hacer ejercicio. Esto era algo inusual, pues a pesar de tener total acceso al establecimiento, Alanís no era dedicada a la actividad física. Todo marchaba con normalidad.

 Los hijos del empresario charlaban con su padre y aprovechando el momento, Verenice se acercó al empleado para pedirle ayuda. Se alejaron y ella subió el volumen de la música del lugar. Justo en ese momento, dos sujetos desconocidos entraron y acabaron abruptamente con la vida de Jacobo y sus dos hijos. Más tarde todos sabrían que había sido un plan ideado por Verenicia Alaní para quedarse con la herencia de su marido.

El criminalista nocturno. Jacobo Quesada era un empresario importante originario de Hidalgo. era propietario de gimnasios, diversos negocios y propiedades en México que le daban sumas importantes de dinero. Le gustaban mucho los autos de lujo y tenía una colección de varios modelos valuada en más de 20 millones de pesos.

 Estaba casado con una mujer llamada Patricia, con quien tenía dos hijos, Jacobo Junior de 24 años y Patricia de 25. Ellos estaban a cargo de un gimnasio para aprender a hacer negocios y continuar con lo que su padre había construido con su esfuerzo. Quesada tenía varios empleados, pero su vida cambió cuando contrató a una nueva empleada de limpieza. La mujer era Verenice Alanís.

Al principio ella se dedicaba a cumplir con los requerimientos para los que había sido contratada. era servicial y muy amable, en especial con el empresario. Ante los ojos de Quesada, Berenice era una buena persona, además de que le atraía físicamente. Ella supo conquistarlo muy rápido. Con paciencia y dedicación se fue ganando la confianza y el amor de su patrón.

 Inevitablemente, la esposa de Jacobo se enteró de los sentimientos de su marido y de que él se había involucrado con la empleada, por lo que se divorciaron. Al poco tiempo, Jacobo comenzó a tener una relación sentimental con Alanís, que dio sus frutos, ya que le propuso matrimonio y pasó de ser su trabajadora a su flamante esposa.

Berenice Alaní comenzó a vivir su vida de forma totalmente diferente, pues tenía acceso al dinero de su marido. Viajaba y disfrutaba de todas las comodidades que podía. Y además, como aún era muy joven, ponía su atención en otros hombres a espaldas de Jacobo. Entre sus amantes había uno que era empleado del gimnasio, propiedad de su esposo.

 Y no solo eso, sino que también se sentía atraída por su hijastro Jacobo Junior, a quien también sedujo en varias ocasiones. Berenice sabía muy bien cómo tratar a su nueva familia cuando todos estaban juntos. Pero en la ausencia de su marido las cosas cambiaban. Ella y su hijastra no se llevaban bien del todo y siempre hubo un poco de recelo entre ambas.

 A pesar de que en diversas ocasiones Patricia le revelara a su padre su inconformidad con su madrastra, el empresario ignoraba sus quejas y no podía negarse a continuar con Verenice. Pero la situación dio un giro radical cuando Quesada se enteró de las infidelidades por parte de Alaní. Lo peor fue cuando supo que se había involucrado con su hijo.

 Sumado a esto, sus empleadas domésticas le dijeron que Brenice tenía escondidas fotografías de sus hijos y cabellos de ellos. Al parecer, la mujer realizaba actos de brujería contra ellos, además de encontrar fármacos que se cree utilizaba en la comida de su familia. Entonces pensó en darle su merecido, que Sada estaba al tanto de que gran parte de su relación estaba basada en el interés de Alanís por su dinero, por lo que le notificó que le había excluido de su testamento y que sus únicos herederos serían sus hijos Patricia y Jacobo. Su

herencia estaba valuada en 400 millones de pesos. También le advirtió que comenzaría con los trámites de divorcio. Con esto, Verenicia Laní, decidida que la única heredera sería ella, decidió terminar con su familia. La noche del 4 de abril de 2019, la familia Quesada se encontraba en la oficina del gimnasio Musel Factory, ubicada en calles y en fuegos 998, residencial Zacatenco, Gustavo Madero en la ciudad de México.

 Berenice también se encontraba allí, pues a pesar de sus problemas maritales, fingía que la relación con sus hijjastros seguía siendo cordial. Con la excusa de que iba a entrenar, salió de la oficina. y se dirigió a las instalaciones del gimnasio. Luego de un rato se acercó al encargado y le pidió que le ayudara poniéndole una rutina.

 Con esto logró que el hombre dejara la recepción y descuidara las cámaras de seguridad. Revisando la hora, realizó una llamada y después subió todo el volumen a la música del establecimiento. Mientras entretenía al empleado, dos hombres desconocidos entraron al sitio y abrieron fuego contra Jacobo, Patricia y Jacobo Junior, arrebatándoles la vida en poco tiempo.

 Después de realizar su cometido, huyeron sin dejar rastro. Cuando el empleado fue en busca del empresario y su familia, encontró la oficina destrozada y los cuerpos sin vida entre escombros y manchas semáticas. Enseguida llamó a las autoridades y a una ambulancia. Los médicos solo pudieron corroborar que los quesada habían perdido la vida casi al instante y que no había nada más que hacer.

 Por otra parte, Verenice estaba tranquila e indiferente. Los policías notaron su actitud sospechosa y creyendo que tenía algo que ver con el caso, la detuvieron y se la llevaron para interrogarla. La mujer cayó en diversas contradicciones que hicieron creer a la fiscalía que, en efecto, ella era una de las principales sospechosas. estuvo bajo custodia hasta que dos días después un juez ordenó ponerla en libertad, ya que la detención había sido ilegal.

 Al no tener una orden de aprensión, Verenicia Lanis no perdió el tiempo y enseguida se dio a la fuga. También contrató grúas para llevarse la colección de autos de lujo de su difunto marido y dispuso de las cuentas bancarias. Al cumplirse 4 meses del caso, la mujer envió gente para vaciar por completo la casa de la familia y además pidió a sus abogados tramitar un amparo para que le dieran acceso al expediente y saber qué pruebas tenían en su contra.

Meses después, sus abogados se presentaron en el gimnasio con un contrato a su nombre, acompañados de una pareja que tenía la intención de rentar el local, donde se llevó a cabo el asesinato. A pesar de que tenía sellos del Ministerio Público, el abogado los rompió e ingresó al lugar. No obstante, las autoridades fueron notificadas y también los abogados de la familia Quesada, quienes impidieron que se llevara a cabo el trato.

 Asimismo, se difundió que testigos vieron a Verenice en Pachuca, acudiendo a fiestas y reuniones con una mujer llamada Teresa Córdoba, conocida por realizar fraudes y hacer desalojos en Hidalgo. Con el pasar del tiempo, Alanis estuvo viviendo en las diferentes propiedades de su marido, ubicadas en Puebla, Querétaro e Hidalgo.

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