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El asalto final al Cártel Jalisco en Colima: La captura del Tío Laco, la libreta negra y el colapso de un imperio criminal

El reloj marcaba exactamente las 3:42 de la madrugada del miércoles 27 de mayo de 2026. En ese instante preciso, mientras gran parte de México dormía, en los márgenes rurales del municipio de Tecomán, en Colima, se estaba escribiendo uno de los capítulos más decisivos y letales en la historia reciente de la seguridad nacional. Un rancho aparentemente abandonado, una orden ejecutada sin titubeos y un objetivo de altísimo valor estratégico sentaron las bases de un operativo que ha hecho temblar los cimientos de lo que queda del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Mientras los primeros helicópteros sobrevolaban la zona y los comandos de élite cerraban el perímetro, a cientos de kilómetros de distancia, en la Ciudad de México, Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, observaba la pantalla de monitoreo. Leyó el expediente una última vez, cerró la carpeta y autorizó la entrada. Lo que ocurrió en los siguientes veinte minutos no fue una simple redada policial; fue un asalto quirúrgico destinado a decapitar la estructura criminal que controlaba la joya más codiciada del Pacífico mexicano.

Para comprender la magnitud de este golpe, es imprescindible observar el mapa con la mirada de un estratega. Colima es el estado más pequeño de México, con apenas 800.000 habitantes, pero alberga en su territorio el Puerto de Manzanillo. Este recinto aduanero no es un muelle más; es el epicentro logístico por donde ingresan y salen toneladas de precursores quím

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