El eco de las celebraciones aún resuena en las instalaciones de Coapa. Con una sonrisa inmensa y flanqueado por los trofeos de la Liga MX Femenil y la flamante CONCACAF W Champions Cup, el director técnico del Club América Femenil, Ángel Villacampa, se sentó a reflexionar sobre uno de los semestres más gloriosos, pero también más desgastantes, en la historia reciente de la institución. En una charla íntima, sincera y llena de emotividad, el estratega español desnudó el alma del equipo azulcrema, revelando los momentos de duda, el respaldo incondicional de la directiva y, sobre todo, su inquebrantable deseo de seguir haciendo historia con las Águilas.

La paz tras la tormenta: Resiliencia en estado puro
No todo fue miel sobre hojuelas para el América Femenil. Antes de levantar la ansiada tercera estrella y de coronarse a nivel internacional, el equipo atravesó un desierto de críticas y presiones extremas. Villacampa reconoce abiertamente que hubo momentos de oscuridad donde la fe estuvo a punto de resquebrajarse. “En este trayecto quizás ha habido momentos de dudas, de perder incluso casi la fe, pero al final el buen trabajo siempre tiene premio”, confesó el timonel.
El técnico español hizo hincapié en la dureza mental de sus jugadoras, quienes se negaron a claudicar cuando el entorno era hostil. “Lo fácil es bajar los brazos, huir, encontrar otro acomodo en otro lugar. Sin embargo, ellas apretaron los dientes y revirtieron la situación”, detalló. Este renacer no fue obra de la casualidad, sino producto de un intenso trabajo psicológico. Villacampa dejó claro que en el América no basta con dominar la táctica y la técnica; la mente juega un papel crucial. Para soportar el ruido mediático y la exigencia del aficionado americanista, el cuerpo técnico implementó un acompañamiento psicológico fundamental que permitió al equipo gestionar no solo los fracasos, sino también el éxito abrumador.
“Ya no me ata un contrato”: El futuro del estratega
Uno de los temas que más ha inquietado al americanismo en las últimas semanas es la continuidad de Ángel Villacampa. Con los éxitos recientes y la proyección internacional, los rumores sobre intereses de clubes europeos, específicamente del Atlético de Madrid, no se hicieron esperar. Sin embargo, las palabras del profe fueron contundentes y llevaron tranquilidad al Nido.
“Para mí el Club América es mi vida”, declaró tajantemente. Y en una frase que quedará enmarcada en la historia del club, añadió: “A mí ya no me ata un contrato, a mí me ata un club, me ata una pasión, me atan unos dirigentes que confían, me atan unas jugadoras que creen al mil por mil”. Con esto, Villacampa sepultó cualquier especulación sobre una posible salida inminente. Entiende que la silla que ocupa es codiciada por un número infinito de entrenadores en el mundo, pero su lealtad hoy tiene los colores azul y crema. El estratega sabe que mientras la chispa del proyecto siga viva, él continuará al mando, buscando avivar el fuego para los retos que se avecinan.
El peso del escudo y la evolución del plantel
Dirigir o jugar en el América no es para cualquiera, y Villacampa lo sabe a la perfección. Durante la entrevista, el técnico admitió que el nivel de exigencia de la institución obligó a transformar la mentalidad del grupo. Mencionó como un ejemplo claro a Scarlett Camberos, señalando la abismal diferencia entre la jugadora que era en 2022 o 2023 y la capitana consolidada de 2026. “El paso adelante que ha dado desde la capitanía, desde portar el número 10, cómo ha mejorado su carácter, su manera de entrenar y de competir”, explicó, usándola como el reflejo de la metamorfosis de todo el vestidor.
El estratega reveló que, para quitarle presión a sus futbolistas, tuvo que intervenir en el discurso interno. Las jugadoras repetían constantemente que “estaban en deuda” con la afición tras finales perdidas. Villacampa detuvo esa narrativa de tajo: “Cuando tú dices que tienes una deuda, realmente vas con una mochila de un peso extra. Lo que queríamos era no tener mochila, no tenemos deuda, lo que tenemos es el día a día”. Esa liberación mental les permitió enfrentar la Concacaf W Champions Cup con un estado anímico inmejorable, superando a potencias de la NWSL de Estados Unidos como Gotham, Washington y Orlando, a base de casta, corazón y buen fútbol.
El capitán del barco: El respaldo de Emilio Azcárraga
En el fútbol, la paciencia es un bien escaso, especialmente en equipos denominados “grandes”. Por ello, Villacampa no escatimó en agradecimientos hacia la cúpula americanista, haciendo una mención honorífica a Emilio Azcárraga Jean. Reveló que, en los tiempos de tempestad, cuando los resultados no acompañaban y la presión externa exigía cabezas, la directiva se mantuvo serena. “Nadie se puso nervioso en ningún momento”, aseguró.

Villacampa describió a Azcárraga como el líder moral del proyecto, alguien que transmite una mentalidad ganadora insaciable, pero que a la vez posee la paciencia necesaria para sostener procesos. “Es una persona que cree firmemente en el fútbol femenino”, apuntó el técnico, recordando cómo el dueño apostó por la liga incluso en tiempos de pandemia. Gracias a ese apoyo, el América Femenil cuenta hoy con mejores herramientas logísticas, gimnasios de primer nivel y vestidores de élite, factores invisibles para el aficionado, pero determinantes en la consecución de campeonatos.
Rumbo a la historia mundial: Lo que viene para el América
Con la Liga y la Concacaf en las vitrinas, el conformismo es una palabra prohibida en Coapa. El América Femenil se ha convertido en el primer equipo mexicano en clasificar al Mundial de Clubes Femenino, un hito que Villacampa cataloga como “una pasada”. Ver el escudo del América codeándose con instituciones como el Barcelona es un motivo de orgullo gigantesco, pero también un llamado de alerta para elevar el nivel competitivo.
Este nuevo estatus internacional obligará a tomar decisiones fuertes. El cuerpo técnico y la directiva se reunirán en los próximos días para definir qué jugadoras continuarán en el proyecto y quiénes llegarán a reforzar al equipo de cara al Mundial de Clubes, al torneo de Liga y al Campeón de Campeones. Villacampa reconoció que la vitrina global ha cambiado las reglas del juego: “Ahora habrá muchas jugadoras que se quieren quedar para jugar ese Mundial, y muchas que quieran venir para jugarlo”. Se están dando los pasos agigantados para conformar un “equipo de época”, que no solo gane, sino que enamore con su estilo de juego, atrayendo incluso a aficionados que simpatizan con otros clubes en la rama varonil.
El Jugador Número 12: El motor del vuelo
La emotiva entrevista no podía terminar sin un mensaje directo al corazón del americanismo. Ángel Villacampa atribuyó gran parte de este histórico doblete al apoyo incondicional de la afición. “Sin ninguna duda, gracias a ellos ganamos la tercera y la Concacaf”, sentenció.
