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10 Boxeadores que Tuvieron Enfermedades Terribles..

Hay historias dentro del boxeo que no terminan cuando suena la campana final. Historias que no tienen que ver con cinturones, ni  con victorias, ni con récords. Historias que empiezan después, cuando el ruido del público desaparece y los focos se apagan. Porque una cosa es ver el boxeo desde fuera  como un espectáculo y otra muy distinta es entender el precio que algunos peleadores han tenido que pagar por dedicarse a este deporte durante años.

A lo largo del tiempo, muchos campeones lo tuvieron todo dentro del ring. Fueron invencibles, dominaron sus divisiones y construyeron carreras que quedaron para la historia. Pero fuera del ring, la realidad fue otra muy diferente.  Enfermedades, daños irreversibles, problemas físicos que aparecieron con el paso de los años  y que cambiaron completamente sus vidas.

Algunos de ellos pasaron de ser leyendas a luchar día a día contra su propio cuerpo. En este vídeo vamos a ver algunos de los casos más duros que ha dejado el boxeo. Campeones que alcanzaron lo más alto, pero que terminaron enfrentándose a situaciones muy complicadas fuera del ring.  Historias reales con nombres conocidos que muestran el lado que muchas veces no se ve de este deporte.

Porque detrás de cada golpe hay una consecuencia y en algunos casos esas consecuencias duran toda la vida.  Empezamos. Muhamad Ali no fue solo un campeón, fue una de las figuras más grandes en la historia del deporte. dominó el peso pesado, protagonizó algunas de las peleas más importantes de todos los tiempos y se convirtió en un símbolo dentro y fuera del ring.

Su estilo, su personalidad y su forma de entender el boxeo lo hicieron único.  Pero detrás de toda esa grandeza, también hay una de las historias más duras que ha dejado este deporte. Años después de retirarse, Ali fue diagnosticado con Parkinson, una enfermedad que afecta al sistema nervioso y que con el tiempo va limitando el movimiento del cuerpo.

Poco a poco su forma de hablar cambió, sus movimientos se volvieron más lentos y su día a día empezó a depender de esa enfermedad. Para muchos, ver a alguien que había sido tan rápido, una tan preciso y tan dominante dentro del ring, en esa situación fue un impacto muy  grande. Durante mucho tiempo se ha debatido hasta qué punto el boxeo influyó en el desarrollo de esa enfermedad.

Ali tuvo combates extremadamente duros, especialmente en la parte final de su carrera, donde recibió muchos golpes. Y aunque no se puede señalar una única causa, lo que sí está claro es que su historia se convirtió en el ejemplo más conocido del precio que algunos boxeadores terminan pagando años después de retirarse. A pesar de todo, Ali siguió siendo una figura respetada en todo el mundo.

apareció en actos públicos, encendió la antorcha olímpica en 1996 y se convirtió en un símbolo de superación. Pero su caso dejó algo claro, incluso los más grandes no están exentos de las consecuencias del boxeo  y en su caso, esa consecuencia fue una enfermedad que lo acompañó durante el resto de su vida.

La historia de Prichard Colón es una de las más duras que se han visto en el boxeo moderno. En 2015, Colón era un boxeador joven, invicto y con una carrera que estaba creciendo rápidamente. Tenía talento, tenía proyección y todo apuntaba a que podía llegar muy lejos en el deporte.  Pero todo cambió en una sola noche, en un combate que terminó de la peor manera posible.

Durante esa pelea, Colón recibió varios golpes ilegales en la parte de atrás de la cabeza, algo que está completamente prohibido en el boxeo.  A pesar de las quejas de su equipo durante el combate, la pelea continuó. Con el paso de los asaltos, Colón empezó a mostrar señales claras de que algo no iba bien.  Después del combate, su estado empeoró rápidamente y tuvo que ser llevado de urgencia al hospital.

Allí se confirmó lo peor y Richard Colón había sufrido una hemorragia cerebral. Fue operado de urgencia y pasó por momentos críticos. Durante mucho tiempo estuvo en estado muy grave y las consecuencias de lo ocurrido en ese combate cambiaron completamente su vida. Desde entonces,  su recuperación ha sido larga y complicada, con secuelas que siguen presentes años después.

Su caso generó una gran polémica dentro del mundo del boxeo. Se cuestionó la actuación del árbitro, la seguridad del combate y cómo se permitió que la pelea continuara en esas condiciones. Pero más allá de todo eso, su historia dejó una imagen muy clara.  Un boxeador joven con toda su carrera por delante, cuya vida cambió para siempre en una sola noche dentro del ring.

Cuando se habla de boxeo, muchos consideran a Sugar Ray Robinson como el mejor peleador de todos los tiempos. Dominó varias divisiones, acumuló una cantidad enorme de victorias  y dejó un legado que todavía hoy sigue siendo referencia dentro del deporte. Su  estilo, su inteligencia y su forma de pelear marcaron una época.

Pero como en muchos otros casos, su historia fuera del ring tuvo un final mucho más complicado. Con el paso de los años, Robinson empezó a sufrir problemas de salud importantes.  Fue diagnosticado con Alzheimer y también tuvo complicaciones relacionadas con la diabetes. Poco a poco su estado fue empeorando.

un hombre que había sido brillante dentro del ring.  Empezó a perder capacidades básicas, afectando su memoria y su día a día. Su situación se volvió cada vez más difícil en sus últimos años. Yan, a diferencia de lo que había sido su carrera, su final estuvo marcado por problemas económicos y de salud.

llegó a depender de ayuda para cubrir sus necesidades básicas, algo que sorprendió a muchos teniendo en cuenta todo lo que había conseguido en el boxeo.  Su deterioro físico y mental fue progresivo, alejándolo completamente de la imagen del campeón que había sido durante décadas.  Su historia dejó un mensaje muy claro dentro del mundo del boxeo.

Incluso los más grandes, los que lo ganan todo y dejan un legado histórico,  pueden terminar enfrentándose a situaciones muy duras fuera del ring. Y en el caso de Sugar Ray Robinson,  ese final mostró una realidad que muchas veces no se ve. La de un campeón que después de dominar el deporte terminó luchando contra enfermedades que cambiaron completamente su vida.

Arturo Gati fue uno de los boxeadores más espectaculares que ha tenido este deporte. No era el más técnico ni el más limpio dentro del ring, pero tenía algo que lo hacía diferente,  su forma de pelear. Gatti entraba a cada combate dispuesto a intercambiar golpes sin parar, sin pensar en el daño, sin dar un paso atrás.

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