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7 Objetos Sagrados Que Recibe Todo Nuevo Papa (Y Lo Que Significa Cada Uno)

Cuando el humo blanco sale de la chimenea de la capilla Sixtina, el mundo celebra. Millones de personas gritan en la plaza de San Pedro. Las cadenas de televisión interrumpen su programación. Pero dentro del Vaticano, lejos de las cámaras y de la plaza llena de fieles, un hombre está solo en una habitación pequeña. Acaba de ser elegido papa.

Y lo primero que hace no es rezar, sino quitarse la ropa. Esa es la primera de siete transformaciones que ocurren antes de que el mundo vea al nuevo pontífice. Siete objetos sagrados que no son regalos ni adornos. Cada uno representa una capa de responsabilidad. un peso que se va acumulando sobre los hombros de un hombre que hace una hora era un cardenal más entre 120 y ahora es el líder espiritual de 100 millones de personas, lo que significan va mucho más allá de lo que la mayoría de católicos imagina.

Número uno, la sotana blanca. Lo primero que viste el nuevo papa es la sotana blanca. Pero, ¿cómo se prepara la ropa de un hombre que nadie sabe quién es? Semanas antes del cónclave, cuando ningún cardenal sabe todavía quién será elegido, un sastre del Vaticano recibe una orden confidencial. Preparar tres sotanas blancas en tres tallas diferentes, pequeña, mediana y grande.

Nadie le dice para quién. Nadie puede decírselo porque nadie lo sabe. Ni siquiera los cardenales que van a votar saben en ese momento quién saldrá de esa capilla convertido en papa. Esas tres sotanas se cuelgan en silencio dentro de una habitación que tiene el nombre más revelador de todo el Vaticano.

La sala de las lágrimas se llama así porque casi todos los hombres que han entrado en ella han llorado. Cuando el elegido entra, se quita la sotana de cardenal que usó toda su vida y se prueba la blanca que más se acerque a su cuerpo. Y no importa si no le queda perfecta. La tradición dice que lo que importa no es cómo le quede al cuerpo, sino cómo le quede al alma. Número dos, el palio.

El segundo objeto que recibe el nuevo papa es el palio, una banda estrecha de lana blanca adornada con seis cruces negras que se coloca sobre los hombros. Pero lo que hace extraordinario al palio no es su apariencia, sino su origen. La lana con la que se teje proviene de corderos específicos que son bendecidos cada 21 de enero durante la fiesta de Santa Inés en la basílica que lleva su nombre en Roma.

Los corderos son llevados al altar, bendecidos por el Papa, y después trasladados a un convento de monjas benedictinas que se encargan de criarlos, esquilarlos y tejer la lana a mano. Cada palio es literalmente producto de un ritual que comienza con animales vivos sobre un altar. Las seis cruces negras bordadas sobre la lana blanca representan las heridas de Cristo.

Los dos pendientes del palio, uno que cae por el pecho y otro por la espalda, simbolizan la doble responsabilidad del pastor, guiar a la iglesia hacia delante sin olvidar jamás su pasado. Pero el significado más profundo del palio es otro. Se coloca sobre los hombros, no sobre la cabeza, y eso es deliberado. Representa al pastor que carga al cordero perdido sobre sus hombros.

La imagen más antigua del liderazgo cristiano. El Papa no lleva una corona sobre la cabeza, lleva un yugo sobre los hombros. Y ese yugo pesa exactamente lo que pesa la responsabilidad de 100 millones de almas. Hay un detalle que casi nadie conoce. Los arzobispos metropolitanos también reciben un palio, pero solo pueden usarlo dentro de su jurisdicción.

El del Papa no tiene frontera, funciona en cualquier lugar del mundo y cuando el Papa muere, su palo se entierra con él, como si la carga que representaba solo pudiera desaparecer junto con el hombre que la llevó. Número tres, la cátedra de Pedro. El tercer objeto es diferente a todos los demás porque técnicamente no se entrega, no se puede envolver ni cargar.

Es un asiento, pero no cualquier asiento. Es la cátedra de Pedro, el trono espiritual que representa la autoridad apostólica que se transmite de Papa en Papa desde hace dos milenios. La cátedra física está ubicada en el ápside de la Basílica de San Pedro, envuelta en la monumental escultura de bronce dorado diseñada por Jean Lorenzo Bernini en el siglo X.

Cuatro doctores de la iglesia, dos de occidente y dos de oriente, sostienen la silla en el aire, rodeados por nubes de ángeles y rayos de luz que descienden desde una vidriera con la paloma del Espíritu Santo. Es una de las obras de arte más impresionantes del mundo occidental y la mayoría de los turistas que la vención, es la representación visual de por qué el Papa es el Papa.

Cuando alguien se pregunta por qué al Vaticano se le llama la Santa Sede, la respuesta está aquí. Sede viene del latín sedes, que significa asiento. La Santa Sede ni un edificio, es una silla y el Papa no la posee. La custodia temporalmente como administrador de una tradición que empezó mucho antes que él y que continuará mucho después.

Es quizás el objeto más poderoso de los siete, porque no se puede tocar, no se puede destruir y no se puede robar. Existe como concepto, como autoridad, como idea. Y las ideas no mueren cuando muere un papa, simplemente pasan al siguiente. Número cuatro, la férula papal. Cuando ves al Papa caminar durante una procesión litúrgica, siempre lleva un bastón largo con una cruz en la parte superior.

Eso no es un váculo, es una férula, la diferencia entre ambos dice todo sobre lo que significa ser papa. Los obispos y arzobispos usan un váculo, un bastón que termina en un callado curvo como el de un pastor de ovejas. Ese callado simboliza la autoridad pastoral sobre una diócesis específica, un rebaño particular. Pero el Papa no pastoreó una sola diócesis.

El Papa guía a toda la Iglesia universal y por eso su bastón no termina en un callado, sino en una cruz, la cruz de Cristo, la misma que simboliza sacrificio, no poder, servicio, no dominio. A lo largo de la historia, la férula ha cambiado de diseño muchas veces. Pablo VI usó una férula moderna de plata diseñada por el escultor Leellos Corseli con un Cristo crucificado estilizado que parecía más una escultura contemporánea que un objeto litúrgico.

Juan Pablo Segi la heredó y la usó durante 27 años hasta que el Parkinson le impidió sostenerla. Benedicto XV sorprendió al mundo al recuperar una férula dorada del siglo XIX que había estado guardada décadas. Francisco volvió a la sencillez y usó una férula de madera durante la mayor parte de su pontificado. Cada papa elige su férula, pero el mensaje nunca cambia.

La cruz es la única autoridad verdadera y el peso que el Papa lleva en la mano no es de oro ni de plata, es de madera. La misma madera de la que estaba hecha la cruz original. Número cinco, los zapatos rojos papales. El quinto objeto que recibe un nuevo papa son los zapatos rojos.

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