El CREADOR del ARMA que cambió al MUNDO | Oppenheimer | Relato y Reflexiones
Como muchas de las películas de Christopher Nolan, se construye a través de diferentes líneas temporales que transcurren en paralelo, lo cual puede ser algo difícil de digerir. Así que en este video iremos narrando la mayoría de los sucesos de forma lineal. Pero dentro de todo esto hay una sola cosa que envuelve todos los momentos de la historia y este es el mito de Prometeo con el que la película abre.
Prometeo le robó el fuego a los dioses y se lo dio a los hombres. En consecuencia, fue encadenado a una roca y torturado por toda la eternidad. Con todo esto en mente, comencemos. En 1954, J. Robert Oppenenheimer en frenta una audiencia de la United States Atomic Energy Commission para decidir si conserva su autorización de seguridad, es decir, si mantiene acceso a información clasificada y su influencia en las decisiones nucleares del país.
No es un juicio como tal, lo que implica que no se busca aprobar un crimen ni garantizarle las mismas protecciones legales, sino simplemente decidir si es alguien en quien se puede seguir confiando. Todo esto ocurre en medio del clima de la Guerra Fría y sospechas por sus vínculos pasados con la izquierda y su oposición a la bomba de hidrógeno.
Antes de responder declara, “La información perjudicial y las acusaciones en mi contra no se pueden entender fuera del contexto de mi vida y mi trabajo.” Después le preguntan por qué decidió irse a estudiar al extranjero. Así que OPI comienza con su historia. Alrededor de 1927, Oppenheimer, nacido en Estados Unidos, se fue a estudiar un doctorado en física teórica a Cambridge, pues tenía hambre de aprender sobre la nueva física, es decir, la revolución de la mecánica cuántica.
OPI era un chico peculiar, un genio pero torpe socialmente. Prefería la teoría porque no era bueno en el laboratorio, justo cuando la física se desarrollaba principalmente de forma práctica. El problema fue que cuando se fue a Cambridge comenzó un periodo de inestabilidad emocional intenso. Estamos hablando de depresión, estallidos de ira y colapsos completos.
Durante ese periodo, un profesor lo regañó frente al resto de los alumnos y sintiéndose humillado, envenenó la manzana del profesor con cianuro. Esto es algo que se ve en la película y que sucedió en la vida real. Después, OPI fue a ver una conferencia impartida por Neils Bore, un hombre que revolucionó la historia de la física.
En ese momento era muy influyente porque había transformado la manera de entender el átomo y con ello abrió la puerta a la física cuántica, una nueva forma de comprender la realidad. Esa noche OPI no dejó de pensar hasta recordar la manzana envenenada y arrepentido corrió a corregirlo. Ahí se cruzó con Neels Bore, quien lo reconoció y le sugirió ir a Goinga con Max Borne, donde terminó de desarrollarse, profundizó en la teoría y consolidó su carrera.

Cuenta que meses después se mudó a Leiden en Holanda, donde vemos que se preparó para dar una especie de conferencia. Un hombre llamado Isidor Raby, judío de origen estadounidense, le dijo a un compañero que si no entendía inglés él podía explicarle. Pero sorprendentemente OPI dio toda su presentación en holandés y esto fue verídico.
Impartió la clase tan solo seis semanas después de haberse mudado en un idioma completamente nuevo para él. Es un detalle que ayuda a dimensionar la clase de genio que era ese hombre. Rabby subió a un tren con destino a Munich donde entabló una conversación con Opi. Hablaron sobre extrañar su país y sobre la sensación de que los judíos como ellos no eran del todo bien recibidos por esos rumbos.
Pues para ese punto de la historia, finales de los años 20 e inicios de los 30, Adolf Hitler y el Movimiento nacional socialista comenzaban a ganar fuerza en Alemania. Aunque aún no había iniciado la guerra ni el holocausto, el ambiente ya empezaba a cambiar. El antisemitismo crecía, el nacionalismo se intensificaba y muchos judíos comenzaban a percibir que el país se estaba volviendo un lugar cada vez más hostil para ellos.
En Alemania, OPI y Raby escucharon una conferencia de un tal Heisenberg, uno de los creadores de la mecánica cuántica y un hombre que después se terminaría convirtiendo en director del programa nuclear alemán y según algunos intentó también crear la bomba atómica. Después de un tiempo, OPI volvió a Estados Unidos. aceptó trabajar tanto en la Universidad de California en Berkley como en el California Institute of Technology, o sea, Ctech, moviéndose entre amas instituciones durante varios años.
En Berkeley ayudó a desarrollar uno de los primeros centros de física cuántica en el país, lo que significa que prácticamente fue quien inició con esta revolución en los Estados Unidos. Ahí comenzó a construir una red de científicos y contactos influyentes. El primero que vemos en la película es a Ernest Lawrence, quien para ese punto estaba creando un ciclotrón, es decir, una máquina capaz de acelerar partículas a velocidades altísimas.
Esto fue revolucionario porque hacía posible bombardear núcleos atómicos y estudiar su estructura interna, algo fundamental para el desarrollo de la física nuclear. En otras palabras, mientras Oppenenheimer pensaba la teoría del átomo, Lawrence estaba construyendo las herramientas para intervenirlo físicamente.
También vemos que dio su primera clase en la que solamente había un alumno. Este lleva por nombre Lomanit y será importante más adelante en la historia. El grupo poco a poco fue creciendo y gracias a sus buenas clases y sub brillantemente, OPI fue creando una red de alumnos. la primera generación sólida de estudiantes de física cuántica en los Estados Unidos.
A muchos de ellos se les conocida como los Oppice boys, es decir, los chicos de OPI. Ellos, junto con los contactos profesionales de OPI, como Lawrence, años más tarde serían fundamentales para el desarrollo del proyecto Manhattan. Pero ya llegaremos a eso. OPI, además de enseñarles cuántica a sus alumnos, también comenzó a meterse en temas políticos.
Vemos que en la pizarra hay un anuncio que dice sábado 2 pm, meeting en apoyo a la España leal. Este fue escrito por el mismo Oppenheimer y en un momento te lo voy a explicar. Por la noche va un grupo de discusión política. Ahí encuentra a su hermano Frank y a la esposa de su hermano Becky, ambos interesados en afiliarse al Partido Comunista.
También conoce a un hombre llamado Jaon Chevalier. Él es miembro del Partido Comunista y cree que Oppenenheimer también lo es. No obstante, OPI aclara que no, pero que sí apoya diferentes causas como la guerra civil española. Para él se trata de una República democrática que fue atacada por fuerzas fascistas. Chevalier le señala que el gobierno estadounidense no lo ve así, pues en Washington muchos consideran que el socialismo representa una amenaza incluso mayor que el fascismo.
Papenhheer no comparte esa visión. Señala que basta observar lo que los nacional socialistas están haciendo en Europa. Por eso explica que incluso ha enviado dinero para apoyar a colegas judíos en Alemania a escapar del país y emigrar. Chevalier entonces le sugiere que si quiere apoyar a la causa republicana en España, envíe dinero a través de la Communist Party USA.
En ese momento aparece Jean Tatlock, quien también simpatiza con el Partido Comunista. Durante la conversación ella le dice que si no es miembro del partido es porque aún no está lo suficientemente informado. Oppenenheimer responde que de hecho ha leído los tres tomos del Capital de Marx. Jan le contesta que no se trata solo de leer libros, sino de creer en las ideas.
OPI entonces aclara su postura. Está comprometido con mejorar el mundo, pero no cree que eso significa seguir ciegamente una doctrina política ni limitarse a un dogma. En esta escena suceden muchas cosas demasiado rápido, pero todos son pequeños guiños que nos ayudan a entender el contexto político y social de la época los años 30 y sobre todo para entender por qué Openenheimer será juzgado años después.
En universidades como Berkeley era común encontrar círculos intelectuales donde se discutían abiertamente temas políticos. Algunos de esos intelectuales eran miembros del Partido Comunista o simpatizaban con él, especialmente porque el partido estaba muy involucrado en movimientos antifascistas internacionales.
Esto puede sonar un poco confuso y tal vez podrías preguntarte, si OPI terminó siendo condenado por esto, ¿por qué tanta gente era tan abiertamente comunista? Bueno, esto es porque en ese momento el comunismo no era visto por todos como una amenaza directa dentro de Estados Unidos. Para muchos intelectuales, especialmente después de la gran depresión, representaba una alternativa política o una forma de organizar la resistencia contra el avance del fascismo en Europa.
De hecho, durante la guerra civil española, gran parte de la ayuda internacional para el bando republicano, o sea, el que peleaba contra Francisco Franco, pasó precisamente por organizaciones vinculadas al Partido Comunista. Otra cosa importante es que a través de las conversaciones podemos darnos cuenta de que en el caso de Openenheimer, su postura parece estar motivada más por su oposición al fascismo que por un verdadero compromiso ideológico con el comunismo.
Como judío, estaba muy consciente de la persecución que el régimen nacional socialista estaba llevando a cabo en Alemania y eso lo llevaba naturalmente a simpatizar con movimientos que se oponían directamente a ese tipo de gobiernos fascistas. Además, también influyó la situación económica que estaba viviendo Estados Unidos tras la gran depresión.
OPI empezó a involucrarse en movimientos obreros y sindicatos al ver que las condiciones difíciles y las injusticias laborales que muchas personas enfrentaban. Por todo eso, junto con Hon Chevalier formó incluso un grupo de debate semanal donde se discutían estos temas. Años más tarde, el propio Oppenenheimer explicaría que todo esto fue más una inquietud intelectual que surgió ante un contexto laboral precario y ante el avance del fascismo europeo y no tanto como una militancia política estricta. Y eso que menciona la película
era totalmente cierto. OPI sí apoyó distintas causas políticas en los años 30. Hizo donaciones a organizaciones que ayudaban a refugiados europeos y a la causa republicana durante la guerra civil española. Sin embargo, esas mismas ideas y formas de actuar que en su momento surgieron como una inquietud intelectual y moral, más adelante serán utilizadas en su contra y terminarán marcando el inicio de su caída.
Pero ya llegaremos a eso. Continuando con la historia, vemos que Oppenheimer después de conversar con Jin pasa a la acción. Ahí Jin le pide que lea un párrafo del libro Vagabad Gita. Me he convertido en la muerte, el destructor de mundos. La toma cambia y vemos que OPI junto con su hermano y amigos va a acampar a Nuevo México muy cerca de Los Álamos.
Ahí dice, “Cuando era más joven pensaba que si encontraba la forma de combinar la física y Nuevo México, mi vida sería perfecta”. Este es un lugar muy especial para él porque desde joven pasaba largas temporadas en esa región. Le fascinaban el desierto, las montañas y la calma de montar a caballo y caminar por la naturaleza.
De hecho, tenía un rancho cerca de ahí y conocía muy bien la zona. Sin embargo, en 1939 desde Berlín llegó una noticia que cambió la historia de la física para siempre. Otohan junto con Fritz Strasman lograron dividir el núcleo del uranio, un proceso al que llamaron fisión nuclear. Esto fue importantísimo debido a que fue el punto de partida para la investigación de reacciones en cadena, el desarrollo de reactorios nucleares y una cosa más.
Enseguida, Ernest Lawrence replica el experimento y logra los mismos resultados. Ambos científicos se ven, analizan un poco el proceso y comprenden que esto podría ser usado como un arma. Al poco tiempo, OPI consigue publicar una investigación en la que había estado trabajando sobre la muerte de las estrellas, pero la celebración se ve interrumpida y el foco es robado por un compañero que trae consigo una nota del periódico.
Esta dice que Alemania ha invadido Polonia, un evento que marca el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El descubrimiento de la fisión nuclear junto con el estallído de la guerra serán una combinación de variables que juntas desencadenarán la creación y el uso de una de las armas de destrucción más poderosas que jamás se haya usado sobre seres humanos. La bomba atómica.
Después de haber conocido a Jin, OPI comenzó una relación complicada con ella. Terminaba la relación y volvían. Pero tiempo después, OPI conoció a Kiri, una bióloga marina y también miembro del Partido Comunista. Cuando la conoció, ella estaba casada con un doctor, pero eso no impidió que Opi la invitara a su rancho en Nuevo México.
Ahí, entre cabalgatas y paisajes, ella le confesó que había estado casada cuatro veces y tras una tensión que no paraba de aumentar, terminaron besándose. Poco después ella quedó embarazada, lo que llevó a OPI a cerrar su relación con Jin para estar con Kiri. Finalmente, Kiri dejó a su marido y ambos se casaron. Al poco tiempo tuvieron un hijo.
Bueno, al muy poco tiempo pues ella ya estaba embarazada antes del compromiso. Ahora, mientras todo esto de su hijo y lo de su relación con Kiri tenía lugar, algo importante estaba sucediendo en el mundo. En 1939 comenzó a crecer el miedo de que Alemania pudiera construir una bomba atómica. Algunos científicos que habían huído del nacional socialismo empezaron a preocuparse seriamente por las implicaciones del reciente descubrimiento de la fisión nuclear.
Entre ellos estaba Leo Sillard, quien se dio cuenta de una situación peligrosa y era que si los científicos alemanes también conocían este descubrimiento, la Alemania nacional socialista podría desarrollar una bomba atómica antes que cualquier otro país. Para advertir al gobierno estadounidense, Sillard decidió escribir una carta al presidente Franklin D. Roosevelt.
Sin embargo, sabía que la advertencia debía venir de una figura lo suficientemente respetada como para ser tomada en serio. Por eso acudió a Albert Einstein, quien en ese momento era el científico más famoso del mundo. En agosto de 1939, Einstein firmó la carta dirigida a Roosevelt. En ella se advertía que el uranio podía utilizarse para crear bombas extremadamente poderosas, que Alemania podría estar investigando esa posibilidad y que, por lo tanto, Estados Unidos debía comenzar su propia investigación en ese campo. Roosevelt
tomó la advertencia con seriedad. Poco tiempo después creó un pequeño comité para investigar el potencial del uranio y las posibilidades de desarrollar nuevas armas basadas en esa tecnología. Con el tiempo, ese esfuerzo terminaría convirtiéndose en el proyecto Manhattan. Para llevarlo a cabo, el gobierno comenzó a reclutar a científicos de todo el país, entre ellos Ernest Lawrence.
Sin embargo, en ese momento OPI no fue considerado inicialmente, en parte porque su historial de cercanía con círculos de izquierda y personas afiliadas al Partido Comunista generaba desconfianza dentro del gobierno. Además, para este punto de la historia algunas cosas ya habían empezado a cambiar.
Al inicio de la guerra, la Unión Soviética había firmado un pacto de no agresión con la Alemania nacional socialista, lo que durante un tiempo los colocó en una posición muy ambigua frente a los aliados. Aunque esto cambió después, cuando Alemania terminó atacando a la Unión Soviética, la sospecha y a los círculos comunistas en Estados Unidos ya estaba sembrada.
En la película vemos que Ernest Lawrence habla con OPI y le advierte que sus vínculos con círculos políticos de izquierda podrían impedir que lo dejen participar en un proyecto secreto del gobierno relacionado con la guerra. Esa situación enfrentó a Oopi a tener que decidir entre seguir involucrado en esos círculos políticos o concentrarse en el trabajo científico que está empezando a tomar forma.
En ese momento decidió ser pragmático y abandonar sus actividades políticas y cortar relación con personas dentro de círculos comunistas. Su motivación principal tenía que ver con el contexto de la guerra. Muchos científicos temían que Alemania pudiera desarrollar la bomba atómica primero. Para OPI participar en ese proyecto científico se volvió una prioridad mayor, así que dejó atrás esas actividades políticas y centró toda su energía en el trabajo.
Un general llamado Leslie Grobs visita a OPI y pese a saber de sus vínculos comunistas y su carácter complicado, le ofrece liderar el proyecto Manhattan como director científico. Pero antes de empezar, Oppenenheimer enfrenta un problema personal, el alcoholismo de Kiri y el cuidado de su hijo, por lo que lo deja con Jack con Chevalier, quien le asegura que estará bien.
¿Y por qué él? ¿Por qué dentro de todos los cientos de científicos que había en Estados Unidos, Oppenheimer fue el seleccionado para esta misión titánica? Porque en teoría no era la elección más obvia. Robert Oppenheimer no tenía Premio Nobel, no era el científico más reconocido del país y además cargaba con una reputación complicada, vínculos políticos incómodos, carácter inestable y poca experiencia liderando proyectos de esa escala.
Incluso su personalidad era contradictoria, podía ser carismático e inspirador, pero también sarcástico, distante o incluso hiriente en sus comentarios, haciendo observaciones que afectaban el ego de otros. Y aún así, fue el general Leslie Grubs quien apostó por él. Grs sí escuchó opiniones y consultó a otras figuras importantes del proyecto, pero la decisión final fue suya y lo eligió porque vio en Oppenheimer algo que no era tan fácil de encontrar en otros científicos.
Él tenía una visión global del problema. Openheimer sí era un especialista en una rama, la física teórica, particularmente en áreas como la mecánica cuántica y la física nuclear, pero aún así era capaz de entender cómo se conectaban todas las piezas. Durante su formación en Europa, especialmente en Gootinga, convivió con algunas de las mentes más importantes de la nueva física como Baxborn, Warner Heisenberg y Paul Draak.
Eso le dio una base teórica extraordinaria, pero también una comprensión amplia de hacia dónde se dirigía la ciencia. Además, antes de la guerra ya había demostrado algo clave en Berkeley y Ctech sabía reunir talento. Formó a toda una generación de físicos teóricos en Estados Unidos, muchos de los cuales serían fundamentales en el proyecto Manhattan, lo que mostraba su capacidad para liderar grupos brillantes bajo una misma visión.
No era un gran experimentalista, pero entendía lo suficiente de física nuclear, química e ingeniería como para conectar el trabajo de distintos especialistas dentro de un mismo objetivo. Y eso en un proyecto así, el conjunto de eso valía más que el ser mejor en una sola área. Es así como J.
Robert Oppenenheimer, Leslie Grobs y todo el país comienzan a ejecutar uno de los planes más ambiciosos de la historia de la ciencia. El proyecto Manhattan fue un plan gigantesco que abarcaba múltiples instalaciones en todo Estados Unidos. Fábricas de enriquecimiento de uranio en Oak Ridge, plantas de producción de plutonio en Hanford y como pieza clave el lugar donde todo ese conocimiento se uniría para diseñar la bomba, Los Álamos.
Este lugar fue propuesto por Oppenheimer, pues conocía muy bien esa región de Nuevo México. Además, el sitio cumplía con lo que el proyecto necesitaba. una zona remota, fácil de controlar y con suficiente espacio para construir un gran laboratorio. Toma su sombrero, su pipa y comienza a reclutar las mejores mentes que conoce, incluido un hombre llamado Edward Teller, quien será importante más adelante.
Y lo que construyeron ahí no fue un laboratorio, sino que se levantó una ciudad completa. En cuestión de meses, entre 1942 y 1943, el ejército transformó ese terreno aislado en una instalación funcional desde cero. Para el final de la guerra, el lugar ya albergaba más de 6000 personas entre científicos, ingenieros militares y sus familias.
Tenía casas, dormitorios, escuelas, hospitales, comedores, tiendas, oficinas, carreteras e incluso zonas recreativas. Era una ciudad autosuficiente, pero completamente secreta. De hecho, no aparecían los mapas y el correo llegaba bajo una dirección falsa, simplemente PO Box 1663. Todo estaba controlado. Había vigilancia constante, accesos restringidos y censura en las comunicaciones.
Nadie podía hablar libremente lo que hacía, ni siquiera con su propia familia. El proyecto Manhattan, en su totalidad rondó los 2,000 millones de dólares de la época y una parte importante se destinó a construir y mantener lugares como los Álamos. Mientras se construye, algunos científicos del proyecto llegan a la conclusión de que la bomba atómica podría iniciar una reacción en cadena infinita que incendiaría toda la atmósfera.
Y como los números parecen tener sentido, Oppenheimer va a consultarlo con Einstein. Este le dice que de ser cierto, paren el proyecto y compartan información con los alemanes para evitar el fin del mundo. No obstante, los nuevos cálculos arrojan que lo más probable es que esto no suceda, así que Oppenenheimer puede continuar.
Al equipo también se unen Klaus Foods y Kenneth Nichols, quien es el segundo al mando después de Leslie Grovs. Ambos están paranoicos ante la posibilidad de espías soviéticos dentro del proyecto Manhattan. Al mismo tiempo, OPPI intenta obtener su autorización de seguridad, un permiso que le permita acceder a información clasificada, pero se la retrasan debido a la desconfianza por su pasado.
A medida que la paranoia crece, parte de la investigación se traslada a otros lugares generando retraso. Esto enfurece a Grovs y Oppenenheimer le explica que si quiere que el proyecto funcione, necesita esos permisos, por lo que el general termina cediendo. Aún así, Nichols le advierte que no retome vínculos con su pasado comunista o podría perder la autorización. Oppenenheimer obedece.
Pero hace una excepción con una persona, Jin. Vemos que quedan de verse en un hotel donde platican desnudos después de haber tenido relaciones. Ella le reclama por haberse ido sin decir nada y le pregunta dónde fue. OPI dice que no puede decirle nada porque ella es comunista. Vemos que en las entrañas del proyecto Manhattan, un jarrón con canicas cada vez está más cerca de llenarse.
Ese es el indicador de cuánto plutonio y uranio enriquecido falta para poder armar la bomba y cada vez es menos. En Los Álamos deciden hacer una fiesta de Navidad donde llega Nilsbor. Después de saludar a todo el personal, se acerca con OPI y tiene una de las pláticas más importantes de esta historia. Primero le preguntas si la bomba será lo suficientemente poderosa, no solo para terminar la guerra, sino para acabar con todas las guerras.
También le cuenta que habló con los alemanes y que al parecer en lugar de una bomba están desarrollando un reactor, por lo que Estados Unidos tiene la ventaja. Luego le pregunta qué pasará después. le hace ver que el poder que están por liberar durará mucho más que los nacional socialistas y que el mundo no está preparado.
Le pide que haga entender a los políticos que no se trata de una nueva arma, sino de un nuevo mundo. Dice que hará lo que pueda, pero sugiere que OPI se ha convertido en el Prometeo americano, el hombre que le dio a la humanidad el poder para destruirse a sí misma. Afirma que los políticos respetarán eso, pero que justo ahí es donde inicia el verdadero trabajo.
Aquí es donde el mito de Prometeo se vuelve mucho más importante de lo que parece. Sí, para este punto, Oppenenheimer se está convirtiendo en el hombre que le dará a la humanidad un fuego nuevo, o, en otras palabras, una fuerza capaz de destruirse a sí misma. Pero el paralelo va más allá de esto.
En el mito, después de haberle entregado el fuego a los humanos, Prometeo fue castigado por Zeus y encadenado una roca. Cada día un águila bajaba y le devoraba el hígado. Y cada noche el hígado se regeneraba solo para que el castigo volviera a empezar. Y esto es sumamente simbólico porque en muchas tradiciones antiguas, incluyendo la griega, el hígado se asociaba con la vida. las pasiones y las emociones.
Por eso que el castigo sea precisamente ahí, hace que la similitud con el mito de Prometeo sea aún más especial, pues presagia a lo que Oppenheimer está por vivir, un tormento interno de una herida emocional que se abre una y otra vez. Hasta este punto de la historia, él sigue empujando el proyecto, sigue coordinando a los científicos, resolviendo problemas y haciendo todo lo que el gobierno necesita.
Pero de momento su motivación principal tanto de él como de muchos otros científicos es el miedo. El miedo de que la Alemania nacional socialista consiga la bomba. Primero, los propios registros históricos del proyecto Manhattan, documentados por el Departamento de Energía de Estados Unidos muestran que esta urgencia era el motor central del proyecto.
El temor de que la Alemania nacional socialista con físicos como Heisenberg pudiera desarrollar una bomba atómica primero. Ese miedo ya había sido expresado desde el inicio en la carta firmada por Albert Einstein y redactada por Leo Sillard, donde se advertía explícitamente que los alemanes podrían estar en camino de construir una. Entonces, en ese momento, Oppenheimer todavía puede justificárselo a sí mismo.
Si ellos construyen la bomba antes, tal vez terminen la guerra y eviten algo peor. Cree que tal vez ese poder obliga al mundo a reorganizarse para evitar cualquier otro tipo de guerra. Pero lo trágico, y aquí vuelve Prometeo, es que el fuego, una vez entregado, ya no le pertenece al que lo robó.
Y esa es la condena que la película empieza a anunciar aquí. Oppenenheimer todavía está trabajando como si pudiera controlar el significado de lo que está creando, pero el castigo vendrá después cuando entienda que no creó solo un arma para una guerra, lo que creó fue una lógica nueva para el mundo, un poder que dejará de pertenecer a él y una culpa que regresa.
En eso, Oppenheimer recibe una llamada en la que se entera de que Jean acaba de perder la vida justo en el hotel en que la vio. No se nos deja muy claro si se trató de una autoeliminación, pero esa mano al final aparece apuntar a que fue el FBI, creyendo que era un espía quien acabó con ella. Una noticia que deja a Openenheimer devastado.
Los problemas aumentan cuando incluso antes de terminar la bomba atómica, algunos científicos empiezan a darse cuenta de que la física permitía ir aún más lejos, permitía crear una bomba aún más poderosa, mucho más poderosa, la bomba de hidrógeno. Y es justo ahí donde comienzan las tensiones entre Edward Teller, Oppenheimer y otro hombre que será muy importante para esta historia y su nombre es Lewis Stross.
En este punto vale la pena hacer una pausa para salirnos un momento. la línea temporal, porque aunque estas discusiones ya comenzaban a darse dentro del proyecto, lo que estás a punto de escuchar terminaría explotando años más adelante, después de que termine la guerra. Y es clave entenderlo desde ahora porque ahí se están sembrando las bases de uno de los conflictos más importantes de toda la historia, el debate alrededor de la bomba de hidrógeno.
Para entenderlo, primero hay que saber qué era. A diferencia de la bomba atómica, que ya era devastadora, la bomba de hidrógeno representaba un salto completamente diferente. Se estima que entre 100 y 1000 veces más potente y ahí es donde comenzaron las diferencias. Por un lado, había quienes defendían su desarrollo, como por ejemplo Edward Teller y Lewis Straw.
No necesariamente porque quisieran usarla, sino porque creían que su verdadero valor era la disuasión, es decir, tener un arma tan poderosa que nadie se atrevería atacarlos. Lewis Strs en ese momento era empresario y figura pública con vínculos cercanos al gobierno de Estados Unidos, particularmente en temas navales y de política energética, por lo que sus posturas al respecto venían desde una lógica estratégica.
Y aunque para este punto la historia aún no ocupaba el cargo que tendría después dentro de la Comisión de Energía Atómica, su postura ya apuntaba a la dirección de armarse más. Para él, el mundo no iba a definirse solo por el final de la guerra, lo haría por lo que vendría después. Y según esa lógica, no avanzar significaba quedarse atrás.
Más adelante vamos a hablar con mayor profundidad sobre Stross, porque la película lo presenta como el principal antagonista de toda esta historia. Pero del otro lado había una postura completamente diferente. Figuras como Oppenenheimer no veían sentido en seguir escalando el poder destructivo. Argumentaban que si ya existían armas capaces de aniquilar ciudades, crear algo aún más potente no cambiaba el resultado, sino que solo lo empeoraba.
Además, había una preocupación que a OPI le preocupaba aún más. Él entendía que si Estados Unidos desarrollaba la bomba de hidrógeno, la Unión Soviética no tendría otra opción más que hacer lo mismo y eso solo llevaría a una carrera armamentista sin control. Por eso tenía una postura muy marcada al respecto y esta era apuntar o buscar alguna especie de control internacional de la energía nuclear.
Pero en el clima político que vendría después de la guerra, esa idea empezaría a sonar ingenua para muchos. Pero de momento quédate con esto. Desde aquí las tensiones por la bomba de hidrógeno ya han comenzado y no harán más que escalar. En el proyecto Manhattan notamos que OPI se da cuenta de que se está organizando una especie de grupo en donde se debaten las implicaciones que la bomba tendrá sobre los civiles.
Pues para este momento de la historia, Hitler ya ha muerto y el régimen nacional socialista ha caído. No obstante, Estados Unidos sigue combatiendo contra Japón, quienes prácticamente ya han perdido, pero aún no se rinden. Oppenenheimer explica este punto de vista a los miembros del comité y les dice que este trabajo podría terminar con la guerra.
Y si bien parece que Japón ya se va a rendir, no es lo mismo decirlo desde la comodidad de laboratorio, a decirlo siendo un soldado a punto de arriesgar su vida invadiendo al territorio enemigo. Asegura que cuando el mundo vea el monstruo que están creando en Los Álamos, les temerán, pero no les temerán hasta que no lo entiendan y no lo entenderán hasta que no la usen.
Les asegura a todos que su trabajo garantizará una paz sin precedentes, una paz basada en la cooperación internacional que Roosevelt siempre imaginó. Para entender este momento, hay que ver qué estaba pasando en la Segunda Guerra Mundial. Para 1945, Hitler ya había muerto y Alemania se había rendido, así que el frente europeo estaba prácticamente terminado.
El gran enemigo que quedaba para Estados Unidos era Japón. Lo extraño es que Japón estaba en una situación prácticamente perdida, tenía su industria devastada, no había recursos suficientes y todo el tiempo estaban siendo bombardeados. Y aún con todo esto seguían sin rendirse. ¿Por qué? Porque existía una fuerte influencia del código de honor japonés, donde rendirse era visto como una deshonra y además el gobierno temía perder completamente el control interno, especialmente por lo que podría pasar con el emperador. A eso se sumaba que
Estados Unidos exigía una rendición incondicional, lo que endurecía aún más la postura japonesa. El resultado fue que, aún estando prácticamente derrotados, la guerra seguía activa y morían soldados de ambos bandos todos los días. Por esa razón, Oppenenheimer defendía seguir con el proyecto, porque pensaba que era una forma de acortar la guerra y por ende evitar más muertes.
Sin embargo, esa es una postura que tal vez termine cambiando. Es así como las pruebas continúan, el proyecto avanza y parece que pronto alcanzarán el objetivo. Por esta razón, Oppenheimer fijo una fecha para la primera prueba y la nombra Trinity. Opi lo eligió inspirado en un poema de John D, un escritor que admiraba profundamente, en particular su Holy Sonnet 14, donde se lee Batter My Heart, Threeperson God, Break, Blow, Burn and Make Mew.
Un poema que habla de destrucción como medio de transformación, una fuerza capaz de romperlo todo para reconstruirlo desde cero. Y de alguna forma eso era exactamente lo que estaban a punto de hacer. Para listar los últimos detalles con la fecha de la prueba final, OPI viaja a Washington. Ahí Leo Sillard lo intercepta para pedirle que firme una petición para detener el proyecto y que la bomba no sea usada contra civiles.
Pero OPI se molesta y le dice que el que ellos la hayan creado no les da derecho a decidir cómo usarla. En la junta, los altos mandos tratan de encontrar un lugar que pueda justificar usar la bomba como una fábrica o cuartel, pero no existe un objetivo lo suficientemente grande.
La plática continúa y llega un momento donde Oppenenheimer siente que debe contarle al secretario Henry. Simpson que no todos en el proyecto están de acuerdo con el lanzamiento de la bomba. Sin embargo, Grops lo interrumpe y cambia la conversación, proyectando una imagen de apoyo total por parte de OPI hacia la detonación. Después de esto, acuerdan que la fecha de la primera prueba será el 15 de julio.
Antes de hacer la primera prueba, OPI visita a su esposa y le dice que si todo sale bien, le dirá que metan las sábanas. Kiri exclama, “Rómpete una pierna.” Y Robert se va. Esa noche el clima empeora y comienza una tormenta. Opico no seía en ese desierto y sabe qué pasará rápido. Una vez que cede, los cables se conectan.
La torre se prepara y miembros de todo el equipo que estuvo involucrado se colocan lentes de sol para presenciar la explosión. Oppenheimer está nervioso, pues si no funciona, posiblemente el gobierno no lo siga financiando. El megáfono anuncia que faltan 40 segundos para la explosión y Openheimer observa su creación desde un lugar seguro.
Se coloca sus lentes, las cámaras graban y el contador pasa de seis a cinco, de cinco a cuatro. La cuenta regresiva baja tres, quedan dos. Y después de ese último segundo, el mundo jamás volvió a ser el mismo. Un hongo de fuego infernal se eleva por el cielo a la vez que ilumina el rostro de Oppenenheimer, quien se baja los lentes para presenciar lo que acaba de pasar.
Y al ver el infierno que desató delante de él, solo puede recordar la frase: “Ahora me convertí en la muerte, el destructor de mundos.” Cuando Openheim regresa, los integrantes del proyecto Manhattan le aplauden y festejan. Con una sonrisa en el rostro dice, “Lo logramos. Solo para después ser levantados sobre la pequeña multitud.
” Akiri se le comunica que lo han logrado. A los pocos días del éxito de Trinity vemos a Openenheimer acercarse a los soldados que transportarán la bomba para hacerles una sugerencia técnica. Si la detonan a demasiada altura, la explosión no será tan poderosa. Pero aquí pasa algo que cambia por completo el tono de la historia.
Los soldados le responden con frialdad, “Doctor, a partir de aquí nosotros nos encargamos.” Y entonces Oppenheimer solo observa como sin ceremonia alguna se llevan en camiones las dos armas de destrucción masiva más poderosas del mundo. Más tarde, Oppenheimer le pregunta a Grops si durante la conferencia de Fotsdam, una reunión entre las potencias aliadas para definir el orden de la posguerra, el presidente Truman de los Estados Unidos le informó a Joseph Stalin sobre la existencia de la bomba.
Oppenenheimer creía que la bomba debía impulsar un acuerdo internacional, incluso compartiendo información para evitar una carrera armamentista, pero su propuesta fue ignorada. Robs le responde que Truman apenas insinuó la existencia del arma Stalin, quien incluso esperaba que la usaran en Japón. En ese momento queda claro que lo que Oppenheimer imaginaba como una posible cooperación internacional ya no está sobre la mesa.
El control de la bomba ha pasado por completo a manos políticas y militares. Y el siguiente paso ya no es debatir su uso, sino ejecutarlo. Oppenenheimer se sorprende y pregunta, “¿Eso es todo?” Gross responde que ya les dieron un as que ahora ellos sabrán qué hacer. OP intenta ir más allá y pregunta si planean usarla el día 6, pero Grs contesta que esa decisión ya le corresponde al mando en el Pacífico.
Oppenheimers ofrece acompañarlo a Washington, pero Grsonde, “¿Para qué?” Robert se queda callado. Finalmente, Gross dice que lo mantendrá informado en la medida de lo posible y se marcha. Posteriormente, OPI le cuenta a un colega su opinión de todo esto. Dice que aunque ellos hayan construido la bomba, no tiene derecho a decidir cómo se usa y que después de que se use, una guerra nuclear o cualquier tipo de guerra será impensable.
Esta última frase me llamó mucho la atención debido a que no estaba tan alejado de la realidad. Esa idea se parece mucho a lo que en el futuro algunos llamarían destrucción mutua asegurada. Esta es una situación en la que si dos potencias tienen capacidad de destruirse por completo, ninguna se atrevería a iniciar una guerra nuclear porque atacar sería suicida, lo que en otras palabras es un estado de paz por miedo a una destrucción mutua.
¿Realmente eso trajo paz? Bueno, depende de que entendamos por paz. Si hablamos de ausencia de guerra directa entre grandes potencias, sí, desde 1945 no ha habido otra guerra mundial ni enfrentamientos directos entre potencias nucleares como Estados Unidos, la Unión Soviética o Rusia, China u otras grandes potencias al nivel de las dos guerras mundiales.
A eso muchos autores lo llaman long peace. Pero si entendemos paz como ausencia de violencia organizada, entonces no. Hubo Corea, Vietnam, Afganistán, conflictos en Medio Oriente, guerras civiles y enfrentamientos indirectos constantes. De hecho, muchas de estas guerras ocurrieron en países sin armas nucleares, como si el conflicto se hubiera desplazado a territorios donde las potencias podían enfrentarse sin arriesgar una guerra total.
Aún así, los datos muestran un cambio importante que las muertes por conflictos armados han caído de forma muy significativa respecto al siglo XX. Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial murieron más de 60 millones de personas, mientras que en las últimas décadas las muertes anuales por guerra suelen estar en el orden de decenas de miles o en picos recientes algunos cientos de miles.
Es decir, la violencia sí ha disminuido de forma drástica, pero algunos autores apuntan a que este no es el único motivo. Autores como John Müller argumentan que la caída de grandes guerras no se explica solo por las armas nucleares, también pone como posibles causas cambios históricos más amplios. Por ejemplo, el horror de las guerras mundiales, la interdependencia económica entre los países, instituciones internacionales y el rechazo cultural a la guerra entre países desarrollados.
Entonces, podríamos decir que sí jugó un rol importante en la paz posterior, pero uno solo para los países que están en igualdad de condiciones o que son apoyados por países que también cuentan con bombas atómicas. Y dos, al costo de que si llega a haber otra guerra, esta sería un evento capaz de desencadenar una reacción en cadena de destrucción que podría acabar con el mundo tal y como lo conocemos.
El día de lanzamiento, Oppenheimer espera noticias, pero el teléfono nunca suena. Ya no forma parte de las decisiones y se entera como millones de personas por la radio. Ve a todos celebrando, pero él se siente abrumado. Después da una charla al equipo donde ya es visto como un héroe, sin embargo, algo no está bien. Dice que es muy pronto para determinar los resultados de la bomba, pero y casi como intentando convencerse, añade, “Pero apuesto que a los japoneses no les gustó. La multitud loa.
Incluso dice, “Ojalá la hubiéramos podido usar contra los alemanes, encendiendo aún más al público.” Pero en ese momento su nerviosismo se transforma en algo más oscuro. Comienza a imaginar la luz de la explosión, cuerpos calcinados y gente sufriendo, tal y como ocurrió en Hiroshima. Tiempo después, la revista Time lanza una edición con la cara de Openheimer en la portada, nombrándolo el padre de la bomba atómica.
Op charla con el presidente Truman. Este dice que su invento arrojado en Hiroshima fue histórico, pero Oppenheimer lo interrumpe para recordarle que fue en Hiroshima y también en Nagasaki y aclara que no fue solo su invento. Oppenenheimer aprovecha para decir que es un buen momento para asegurar una cooperación internacional en materia de energía atómica, porque la Unión Soviética podría conseguir la bomba.
Pero el presidente responde despreocupado que eso jamás va a pasar. Después el presidente pregunta qué deberían hacer con los álamos. Oppenenheimer responde que devolvérselos a los nativos americanos. Robert finalmente admite que siente las manos llenas de sangre. Troman lo minimiza, le dice, “Esto no se trata de usted.
” Y cuando se va, comenta a sus espaldas, “No quiero volver a ver a este bebé llorón aquí.” Otro gran debate que se ha hecho alrededor de todo este suceso de la bomba atómica es si realmente fue necesario su lanzamiento. Y esta es una pregunta que generó tanto revuelo que en una entrevista se la hicieron al mismísimo Openheimer.
La entrevista fue grabada en 1965 y su respuesta fue la siguiente. Creo que la visión que aprendí de muchos, pero sobre todo del general Marshall y del secretario de guerra, era que tendríamos que abrirnos paso luchando hasta las islas principales de Japón y que eso implicaría una masacre a gran escala tanto de estadounidenses como de japoneses.
Esa conclusión fue alcanzada en ese momento de buena fe, con pesar y con la mejor evidencia que tenían entonces. Frente a esa alternativa, creo que la bomba fue un enorme alivio. La guerra comenzó en 1939. Eso significó la muerte de decenas de millones de personas, una brutalidad y degradación que no tenían lugar en pleno siglo XX. Y el final de la guerra por este medio, aunque ciertamente cruel, no se tomó a la ligera.
Pero al día de hoy no estoy seguro de que hubiera existido una mejor alternativa en ese momento. No tengo una respuesta muy clara a esto. Esas fueron las palabras de OPI. Pero, ¿qué dicen las posturas más comunes al respecto? Primero está la postura que defiende el uso de la bomba. argument que Japón aún no se rendía y que una invasión terrestre habría provocado una masacre enorme tanto de estadounidenses como de japoneses.
Desde esa perspectiva, la bomba, por brutal que fuera, habría cortado la guerra y salvado más vidas en el largo plazo. Pero ojo, traté de investigar las cifras estimadas de las bajas que se hubieran dado, pero estas son demasiado variables y las estimaciones están basadas en batallas que Estados Unidos tuvo contra Japón en una etapa más temprana de la guerra, cuando no estaban tan debilitados.
Entonces, la verdad es que es muy difícil saberlo con precisión. También hay quienes sostienen una lógica un poco más dura y esta es que en la guerra si no destruyes a tu enemigo de forma contundente, le dejas espacio para recuperarse, reorganizarse y buscar venganza. Así que bajo esa idea, el golpe tenía que ser definitivo.
Y ahora vamos con la otra postura, la que dice que la bomba fue totalmente innecesaria. Para ese punto, Japón ya estaba prácticamente derrotado, sin recursos, con sus ciudades devastadas y sin capacidad real. Entonces, si el argumento era demostrar el poder de la bomba para obligar la rendición y evitar futuras guerras, ¿por qué demostrarlo sobre población civil? Desde esta visión, muchos piensan que fue una forma de Estados Unidos para enviar un mensaje al mundo sobre el poder que Estados Unidos acababa de adquirir, en especial a la Unión
Soviética. Si fue por eso, pues la verdad es que no era necesario hacer eso. Aunque bueno, como dije antes, es muy fácil verlo así si tú no eras el soldado estadounidense que iba a arriesgar su vida en combate en una invasión. Esas son las dos posturas y me encantaría saber tu opinión. ¿Crees que el uso de la bomba y la demostración de su poder terminó salvando más vidas de las que quitó o fue un acto inhumano imposible de justificar? Y aprovechando que acabamos de ver a Oppenheimer en la portada de la revista Time, tengo una
observación que siempre me ha parecido interesante y esta es cómo cambia la forma en la que juzgamos a una figura dependiendo del bando en el que esté, porque aquí vimos a Oppenheimer como el padre de la bomba atómica, una figura compleja, pero también reconocida, analizada e incluso admirada. Pero, ¿qué pasaría si la historia hubiera sido diferente? ¿Cómo veríamos hoy a alguien que hubiera hecho exactamente lo mismo pero del otro lado? Por ejemplo, ¿cómo verían los japoneses civiles que fueron víctimas de esta bomba al mismo? O
imagínate cómo verían los estadounidenses a un científico japonés o a uno soviético que hubiera desarrollado un arma de destrucción masiva para ganar una guerra que su país ya tenía prácticamente controlada y que decidió usarla sobre población civil sin un objetivo militar claro que lo justificara.
Lo verían como una mente brillante atrapada en su tiempo o como un criminal de guerra. Solo me parece curioso los sesgos que tenemos y cómo la línea entre una cosa y la otra no necesariamente la define lo que se hizo, sino quién terminó ganando la guerra y por lo tanto quién terminó contando la historia.
Después del lanzamiento de las bombas y del final de la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos decidió que el control de la energía nuclear ya no estaría en manos del ejército, sino de una institución civil. Así fue como en 1947 se creó la United States Atomic Energy Commission. Esta comisión estaba formada por funcionarios del gobierno encargados de tomar decisiones sobre la política nuclear del país.
Pero para tomar esas decisiones también necesitaban asesoría científica. Por eso se creó un grupo de expertos llamado General Advisory Comite. Openheimer fue nombrado presidente de ese comité. En otras palabras, se convirtió en el científico que asesoraba al gobierno sobre qué rumbo debía tomar el desarrollo nuclear de Estados Unidos. En paralelo a todo esto, Oppenheimer también comenzaba a consolidar su posición dentro del mundo académico.
Fue en ese mismo periodo cuando se trasladó a Princeton para dirigir el Institute for Advanced Study, uno de los centros intelectuales más prestigiosos del país. Y es justamente aquí, en este punto de su vida, donde entra en juego el antagonista de la película, El hombre del que te hablé hace un rato, uno que lleva por nombre Lewis Stross.
Como ya te conté, Straw no era un hombre de ciencia, sino un actor político. formaba parte de la Comisión de Energía Atómica y al mismo tiempo tenía influencia dentro del Instituto de Estudios Avanzados, es decir, se movía en el cruce entre el poder gubernamental y el mundo académico. Y fue en ese contexto cuando Oppenenheimer ya era una figura central, tanto en la ciencia como en la política nuclear, que Strs se acerca a él.

En la película vemos que lo recibe a su llegada a Princeton. Al inicio, Strs lo elogia y admite que lo admira, pero Oppenheimer hace un par de comentarios que hieren su ego. El primero es que Stros admite que en lugar de estudiar física formalmente se dedicó a vender zapatos. Oppenheimer responde que se le hace increíble que St haya sido un humilde vendedor de zapatos, pero Stross responde que humilde no solo un vendedor de zapatos.
Stoss intenta presentar a Oppenenheimer con Einstein, quien estaba paseando en el jardín. Oppenenheimer dice que no es necesario porque se conocen de hace años y después va a saludarlo mientras Stross observa desde lejos. Después de una plática seria, Stross intenta acercarse a ambos y hablar con Einstein, pero el hombre simplemente lo ignora y se va.
Strs le pregunta a Robert qué fue lo que hablaron, pues piensa que le dijo cosas malas a Albert respecto a él, pero Oppenenheimer responde que todo está bien. Después le pregunta si no le da miedo su pasado, haciendo referencia a sus vínculos comunistas. Pero Stros responde que no, que después de todo lo que hizo por su país, su lealtad ha quedado más que demostrada.
Le dice que es el puesto más prestigioso del país y quiere que él esté al mando, pero Oppenheimer simplemente dice que lo va a considerar. Recuerda bien esta escena porque en un momento la voy a retomar. El tiempo pasa y el 29 de agosto de 1949 la Unión Soviética consigue detonar su primera bomba atómica.
A partir de ese momento, Estados Unidos deja de tener el control absoluto del poder nuclear. Comienza una carrera armamentista y crece la desconfianza dentro del gobierno. Así que cualquier vínculo con el comunismo se comienza a ver como una amenaza. A partir de ahí, no es que todo cambie de golpe, pero las cosas se van poniendo cada vez más tensas.
Se supone que Estados Unidos les llevaba años de ventaja a los soviéticos, así que el hecho de que hubieran llegado tan rápido enciende todas las alarmas de que hay espías infiltrados. Las medidas de seguridad se vuelven más estrictas y figuras como Stros comienzan a exigir controles mucho más duros en lugares como los Álamos.
En el momento en el que la boma estuvo en manos de más de un país, el debate dejó de ser científico y se volvió político. Y es justo ahí donde tanto Oppenheimer como Strs comenzaron a coincidir constantemente. Oppenenheimer, desde su posición como asesor del gobierno dentro del General Advisory Committee participaba directamente en discusiones sobre el futuro nuclear del país.
Tros, por su parte, formaba parte de la United States Atomic Energy Commission, donde se tomaban esas decisiones a nivel político y por eso cada vez era más común verlos en las mismas mesas, en audiencias, reuniones y asambleas donde se discutía qué debía hacer Estados Unidos con ese nuevo poder. Pero el problema es que no pensaban igual.
Openheimer comenzaba a inclinarse hacia una postura más cautelosa, más hacia las ideas de limitar el desarrollo de armas y buscar cooperación internacional. Stross en cambio veía el mundo desde la lógica que te conté hace rato, la de si tu enemigo da un paso, tú tienes que dar tres y más rápido. Stros quería que la bomba de hidrógeno se llevara a cabo, pues tenían que tener un arma más poderosa que los soviéticos.
Sin embargo, Oppenheimer pensaba que si Estados Unidos la desarrollaba, la Unión Soviética no tendría más remedio que desarrollar la suya y eso solo haría del mundo un lugar peor. Con el tiempo, esa diferencia de visiones se fue convirtiendo en choques constantes que terminarían explotando en público. En la película ese momento lo vemos durante una votación de la CEA.
Recordemos que Oppenheimer solía ser engreído y con un humor irónico. En ese momento se debatía si exportar isótopos a países aliados como Noruega. Str se oponía por razones de seguridad, temiendo filtraciones, mientras que Oppenenheimer estaba a favor defendiendo la cooperación científica. OPPI argumentó con sarcasmo que no había nada de qué preocuparse, insinuando que casi cualquier cosa podría usarse con fines dañinos, incluso un sándwich.
Y con ese comentario, además de defender su postura, también dejó a Stro en ridículo. Después de esto, un hombre llamado William Bordon, quien por alguna extraña razón había tenido acceso al expediente clasificado de Oppenheimer, decide intervenir. Tras revisar toda la información, envió una carta al FBI en la que sugiere que Openenheimer podría representar un riesgo para la seguridad nacional.
Y aunque no presenta pruebas concluyentes, esa acusación es suficiente para que el gobierno comience a investigarlo formalmente. En consecuencia, el círculo de Oppenheimer comenzó a verse afectado. Si de por sí el clima político en Estados Unidos se endureció con el ascenso de la persecución al comunismo y cualquiera con vínculos pasados con la izquierda empezó a convertirse en un blanco, con las acusaciones ai, las cosas empeoraron.
Su hermano Frank terminó en listas negras dentro del mundo universitario, al punto de que su futuro académico se volvió casi imposible. Su amigo Lovanits, también señalado por sus conexiones políticas, acabó lejos de los laboratorios y terminó trabajando en empleos manuales, colocando vías de ferrocarril y Chevaler fue marginado y terminó yéndose al exilio.
Y aún viendo todo esto, Oppenheimer no dejó de empujar su postura desde el comité asesor general. En vez de acelerar la bomba H, seguía defendiendo la idea de control internacional de armas y cooperación con la esperanza de evitar una carrera armamentista. Pero cuando el comité recomendó frenar la bomba H, el presidente Truman rechazó sus recomendaciones y ordenó avanzar con el programa.
No obstante, en 1954, la carta de Borden pasó al FBI y estos al leerla decidieron que la vida de Openheimer necesitaba ser revisada. Oppenheimer citado una audiencia organizada por la United States Atomic Energy Commission, algo realmente serio. Esto no fue un juicio como tal. No se trataba de determinar si era culpable de un crimen. Se trataba de decidir si después de todas estas sospechas por su pasado comunista debía conservar su autorización de seguridad.
Esa autorización le permitía acceder a información clasificada, participar en decisiones nucleares y sobre todo tener influencia dentro del gobierno. En otras palabras, lo que estaba en juego era su poder y credibilidad. La audiencia se llevó a cabo a puertas cerradas sin prensa ni público, pero eso no la hizo menos dura.
Durante semanas, Opin fue interrogado sobre toda su vida, desde sus vínculos con personas cercanas al comunismo hasta decisiones específicas que había tomado años atrás. El encargado de presionarlo con mayor dureza fue el abogado Roger Rob, quien actuaba prácticamente como fiscal. Sus preguntas eran directas, insistentes y muchas veces diseñadas para hacerlo caer en contradicciones.
Y aunque Oppenheimer tenía defensa, la balanza no estaba equilibrada. La fiscalía tenía acceso completo a su expediente, mientras que la defensa no podía ver toda la información que se estaba usando en su contra. lo que hacía que la audiencia se sintiera inclinada desde el inicio. Y aunque no era una humillación pública en el sentido tradicional, sí lo fue en otro nivel, porque ahí en ese cuarto cerrado, su vida fue desmenuzada por completo.
Relaciones personales, errores del pasado y momentos íntimos. Todo salió a la luz frente a un grupo de personas que ya dudaban de él. Una forma en la que la película representa esto es cuando le preguntan a Oppenheimer por Jean debido a sus vínculos comunistas. Opi cuenta que la última vez que la vio fue en un hotel y que tuvieron relaciones todo frente a su esposa.
Aunque ella lo sabía, no puede evitar sentirse humillada. La escena lo muestra completamente expuesto. Se imagina desnudo frente a quienes lo interrogan, reflejando su vulnerabilidad absoluta. Después aparece Vanebar Bush, quien a grandes rasgos es uno de los principales coordinadores científicos del proyecto.
Él declara a favor de OPI. Su intervención es clave porque cambia el tono del juicio. Parece para la mayoría de los científicos del país, que Oppenheimer está siendo expuesto públicamente y sometido a un proceso simplemente por haber expresado sus opiniones honestas. Las acusaciones escritas en su contra están mal redactadas y este comité debió haberlas rechazado desde el principio.
Ningún organismo en este país debería juzgar a un hombre por haber expresado opiniones firmes. En la parte final del juicio, Roger Rob confronta a Oppenheimer por una contradicción clave. Como después de haber participado en la bomba, ahora cuestionaba su uso. OPPI responde que él solo transmitió las dudas de algunos científicos y deja algo aún más fuerte.
En ese momento no estaba en posición de tomar decisiones políticas y habría hecho cualquier cosa que le ordenaran. Rob entonces lo presiona aún más. ¿Cuándo le aparecieron los escrúpulos para oponerse a la bomba de hidrógeno? OPI responde que entendía perfectamente la lógica. Si Estados Unidos construía esa arma, la Unión Soviética haría lo mismo.
Su trabajo provocaría el trabajo del enemigo, tal como ocurrió con la bomba atómica. añade que su postura se endureció cuando comprendió que el gobierno utilizaría cualquier arma que tuviera a su alcance. Finalmente, tras semanas de interrogatorios y testimonios, tanto a favor como en contra, el comité toma una decisión. Aunque Oppenheimer es considerado leal, pierde su autorización de seguridad.
Oficialmente hay justificaciones, pero en el fondo el proceso estuvo construido de tal forma que le fuera extremadamente difícil defenderse. Aquí hay algo que la película deja entrever de forma muy sutil, pero que vale la pena detenerse a pensar. Estados Unidos siempre se ha presentado, al menos hacia afuera, como un país construido sobre la idea de la libertad, libertad de pensamiento o de expresión.
Pero en este punto de la historia vemos una ligera crítica a esta idea. Cuando Openenheimer dejó de alinearse con lo que el poder necesitaba, esa libertad comenzó a incomodar. Y por eso las palabras de Bannar Bush durante la audiencia son tan importantes, porque si bien está defendiendo a OPI, también está señalando que están juzgando a un hombre por haber expresado sus opiniones.
La crítica es que si un país que se define por la libertad termina exponiendo y apartando a alguien precisamente por ejercerla, entonces la libertad realmente se defiende siempre o solo mientras no incomoda el poder para pensar, señores. Pero la historia no termina ahí. Años después, Lewis Strs es propuesto para ocupar uno de los cargos más importantes del gobierno en Estados Unidos, para llegar a ese nivel, no basta con ser elegido, el Senado tiene que confirmarte.
Para hacerlo se realizan audiencias donde los candidatos declaran bajo juramento y son cuestionados sobre su trayectoria y sus decisiones. El objetivo es decidir si es alguien en quien se puede confiar, entender su carácter, cómo se ha comportado y cómo ha usado el poder a lo largo de su vida. Y en el caso de Strs había un tema inevitable, la caída de Robert Oppenenheimer.
Era un asunto que incluso 5 años después seguía dividiendo al país. Por eso el Senado quería entender cuál había sido realmente su papel en todo esto, porque aunque nunca se probó que él hubiera movido todo desde las sombras, si había hechos claros, Strs tenía un conflicto directo con Oppenheimer. Estaba en contra de sus posturas sobre política nuclear como la bomba de hidrógeno, y formaba parte del organismo que tomó decisiones clave en su caso.
Es decir, no se sabía si había orquestado todo, pero sí que estuvo de lado que terminó sacándolo del juego. Camino a la audiencia, uno de los abogados de Stross lo llama señor Stross, pero rápidamente lo corrige diciendo que es el almirante Stross. En la audiencia le piden a Stenheimer debido a rumores de conflicto entre ambos.
Stoss cuenta que lo conoció tras la guerra cuando buscaba que dirigiera el Institute for Advanced Study y recuerda el primer encuentro donde sintió que Oppenheimer habló mal de él con Albert Einstein, quien luego lo ignoró. Cuando los senadores le preguntan por qué no le preocupó su pasado, Strs responde que en ese momento le inquietaba más lo que Oppenenheimer pudo haberle dicho a Einstein para ponerlo en su contra.
Strs explica que Oppenheimer fue nombrado director del Institute for Advanced Study antes de que él presidiera la Comisión de Energía Atómica y que tras la guerra era la voz más respetada de la ciencia, por lo que fue invitado a ese puesto y luego a asesorar a la comisión. Durante un receso, Stross pregunta a sus asesores de qué se le acusan.
Le explican que los senadores quieren entender qué ocurrió entre 1947 y 1954 para que Oppenheimer pasara de ser confiable a sospechoso. Strust responde que él no cambió nada ni presentó cargos y señala a William L. Borden como quien inició el proceso al escribir a la FBI. Cuando le preguntan cómo accedió al expediente, sugiere que alguien debió filtrarlo, aunque dice no saber quién.
Y añade que Oppenheimer tenía enemigos por su actitud, recordando incluso cuando lo ridiculizó públicamente en una conferencia. El interrogatorio continúa. Un senador señala que el mayor conflicto entre Stros y Oppenheimer no fue la conferencia, sino el debate sobre la bomba de hidrógeno. Durante el receso, el abogado empieza a ver el patrón.
Lo de Oppenheimer no fue un ataque directo, sino una estrategia construida poco a poco, influyendo percepciones y moviendo piezas. Cuando confronta Stross, este no lo niega, solo deja entrever la lógica. En Washington, si quieres sobrevivir, tienes que saber hacer las cosas. El abogado lo dice sin rodeos.
Fuiste tú quien le dio el expediente a Borden y lo pusiste en contra de Oppenenheimer. Strots no lo niega, solo responde que no tuvo que convencerlo y ahí la película muestra como según su versión comenzó todo. Vemos a Kenneth Nicholls pedirle a William Borden que revise el expediente de Oppenheimer y envíe conclusiones al FBI.
Borden dice que no hay nada nuevo, pero Stros comenta que lo importante no es la evidencia, sino la interpretación. Y en esta nueva interpretación escribirá una carta haciendo quedar a OPI como un espía. Para no convertir a Oppenenheimer en mártir, decidió un proceso silencioso para quitarle credibilidad poco a poco hasta sacarlo del poder.
El plan era negarle la renovación de su autorización Q y permitirle apelar. Strots sabía que apelaría y ahí una vez que lo hiciera manipularía el proceso de renovación. No estuvo en el comité, pero sí influyó en él. Puso al abogado Roger R con acceso total al expediente, mientras la defensa nunca tuvo acceso a esta información.
Además, la audiencia sería cerrada para evitar que se viera públicamente las tácticas agresivas e injustas que estaban empleando. En ese sentido, no hacía falta probar culpabilidad ni demostrar ningún crimen, pues esto no fue un juicio, solo tenía que hacer ver que Oppenheimer ya no era confiable. La escena vuelve al Senado.
Strs les dice a sus asesores que los amateurs persiguen el sol y terminan quemándose, pero el poder se mantiene en las sombras. Su asesor responde, “Pero ahora usted está fuera de las sombras.” Strs lo sabe, por eso dice, “Sí, por eso tiene que funcionar, porque si todo salía a la luz, no solo caería su carrera, sino también el poder que llevaba años construyendo y su reputación.
” Y antes de saber en qué termina toda esta audiencia, vamos a hablar un poco sobre el personaje de Lewis Straws en esta película, porque su comportamiento me parece sumamente interesante y hay varios momentos que nos ayudan a entenderlo más a fondo. Primero, hay que aclarar algo. Lo que vamos a decir es una interpretación del personaje dentro de la película, no un retrato exacto de Strosz en la vida real, porque pues al menos yo no lo conocí y por lo tanto no puedo sacar conclusiones de su persona.
Aún así, hay elementos sobre el estros real que sí están representados en la película de forma fiel a la realidad. Sabemos por fuentes como el Prometeo americano que Strs tuvo roses importantes con Robert Oppenenheimer y que en más de una ocasión se sintió personalmente humillado por él, especialmente en espacios públicos donde Oppenheimer podía ser sarcástico o condescendiente, tal y como lo vimos en la película.
También se sabe que Stross sí tenía una personalidad orgullosa y muy consciente del estatus. Otra cosa importante es que efectivamente no era científico, venía del mundo financiero y político. Y eso frente a figuras como Oppenenheimer o otros científicos, sumado a su personalidad, podía sentir que lo colocaba en una posición inferior, lo que claramente, al menos en el personaje de la película, le causó un complejo.
Él gran parte de su vida estuvo rodeado de mentes brillantes y estudiadas, físicos, químicos y matemáticos. Pero él, aunque es un hombre claramente inteligente, no lo es en ninguna de esas áreas. De hecho, ni siquiera tiene estudios universitarios. Eso es algo que le revela a OPI el día que se conocieron mediante una conversación.
Otros momentos que nos pueden ayudar a entenderlo acomplejado que se siente por todo esto son cuando OPI le dijo que era un humilde vendedor de zapatos y Strs recalcó que humilde no, tan solo un vendedor de zapatos. O cuando antes de entrar a su audiencia corrigió a su asesor recordándole que no era señor Stross, sino almirante Stross.
Esas son pistas de que no tolera cosas que le hagan sentirse menos porque vive con un complejo de inseguridad. Lo que empeoró todo es que Oppenenheimer tocó justamente esa inseguridad delante de mucha gente, lo que ocasionó una herida narcisista. Pero en un momento profundizaré más sobre esto porque primero tenemos que ver el desenlace de esta historia.
Cuando se retoma la audiencia llega un testigo que lo cambia todo, el Dr. David Hill, físico cercano al entorno del proyecto Manhattan y una voz crítica dentro de esa comunidad. reconoce que Lewis Strolls ha ocupado cargos importantes y es visto como un hombre trabajador, pero advierte que lo que dirá explica porque muchos científicos lo quieren fuera del poder.
Cuando un senador sugiere que se trata de conflictos por seguridad nacional, Hill lo niega y afirma que el problema fue una venganza personal contra Robert Oppenenheimer. Aunque Stross no presentó formalmente los cargos, Hill señala que Stross hizo todo lo que hizo debido a que odiaba a OPI, en especial después de su molestia por haber sido ridiculizado en la votación de los isótopos en Noruega y sus diferencias sobre la bomba de hidrógeno.
Además, declara que el proceso fue manipulado especialmente por el abogado Roger Rob, quien casualmente fue designado por Stross. En el descanso, Lewis Strs se queja, siente que ahora todo es un juicio en su contra. Insiste en que nadie puede probar que él dio el expediente a William Bordon, pero su asesor le recuerda que no están en un juicio.
No necesitan probar que es culpable solo ver que no es lo suficientemente confiable para ocupar el cargo. Confundido, se pregunta por qué David Hill fue a declarar contra él y qué podría ganar. Así que eso hace responde. ¿Desde cuándo alguien necesita una razón para hacer lo correcto? Strs también asegura que Oppenheimer quería ser el dueño de la bomba atómica, el hombre que cambiara al mundo y que de la nada se retractó.
Enfurecido, declara que lo conoce bien y que si tuviera la oportunidad de volver a hacerlo todo, OPI lo volvería a hacer y exclama, “¿Sabes por qué? Porque lo convirtió en el hombre más importante que jamás haya existido. Todo era parte de su plan. Quería la gloriosa culpa falsa de los ególatrás para usarla como una [ __ ] corona.
Lo hizo para decir, “No, no podemos seguir por este camino.” A pesar de que sabía que lo haríamos. Stros también comparte con sus asesores que Oppenheimer quiso quedar como un mártir y que él le dio exactamente lo que quería. Ser recordado por Trinity, no por Hiroshima ni por Nagasaki y cierra con un debería estar agradecido conmigo. Les pregunta a sus asesores si aún tienen suficientes votos por parte de los senadores para ser ascendido al gabinete o si lo que iba a ser el momento cúspide de su carrera se convertirá en la mayor humillación
pública de su vida. Finalmente y después de toda esta audiencia, los votos se hacen y Stross es rechazado. Uno de los asesores deja entrever que las razones del rechazo fueron buenas, a lo que Strs le recuerda que Oppenenheimer puso a todos los científicos en su contra empezando por Einstein.
Sin embargo, el asesor responde con una de las líneas más poderosas de la película. Nadie sabe lo que ambos se dijeron ese día de lago. Tal vez ni siquiera hablaron sobre usted. Tal vez estaba hablando de algo más importante. La toma cambia y vemos lo que en realidad conversaron OP y Einstein ese día. Einstein le dijo, “Ahora es tu turno de lidiar con las consecuencias de tus logros y algún día, cuando te hayan castigado lo suficiente, te den de comer.
Darán discursos, tal vez una medalla, te darán una palmadita en la espalda y te perdonarán, pero recuerda que no será por ti, será por ellos.” La película acompaña esto mostrando Oppenheimer años después, siendo premiado y estrechando la mano de quienes antes lo atacaron. Esta parte de la película es magnífica por muchas razones, pero para continuar con el análisis de Strs, hay una en particular que vale la pena destacar, que gran parte del conflicto que vivió, esa herida y esa sensación de humillación que desencadenaron todo, en realidad
existía en buena medida dentro de su propia percepción. Cuando alguien tiene un complejo como estos, así de inferioridad, tiende a imaginar lo que los demás piensan de él, pero siempre desde abajo se proyecta y asume que lo están viendo como menos. Pero eso no necesariamente refleja la realidad, sino cómo se siente consigo mismo.
Y eso se resume muy bien en una idea atribuida a Charles Harton Cooy, quien hablaba del yo espejo. No soy lo que creo que soy ni lo que tú crees que soy. Soy lo que creo que tú crees que soy. Las personas con este tipo de complejos, además de reaccionar a lo que ocurre, muchas veces también lo completan en su cabeza.
imaginan intenciones, interpretan miradas y terminan construyendo una realidad que confirma lo que ya siente de sí mismo. Y por eso su relación con OPI, al menos en la película, se volvió una vendeta personal, porque su yo frágil de por medio, hizo que los conflictos dejaran de ser sobre ideas y se convirtieron en conflictos por cómo lo hicieron sentir y por eso surgió esa necesidad de revancha.
Ahora, aquí pueden estar conviviendo varias cosas al mismo tiempo. Por un lado, también puede haber un componente de envidia. Lo vemos en ese momento donde Strs se queja de que Oppenenheimer se convirtió en el hombre más importante del mundo. Esas palabras son importantes porque durante todas las pláticas, durante su audiencia, prácticamente no criticó sus decisiones o ideas, sino que solo criticó lo que él representaba.
Y otra cosa que puede estar de por medio es lo que te comenté antes sobre la herida narcisista. tiene que ver con el momento en que alguien rompe la imagen que quiere sostener de ti mismo, porque una persona puede proyectar seguridad, estatus o autoridad y aún así por dentro esa imagen puede ser frágil. Y cuando alguien pone en duda esa coraza que construiste, sobre todo frente a los demás, cuando te corrige, te expone o te hace sentir fuera de lugar, el ataque se siente muy intenso, aunque objetivamente no lo haya sido. Y la reacción también
suele ser desproporcionada. Para compensarlo, a veces se intenta buscar poder o disminuir al otro. El poder se vuelve una forma de recuperar ese lugar, de reafirmar que sí perteneces y que sí estás por encima de los demás. Y es posible que, al menos en parte todo eso haya movido Astros. Y ahora sí, para cerrar con la historia, veamos el final.
Antes de que Albert se vaya, Oppenenheimer le recuerda a Einstein la vez que vino a enseñarle los cálculos porque temía iniciar una reacción encadena que haría fuego el aire y acabaría con el mundo. Albert responde que lo recuerda y Opi responde, Creo. ¿Qué fue lo que hicimos? Una frase que termina presagiando en lo que el mundo se convirtió.
El descubrimiento y creación de la bomba terminó desatando una reacción encadena, pero de otro tipo, una carrera armamentista global donde cada potencia empezó a acumular armas de destrucción masiva. Y aunque no se hayan vuelto a usar, basta con que una sola se active para desencadenar una reacción de destrucción capaz de acabar con el mundo tal y como lo conocemos.
Para terminar nos queda intentar responder una pregunta que atraviesa toda la película. Oppenenheimer tiene las manos manchadas de sangre o fue alguien que actuó en defensa? Es una pregunta muy complicada, así que vamos por partes. Al inicio creo que el motivo de defensa estaba clarísimo, evitar que los nacional socialistas bajo Adolf Hitler desarrollaran una bomba primero, eso sí habría sido una situación extremadamente peligrosa para el mundo.
Desde ahí su participación sí puede entenderse como una respuesta ante una amenaza real. Cuando estaba por terminar la guerra surgió una justificación algo similar, lanzar la bomba para evitar una invasión que pudo haber costado cientos de miles o millones de vidas. una decisión brutal, pero que en la mente de muchos estaba pensada para un bien mayor.
Esa lógica también implica aceptar que para salvar a muchos hubo que sacrificar a otros, pero no de forma abstracta, sino vidas concretas de un solo lado. Personas que realmente no eran el enemigo estratégico, sino que eran familia y civiles. Aunque hay que tomar en cuenta que es muy distinto verlo como un cálculo desde la distancia a imaginar que esas vidas hubieran sido las tuyas o las de la gente que amas.
Bueno, entonces esos fueron los justificantes. Tú decidirás si los consideras válidos o no. Pero, ¿qué hay de la responsabilidad? Oppenenheimer creó la bomba, pero no decidió su uso. Así que también se presenta la pregunta de hasta dónde llega la responsabilidad de quien hace algo posible cuando ya no controla lo que se hace con eso.
Es como si un ingeniero crea un arma de fuego y otra persona la usa para hacer un tiroteo. Ahí, ¿quién tuvo la responsabilidad? O es compartida o hay alguien que la tiene más que los demás. Me encantaría ver tu opinión en los comentarios. Y si te preguntas si OPI sintió culpa por lo que hizo, pues nunca lo dijo literalmente.
Pero estas palabras creo que dejan claro su sentir. Creo que cuando participas de manera significativa en causar la muerte de más de 100,000 personas y herir a una cantidad similar, naturalmente no puedes pensar en eso con tranquilidad. Creo que teníamos una gran causa para hacerlo, pero no creo que nuestras conciencias deban estar completamente en paz por haber pasado de estudiar la naturaleza y entenderla a cambiar el curso de la historia humana. No.