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¡FILTRADO! LO QUE HIZO BUKELE MIENTRAS LA FAMILIA DE LIN ESTABA DE LUTO EN EL FUNERAL

¡FILTRADO! LO QUE HIZO BUKELE MIENTRAS LA FAMILIA DE LIN ESTABA DE LUTO EN EL FUNERAL

Filtrado lo que Bukele hizo mientras la familia del viejo Lin lloraba en el funeral del histórico líder del barrio 18 ya se está sabiendo y no es lo que muchos esperaban. Carlos Ernesto Mojica Lechuga, alias el viejo Lin, el hombre que durante más de dos décadas fue la cara del terror en El Salvador, no salió de la cárcel, no lo despidieron en una iglesia.

 No hubo cortejo por las calles de San Salvador. Según se ha reportado, lo despidieron dentro del propio sistema penitenciario bajo el mismo régimen que durante años él intentó esquivar. Y aquí le vamos a contar exactamente cómo pasó todo, qué hizo Bukele en esas horas críticas y por qué este final marca el cierre de una era que muchos creían eterna.

 Si a usted le hierve la sangre al recordar todo lo que esta gente hizo durante años en El Salvador, las extorsiones, las muertes, los desplazamientos, las mujeres asesinadas, los barrios enteros viviendo de rodillas, suscríbase ahora mismo. Aquí seguimos contando uno por uno cómo se les va cerrando la puerta a los que durante décadas hicieron lo que les dio la gana.

 El miércoles 20 de mayo de 2026, según el comunicado oficial de la Dirección General de Centros Penales de El Salvador, falleció bajo custodia el hombre que durante más de 20 años fue el rostro público del barrio 18 facción sureños. La noticia se confirmó esa misma noche y al día siguiente ya había recorrido medio mundo recogida por agencias internacionales como Reuters y F.

 Pero el detalle del lugar exacto donde murió, las personas que estaban con él en esas últimas horas y lo que se hizo con su cuerpo después es lo que de verdad cuesta creer cuando uno lo escucha. El viejo Lin tenía 63 años. Según los reportes médicos que han trascendido, llevaba ya tiempo arrastrando un cuadro clínico devastador.

 Cirrosis hepática avanzada, síndrome hepatorrenal y como golpe final, un glioblastoma. ese tumor cerebral agresivo del que muy pocos salen, su propio cuerpo se le vino encima dentro de la celda. Y aquí hay un detalle que conviene subrayar desde ya, porque va a marcar todo lo que viene en esta historia. Yo le voy a ser sincero, cuando uno repasa esta vida, cuesta no pensar que la justicia, aunque tarde, terminó cobrándole todo lo que él le hizo a este país.

 Pero la imagen que de verdad explica este final no es la del hospital. Es una imagen de hace 14 años, una fotografía que el FMLen preferiría que nadie volviera. A ver, para entender quién fue este hombre, hay que entender quién era el barrio 18 en los años en los que él lo construyó. Esta no era una pandilla cualquiera, era una de las dos estructuras criminales más sanguinarias que ha producido Centroamérica junto con la MS13.

Y dentro del barrio 18, la facción sureños, la que él lideraba, se ganó la fama de ser la más violenta, la más extorsiva, la que más casas vació, la que más comerciantes mató, la que más madres dejó llorando frente a un ataú. Para que se haga una idea de lo que estamos hablando, solo a este hombre, según los expedientes judiciales que han trascendido, se le atribuyeron al menos 10 homicidios directos.

 10 personalmente ordenados o ejecutados. Y sabe usted cuántos de esos 10 homicidios incluyeron escenas que los propios investigadores no pudieron olvidar durante años. Se lo voy a contar en el siguiente párrafo, porque cuesta de contar, pero dentro de esos 10 homicidios hay un detalle que cuesta contar.

 Tres de las víctimas eran mujeres y según las versiones que recogieron los medios salvadoreños en su momento, no fueron muertes rápidas, fueron asesinatos con mutilación. Yo lo digo claro, porque hay cosas que no se pueden suavizar. Estamos hablando de un hombre que no solo mandaba matar, sino que las versiones lo situan en escenas donde el ensaño, llegó a niveles que dejaron marcados a los propios investigadores que tuvieron que ver las fotos.

 Y ese hombre durante años recibió visitas oficiales, cobró privilegios, salió en periódico sonriendo, negoció con representantes del gobierno como si fuera un actor político más, no el cabecilla de una estructura responsable de miles de muertes. ¿Usted qué hubiera sentido si la víctima de una de esas escenas hubiera sido alguien de su familia y al prender la televisión hubiera visto a ese mismo hombre dándole la mano a un ministro del gobierno? Aquí le pido que se quede conmigo porque la parte que viene es la que casi nadie está contando bien en estos días. Si

usted llevaba años esperando ver caer a estos personajes que durante décadas hicieron lo que les dio la gana en los barrios humildes de este país, suscríbase. Aquí vamos a contar uno por uno cómo se les fue cerrando la puerta del sistema penitenciario salvadoreño bajo el gobierno actual. Porque la historia del viejo Lin no es solo la historia de un cabecilla, es la historia de cómo durante dos gobiernos enteros, primero del FMLN y después de Arena, los políticos salvadoreños le dieron la mano a este hombre, le firmaron acuerdos, le

concedieron beneficios y miraron para otro lado, mientras desde su celda él seguía dando órdenes que terminaban con cuerpos en las cunetas. Y la fotografía exacta de uno de esos apretones de manos sigue circulando hoy, 14 años después, como prueba de lo que jamás debió pasar. El viejo Lin fue capturado por primera vez en el año 2003, 23 años antes de morir.

 23 años durante los cuales este hombre estuvo dentro del sistema penitenciario salvadoreño y sin embargo, según lo que han reportado los medios y los expedientes que han trascendido, nunca dejó de mandar. Desde Mariona primero desde el penal de máxima seguridad de Zacatecoluca después, donde fue trasladado en 2005, la pandilla no perdió ni un solo día de operatividad por su encarcelamiento.

 ¿Y sabe por qué? Porque dentro del penal él seguía siendo el viejo lind con celular, con visitas, con red de mensajeros, con todo el aparato que durante años los gobiernos anteriores permitieron que existiera. Y sabe usted cuántas órdenes de homicidio se calcula que pudo haber dado este hombre desde su celda durante esos 23 años.

 La cifra cuando se la cuente le va a quitar el sueño. Imagínese usted lo que es eso. Imagínese una madre en Soyapango, en Apopa, en Hilopango, en cualquier colonia del Gran San Salvador, que pagaba renta cada semana un pandillero de la calle, sin saber que la orden de cobrarle a ella, específicamente a ella, salía de una celda de Zacatecoluca firmada por este hombre.

 Imagínese una familia entera que tuvo que vender su casa por $ y huir del país, dejándolo todo porque la clica les puso plazo de 48 horas para desocupar. Esas órdenes durante años las firmaba este señor desde la prisión. Pero el momento exacto en que el viejo Lin pasó de ser un cabecilla a ser un interlocutor político del estado salvadoreño es la imagen que tiene que ver para entender este final y se la vamos a contar ahora mismo.

 En el año 2012, bajo el gobierno de Mauricio Funes del FMLN, ocurrió algo que cambió para siempre la historia criminal del Salvador. Fune, su ministro de seguridad de aquel entonces y otros funcionarios cuyos nombres aún siguen apareciendo en investigaciones judiciales, se sentaron a negociar formalmente con los cabecillas pandilleros de la MS 13 y del barrio 18. La llamaron tregua.

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