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¡El chiste que dobló a la presidenta! Claudia Sheinbaum rompe todo protocolo y estalla en incontrolables carcajadas gracias al maestro Teo González.

¡El chiste que dobló a la presidenta! Claudia Sheinbaum rompe todo protocolo y estalla en incontrolables carcajadas gracias al maestro Teo González. Descubre la legendaria broma de gallegos que ocultó el mundo político, paralizó las redes sociales y demostró por qué este comediante domina a los latinos desde hace décadas.

Claudia Sheibaum Rompe a Llorar de Risa con el Tremendo Chiste Gallego de Teo González

Y le dijo el gallego, dijo, “Oiga, si le digo cuántas ovejas tiene, me regala una.” Dijo, “Anda, macho, ¿cómo vas a saber cuántas ovejas tengo?” Dijo, “Pues contándolas.” Dijo, “Anda, macho, venga, jolines, la hostia.” Dijo, “Pues mire, aunque crea que usted que yo soy un gilipolla, no es cierto.” Ahí le va.

Mire, usted tiene Ya. No, no, no. Mire, mire, va a relación. “Hice una regla de tres con los ojos y la ecuación salió perfecta.” dijo, “Tío, qué cabeza, ¿eh? Pues ande, adelante, llévate el animal.” Agarra el animal, se lo sube al hombro y empieza a caminar con él. Le dice, y y le dice el pastor, dijo, “Oiga, si le digo, ¿de dónde es usted? ¿Me regresa el animalito, dijo, “Se lo regreso”, dijo, “Usted es gallego”, dijo, “A la madre.

” “¿Y cómo se habes dado cuenta?”, dijo, “Coño, ¿te estás llevando al perro?” La presidenta de México soltó la carcajada y no fue en un meting, no fue en un discurso, fue con un chiste de gallegos que lleva décadas haciendo llorar de risa a medio continente. ¿Cuándo fue la última vez que viste a tu jefa de estado reírse así? Sin protocolo, sin cálculo político? Hoy hablamos de algo que no necesita traducción, el humor que cruza fronteras y el comediante mexicano que lleva más de 30 años siendo el rey de ese territorio, Teo González. Un hombre que

salió de la Ciudad de México y conquistó cada foro, cada televisora, cada familia latina que alguna vez tuvo que reírse para no llorar. a Hawaii. Ay, mi amor, no te me diste, mi rey. 25 años de Awai y ahora que cumplamos 50, dijo, pues voy por ti. Eso es lo que pasa. Pero bueno, vengo a platicar un poquito con ustedes de los despistados.

 El despistado donde quiera hay, ¿no? Acá el famoso despistado, ¿quién es Víctor? Es Víctor el Flor Manager, ¿no? Dice, por ejemplo, el pastuzo en México también tenemos al yucateco. El yucateco tiene una forma de hablar así como cantando y aparte aparte dicen bombas que la bomba es un verso. O sea, alguien quita bomba y el otro le dice, pues el que te lo rompió que te lo componga.

 No, uno dice, bomba. Si tú eres del culto cristiano y yo soy del culto judío, si yo no toco tu culto, ¿por qué me tocas el mío? bomba. Mi suegra se subió a hacer pipí arriba de un papayo. Un guajolote la vio y le dijo, “Qué arrugado estás, tocayo.” Pero despistados en todos lados. Ay. Y los más famosos que tenemos, por ejemplo, en México, de los que hablamos, es supuestamente el gallego, que tengo amigos gallegos quead no son nada despistados, pero siempre hablamos de ellos que utilizan una gorrita más o menos así.

que además antes se llamaba boina, ahora se llama indispensable porque es fundamental, o sea, fundamental para que no se vayan las ideas, ¿no? Dijo, “Oye, Venancio, ¿qué pasa, Manolo?” Dijo, “Oye, ¿cómo se escribe bala?” Dijo, “Coño, pues como suena.” Ah, pum. Pero antes de entrar al fondo, necesito que me digas algo en los comentarios.

¿Tú conoces a Teo González desde chico o apenas lo estás descubriendo? Porque esa respuesta dice mucho de tu historia con la comedia mexicana. Teo González no es tendencia de hoy, es una institución. Más de tres décadas sobre los escenarios, millones de vistas en plataformas digitales, un catálogo de rutinas que abarca desde chistes de gallegos hasta historias de zoológico que te dejan con el estómago adolorido de tanto reír.

 Y lo que más me llama la atención de su carrera es esto. Sobrevivió la transición del humor de televisión abierta al mundo digital sin perder ni un gramo de autenticidad. Eso no lo hace cualquiera. El chiste de gallegos es un género propio dentro de la comedia de habla hispana. Viene de una tradición española donde los gallegos, la gente de la región de Galicia, eran el blanco de bromas sobre la ingenuidad y la lentitud para entender las cosas.

 Pero lo que hizo el humor latinoamericano y Teo en particular fue tomar esa estructura y convertirla en algo universal. Los personajes se llaman Manolo y Venancio, ¿no? El espejo siempre es importante para ellos, ¿no? Imagínense un gallego en el baño, lógicamente cuando te bañas con agüita caliente, pues el el el espejo se empaña, ¿no? Y el tío este agarró un trapo y empezó a limpiarlo ahí.

[ __ ] ¿lo limpias tú o lo limpio yo? o aquel que trabajaba también en una de esas para cortar madera y ahí estaba entretenido cortando la madera corta de repente se resbala ahí y y le corta una oreja au jolines, mi oreja está mi oreja, [ __ ] jolines, mi oreja, ha perdido mi oreja y lo saqué, pero ¿qué te ha pasado? dijo, “Mira, la máquina me ha cortado la oreja.

” Dijo, “Hombre, pues vamos a buscarla.” Y se meten a la serrina, la viruta, y empiezan a buscar y uno encuentra una oreja de este tamaño. Dijo, “Mira, aquí está.” Dijo, “No, esa no es la mía”. Dijo, “¿Por qué no es la tuya?” Dijo, “No, la mía traía un lápiz.” Bueno, y y pasan accidentes de todo esto en la en las sierras, ¿no? Estaba un gallego cortando madera también ahí y voltea con otro.

 Di, “Ge, Manolo, ¿qué pasa, Velancio? ¿Cómo estás?” ¿Qué? Terminando de acá, ¿no vamos a tomar un ponche de granada o algo. Sí, claro. Y nos vamos a comer ahí una torta de pañola y unos bulvos a la viscaína. Pues venga, claro. Y un vino tinto también para variar. Y luego al final una cerveza y llega un director ahí supervisado, dijo, “Oiga, [ __ ] joline, ponga usted atención a lo que está haciendo.

” Mire, eh, ¿qué le pasa? Pues, hombre, está cortando usted la tierra ahí la madera y usted está volteando para otro lado platicando aquel con su amigo y y descuidade. ¿Qué le pasa? ¿Le puede pasar algún accidente? Le dijo, dijo, “No se apure jefe. Yo tengo muchos años trabajando en esto.” Dijo, “Mire que se le nota la experiencia.

 ¿Cuántos años tiene trabajando aquí?” Dijo, “Cuatro.” Bueno, sí tenía experiencia ya el tío. El escenario puede ser una cantina, un taxi, un zoológico o una carta que llega con la peor ortografía del mundo. Y la magia está en la construcción. un párrafo que parece inocente, una pausa y luego el golpe que nadie vio venir.

 A mí lo que me encabrona es que durante años la comedia mexicana fue menospreciada por ciertos sectores que la veían como entretenimiento de segunda, como si reír fuera un reflejo de poca cultura, de poco refinamiento. Y mientras esos sectores miraban hacia otro lado, Teo González llenaba foros de miles de personas, generación tras generación, con un micrófono y la palabra justa en el momento justo.

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