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El Secreto Más Oscuro de Camilo Sesto: Un Aborto Forzado, Un Bebé Secuestrado y la Escalofriante Autodestrucción de su Heredero.

El Secreto Más Oscuro de Camilo Sesto: Un Aborto Forzado, Un Bebé Secuestrado y la Escalofriante Autodestrucción de su Heredero. Mientras su hijo se arranca los dientes y quema 10 millones de euros usando las pelucas de su padre muerto, un taxista oculto amenaza con arrebatarle el imperio musical.

Camilo Sesto: Lo Obligó a Probar ESTO… Y DESTRUYÓ la Vida de su Único Hijo. 

El heredero de Camilo V se pone las pelucas de su padre muerto y se destruye sin dientes frente a una cámara, como si quisiera borrar de un golpe todo lo que ese apellido significó alguna vez. Hoy se hace llamar Sheila Devil. Fue detenido por tráfico de cocaína, heredó 10 millones de euros y ha quemado seis de ellos como si el dinero fuera gasolina.

 Pero lo más oscuro de esta historia no es él. Es el camino que lo trajo hasta aquí. Una jovencita mexicana atrapada en un torbellino que no entendía. un ídolo que le ordenó abortar sola en una clínica de Los Ángeles, un bebé que le arrebataron con una trampa y un padre que, sin saberlo, le enseñó a su hijo la misma manera de autodestruirse.

  Porque la ley dice que un adulto tiene derecho a destruirse. Quédate con esa frase, te va a perseguir durante todo este relato. Esta investigación revela cuatro cosas que casi nadie conoce. La primera es la confesión, la versión exacta de Lourdes Ornelas,  palabra por palabra, sobre lo que vivió el día que Camilo le exigió acabar con su embarazo,  el dinero que le dieron, la clínica, el regreso a casa y el juicio implacable de su propia familia.

Luego viene el plan meticuloso para arrebatarle al niño, la trampa con la madrina y el instante en que Lourdes entendió que había perdido lo más sagrado. La tercera revelación es el estado real de la mansión de Torrelodones, la basura amontonada, el jardín convertido en selva seca,  los muebles desaparecidos y los traficantes que tocan la puerta sin miedo.

 Y la cuarta es lo que Camil despertar del coma en 2021. 11 palabras capaces de haberlo salvado todo. 11 palabras que nunca se cumplieron. Te avisaré cuando llegue cada revelación, pero si te vas antes del final, te perderás lo que nadie más se ha atrevido a contar y te quedarás sin la respuesta a la pregunta que atraviesa esta tragedia entera.

  ¿Puede el amor de una madre salvar a alguien que no quiere ser salvado? Empecemos por el hombre antes del desastre, por el nombre que en los 7080 se decía como si fuera una religión. Camilo Blanes Cortés nació el 16 de septiembre de 1946 en Alcoy, Alicante, hijo de un guardia civil y una ama de casa, una familia humilde que no presagiaba nada.

  Pero el mundo no lo conocería por ese apellido. El mundo lo conocería por otro. Camilo y cuando ese nombre aparecía en un cartel, no era un concierto, era una misa. 175 millones de discos vendidos, algunos dicen 200. Las cifras cambian, pero el impacto no. 52 semanas consecutivas en el número uno de los 40 principales en España.

 52 semanas donde nadie pudo empujarlo del primer lugar. Más de 600 canciones registradas en 40 producciones discográficas. 600 canciones. Piénsalo. La mayoría de los artistas no escriben ni una décima parte. Vivir así es morir de amor. Perdóname algo de mí. Canciones que tus padres bailaron, que alguien cantó llorando, que todavía hoy siguen sonando como si el tiempo no pudiera tocar esa voz.

 Y sin embargo, aquí hay algo que casi nadie menciona, un dato que él mismo confesó y que muchos prefieren ignorar porque rompe la estatua. A los 26 años, en el pico absoluto de su fama, cuando las mujeres se desmayaban en primera fila y las revistas lo llamaban  el hombre más guapo de España, intentó quitarse la vida. Sus propias palabras hablan de una depresión profunda, de un vacío que el éxito no llenaba,  de aplausos que se apagaban y lo dejaban solo.

Guarda este dato. Porque un hombre que aprende a convivir con la oscuridad puede terminar heredándosela a los demás sin querer, como humo que se mete en  la ropa. Esa contradicción era su verdadera biografía. Por un lado, el ídolo perfecto. Por el otro, un corazón que se defendía. Los rumores sobre su sexualidad lo persiguieron durante décadas  y él respondía con frases que parecían elegantes, pero sonaban a distancia.

Decía que se encariñaba, pero que no se enamoraba. Como si hubiera levantado un muro entre su pecho y el resto del mundo. Un muro útil  para sobrevivir al ojo público y al mismo tiempo una condena a una soledad peligrosa. Y entonces llegó 1975 y con él una decisión que parecía un suicidio profesional.

 En plena dictadura, a dos semanas de la muerte de Franco, Camilo decidió montar Jesucristo superstar en Madrid, una ópera roca eléctrica polémica con un Cristo que duda y sufre. Ningún productor quiso invertir. Le dijeron que la iglesia lo destruiría,  que lo excomulgarían, que ningún teatro se atrevería. Él no escuchó.

sacó su chequera, puso entre 12 y 36 millones de pesetas de su bolsillo, una apuesta de todo o nada. Y cuando se levantó el telón el 6 de noviembre de 1975 en el teatro Alcalá  Palace, empezaron las amenazas de bomba. Llamadas detalladas, horarios, explosivos, pánico,  evacuaciones, policía rodeando el edificio, el teléfono sonando como un presagio.

 Y aún así, noche tras noche, Camilo salía al escenario. Cuando le preguntaban si tenía miedo,  respondía que el miedo no podía ganarle al arte. Y ahí está la ironía que te va a doler más adelante. El hombre que interpretó a Jesucristo, el símbolo del sacrificio, el que cantaba sobre redención,  estaba a punto de conocer a una mujer muy joven y pedirle el sacrificio más cruel.

 No un aplauso,  no una gira, no un disco, algo que se queda para siempre. Y cuando eso ocurre, el mito deja de ser mito y empieza la tragedia y nadie lo vio venir. Entonces la primera sombra cayó en silencio, como caen siempre las cosas que están destinadas a marcar una vida entera. Lourdes Ornelas tenía apenas 17 años cuando lo conoció. 17.

  Una edad en la que una mirada puede confundirse con un destino y una palabra amable puede sentirse como  una puerta abierta al futuro. Él tenía 29. Era un ídolo en España y en América Latina,  una figura omnipresente en la radio, un hombre que llenaba estadios y que podía  convertir cualquier lugar en un escenario.

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