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La inesperada revelación de Alejandra Guzmán que vuelve a poner a Frida Sofía en el centro del escándalo VL

La inesperada revelación de Alejandra Guzmán que vuelve a poner a Frida Sofía en el centro del escándalo

 El año 2016 fue para Frida Sofía Guzmán Levi, uno de los más silenciosos de su vida pública. Y en el mundo del espectáculo, el silencio de una figura con su apellido nunca es accidental. A sus 24 años, Frida había comenzado a trazar los contornos de una carrera propia, algunas apariciones en revistas de moda, colaboraciones menores con marcas de ropa y el peso constante de un apellido que abría puertas al mismo tiempo que imponía expectativas imposibles de satisfacer.

 Vivía en un departamento en la colonia Polanco en Ciudad de México, alejada de la mansión materna, en un intento de construir una identidad que no comenzara ni terminara con la palabra hija de. Era un proyecto de independencia frágil, honesto, y como todos los proyectos frágiles y honestos de los jóvenes con apellidos famosos, completamente vulnerable a la interferencia del mundo que había dejado atrás.

 Fue en ese contexto de búsqueda silenciosa donde Cristian Iván Estrada Díaz apareció por primera vez en el perímetro de la vida de Frida Sofía. No fue en una fiesta, aunque la versión que algunos medios construyeron años después lo ubicó convenientemente en ese escenario. Fue en un estudio de fotografía en la colonia Roma Norte durante una sesión de trabajo para una campaña de ropa deportiva en la que ambos habían sido contratados de manera independiente.

 Él llegó a las 10 de la mañana con 20 minutos de anticipación, lo que en la industria del modelaje equivale a una declaración de carácter. Ella llegó exactamente a la hora acordada, con lentes oscuros y un café en la mano, en el modo operativo que los que la conocían describían como Frida en modo profesional, es decir, amable pero hermética, presente pero blindada.

 Según el relato de al menos dos personas que estuvieron en esa sesión y que hablaron con medios mexicanos a finales de 2023, la primera conversación real entre Frida Sofía y Cristian Estrada no ocurrió frente a las cámaras, sino durante el descanso del mediodía. fueron al mismo puesto de tacos de la calle, eligieron la misma mesa sin coordinar y hablaron durante 45 minutos, sobre todo menos sobre trabajo.

 Él le preguntó si extrañaba vivir fuera de México. Ella había pasado temporadas en Miami y en Los Ángeles. Ella le preguntó si su familia en Monterrey sabía que se había venido a la capital sin un plan concreto. Los dos rieron de algo que ninguno de los testigos escuchó con claridad. Cuando la sesión de fotos se reanudó, algo en la dinámica entre ellos había cambiado de una manera que los fotógrafos notaron inmediatamente.

Había una naturalidad, una ligereza que hacía las tomas más fáciles y más vivas. Hasta aquí una historia completamente ordinaria. Dos personas jóvenes atractivas trabajando en la misma industria, encontrándose en el momento en que ambas estaban intentando construir algo propio. Una historia que en cualquier otra familia habría sido simplemente el comienzo de un romance sin complicaciones.

 Estrada construyó su carrera sobre algo que en la industria del espectáculo vale tanto como el talento, la capacidad de estar siempre cerca de la persona correcta en el momento correcto. de facciones marcadas. Con una sonrisa que los fotógrafos aprendieron a buscar en cada evento, Cristian Estrada era exactamente el tipo de hombre que las familias poderosas toleran en su periferia, mientras les resulta útil y temen cuando decide hablar.

Frida Sofía habría querido ver a Silvia Pinal en el hospital, dejando atrás la rivalidad con su familia

 Su relación con Frida Sofía fue confirmada públicamente en 2019 y duró, según la versión oficial, poco más de un año. Pero la versión oficial, como casi todo en esta historia, era apenas la superficie. El primer indicio de que algo más profundo unía a Frida Sofía y a Cristian Estrada, más allá de un romance de Paparasi, llegó paradójicamente no de ellos, sino de Alejandra Guzmán.

 Fue en una entrevista de mayo de 2021 durante la promoción de su gira Legally Blond, cuando la cantante fue preguntada directamente sobre la relación de su hija con el modelo Regio Montano. La respuesta duró exactamente 4 segundos. 4 segundos de silencio antes de que Alejandra sonriera con una expresión que los analistas del lenguaje corporal describirían después como la sonrisa de quien sabe demasiado para responder con honestidad y demasiado poco para mentir con comodidad.

 Dijo solamente Frida es libre de querer a quien quiera. Siempre lo ha sido y cambió el tema. 4 segundos. Una frase evasiva, un cambio de tema demasiado rápido. En una industria acostumbrada a leer entre líneas, aquello no pasó completamente desapercibido. Algunos periodistas de espectáculos lo anotaron. Algunos seguidores de Frida Sofía lo comentaron brevemente en Twitter, pero el mundo siguió girando.

 Los escándalos se sucedieron unos a otros con la velocidad característica de la era digital y aquel momento quedó sepultado bajo montañas de contenido nuevo. Sin embargo, hay personas cuyo trabajo consiste precisamente en no olvidar y hay grabaciones que no desaparecen, aunque nadie las busque activamente. El 14 de febrero de 2022 a las 11:47 de la noche, Frida Sofía publicó en su cuenta de Instagram una historia que estuvo visible durante menos de 3 horas antes de ser eliminada.

 No era una imagen, no era un video, era texto blanco sobre fondo negro con una tipografía san ser sherif y sin emojis, lo que en el lenguaje visual de las redes sociales significa que quien lo escribió no estaba pensando en estética, sino en urgencia. El texto decía, “Hay cosas que nunca te perdonaré, aunque finjas que nunca pasaron.

 Sabes exactamente de qué hablo y él también lo sabe.” Nadie supo con certeza a quién iba dirigido ese mensaje. Los medios especularon. Algunos apuntaron hacia su madre, otros hacia algún ex romántico sin nombre. La historia fue eliminada antes de que la mayoría pudiera leerla, pero en el universo digital nada desaparece del todo.

 Decenas de cuentas habían hecho capturas de pantalla. El mensaje circuló durante semanas en foros de fans, en grupos de WhatsApp dedicados al chisme del espectáculo, en los comentarios de perfiles de noticias de farándula y luego de nuevo fue tragado por el ruido. fue un periodista independiente llamado Rodrigo Salcedo, conductor del canal de YouTube Expediente íntimo con 4,2 millones de suscriptores, quien en septiembre de 2023 conectó por primera vez esa historia de Instagram con una serie de eventos anteriores y posteriores que vistos en conjunto

dibujaban un patrón imposible de ignorar. Salcedo había estado recopilando durante meses declaraciones, fechas, apariciones públicas y silencios estratégicos. cuando presentó su análisis en un video de 47 minutos que alcanzó los 12 millones de reproducciones en 72 horas, la pregunta ya no era si existía un secreto, la pregunta era cuánto tiempo más podría mantenerse enterrado.

 Esa noche, mientras el video de Salcedo rompía récords de visualización, Alejandra Guzmán estaba en su casa de bosques de las lomas en Ciudad de México. Según personas cercanas a ella, que hablaron más tarde con la prensa bajo condición de anonimato, la cantante vio el video completo desde su teléfono, sentada en el sillón de su sala, con las luces apagadas y el brillo de la pantalla iluminando un rostro que nadie en ese momento podía leer.

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