Eso es un ABC del derecho penal. Si una persona está cedada, su capacidad para consentir anulada. No importa si antes de la inyección dijo que sí. El estado de vulnerabilidad que genera el propofol invalidaría cualquier tipo de consentimiento previo. Ahora bien, y acá voy a ser bastante riguroso porque la relación entre Boberi y Lance podría ser de poder. Y eso agrega otra capa.
Bobi era médico de planda del servicio de anestesiología del hospital italiano con 18 años en la institución y según las fuentes era el superior jerárquico directo de la NUCE, coordinador de la rotación que ella hacía. La NUE tenía 29 años y era su residente. En cualquier estructura hospitalaria del mundo, esa es una relación de subordinación.
El residente depende del superior para sus evaluaciones, su formación y su carrera. Esa simetría importa y mucho. Acá me tengo que detener porque hay una novedad que hace muy poco que salió, pero la mayoría todavía no lo procesó. El 15 de mayo, los medios revelaron también que la defensa de Boberi planteó la nulidad absoluta de la pericia sobre su teléfono y sobre su iPad.
El argumento es fuerte. Sostiene que Boberi fue compelido y directamente presionado a entregar las claves de desbloqueo durante el allanamiento y que esa entrega hecha sin asistencia letrada viola la garantía constitucional contra la autoincriminación. ¿Qué es lo que está en juego? Bueno, la verdad es que mucho porque la Datip, que es el área de análisis informático forense de la procuración, ya tiene los datos del celular y de la tablet de Bobel, pero si la cámara hace lugar al planteo de nulidad, todo ese material podría ser
descartado como prueba. El juez Sánchez Sarmiento ya rechazó el planteo de nulidad del 9 de abril. Ahora la decisión recae en la sala quinta de la cámara que justamente tiene audiencia programada para comienzos de junio y la defensa hizo reserva del caso federal para llegar, si es necesario, a la Corte Suprema.
Lo que básicamente les digo eso, la audiencia de junio ya no es solo por el procesamiento, ahora también se juega si la prueba digital, que es la que más fuerte ata a Boberi con la Nuce, entra o no entra al juicio. Y eso puede definirlo todo. La Nuce dice que no fue ella. Les refresqué en la parte dos que las cámaras del edificio de Salazar habrían captado a Lecler y a otras mujeres ingresando al departamento después de que Salazar ya estuviera muerto y que una de ellas se habría ido llevando un objeto rectangular compatible con una tablet. Ahora bien, la Nuce dice que no
fue ella. La defensa de la NU presentó un argumento concreto. Sostiene que resulta materialmente imposible que Delfina haya estado en el departamento de Salazar al momento del hallazgo porque ella se encontraba dando testimonio en la sede de Arba, la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires en el barrio de Caballito, y aporta un testigo que habría confirmado su presencia allí.
¿Entienden esto? Porque básicamente la defensa dice, “No pudo haber estado en Palermo porque estaba en caballito.” Es una cuardada clásica. El problema es que las cámaras de seguridad registraron a Leclerc entrando al edificio de Salazar, acompañada por otras mujeres. La investigación inicialmente asumió que una de ellas será el anunce, pero según circuló las autoridades habrían descubierto que quien acompañó a Tati Lecla podría ser una profesional de nombre MR, presidente de otra institución que hasta ese momento no
había aparecido en la causa. Esto no está probado. Lo que sí está probado, según las pericias incorporadas al expediente, es que alguien se llevó una tablet del departamento de un hombre muerto y que el celular de Salazar fue manipulado y que la última llamada saliente registrada en ese teléfono el 19 de febrero a las 2207 fue al número de Taty Leer y que nadie hasta hoy devolvió esa tablet ni explicó qué hicieron con ella.
Bueno, nada, en realidad este video es básicamente para para agradecer. Eh, quería agradecer a la gente que estuvo cerca mío, a quienes me escribieron con respeto, a quienes me escucharon, a quienes no me soltaron la mano en un momento muy difícil en mi vida, personal, profesional, muy difícil. Eh, así que de verdad gracias a esas personas.
Eh, y bueno, después con respecto al otro, no puedo ni corresponde tampoco explicar por acá. La justicia está trabajando. Eh, yo confío en ese proceso y bueno, con el tiempo, por las vías que corresponden, las cosas se van a ir aclarando, eso seguro. El 22 de abril, la diputada Silvana Yudichi junto con un grupo de legisladores que distintas fuentes ubican entre 14 y 26 confirmantes, presentó el proyecto de ley expediente 1687 de 2026 para incorporar el propofol al listado de medicamentos de alto riesgo del armat. El proyecto establece tres
puntos fundamentales. Primero, trazabilidad obligatoria del propofol desde el laboratorio hasta el descarte. Segundo, obligación de notificación inmediata por parte de hospitales públicos y privados ante cualquier pérdida, desvío o uso indebido. Tercero, sanciones hospitales y clínicas que no denuncien el robo o el desvío.
¿Les suena lógico? La verdad que es bastante lógico. Sin embargo, hasta abril de 2026 el propofol carecía en Argentina de un régimen unificado de trazabilidad obligatoria, equivalente al de los octoides controlados como el fentanilo. El monitoreo se realizaba solo a nivel jurisdiccional por un sistema de vales en papel, o sea, vales en papel para una sustancia que puede matar en 3 minutos.
Ahora, que se presente un proyecto de ley es un paso. Que se trate y que se apruebe es otro mucho más complejo y distinto. Y encima que se aplique es muy difícil. Ya sabemos cómo funciona esto en Argentina. Y déjenme abrir un paréntesis acá al hablar de sistemas de registro, porque el problema del papel no es solamente del Estado argentino.
Hoy cualquier organización, institución, cualquier profesional que trabaje con datos sensibles depende de infraestructura digital, servidores, hosting, sitio web, que tienen que andar y andar bien. Yo lo sé de primera mano porque durante mucho tiempo tuve problemas serios con mi propia página, estudioricho.com, que ya la conocen.

El hosting que tenía antes era lento, se caía, tardaba una eternidad en cargar y ya recibía mensajes de gente diciéndome, “Lean, tu página no anda y ¿qué pasa? ¿Está todo bien?” Y la verdad que daba una imagen muy poco profesional. Para alguien que labura con su nombre, con su marca personal, eso no se puede aceptar.
Así que tomé la decisión de cambiar. Fui del hosting que tenía y migré todo a HostGator y la diferencia, la verdad, es que fue inmediata. Velocidad, estabilidad, soporte real cuando realmente lo necesitas. Pero lo que más me importaba era la seguridad, porque una cosa es que tu pirá lento y otra muy distinta es que te la vulneren.
Y para hablar de esto voy a traer a alguien que sabe de infraestructura y que ustedes conocen muy bien. Y lo que le pasaba con su hosting anterior es más común de lo que la gente cree. Infraestructura con protección ddos, los certificados SSL incluidos que son los certificados de seguridad de arriba, si se fijan, el candadito cuando una web tiene el candadito en el https.
O sea, ese es del certificado de seguridad. Por si fuera poco, tiene backups automáticos para que no pierdas nada si llega a pasar algo. Y también tiene monitoreo 247, casi me olvido. También tienen WordPress por si les interesa probarlo, optimizado con inteligencia artificial y claramente es algo que llegó para quedarse.
Así que es una cosa imprescindible el día de hoy, ya que incluso puede detectar vulnerabilidades antes de que se conviertan en problemas. Lean migró toda su página y no solo no perdió ningún archivo, sino que hoy todo es más fácil y por si fuera poco, tampoco perdió ni un día de actividad. Eso es lo que hace un buen hosting.
Funciona sin que te tengas que preocupar. Les voy a dejar el link en el comentario fijado y en la descripción para acceder a un descuento exclusivo. Aprovéchenlo porque es un descuento único. Ahora volvamos al caso porque lo que confesó Tati Leclerk es bastante importante y muy sorpresivo. El 13 de abril el fiscal Lucio Herrera formalizó la imputación de Chantal Tati Leclerk por administración fraudulenta en la causa del Hospital italiano.
Después, en la causa por la muerte de Salazar, que tramite en el juzgado 60 con el fiscal Eduardo Cubría, los investigadores también analizan su posible rol como encubridora. Y acá viene algo que no se difundió lo suficiente. Lecler en su declaración ante Arba, la declaración que se incorporó después a la causa, admitió haber consumido propofol, quetamina, fentanilo y mirasolam fuera del ámbito médico.
No le quedó nada por consumir y admitió haber sustraído medicación del hospital Rivadavia, donde es residente de tercer año de anestesiología. Fíjense lo que les estoy diciendo. Ya no solamente es el hospital italiano, también es el Rivaravia. Dos hospitales, dos circuitos de sustracción y dos residentes confesando hurto de sustancias controladas.
Los allanamientos a los domicilios del Leclerc se realizaron a comienzos de abril, uno en un departamento sobre avenida Santa Fe, en el límite entre Belgrano y Palermo y otro en el country Santa Bárbara en Tigre. Se secuestraron un celular y un iPad que están siendo peritados. La hermana de Salazar declaró como testigo y fue uno de los elementos que habría permitido ubicar a Leclerc en la escena del Shajo.
Y la frase que Leclerk habría dicho al ser confrontada según Infobai fue la siguiente: Yo no sé nada, te juro. Una frase que ahora la justicia tiene que contrastar con las cámaras, peritajes y los testimonios. La otra novedad. Y acá viene otra novedad muy fuerte del pasado fin de semana. El 14 de mayo, el destape difundió detalles de una declaración ampliada de Leclercó al expediente.
Según ese testimonio, Leclerc habría declarado que en septiembre de 2025 encontró a la Nuce tirada en el piso semiconsciente, claramente en su domicilio. Eso habría ocurrido tras un encuentro con Boberi, quien se habría retirado por un viaje laboral. Pongan eso al lado del testimonio que les conté antes. Una compañera de residencia que dice que Boberi le inyectaba profofol y mantenía relaciones con ella y otra residente que declara haberla encontrado en otra oportunidad semiconsciente en el piso de su casa. Si esos dos testimonios se
sostienen en la audiencia, no estamos ante un caso aislado, estamos ante un patrón y un patrón que habría durado años. Más de 50 ampollas. Les conté también en la parte anterior sobre Eduardo Ventancur, el enfermero de 44 años encontrado muerto en su departamento de Palermo el 3 de abril. Lo que no se había difundido con precisión es la magnitud de lo que se halló en su casa.
Según el detalle del relevamiento judicial, se encontraron más de 50 ampollas y frascos de drogas de uso hospitalario. Entre las sustancias detalladas había procofol, lidocaína, mira solar, fentanilo, aloperidol, diclofenac, metroclopramida. clonaceepam, adrenalina y entre otras también dexametazona.
No le quedó nada por tener en el departamento. Un arsenal farmacéutico, no una reserva personal de un consumidor, una farmacia hospitalaria entera. La autopsia firmada por el cuerpo médico forense y a cargo de la Fiscalía 21 de Carlos Baser determinó que la causa de muerte fue una cardiopatía hipertrófica y dilatada con congestión pulmona, es decir, según los jorenses, una muerte cardíaca, no una sobredosis.
Ahora bien, los informes patológicos y toxicológicos todavía están pendientes y hasta que esos resultados no lleguen, la causa de muerte no está cerrada, porque un enfermero de 44 años sin antecedentes públicamente conocidos no se muere rodeado de más de 50 ampollas de sustancias hospitalarias por una cardiopatía que, hasta donde sabemos nadie lo había diagnosticado.
O sí, pero la coincidencia es como mínimo llamativo. La conexión entre la muerte de Ventancur y la causa principal de Joberi, Lanci Saras todavía no se estableció judicialmente. Las causas no se unificaron y eso sigue siendo un problema serio porque si hay una red, investigarla en pedazos es garantizar que esto pueda seguir sucediendo.
Por si alguno de ustedes pensaba que la pofest era un fenómeno porteño, no, no. No, amigos. Los días 21 y 22 de abril, la justicia federal de Rauson, Chobut allanó el Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná y el Ministerio de Salud Entre Ríos. El motivo, bueno, presunto tráfico interprovincial de fentanilo, propofol, remifentanilo, quetamina y morfina, entre las provincias de Entre Ríos y Chubut.
El operativo se originó cuando Gendarmería detuvo el jueves 16 de abril a una persona en la terminal de Puerto Madrin que llevaba encima 50 ampollas de fentanilo y 10 frascos de fentanilo. Medicación hospitalaria de uso restringido en una terminal de micros a 100 km del hospital de donde habría salido. En los alloramientos posteriores en Paraná, según se informó oficialmente, se incautaron 148 frascos de propofol, 90 ampollas de morfina, 50 de fentanilo, 25 de quetamina, 15 de remifentanilo, además de 15 millones de pesos, 17,000 y una pistola Taurus 9 mm
con munición. De todo. El supuesto remitente desde Paraná fue identificado como Leandro Hernán Gabriel de Sar, sentimentalmente vinculado a la enfermera investigada María José Gandolfo, ex supervisora del hospital San Roque. Esto confirma algo que vengo hablando seguido en el canal. El problema no es un anestesista, no es un hospital y tampoco es una ciudad en particular.
Es un sistema de trazabilidad que tiene un agujero enorme y lo estamos viendo. Si un frasco de fentanilo sale de un hospital de Paraná y termina en una terminal de micros de Chubut sin que nadie pueda explicar cómo llegó ahí, entonces no hay trazabilidad. Es todo una ficción, es una mentira. Y como antecedente más antiguo, ya existía desde 2019 una causa federal por el faltante de 410 ampollas de propofol y 31 unidades de fentanilo en el hospital Churruca, que atiende a las fuerzas de seguridad federales. A causa la lleva la
fiscal Paloma Ochoa en el juzgado federal número 12. Una alca directiva del Churruca fue indagada y luego fue sobresida. Esto es un patrón nacional, no es una excepción. La jugada de la Nuce, nueva abogada con conexiones. El 10 de mayo, la Nuce publicó un video en TikTok, agradeció el apoyo que recibió y dijo, “Las cosas se van a aclarar.
” Así que bueno, mientras tanto intento apoyarme en mi familia, la gente que me quiere, mis amigos eh en lo que soy, en lo que construí durante todos estos años, eh en el amor que siempre tuve por mi profesión, que es muy grande, y bueno, y en volver a encontrarme a mí misma o conmigo misma después de todo lo que se haya dicho. Lo borró a los pocos minutos, pero la noticia no fue el video, la noticia fue quién la va a defender a partir de ahora.
El 11 de mayo, la nu se cambió de abogada, contrató a Claudia Balví. ¿Quién es Claudia Baldín? Bueno, según los medios sería la madre de Santiago Viola, actual viceministro de Justicia de la Nación. A ver, no voy a especular sobre lo que eso significa, ni tampoco voy a sugerir nada sobre influencia política en la causa, porque no me consta, simplemente les cuento el datito atribuido a los medios que lo publicaron.
Una procesada por la presunta sustracción de sustancias controladas de un hospital, contrató como defensora a una abogada cuyo hijo es el actual viceministro de Justicia de la Nación. Saquen sus propias conclusiones. Por su parte, Boberi pidió su sobrecimiento el 16 de abril declarándose inocente y afirmando que su carrera es intachable.
Según se informó en los medios, justificó la presencia de jeringas y estupefacientes en su domicilio, diciendo que las usaba para un tratamiento oncológico de su perro, que bueno, falleció durante el proceso. Gelitas para el perro, pinchas bis que aparecen vinculadas en el procesamiento, material médico que según los especialistas consultados por la causa solo tienen sentido en un quirófano.
Pero según Boberi todo tendría una explicación inocente. Raro. Encuadre legal, el estado de las tres causas. Es importante que ordene esto jurídicamente porque sigue habiendo muchísima confusión en la gente. La primera causa es la del Hospital italiano. Juzgado nacional en lo criminal y correccional a cargo del juez Javier Sánchez Sarmiento.
Fiscal Lucio Herrera. Poveri y Lance están procesados por administración fraudenta. Artículo 173, inciso séptimo del Código Peral. Una pena de 2 a 6 años. La defensa apeló y la sala quinta de la Cámara Criminal y Correccional integrada por los jueces Rodolfo Pochilo Algerich. Mariano Oscoto e Ignacio Rodríguez Varela tienen programa de la audiencia para comienzos de junio.
Si la Cámara confirma el procesamiento, la causa avanza juicio oral. Si lo revoca, vuelve todo a cero. Y como les conté, en esa misma audiencia podría resolverse la nulidad del peritaje del celular y el iPad de Boberi. La segunda causa es por la muerte de Alejandro Salazad. El juez es Santiago Vignone, juzgado 60. El fiscal Eduardo Cubría es una causa de la averiguación de muerte dudosa.
Leclerc aparece imputada en la causa italiano por administración fraudulenta y en esta causa se analiza su posible responsabilidad por encubrimiento. Artículo 277 de nuestro código penal. Con penas de 6 meses a 3 años. Las aparicias informáticas del celular y de los dispositivos siguen pendientes. Lo que se encuentre puede cambiar el panorama.
La tercera causa es por la muerte de Eduardo Ventancurt. Está en una etapa más inicial. pericias toxicológicas e istopatológicas pendientes, ningún imputado, ninguna conexión formal todavía con las otras dos causas. Ahora bien, lo que yo veo como abogado es lo que les dije en el video anterior, estas tres causas deberían unificarse.
Si hay una red de sustracción de fármacos, si hay dos muertos vinculados al mismo circuito y si hay testimonios que conectan a los mismos actores. Investigar esto en tres expedientes separados es como armar un rompecabezas con las piezas repartidas en tres cajas distintas y prohibirte de mirar las otras dos.
Pero hay algo más que no dije antes y que ahora tomaba cierta relevancia. Si el testimonio sobre el uso de propófol durante relaciones sexuales se sostiene en sede judicial, Aboberi podría recalificarle la imputación a abuso sexual. Artículo 119 del Código Penal. Si se acreditara el acceso carnal aprovechando la incapacidad de la víctima para consentir y eso ya no es administración fraudulenta con penas de 2 o 6 años.
No, eso es un delito sexual con pena que según los agravantes podrían trepar a 6 o más años. Esto depende obviamente de lo que se acredite. Dice que fue consensuado. Los testimonios incorporados al expediente sugerirían otra cosa. La justicia va a tener que resolver esa contradicción y puede cambiar notoriamente su situación procesal, pero va a depender de todo el acero probatorio. Eso está clarísimo.
Foucault des decía que el poder no se posee, sino que se ejerce y que se ejerce con mayor brutalidad cuando la víctima ni siquiera puede percibir que está siendo sometida. Un anestesista de 45 años, médico de planta con 18 años en el hospital italiano, con acceso a sustancias que anulan la conciencia, habría utilizado ese acceso, según los testimonios incorporados al expediente para supuestamente someter a una residente de 29 años, que dependería profesionalmente de él.
le habría inyectado un anestésico de quirófano, le habría colocado un sensor cerebral presuntamente sustraído de su propio hospital para monitorear la profundidad de la cedación y habría mantenido relaciones sexuales mientras ella estaba en un estado de conciencia alterado. Si esto se confirma en sede judicial, va a ser fuertísimo.
Y lo que más bronca me da es la respuesta institucional. 3 años, según lo que sostiene la imputación, habría operado esta maniobra y la alarma no la dio un protocolo o una auditoría o algún profesional, sino que fue una compañera de residencia que no pudo seguir mirando para otro lado. Todo bastante informal y desprolijo. Una residente tuvo más huevos que toda la estructura jerárquica de una de las instituciones médicas más prestigiosas de Argentina.
Eso debería avergonzar a todos los que tuvieron la responsabilidad de controlar y no lo controlaron. El estado ahora tiene una oportunidad de rectificar y no simplemente querer cerrar tres expedientes de manera aislada, sin conexidad que realmente sea el puntapié inicial para cortar con esa desproligirad asquerosa que se lleva puesta a vida de gente, sea o no por su adicción y responsabilidad y vací reservas de los hospitales donde sus fármacos tienen que ir a los pacientes.
un sensor presuntamente sustraído, dos testimonios demoledores, dos muertos sin causa unificada, una pericia que podría caerse en junio y un sistema que tardó 3 años en darse cuenta. Déjenme un comentario con lo que piensan, suscríbanse si todavía me lo hicieron y ahora sí, nos vemos en un próximo