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🇲🇽🚨GUERRERO EN SHOCK TOTAL: EJÉRCITO DESCUBRE BASE EN BARCO HUNDIDO CJNG OPERABA BAJO AGUA CON BUZOS

El barco se hundió en 1978. un carguero de bandera panameña que transportaba maquinaria agrícola desde Manzanillo hasta Acapulco y que una tormenta tropical partió en 2 a 15 km de la costa de Guerrero. La tripulación fue rescatada por pescadores. La carga se perdió y el casco del barco partido y oxidado, se fue al fondo del mar, donde quedó a 18 m de profundidad sobre un lecho de arena y roca coralina, que con los años lo fue cubriendo de algas, anémonas y la vida marina que coloniza cualquier estructura sumergida
como si fuera un recife artificial. Durante 46 años, el barco hundido fue un secreto a voces entre los pescadores de la costa de Guerrero. Los que pescaban con red sabían que no había que tirar las redes cerca del casco porque se enganchaban en el metal oxidado y se rompían. Los que buceaban a pulmón para sacar langosta y pulpo sabían que el barco era un buen punto de pesca porque los peces se congregaban alrededor de la estructura como se congregan alrededor de cualquier arrecife.
Y los busos deportivos que de vez en cuando bajaban a explorar el pecio sabían que el casco partido del carguero panameño era un esqueleto de acero cubierto de vida marina que a 18 m de profundidad se veía como una catedral sumergida con las paredes abiertas al océano. El CJNG lo convirtió en una base de operaciones submarina.
No estoy exagerando, no estoy usando metáforas. El CJNG selló secciones del casco del barco hundido, las impermeabilizó, las presurizó con aire comprimido y creó espacios habitables dentro del pecio, donde sus operadores vivían y trabajaban a 18 m bajo la superficie del Pacífico, espacios secos dentro de un barco hundido, cuartos con aire respirable dentro de una estructura sumergida, un hábitat submarino improvisado con la ingeniería bruta que hemos visto en islas artificiales.
túneles bajo ríos y montañas excavadas, pero esta vez aplicada al escenario más extremo de todos, el fondo del mar. 72 personas estaban vinculadas a la operación. No las 72 vivían dentro del barco. Eso habría sido imposible, pero las 72 formaban la red que mantenía la base submarina funcionando. Busos que bajaban y subían cargamentos, operadores que vivían dentro del casco en turnos de 72 horas.
tripulantes de las lanchas de superficie que transportaban suministros y el personal de tierra que coordinaba la logística desde una propiedad costera a 3 km de la playa más cercana. El ejército descubrió la base cuando un pescador de langosta enganchó su cabo de buceo en algo que no era parte del barco hundido original.

El pescador que llevaba 15 años buceando en ese pecio y que conocía cada rincón del casco oxidado, bajó a 18 m para desenganchar su cabo y encontró un tubo de PVC de 6 pulgadas de diámetro que salía del casco del barco y subía verticalmente hacia la superficie. El tubo estaba fijado al casco con abrazaderas de acero inoxidable, nuevo, limpio, sin algas, sin incrustaciones marinas, un tubo que alguien instaló recientemente en un barco que lleva 46 años en el fondo del mar.
El pescador subió a la superficie, miró el punto donde el tubo emergía del agua y vio que el tubo terminaba en una bolla pequeña pintada de gris, casi invisible contra el color del mar, que flotaba a ras de la superficie con una válvula en la parte superior. El pescador no tocó la bolla, no tocó el tubo, subió a su lancha, arrancó el motor y se fue a tierra.
Tres días después habló con un primo que era cabo en el ejército. El primo habló con su oficial. El oficial habló con el mando regional y el mando regional activó un protocolo de investigación que involucró abusos de combate de la marina, a ingenieros navales y a un equipo de inteligencia que durante 4ro semanas mapeó lo que había dentro del barco hundido antes de ejecutar el operativo más inusual en la historia de las operaciones contra el narcotráfico en México.
Quiero hablar de esas cuatro semanas de investigación porque el proceso de descubrir qué había dentro de un barco hundido sin alertar a los que operaban adentro es un ejercicio de inteligencia submarina sin precedentes en México. La primera semana fue de reconocimiento. Busos de la Marina descendieron al pecio en horarios que calcularon para evitar coincidir con los busos del CJ.
Los busos militares observaron el barco desde una distancia de 50 m. mimetizándose con el fondo marino, documentando las idas y venidas de los busos del CJNG que entraban y salían del casco. Contaron inmersiones, en promedio, cuatro o cinco inversiones diarias concentradas entre las 10 de la noche y las 4 de la mañana.
Los busos del CJNG operaban de noche. De día el barco hundido parecía lo que siempre había aparecido, un pecio oxidado con peces. La segunda semana, los busos de la marina se acercaron al casco y documentaron las modificaciones. Fotografiaron las soldaduras que sellaban las escotillas, midieron el diámetro del tubo de PVC, localizaron la bolla de superficie que alimentaba el compresor de aire y lo más arriesgado, un buzo logró acercarse a la escotilla de acceso y escuchar, pegando un hidrófono portátil al casco, las voces y
los ruidos que venían del interior. Confirmaron que había personas adentro, voces amortiguadas por el acero, música de una radio, el zumbido de las luces eléctricas, vida humana dentro de un barco hundido a 18 m bajo el mar. La tercera semana fue de vigilancia de superficie. La marina monitoreó las lanchas que operaban en la zona, identificó la propiedad costera y rastreó los movimientos de los vehículos y las personas vinculadas a la operación.
Agentes encubiertos se hicieron pasar por compradores de pescado en la playa más cercana y recopilaron información sobre los busos nuevos que los pescadores locales habían visto en la zona. La cuarta semana fue de planificación del operativo. Los busos de combate practicaron la entrada al casco en una simulación con un contenedor sumergido en una base naval.
Los soldados planificaron los asaltos simultáneos a la propiedad costera y a las lanchas, y los inhibidores de frecuencia fueron posicionados para cortar las comunicaciones en el momento del asalto. 4 semanas de preparación para un operativo de 20 minutos. Porque cuando operas contra una base submarina, cada variable tiene que estar calculada.
la marea, las corrientes, la visibilidad del agua, el horario de relevo de los busos del CJNG, la posición de las lanchas de superficie y el momento exacto en que hay personas dentro del casco para que la detención submarina capture a los operadores con las manos en la masa. Quiero hablar del barco antes de hablar de lo que el CJNG hizo con él.
El carguero panameño se llamaba Santa Mónica. Tenía 73 m de eslora, 12 de manga y un desplazamiento de 2,800 toneladas. Era un barco viejo cuando se hundió. Construido en 1958 en un astillero de Corea del Sur, vendido tres veces, rebautizado dos y registrado en Panamá con una empresa naviera fantasma que existía

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