Esa coincidencia accidental creó uno de los personajes más icónicos del cine. Todo gracias a una puerta rota. Número dos. Ford tenía descentería durante la escena del espadachin. La famosa escena donde Andy dispara al espadachin en lugar de pelear estaba planeada como una coreografía elaborada. Ford tenía desentería severa ese día. Estaba enfermo, débil y corriendo constantemente al baño entre tomas.
“No puedo hacer esto, me siento moribundo”, le dijo a Spidber con desesperación genuina. Ford sugirió simplemente disparar al tipo. Spielver se rió y filmó la escena en 10 minutos. Esa improvisación por enfermedad se convirtió en el momento más memorable y citado de toda la película. Número tres, las serpientes reales que aterrorizaban a Ford.

Harrison Ford tenía fobia real a las serpientes. La escena del pozo de las almas era tortura psicológica genuina. Usaron más de 7,000 serpientes reales en el set. Ford estaba genuinamente aterrorizado durante toda la filmación. Para las tomas cercanas, colocaban un panel de plexiglass entre Ford y las serpientes. Él seguía temblando visiblemente.
En una toma, una cobra se escapó y se deslizó directamente hacia Ford. Gritó genuinamente y huyó del sed. “Me pagaron por superar mi peor pesadilla”, bromeó Ford después, pero el trauma era completamente real. Número cuatro. El látigo cortaba la carne de Ford constantemente. Ford insistió en hacer todas las escenas con el látigo.
Él mismo se entrenó durante semanas para dominarlo. A pesar del entrenamiento, el látigo lo golpeaba constantemente, le cortaba la piel en el rostro, brazos y espalda. En la escena donde se cuelga bajo el camión, el látigo le golpeó el mentón. Ford fue suturado y continuó filmando. Ford sangraba regularmente después de escenas con el látigo.
El equipo médico lo atendía entre tomas constantemente. “Ese maldito látigo me odiaba”, confesó Ford. Tiene cicatrices permanentes de esas autolesiones accidentales. Número cinco. Karen Halen bebió alcohol real en la escena del bar. En la escena donde Marion compite bebiendo, Karen Halen tomaba alcohol real para la autenticidad de la actuación.
Después de múltiples tomas, Hen estaba genuinamente ebria. Spelver tuvo que parar la filmación por seguridad. Hen no recuerda filmar algunas de las últimas tomas de esa secuencia. Estaba demasiado borracha para recordar. Al día siguiente tenía resaca terrible. Spielber prometió nunca más usar alcohol real en sus películas. Esa dedicación al realismo casi causa un accidente.
Allen pudo haberse lastimado seriamente estando intoxicada. Número seis. El camión nazi era conducido por Spielbert. En la icónica persecución del camión, Steven Spielberg conducía personalmente el vehículo durante muchas tomas. Los especialistas pensaban que las maniobras eran demasiado peligrosas. Spielver insistió en hacerlas. Él mismo.
Conducía a alta velocidad por caminos estrechos con acantilados. Un error habría resultado en muerte segura. Harrison iba realmente debajo del camión siendo arrastrado. No había efectos especiales. Era 100% real. Spielberg está más loco que cualquier especialista. Bromeford, pero admiraba profundamente su valentía obsesiva.
Número siete, la escena del poz. filmada en Los Ángeles. Mientras gran parte de la película se filmó en locaciones exóticas, el pozo de las almas era un set en Los Ángeles. Construyeron un pozo gigante de 12 m de profundidad en un estudio. Tardaron semanas en construirlo. Llenaron el pozo con miles de serpientes reales alquiladas a criadores de toda California por miles de dólares.
Las serpientes escapaban constantemente. El equipo las perseguía por todo el estudio durante días. Algunos miembros del equipo renunciaron por las serpientes, tenían fobias y no podían trabajar cerca. Número ocho. George Lucas apostó contra su propia película. George Lucas estaba tan inseguro del éxito de Riders que hizo una apuesta con Spielver sobre qué película sería más exitosa.
Spielberg acababa de terminar It. Lucas pensaba que Riders fracasaría comparada con IT. Apostaron porcentajes de ganancias. Lucas tomó un porcentaje de IT y Spelver de Riders. IT fue más exitosa, pero ambas películas fueron mega hits. Ambos ganaron fortunas de la apuesta. Lucas admitió después que apostar contra Indiana Jones fue el error más tonto de su carrera. Número nueve.
El arca pesaba más de 135 kg. El arca del pacto de utilería pesaba más de 135 kg. Los actores sufrían constantemente cargándola. Ford y los actores que la cargaban desarrollaron lesiones de espalda durante la producción por el peso. En las escenas de largas usaban una arca falsa de espuma, pero para primeros planos usaban la real pesada.
Los nazis que la cargan en la película están genuinamente esforzándose, no están actuando el peso. Spelver se negó a usar una versión más ligera de beberse auténticamente pesada”, insistía tercamente. Número 10. La apertura del arca costó una fortuna. La secuencia climática donde se abre el arca y los nazis son destruidos costó más de 5 millones.
Industria Like a Magic trabajó durante meses en los efectos. Eran revolucionarios para 1981. Los rostros derritiéndose fueron creados con maniquías de gelatina que derretían con soplete realmente. La escena era tan gráfica que casi reciben clasificación R. Spielber tuvo que editar para mantener PG. Esa secuencia de 5 minutos costó un cuarto del presupuesto total de la película entera. Número 11.
Ronald Laace casi se asfixia con su abrigo. Ronald Lay, quien interpretaba al sádico Todd, casi muere asficiado durante la escena del interrogatorio. Su pesado abrigo de cuero nazi se enredó en un cable. Laisy se estaba ahorcando sin que nadie se diera cuenta. Karen Halen vio que se ponía azul y gritó por ayuda.
El equipo corrió a cortarle el abrigo. La estuvo inconsciente por varios minutos. Los paramédicos lo revivieron en el set. Después del incidente modificaron todos los vestuarios nazis para evitar accidentes similares mortales. Número 12. El presupuesto ajustado de 20 m00ones. Riders fue filmada con apenas 20 millones.
Spielberg tenía que ser increíblemente eficiente. Paramood estaba nerviosa con cada centavo gastado. Monitoreaban el presupuesto obsesivamente cada día. Spielver filmaba rápidamente sin múltiples tomas. La primera toma es generalmente la mejor. Decía siempre. Terminó la filmación adelantada al calendario y bajó presupuesto.
