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La Satisfactoria Caída del América Tricampeón

Bienvenidos a Irán Fútbol. Hoy vamos a analizar la caída deportiva y administrativa del América tricampeón. Quédate hasta el final porque repasaremos las polémicas de sus títulos, los fichajes millonarios que no funcionaron y por qué el proyecto en Capa parece no tener fecha de redención. Arrancamos.

 Para entender el momento actual, primero hay que poner bajo la lupa famoso tricampeonato. Sí, los trofeos están en las vitrinas, pero la afición mexicana sigue debatiendo cómo se consiguieron. Ese América, más allá de ser una obra maestra de la táctica, se apoyó fuertemente en tener la plantilla más cara del fútbol mexicano, pero ni siquiera con esa ventaja económica lograron dominar de forma abrumadora y fue ahí donde aparecieron las decisiones arbitrales que encendieron la polémica.

 Todos recordamos la final contra Tigres, donde las expulsiones de lado felino en momentos clave generaron muchísima suspicacia y por supuesto la final contra Cruz Azul, un título que muchos siguen cuestionando por aquel polémico penal señalado por el Gato Ortiz. Fue un tricampeonato rodeado de mucha tensión y silvatazos dudosos, lo que infló las expectativas de un proyecto que hoy parece haberse desinflado.

 Y el primero en resentir este bache ha sido su director técnico, Andreinez. Al brasileño lo llenaron de elogios muy rápido. Algunos llegaron a decir que la selección de Brasil lo tenía en su radar, pero la realidad nos muestra un panorama distinto. Jardine aprovechó de maravilla una base muy sólida que ya venía trabajando el América desde 3 años atrás, recibiendo jugadores en su mejor momento como Diego Valdés, Julián Quiñones, Henry Martín y Alejandro Cendejas.

 tenía un equipo que funcionaba en piloto automático. La verdadera prueba de fuego para el estratega llegó cuando esas figuras salieron o bajaron su nivel y le tocó a él reconstruir el equipo. Los resultados no han sido los esperados. El técnico brasileño ha batallado muchísimo para implementar su idea de juego con los nuevos elementos. Hoy el América sufre para sacar los resultados.

 Le cuesta competir contra los equipos de arriba y pelea por entrar a la liguilla arañando puestos. El equipo perdió su identidad. Pero lo que más ha irritado a la afición e incluso a la prensa neutral no es solo su falta de variantes tácticas, sino su evidente doble moral. Recordemos a aquel Andrés Yardine del 2023 cuando dirigía el Modesto Atlético de San Luis.

 En aquel entonces se paraba valientemente frente a los micrófonos para denunciar que al América siempre lo beneficiaba el arbitraje. Se quejaba de las injusticias del sistema. Sin embargo, cuando firmó su contrato con Coopó sus títulos rodeados de polémica arbitral, su discurso cambió por arte de magia. En la cima del éxito llegó a decir que las ayudas al América eran un mito y aseguró tajantemente que en su ADN no estaba ser un llorón.

 Pero el tiempo es un juez muy implacable. Hoy que el equipo no le camina, que los rivales ya le tomaron la medida y que ya no tiene a las grandes figuras que le resolvían los partidos, ese ADN se lo olvidó por completo. Hoy en día no hay una sola jornada en la que Andrey Yardine no salga a las conferencias de prensa a quejarse amargamente, a culpar al árbitro y a poner excusas para tapar la crisis de su equipo.

 Pasó de criticar al sistema, a defenderlo y finalmente a usarlo como pretexto. Y si hablamos de reconstruir el equipo, tenemos que mencionar uno de los puntos más cuestionados de la directiva, los recientes fichajes. Buscando mantener el estatus de equipo dominante, la directiva hizo esfuerzos económicos importantes trayendo nombres internacionales.

 Trajeron a Alan Sain Maximan, el habilidoso extremo francés que venía de la Premier League y Arabia Saudita. La expectativa era altísima, pero el resultado fue un fichaje costoso que pasó completamente desapercibido. Fueron literalmente 12 millones de dólar tirados a la basura, pues no pudieron recuperar ni un solo peso por él.

Ficharon también a Rafael Veiga, figura estelar del Palmeiras, creyendo que sería el nuevo 10 del equipo, que en el momento ha sido una decepción absoluta. No termina de marcar diferencias, sino que se ha contagiado del nivel de sus compañeros. Y para completar la lista, sus contrataciones en el mercado local tampoco rindieron.

 llevaron a Alexis Gutiérrez buscando proyección y a la Pantera Zúñeiga para sumar goles. Ambos han tenido un paso más que discreto, lo que nos hace cuestionar si la inteligencia deportiva del América realmente hizo un análisis antes de contratarlos. Lo peor es que por ambos pagaron precios exagerados, poniendo en tela de juicio la honestidad de dichas transacciones.

 Pero el golpe más duro y humillante para el orgullo americanista llegó en el plano internacional, donde simplemente nunca pudieron trascender. Tanta inversión y tanta soberbia a nivel local no sirvieron de absolutamente nada fuera de México. La supuesta época dorada del América tricampeón se convirtió en un ridículo tras ridículo cada vez que cruzaban la frontera o enfrentaban torneos de la zona.

fracasaron rotundamente en sus múltiples intentos de ganar la Conca Champions, tropezando de forma bochornosa y demostrando que el peso de su camiseta desaparecía en cuanto salían del país. Y la mayor decepción, la cereza del pastel en esta cadena de fracasos internacionales, se concretó cuando se quedaron fuera del Mundial de Clubes.

Mientras equipos como Rayados y Pachuca preparaban maletas para medirse contra el Real Madrid o el Manchester City, el autodenominado gigante de México se quedó viendo el torneo más importante por televisión. A nivel internacional, el América demostró ser un equipo de cabotaje, incapaz de dar ese salto de calidad que su afición exigía, viéndose superados e incluso humillados en momentos clave por equipos de la MLS.

Pero si la decepción internacional fue dura, la caída en la Liga MX nos regaló uno de los momentos más poéticos e irónicos de los últimos años. Sucedió en los cuartos de final de la apertura 2025 contra los Rayados de Monterrey. El equipo había logrado reaccionar en la eliminatoria.

 Jugadores, cuerpo técnico y afición estaban celebrando antes de tiempo. El sonido local del estadio hizo sonar a todo volumen la canción Mi mayor anhelo de la banda MS, el famoso himno de vestidor de sus recientes títulos. Buscaban una inyección anímica, una escena de película, pero el fútbol tiene un sentido del humor implacable. Exactamente en ese instante, mientras los acordes de su canción insignia retumbaban en las gradas intentando revivir el pasado, cayó el gol de Rayados.

 El tanto que los eliminó definitivamente de la liguilla fue la metáfora perfecta de su crisis, aferrados al recuerdo de sus glorias pasadas mientras el presente los dejaba fuera del torneo. Una dolorosa poesía que la afición rival celebró en todo el país, sobre todo porque quedaron eliminados y multados. Desde entonces, dicha canción no ha vuelto a ser reproducida en ningún partido del América.

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