Posted in

# El único asiento vacío del autobús… y el error que nadie se atrevía a cometer

**PARTE 1**

Era un martes cualquiera.

O eso quería creer yo.

El asfalto de la calle parecía a punto de derretirse bajo mis zapatos.

Llevaba nueve horas seguidas metido en la oficina.

Nueve horas aguantando comentarios pasivo-agresivos.

Nueve horas mirando una pantalla que me devolvía una mirada de puro cansancio.

Mi cerebro ya no procesaba información.

Mi cerebro sólo procesaba una única idea.

Una necesidad biológica y espiritual.

La siesta.

Pero no una siesta cualquiera.

Yo no buscaba meterme en la cama con pijama y persianas bajadas.

No.

Yo buscaba el Santo Grial del descanso moderno.

La “power nap”.

La siestecita táctica.

Ese concepto maravilloso que nos han vendido como la solución a todos nuestros problemas.

Read More