Posted in

México y Canadá demandan a EE.UU. por aranceles del 25% en la OMC-la OMC declara violación comercial

Y ahora cinco acontecimientos clave han convergido en una tormenta perfecta que está acorralando a la mayor potencia económica del planeta, primero México y Canadá. en una acción coordinada y sin precedentes llevaron a Estados Unidos ante la Organización Mundial del Comercio por la imposición unilateral y que muchos califican de ilegal de un arancel del 25% a sus productos.

 No pidieron permiso, no se doblegaron, demandaron. Segundo, la OMC, el máximo árbitro del comercio global ha emitido un fallo histórico demoledor y absolutamente contundente. Estados Unidos ha violado el derecho mercantil internacional. No hay grise, no hay ambigüedad. es una declaratoria de ilegalidad en la escena mundial.

Tercero, y aquí es donde el dique se rompe al ver la grieta abierta por México, 27 naciones más, desde las potencias industriales de Asia hasta los gigantes emergentes de Sudamérica, han seguido nuestro ejemplo. Han presentado sus propias demandas, creando un frente común, un tsunami de litigios que ahoga a Washington.

 Cuarto, este no es un esfuerzo aislado. La Unión Europea, el bloque económico más grande del mundo y la totalidad del bloque de las Américas han declarado formalmente su apoyo irrestricto a la postura de México ante la OMC. Es el mundo entero diciéndole a Estados Unidos, “Tus reglas ya no son las únicas reglas.

” Y el dato que lo confirma todo, la cifra que congela la sangre en Washington, las demandas comerciales contra Estados Unidos han alcanzado un máximo histórico absoluto este mes, febrero de 2026. Esto no es solo una victoria legal en un tribunal lejano en Ginebra. Esto es la culminación de una estrategia audaz, valiente y brillantemente ejecutada por el gobierno mexicano.

 Es la prueba de que la dignidad y la soberanía no se negocian. Es un mensaje claro. México ya no es el vecino que agacha la cabeza. México es el líder que traza la línea. Y por eso, antes de desglosar cada detalle de esta operación maestra, hay que decirlo con orgullo y con toda la fuerza. Viva México. Ahora vayamos al fondo del asunto.

 ¿De dónde sale este arancel del 25%? ¿Cómo llegamos a este punto de quiebre? Durante meses, la administración estadounidense, citando razones de seguridad nacional, una justificación cada vez más usada y cuestionada para eludir las normas del comercio internacional, decidió imponer una tarifa punitiva a una amplia gama de productos provenientes de sus socios comerciales más cercanos, incluyendo acero, aluminio, componentes automotrices y productos agrícolas.

 La lógica de Washington era simple. Proteger su industria a cualquier costo, incluso si ese costo era pisotear décadas de acuerdos y tratados internacionales. Pensaron que como siempre el mundo protestaría débilmente y al final aceptaría los hechos. Se equivocaron y se equivocaron garrafalmente con México.

 El gobierno mexicano entendió desde el primer segundo que una negociación bilateral sería un callejón sin salida. Sería la táctica de siempre, alargar las conversaciones, presionar en otros frentes, desgastar al oponente hasta que se diera la estrategia mexicana. Por lo tanto, fue radicalmente diferente. Fue una jugada de ajedrez geopolítico.

 En lugar de jugar en el tablero de Washington, decidieron llevar la partida al escenario global, al único lugar donde Estados Unidos no puede simplemente imponer su voluntad. La Organización Mundial del Comercio, la OMC. Para quienes no están familiarizados, piensen en la OMC como la Corte Suprema del Comercio Mundial.

Sus fallos son, en teoría, vinculantes y tienen el peso del consenso internacional. La estrategia mexicana fue, no vamos a discutir si el arancel es justo o injusto en una llamada telefónica. Vamos a demostrar con la ley en la mano y ante el mundo entero que es ilegal. Aquí es donde entramos en el primer análisis a fondo.

 La demanda conjunta de México y Canadá no fue un acto impulsivo. Fue una pieza de litigio quirúrgicamente preparada durante meses por los mejores juristas en comercio internacional de ambos países. El argumento central era cristalino. El arancel del 25% era discriminatorio. Violaba el principio de nación más favorecida que obliga a tratar a todos los miembros de la OMC por igual.

 Y la justificación de seguridad nacional era una farsa, un pretexto para un proteccionismo agresivo. El equipo legal mexicano, según fuentes internas de la Secretaría de Economía, presentó más de 2,000 páginas de evidencia demostrando el impacto devastador del arancel economía mexicana, sino también en las propias cadenas de suministro estadounidenses, probando que la medida era un tiro en el propio pie para Estados Unidos.

 Citamos a un experto en derecho mercantil internacional, el Dr. Alejandro Ortiz, quien lo explicó así anoche en una entrevista. Lo que hizo México fue brillante. No atacó la política de Estados Unidos, atacó su legalidad. No, dijo, “No nos gusta tu arancel”, dijo, “Tu arancel viola los tratados que tú mismo firmaste y promoviste.

” Llevó la discusión del terreno político donde manda la fuerza al terreno legal, donde mandan los argumentos y los argumentos de México eran irrefutables. Y así fue. El panel de la OMC, tras meses de deliberaciones, emitió un fallo que se califica ya como el fallo de la década. En su resolución, el panel declaró que la medida estadounidense era inconsistente con sus obligaciones bajo el acuerdo general sobre aranceles, aduaneros y comercio.

Usaron un lenguaje durísimo declarando que la justificación de seguridad nacional no tenía sustento y que la medida constituía una salvaguardia encubierta e ilegal. Fue un noockout técnico, un yaquemate legal. Y ahora pasemos al segundo análisis, que es donde la estrategia mexicana revela su verdadera genialidad, porque la victoria en la OMC por sí sola corría el riesgo de ser una victoria pírrica.

 Estados Unidos tiene un historial de ignorar o apelar indefinidamente los fallos de la OMC que no le favorecen. El gobierno mexicano lo sabía. Por eso la demanda no fue el final de la estrategia, fue solo el principio, fue la carnada. Mientras el caso se litigaba en Ginebra, la diplomacia mexicana trabajaba febrilmente tras bambalinas, no para pedir apoyo, sino para construir una coalición lo que los diplomáticos mexicanos explicaban a sus contrapartes en Berlín, en Tokio, en Bruselas, en Brasilia era simple. Hoy nos toca a

nosotros. Mañana les tocará a ustedes si dejamos que Estados Unidos imponga aranceles ilegales con impunidad. El sistema entero de comercio global colapsa. No les estamos pidiendo que nos ayuden, les estamos pidiendo que se defiendan a sí mismos. Usando nuestro caso como precedente, el mensaje caló hondo, porque cada una de esas 27 naciones que ahora demandan a Estados Unidos ya había sido víctima o estaba amenazada por el mismo tipo de tácticas proteccionistas.

Read More