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BIS LA MEDIUM DESTAPA lo que pocos sabían sobre LUCERO y JOAN SEBASTIAN

Nadie estaba preparado, ni los que la escucharon en vivo, ni los que lo vieron después grabado, ni siquiera hay quienes dicen los propios equipos de las personas involucradas que empezaron a llamar frenéticamente en cuanto las palabras comenzaron a circular. Porque lo que bis destapó esa noche no era un chisme, no era una suposición, era, según ella, algo que llevaba años guardado, protegido por el silencio de quienes saben y por el miedo de quienes no quieren que se sepa.

Y lo más inquietante de todo es que bis no lo dijo con escándalo, no lo dijo con morvo, lo dijo con esa calma que solo tienen las personas que están viendo algo que los demás no pueden ver. Para entender lo que Bis reveló, primero hay que entender quién es Bis, porque no es una cualquiera. No es una mujer que se sienta frente a una cámara a inventar historias para ganar seguidores.

Bis la Medium nació en La Habana, Cuba, y desde niña sintió que había algo distinto en ella, algo que no sabía nombrar, pero que se manifestaba de maneras que no podía ignorar. veía cosas, sentía presencias, escuchaba nombres de personas que nadie le había mencionado. Con el tiempo aprendió a escuchar esas señales.

Aprendió a leer las cartas españolas con una precisión que dejaba sin palabras a los que la consultaban. Y fue así como construyó una reputación que la llevó a los estudios de televisión más importantes de habla hispana, incluyendo Despierta América, uno de los programas más vistos por la comunidad latina.

Millones de personas la siguen, millones confían en lo que ella dice. Y eso, precisamente eso es lo que hace tan poderoso lo que reveló. Porque cuando bis habla, la gente escucha y cuando bis se pone seria, la gente se estremece. Esa noche bis se puso muy seria. Todo comenzó en una transmisión que al principio parecía una sesión más.

Bis estaba respondiendo preguntas de sus seguidores, conectando con energías, dando mensajes, nada diferente a lo que hace habitualmente. Pero en un momento dado algo cambió, el tono de su voz cambió, su mirada cambió y los que la estaban viendo en vivo lo notaron de inmediato, porque con bis uno aprende a leer esas señales.

Hay quienes dicen que alguien le preguntó directamente por Joan Sebastian. Hay quienes dicen que fue ella quien sintió la necesidad de hablar sin que nadie se lo pidiera. Lo que sí es cierto es que cuando empezó a hablar de él, algo en el ambiente de esa transmisión se tensó como si el propio tema cargara un peso que se sentía a través de la pantalla.

Hay una conexión entre Joan Sebastián y Lucero, dijo, según quienes la escucharon, que no pertenecía solamente a este plano. Silencio. Los comentarios en vivo se detuvieron por un instante, como si nadie supiera cómo reaccionar. Y entonces bis continuó. Y lo que siguió fue lo que nadie esperaba. habló de rituales. Antes de seguir, hay que entender algo importante.

La relación entre Lucero y Joan Sebastian no era simplemente la de dos artistas que grabaron un disco juntos. No, eso es lo que se vio en público. Eso es lo que los reporteros fotografiaron, lo que las revistas publicaron, lo que los fans celebraron con emoción. Pero detrás de esa imagen pública había una historia mucho más compleja, una historia que empezó muchos años antes de que nadie hablara de un disco llamado Un Lu por yo.

Lucero y Joan Sebastián se conocieron en los años 80 cuando ambos estaban en el mismo sello discográfico Musart. Ella era jovencísima, una niña apenas, con esa sonrisa que ya desde entonces le robaba el corazón a México entero. Él era un compositor en ascenso, un hombre con una pluma que pocas veces se veía en la industria musical mexicana.

Él le escribió canciones, canciones que ella grabó, que sonaron en la radio, que la gente tarareaba sin saber que detrás de esas letras había algo más que inspiración artística. Hay quienes dicen que desde esos primeros años ya había algo entre ellos que no era solamente trabajo, una complicidad que trascendía lo profesional, una cercanía que llamó la atención de más de uno dentro del medio.

Pero en aquella época nadie hacía preguntas. En aquella época, México no era el país que es hoy, donde todo se publica, donde todo se filtra, donde nada puede mantenerse en secreto por mucho tiempo. En aquella época los secretos podían vivir años, décadas. Joan Sebastián, para quienes no lo recuerdan bien, no era solamente un cantante, era una fuerza de la naturaleza, un hombre que había nacido en la pobreza más absoluta en un pueblo de la sierra de Guerrero llamado Juliantla, donde de niño montaba burro para llevar leche al

mercado. un hombre que desde los 7 años ya componía canciones, que estudió en el seminario para ser sacerdote y terminó siendo el rey del jaripeo, que acumuló más premios Gramy que cualquier otro artista mexicano en la historia, pero también era un hombre rodeado de sombras, un hombre al que la vida le arrancó dos hijos de una manera tan brutal que nadie que lo conociera pudo explicarlo racionalmente.

Trigo, asesinado a los 27 años en Texas, con una bala en la cabeza, muriendo en brazos de su propio padre. Juan Sebastián, asesinado a los 32 años en Cuernavaca, con un narcomensaje después que nadie supo interpretar con claridad. Y años más tarde, Julián, su hijo con Maribel Guardia, muriendo también a los 27 años de un infarto que muchos encontraron imposible de creer.

Tres hijos, tres muertes y el número 27 apareciendo dos veces como una señal que nadie sabía leer. Coincidencia. Hay quienes dicen que sí. Hay quienes dicen que la vida a veces es cruel sin razón, pero hay quienes dicen, y entre ellos bis la medium, que no existe tal cosa como la coincidencia cuando el patrón se repite con tanta precisión.

Y Joan Sebastian mismo, según testimonios de personas cercanas a él, lo sabía. Sabía que había algo siguiéndolo. Sabía que su vida estaba marcada por algo que no era solamente mala suerte. Mony vidente, otra de las videntes más respetadas del mundo de habla hispana, reveló tiempo atrás que Joan Sebastián en 2013 fue a verla en el programa Sabadazo y en privado le confió algo escalofriante, que sentía una presencia oscura sobre él.

Que años atrás, en los tiempos difíciles, cuando la fama tardaba en llegar, había hecho promesas. promesas a fuerzas que no eran de este mundo, que había pedido éxito y que el éxito llegó, pero que con él llegó también algo más, algo que se quedó. Moni sacó sus cartas y salió el demonio a Zael. El número 13, el número que Joan Sebastian consideraba su número de la suerte y que según la vidente era la firma de algo que llevaba décadas siguiéndolo.

Cuando Bisla Medium empezó a hablar de Joan Sebastian en aquella transmisión viral, ella no sabía, o quizás sí sabía, que estaba tocando una historia que otros ya habían rozado, pero que nadie había terminado de contar. Pero lo que hizo diferente a Bis no fue hablar de Joan Sebastian solo. Lo que estremeció a todos fue lo que dijo a continuación, que Lucero estaba conectada a todo esto.

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