Posted in

Secretos bajo el sol de Ibiza que destruyeron una amistad de veinte años

Secretos bajo el sol de Ibiza que destruyeron una amistad de veinte años

La música explotaba desde la piscina infinita mientras el sol de Ibiza caía lento sobre el mar, tiñéndolo todo de naranja y oro. Pero dentro de la villa, detrás de las paredes blancas cubiertas de buganvillas, alguien acababa de romper algo mucho más frágil que un matrimonio.

—¿Qué demonios haces? —la voz de Valeria salió temblando, rota, casi irreconocible.

Claudia se quedó congelada junto a la puerta del dormitorio principal. Tenía la mano todavía sobre el pecho de Adrián. Demasiado cerca. Muchísimo demasiado cerca.

El silencio que siguió fue peor que un disparo.

Abajo, los invitados seguían riendo. Una copa se rompió junto a la piscina. Sonaba una canción de reggaetón. Todo parecía normal.

Pero arriba, en aquella habitación con vistas al Mediterráneo, veinte años de amistad acababan de empezar a pudrirse.

—No es lo que parece —susurró Claudia, retirándose de golpe.

Valeria soltó una carcajada seca.

—¿En serio? Porque parece exactamente lo que llevo sospechando desde hace cuatro días.

Adrián se pasó la mano por el pelo, nervioso.

—Vale, tranquilízate…

—No me digas que me tranquilice —ella lo señaló con rabia—. ¡No te atrevas!

La tensión llenó el cuarto como humo.

Claudia tragó saliva. Llevaba un vestido blanco de lino, todavía húmedo por la piscina. Hermosa. Perfecta. Siempre perfecta. Y eso era parte del problema.

Valeria la conocía desde los quince años. Habían crecido juntas en Madrid. Se habían contado secretos, llorado por hombres, celebrado ascensos, funerales, rupturas y bodas. Claudia había sido la dama de honor en su matrimonio.

Y ahora estaba ahí, a solas con su marido, en una habitación cerrada.

En Ibiza.

A medianoche.

Read More