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Cantinflas Ocultó un Secreto Familiar Durante Décadas… y se lo Llevó a la Tumba

Cantinflas Ocultó un Secreto Familiar Durante Décadas… y se lo Llevó a la Tumba

Antes de contarte lo que Cantinflas ocultó, necesito pedirte algo. Si este tipo de historias te llaman la atención, suscríbete al canal y dale like a este video. Cada semana traemos historias como esta. Las verdades que el espectáculo mexicano enterró durante décadas,  los secretos de los iconos que México adoró, las herencias que desaparecieron y las familias que pagaron el precio de llevar un apellido que el mundo amaba.

 Suscríbete,  es gratis y así no te pierdes lo que viene. Ahora sí, la historia. El 20 de abril de 1993, Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes murió en su casa de la Ciudad de México de cáncer de pulmón. El mundo lo conocía como Cantinflas,  el peladito más famoso del cine mexicano. El hombre que Charles Chaplin  llamó el mejor comediante vivo, el que había hecho reír a México durante 50 años, el que había actuado en Hollywood junto a David Nven, el que tenía una fortuna estimada entre 68 y 70 millones de dólares. Miles de personas salieron a

las calles ese día lluvioso en Ciudad de México. El funeral duró 3 días. El Congreso de los Estados Unidos guardó un minuto de silencio por él. Los presidentes de varios países enviaron condolencias y en cuanto terminó el funeral empezaron las preguntas. La primera la hizo su hijo Mario Arturo Moreno Ivanova fue al banco, al Banamex,  donde sabía que su padre tenía las cuentas, y le informó a los ejecutivos del fallecimiento para congelar los fondos y hacer el inventario.

 Lo que encontró no tenía explicación. donde debía haber 68 millones de dólares, había 13,000 pesos, 13,000 pesos mexicanos, la cuenta casi vacía, sin ninguna explicación oficial de qué había pasado con el dinero, sin los ejecutivos del banco pudiendo decirle a dónde había ido. El hijo del hombre más famoso de México de pie frente a un cajero preguntando dónde estaba la fortuna de su padre y recibiendo un silencio que no tenía respuesta. Eso fue el principio de todo.

Pero antes de la herencia que desapareció, antes de la guerra legal que duró 20 años, antes de los nietos que terminaron en la ruina, hay un secreto que Cantinflas guardó desde 1961 hasta el 20 de abril de 1993. 32  años de silencio sobre la identidad realtó. Y la historia de la mujer que nadie menciona cuando habla de la familia de Cantinflas. Se llamaba Marion Roberts.

Era estadounidense. Llegó a Ciudad de México en 1959 junto a un grupo de amigos.  Se hospedaron en un hotel de la capital. Y cuando los días pasaron y el dinero se acabó y los amigos desaparecieron dejándola solas sin con qué pagar, un empleado del hotel le dijo algo. Cantinflas,  el actor, el de las películas, el que vivía por acá, tiene fama de ayudar a quien lo necesita. podría hablar con él.

Marion Roberts habló con Cantinflas y lo que empezó como una solución a una deuda de hotel terminó según la versión que circuló en los años siguientes en una relación que produjo un hijo. En septiembre de 1960 nació Mario Arturo. En diciembre de 1961, Marion Roberts se suicidó y en 1962,  Cantinflas y su esposa Valentina Ivanova adoptaron legalmente al niño que tenía 16 meses.

 La versión oficial es esa,  adopción legal. El matrimonio Moreno Ivanova no podía tener hijos biológicos. Los estudios médicos habían confirmado que los  dos eran estériles. Adoptaron a un niño que necesitaba un hogar después de que su madre murió.  Una historia de bondad. El icono nacional que abre las puertas de su casa a un niño sin madre.

 La otra versión dice algo diferente. La otra versión dice que Mario Arturo era el hijo biológico de Cantinflas, que Marion Roberts fue una aventura de una noche o de unas semanas que produjo un embarazo que Cantinflas  no podía reconocer públicamente porque estaba casado con Valentina. que Marion Roberts, joven sola en un país extranjero, sin dinero, con un bebé de Cantinflas  y sin que Cantinflas la reconociera como la madre, entró en la depresión que la llevó al suicidio y que cuando ya no estaba, Cantinflas

 pudo hacer legalmente lo que no podía haber hecho mientras ella vivía. Adoptar al niño que en realidad era su propio hijo. Es verdad. La Wikipedia de Cantinflas lo describe así. La madre biológica del niño, Marion Roberts, con problemas de salud, se suicidó poco tiempo después y hubo rumores, sin confirmar, que continúan hoy día, de que el niño era en realidad hijo biológico del actor.

 Rumores sin confirmar que continúan hoy día. 32 años de Cantinflas, sin decir nada al respecto. Un secreto que se llevó a la tumba el 20 de abril de 1993. Valentina Ivanova siempre defendió que la adopción fue legal y que los dos eran estériles y que Mario Arturo fue adoptado porque querían ser padres y no podían serlo de otra manera.

 Valentina murió en 1966,  4 años después de la adopción. tampoco dijo nada más. Y el niño creció siendo Mario Arturo Moreno Ivanova, el único hijo del icono más grande del cine mexicano, con el nombre, con la expectativa, con el peso de llevar el apellido que 50 años de cine habían convertido en sinónimo de México en el mundo.

 Con todo  eso encima desde el día en que nació, hoy vas a descubrir tres cosas. Primero, ¿quién era realmente Cantinflas  antes de que fuera Cantinflas? El secreto del nombre que inventó para que su familia no supiera que trabajaba en las carpas. ¿Y por qué el hombre que hizo reír a millones creció con la vergüenza de que sus padres supieran de qué vivía? Segundo,  lo que pasó con los 68 millones de dólares que desaparecieron después de su muerte  y por qué la cuenta del banco solo tenía 13,000 pesos.

 Y tercero, la historia del hijo que heredó todo y destruyó todo. Las adicciones, las acusaciones de sus propios hijos,  el nieto que se suicidó y el otro nieto que hoy trabaja de recepcionista en un hotel de Acapulco  sin haber recibido un solo centavo de la fortuna de su abuelo. Esta es la historia que nadie contó completa y empieza en el barrio de Tepito, Ciudad de México, el 12 de agosto de 1911.

 Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes fue el sexto de 14 hijos de Pedro Moreno, Esquivel, Cartero y María de la Soledad Reyes Guizar,  ama de casa, 14 hijos. De los 14 sobrevivieron al parto solo ocho. Pedro, José, Catalina, Mario, Eduardo, Esperanza,  Enrique y Roberto. Tepito en 1911  era el barrio popular de la Ciudad de México, por definición callejero, apretado, con la economía informal que los barrios de ese tipo tienen.

 El hijo del cartero crecía con lo que el sueldo del cartero podía dar para 14 hijos, que era lo justo para comer y no mucho más. Mario Moreno empezó a trabajar desde niño. Fue limpiabotas, fue ayudante de zapatero, fue boxeador, fue torero, fue taxista. Las profesiones que el destino de los niños pobres que tienen que ayudar en casa producen y que  años después, cuando ya era Cantinflas, aparecieron en sus películas con el humor específico de quien las vivió realmente y no las inventó en un guion.

A los 14 años entró a una carpa de cómicos ambulantes. Una de las carpas populares que en la Ciudad de México de los años 20 y 30 eran el espectáculo del pueblo. Funciones de humor, de magia, de variedades, en carpas de lona que se instalaban en los barrios y que cobraban lo que los barrios podían pagar.

 Sus padres no sabían que trabajaba en el espectáculo. Consideraban que trabajar en las carpas era una ocupación vergonzosa para la familia, una cosa de mala vida. Y Mario Moreno, que necesitaba el trabajo, pero que no podía decirle a sus padres de qué vivía, inventó un nombre para el escenario. Un nombre que sus padres no pudieran reconocer si alguien les contaba.

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