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EL TEMIBLE CASTILLO: El ASQUEROSO SECRETO Que DESTRUYO A Su HIJO

Fue exactamente la primera noche en que José Luis Castillo Castro entró por primera vez al Mandalay Bay Casino y la primera noche en que apostó dinero en una mesa de ruleta del segundo piso. $,000. Los perdió en 40 minutos y volvió a sentarse en la misma mesa al día siguiente, entre 2000 y 2002, el temible defendió tres veces el cetro mundial.

Acumuló más de 3,200,000 en cuentas del Wells Fargo de Las Vegas. Y el 20 de abril de 2002, dentro del MGM Grand de Las Vegas, el temible enfrentó por primera vez a Floyd Mayweather Jr. Bolsa del temible, $950,000. Esa noche del 20 de abril de 2002 dentro del MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, esa noche en que el temible castillo de 28 años enfrentó por primera vez a Floyd Mayweather Jr.

por el cetro unificado, según contarían años después los periodistas de ESPN, HBO y Showtime que cubrieron la pelea desde la fila 1. José Luis Castillo Castro ganó claramente nueve de los 12 asaltos, pero los tres jueces estadounidenses, 2 minutos antes de subir al ring, habían recibido una llamada en sus habitaciones del hotel MGM, una llamada que el propio temible castillo no iba a descubrir hasta 17 años después.

una llamada que iba a explicar exactamente por qué esa misma noche, en el cuarto de hotel del piso 32 del MGM, el temible castillo lloró durante 4 horas seguidas mientras su padre, don José Luis Castillo Borquez, le ponía hielo en la cara hinchada. Tres jueces estadounidenses esa noche del 20 de abril de 2002 le dieron la pelea a Floyd Mayweather Junior por decisión unánime. Bart Clemens 115 a 111.

Anek Hongtoncam 115 a 111. John King 116 a 111. La portada del diario Esto de México del día siguiente decía con letras rojas según el archivo digital del periódico. Las palabras exactas que durante 17 años el público mexicano repitió cada vez que alguien preguntaba quién era el verdadero campeón mundial, peso ligero del Consejo Mundial de Boxeo. La portada decía, “Lo robaron.

” El temible castillo esa madrugada del 21 de abril de 2002. Según el testimonio que él mismo daría 21 años después en una entrevista al canal de YouTube del propio Julio César Chávez, no le dijo una sola palabra a su padre durante el viaje de regreso al aeropuerto Mcarran de Las Vegas.

Pero la pelea robada del 20 de abril de 2002 contra Floyd Mayweather Jr. Esa pelea que durante 17 años el público mexicano consideró el robo más grande del boxeo moderno no es lo más oscuro de esta historia. Hay algo más. Algo que José Luis Castillo Castro hizo la misma semana que regresó a México con la cara hinchada. Algo que durante 17 años no le contó a nadie y algo que el 12 de marzo de 2019, exactamente 17 años después de la pelea contra Mayweather, iba a explicar por qué su propio hijo, Cristian Castillo Lara, de 21 años de edad, terminó 41

días en coma inducido en una cama de hospital de la ciudad de Los Ángeles, California. Cristian Castillo. Lara nació el 4 de marzo de 1998 en Mexicali, Baja California. La madre se llamaba Norma Lara Romero. Tenía 22 años. Era recepcionista en el Hospital General de Mexicali. José Luis Castillo Castro tenía 24 años.

Era ya sparring oficial de Julio César Chávez y la relación con Norma Lara Romero. Según contaría 20 años después la propia norma a la revista TV Notas en marzo de 2018 no era una relación que José Luis Castillo Castro fuera a sostener. entrevista que Norma Lara Romero, la madre biológica de Cristian Castillo, dio a la revista TV Notas en marzo de 2018.

Según los testimonios que ella publicó en las cuatro páginas del reportaje, contaba algo que durante 20 años el propio Cristian no había sabido. algo sobre su padre José Luis Castillo Castro, algo sobre lo que su padre había hecho en mayo de 2002 y algo que cuando Cristian con 20 años de edad terminó de leer las cuatro páginas del reportaje de TV Notas en el departamento de su madre en Mexicali la tarde del 22 de marzo de 2018 lo hizo dejar de hablarle a su padre durante tres meses seguidos.

Lo que Norma Lara Romero le contó a la revista TV Notas en marzo de 2018, según la edición impresa del 17 de marzo, era lo siguiente. En mayo de 2002, dos semanas después de la pelea contra Mayweather en el MGM Grand, José Luis Castillo Castro regresó a Mexicali. Norma estaba embarazada de Cristian.

tenía 4 años de relación con José Luis y esa misma semana de mayo de 2002, José Luis Castillo Castro le dijo a Norma Lara Romero, según el testimonio que ella publicó 16 años después que iba a casarse con otra mujer, una mujer que vivía en Las Vegas y que no quería que Cristian llevara el apellido Castillo. Pero esa decisión que José Luis Castillo Castro tomó en mayo de 2002 sobre el embarazo de Norma Lara Romero, esa decisión que durante 20 años el público mexicano nunca supo no es exactamente la decisión asquerosa de la que hablé al principio de este video. Hay otra, una

mucho más grave, una que el temible castillo tomó 17 años después, la tarde del primero de julio de 2019, dentro del gimnasio Romanza de Tijuana, tres semanas antes de que su propio hijo Cristian, ya con 21 años de edad, cayera desmayado en el piso del ring. Cristian creció en Mexicali con su madre Norma.

Durante los primeros 18 años de su vida no usó el apellido Castillo. Su padre lo visitó solamente cuatro veces entre 1998 y 2016. Cuatro visitas en 18 años. Las cuatro duraron menos de 40 minutos cada una. Y en cada una su padre llegó, le entregó a Norma un sobre con dinero en efectivo y se fue al hotel. Pero en mayo de 2016, cuando Cristian tenía 18 años, según el testimonio del propio Cristian al canal de YouTube de febrero de 2022, José Luis Castillo Castro hizo algo que no había hecho en los 18 años anteriores, algo que iba a cambiar exactamente todo lo que pasó después,

algo que 3 años después, la tarde del primero de julio de 2019, dentro del gimnasio Romanza de Tijuana, iba a ser la asquerosa decisión más oscura de toda la vida adulta de el temible castillo. En mayo de 2016, José Luis Castillo Castro fue a Mexicali. Llegó al departamento de Norma Lara Romero a las 11 de la mañana de un sábado.

Cristian acababa de cumplir 18 años. Estaba estudiando primer semestre de ingeniería civil en el Instituto Tecnológico de Mexicali. Trabajaba medio tiempo como empacador en un supermercado Soriana de la avenida Independencia. Cobraba 2800 pesos al mes. Y esa mañana de sábado de mayo de 2016, dentro del departamento de tres recámaras de su madre, José Luis Castillo Castro le ofreció a su hijo Cristian por primera vez en 18 años algo que el chamaco no esperaba.

Le ofreció ser boxeador profesional, le ofreció pagarle el entrenamiento en el gimnasio Romanza de Tijuana y le ofreció que finalmente, después de 18 años, llevara el apellido Castillo. Pero lo que José Luis Castillo Castro le ofreció a su hijo Cristian esa mañana de sábado de mayo de 2016 dentro del departamento de Mexicali.

No era una oferta, era exactamente el primer movimiento de una decisión que el temible castillo había tomado 3 meses antes, en febrero de 2016, sentado en una mesa de ruleta del Mandalay Bay Casino de Las Vegas, una decisión que tenía que ver con dinero, mucho dinero, y con un secreto que durante los siguientes 3 años Cristian Castillo Lara no iba a descubrir hasta exactamente la tarde del primero de julio de 2019.

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