Posted in

El ¿Merecido? Final de Joao Maleck!

Joao Malek acaba de cumplir 26 años, una edad en la que cualquier delantero de élite está entrando en el pico más alto de su rendimiento físico y futbolístico. Una edad en la que debería estar preparándose para liderar el ataque de México en la Copa del Mundo. Sin embargo, su realidad actual es una de las historias más oscuras, tristes y trágicas que ha visto el deporte de nuestro país. Bienvenidos Irán Fútbol.

Hoy vamos a desentrañar la cronología de una tragedia que sacudió a todo el país. Quédate hasta el final porque te contaremos cómo pasó de ser la máxima joya mexicana a convertirse en el jugador más rechazado por la afición y los clubes. ¿Qué es exactamente su vida hoy después de haber pisado la cárcel y de intentar sin éxito limpiar un nombre que quedó manchado para siempre? Para dimensionar el tamaño de la caída, primero tenemos que entender lo alto que estaba volando este chico.

Porque a veces, con todo el escándalo mediático, a la gente se le olvida lo verdaderamente bueno que era Joao Malek con un balón en los pies. de ascendencia cameronesa y francesa, pero nacido en Guadalajara. Yooao tenía un físico envidiable para el fútbol moderno. Era alto, potente, letal dentro del área y con una técnica individual que sobresalía del resto.

Inició su formación en las Fuerzas Básicas de Chivas, pero fue en Santos Laguna, donde realmente despuntó, ganando campeonatos en categorías juveniles y demostrando que la Liga Mexicana le iba a quedar chica muy pronto. Y así fue. A los 18 años, el fútbol europeo llamó a su puerta. El mismísimo Porto, un club experto en pulir joyas internacionales, se lo llevó a Portugal.

En Europa, Mek no fue a calentar la banca. En la categoría sub-19 del Porto se cansó de hacer goles. Fue campeón y una pieza fundamental. Su nivel era tan ilusionante que el Sevilla de España puso sus ojos en él y lo fichó para su equipo filial. El Sevilla Atlético estaba a un solo paso, a un pequeño salto de debutar en la primera división de España.

En México los analistas ya se frotaban las manos. [música] En los programas de televisión se hablaba de él como la solución definitiva a la falta de gol en la selección mayor. Era simplemente el elegido. Pero el destino y sobre todo la falta de madurez y responsabilidad le tenían preparada una jugada letal. Llegamos a ese fatídico fin de semana del que hablamos al principio.

La temporada en Europa había terminado y Joo Malik, como cualquier joven de 20 años de vacaciones, regresó a su Natal Guadalajara para visitar a su familia y amigos. Lo que debía ser un periodo de descanso para recargar energías de cara a su salto al primer equipo del Sevilla, se convirtió en una pesadilla de la que jamás despertaría. La mañana de aquel domingo 23 de junio, las noticias de nota roja en Jalisco comenzaron a reportar un accidente automovilístico brutal en la zona de Zapopan.

Un auto deportivo, específicamente un Mustang blanco, [música] había impactado por la parte trasera a un automóvil compacto a una velocidad escalofriante. Las imágenes del choque eran devastadoras. El carro afectado quedó prácticamente reducido a la mitad. Minutos después, la tragedia se confirmó y el mundo del fútbol se paralizó.

El conductor del auto deportivo era Joao Malek. Pero la verdadera tragedia, el dolor irreparable de esta historia no fue deportivo. En el auto compacto viajaban María Fernanda Peña y Alejandro Castro, una pareja de recién casados que estaban preparándose para ir a su propia fiesta de celebración aquel domingo. Ambos perdieron la vida de forma instantánea en el lugar del accidente.

Los peritajes posteriores confirmaron lo que todos temían. Joao Malek conducía a exceso de velocidad y bajo los efectos del alcohol tras haber estado en una fiesta la noche anterior. En un abrir y cerrar de ojos, una decisión irresponsable de esas que muchos jóvenes toman creyendo que son invencibles, apagó dos vidas inocentes, destrozó a dos familias enteras y sentenció el futuro del futbolista.

Sevilla canceló inmediatamente cualquier vínculo con él. El sueño europeo se esfumó en el aire. de la élite del fútbol mundial. Joao Malek pasó directamente a las frías paredes del penal de máxima seguridad de Puente Grande en Jalisco. Fue acusado de homicidio culposo agravado. El chico que unos días antes celebraba goles en canchas europeas, ahora tenía que jugar partidos de fútbol en el patio de una prisión rodeado de reos, esperando su sentencia mientras el país entero exigía justicia. Fueron meses de juicios

mediáticos, de dolor desgarrador por parte de las familias de las víctimas que clamaban y con toda razón que el peso de la ley cayera sobre el futbolista. Finalmente, en noviembre de 2020, Malek fue encontrado culpable y sentenciado a 3 años y 8 meses de prisión. Sin embargo, bajo las leyes mexicanas para este tipo de delitos, al cubrir una fianza millonaria por la reparación del daño que rondaba los 3 millones de pesos, se le concedió el beneficio de la libertad condicional.

Joao Malek salió de Puente Grande en diciembre de 2020. Estaba libre, sí, tenía 21 años y su talento físico en teoría seguía ahí. Pensó que podría retomar su vida. pensó que podría volver a jugar al fútbol profesional, pero el mundo exterior le tenía preparada una condena mucho más dura que la de cualquier juez, la condena social.

El fútbol mexicano es un negocio de imagen. Las marcas, los patrocinadores y las televisoras no quieren asociarse con la polémica y mucho menos con una tragedia de esa magnitud. Cuando Malek intentó volver a las canchas, se dio cuenta de que su apellido era radioactivo. Ningún equipo de primera división quería tocarlo, ni siquiera con un contrato de salario mínimo.

El riesgo de relaciones públicas era simplemente inasumible. Desesperado por volver a tocar un balón, tuvo que refugiarse en las sombras del fútbol nacional. firmó con el Deportivo Cafeza de la Liga Premier, es decir, la tercera división de México. Imaginen el golpe psicológico de estar a punto de jugar en el estadio Ramón Sánchez Pisjuán en Sevilla a jugar en canchas de tercera división, donde el público estaba a unos metros de distancia y fue ahí donde conoció su nueva realidad.

En cada estadio que pisaba el repudio era absoluto. Las aficiones rivales no le perdonaron nada. Le gritaban asesino desde las gradas, le llevaban pancartas exigiéndole que se retirara, lo abucheaban cada vez que tocaba la pelota. A pesar del ambiente hostil, su calidad técnica era tanta que le alcanzó para subir un escalón, logrando llegar a la Liga de Expansión, la antesala de la primera división, jugando para equipos como Coras, Tepatitlán y Correcaminos.

Pero la historia siempre terminaba igual. Cada vez que un equipo anunciaba su fichaje, las redes sociales del club se inundaban de quejas, cancelaciones de abonos y protestas por parte de su propia afición. Los directivos terminaban cediendo ante la presión, cortando su contrato o relegándolo a la banca para evitar problemas.

Incluso hubo rumores de que equipos de primera división lo tantearon, pero el miedo a la reacción del público tiró cualquier negociación. Llegamos así al día de hoy. Joao Malek acaba de cumplir 26 años. Al ver que las puertas de su propio país están completamente blindadas por el repudio social, Joo tuvo que tomar la decisión de exiliarse.

Read More