Posted in

IMPACTANTE: Adventista entra por primera vez en iglesia católica y la PRESENCIA REAL lo hizo llorar

Mi esposa visitación compartía cada fibra de mi convicción. La había conocido en un campamento adventista de jóvenes en Oaxaca cuando ambos teníamos 19 años. Ella era hija de ancianos de Iglesia, una mujer que desde niña había aprendido a rechazar todo lo que oliera a catolicismo. Nos casamos con la bendición de ambas familias, uniendo dos linajes de pureza doctrinal adventista y juntos criamos a nuestros cuatro hijos: Ezequiel, Jeremías, Abdías y Miqueas.

nombres de profetas que reflejaban nuestro compromiso con la verdad bíblica. En nuestra casa no había imágenes, ni crucifijos, ni nada que pudiera confundirse con idolatría. Las paredes estaban decoradas con versículos bíblicos cuidadosamente enmarcados, especialmente Éxodo 24. No te harás imagen ni ninguna semejanza.

 Y Juan 14:6, yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí. Estos versículos eran nuestro escudo contra la contaminación católica que nos rodeaba por todos lados en Tehuantepec, porque vivíamos literalmente rodeados de catolicismo. Tehuanteppec es una ciudad profundamente católica, donde las procesiones, las vírgenes, los santos y las velas son parte del paisaje cotidiano como el sol y el viento.

La parroquia de Santo Domingo dominaba el centro de la ciudad como una fortaleza medieval. Y cada vez que tenía que pasar frente a ella, lo cual era inevitable porque estaba en la ruta hacia mi trabajo como contador en la presidencia municipal, desviaba la mirada con un desprecio que no me molestaba en ocultar.

 Ídolos de yeso murmuraba entre dientes mientras aceleraba el paso. Adoradores de estatuas que no pueden ver ni oír ni caminar. Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. A veces me detenía afuera solo para observar a los católicos entrar y salir, y mi corazón se llenaba de una mezcla de lástima e indignación.

Veía ancianas con sus rosarios, hombres jóvenes persignándose, niños besando los pies de las estatuas y pensaba, pobres almas engañadas, creen que están adorando a Dios, pero en realidad están postrándose ante demonios disfrazados de santos. había dedicado conferencias enteras en nuestra congregación a desenmascarar los errores católicos.

Tenía una presentación de PowerPoint de 247 diapositivas titulada Roma de Pedro al anticristo, donde demostraba con lujo de detalles cómo el papado cumplía cada una de las características de la bestia de Apocalipsis 13. El número 666, la duración de 12 o 260 días proféticos que equivalían a 1260 años.

 de dominio papal desde 538 hasta 1798. La herida mortal que había sido sanada, todo encajaba perfectamente. El Papa, explicaba con diapositivas llenas de citas históricas y cálculos cronológicos, se hace llamar Vicarius Philly Day, vicario del Hijo de Dios. Si suman los valores numéricos de esas letras en latín, ¿saben qué número da? Exactamente. 666.

es matemáticamente el anticristo. Mi caso contra la misa católica era especialmente devastador. Ellos dicen que el pan se convierte en el cuerpo literal de Cristo, les decía a mis alumnos de Escuela Sabática con voz llena de incredulidad. ¿Se dan cuenta de lo absurdo que es eso? ¿Cuántos millones de misas se celebran cada día en el mundo? ¿Acaso Cristo está siendo sacrificado millones de veces? Es una blasfemia contra el sacrificio único y suficiente del Calvario.

La Santa Cena es un memorial, un símbolo nada más. Cuando Jesús dijo, “Esto es mi cuerpo”, estaba hablando figuradamente, igual que cuando dijo, “Yo soy la puerta o yo soy la vid. ¿Acaso Jesús es una puerta de madera o una planta?” Por supuesto que no. Y ni hablar de María. Mi rechazo a la devoción mariana católica rayaba en lo viseral.

Los católicos han convertido a María en una diosa. Predicaba con pasión. La llaman reina del cielo cuando ese mismo título aparece en Jeremías 7:18 como una abominación pagana. Le rezan, le piden milagros, le atribuyen poderes que solo pertenecen a Dios. Nosotros honramos a María como la madre humana de Jesús, bendita entre las mujeres, sí, pero nada más.

 Ella fue una mujer piadosa que tuvo otros hijos después de Jesús, contrario a la mentira católica de la virginidad perpetua y que ahora duerme en el sepulcro esperando la resurrección como todos los santos, no reina en el cielo intercediendo por nadie. El rosario era para mí el símbolo máximo de todo lo que estaba mal con el catolicismo. Vanas repeticiones. Citaba Mateo 6:7.

Cada vez que veía alguien con uno. Cuando oren, no usen vanas repeticiones como los gentiles. ¿Y qué hace un católico con el rosario? Repite la misma oración 53 veces. Ave María, Ave María. Ave María. ¿Piensan que Dios es sordo? ¿Creen que por repetir una fórmula mágica van a ser escuchados? Es puro paganismo disfrazado de cristianismo.

Mis hijos crecieron escuchándome predicar contra Roma con tanta frecuencia que ellos mismos se convirtieron en pequeños apologistas adventistas. Ezequiel, mi hijo mayor que tenía 16 años, una vez se metió en problemas en la escuela secundaria por decirle a su maestra de historia que era católica, que el Papa era el anticristo.

Cuando el director me llamó preocupado, yo no regañé a Ezequiel, al contrario, lo abracé orgulloso. Hijo, le dije esa noche, nunca te avergüences de la verdad. Jesús dijo que seríamos aborrecidos por causa de su nombre. La maestra se ofendió porque la verdad duele, pero algún día cuando vea al Papa unirse con los gobiernos del mundo para imponer la observancia del domingo como día de descanso, la marca de la bestia que obligará a todos a escoger entre obedecer a Dios o al hombre, ella recordará tus palabras y quizás se

salve. Visitación preparaba comidas especiales cada sábado, nuestro día santo, siguiendo estrictamente las leyes dietéticas de Levítico 11. Nada de cerdo, nada de mariscos, nada inmundo. Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo. Nos recordaba mientras servía el almuerzo sabático de lentejas con arroz integral y ensalada orgánica.

Los adventistas vivimos más que el promedio mundial porque obedecemos las leyes de salud que Dios estableció desde el principio. Mientras los católicos se emborrachan en sus fiestas patronales y comen chicharrón en cuaresma, pensando que con no comer carne los viernes ya cumplieron, nosotros honramos a Dios con cada bocado.

Nuestra familia tenía devocionales todas las noches después de la cena. Leíamos la Biblia versículo por versículo, estudiábamos las lecciones de escuela sabática, memorizábamos los textos de prueba contra el catolicismo. Mis hijos podían recitar de memoria los 10 mandamientos según Éxodo 20, especialmente el cuarto.

Read More