🚨EL PRI TIENE 11 GOBERNADORES PRESOS Y VA A WASHINGTON A HABLAR DE CORRUPCIÓN
Alejandro Alito Moreno publicó en sus redes esta semana una foto posando adentro del Capitolio de Estados Unidos, sonriendo, con traje, orgulloso y escribió textualmente, “Seguimos denunciando a los narcopolíticos de Morena.” Eso publicó el presidente nacional del PRI desde Washington a 3,000 km de México, pidiendo ayuda extranjera para atacar al gobierno de su propio país.
Y el mismo día que Alito posaba para la foto, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la misma institución del gobierno al que Alito fue a pedir ayuda, estaba felicitando públicamente al gobierno de México por su cooperación en materia de seguridad. El líder del PRI fue a acusar a su gobierno de narcogobierno y la respuesta que recibió del mismo lugar donde fue a quejarse fue, “México está cooperando bien.
” Shanba lo resumió con cuatro palabras en la mañanera. Dijo textualmente, “Están haciendo el ridículo.” Pero esta historia merece más que una nota de burla, porque lo que hizo Alito esta semana y lo que Shane Bound le respondió revela dos cosas que el pueblo mexicano necesita ver juntas. para entender quién es quién en la política de este país.
A ver, pongámoslo clarito desde el principio. Alito Moreno viajó a Washington por 3 días, no fue de vacaciones, fue con una agenda política muy específica. Primero, se reunió con congresistas del Partido Republicano para presentarles su versión de lo que pasa en México y les vendió la idea de que México está gobernado por una narcodictadura terrorista y comunista.
Esas fueron sus palabras. narcodictadura, terrorista y comunista, las tres juntas. Segundo, se reunió con la líder opositora de Venezuela, María Corina Machado, y publicó la foto como si fuera un logro diplomático. El líder de un partido mexicano posando con una opositora de otro país para decirle al mundo que su propio gobierno es igual de malo que el de Maduro.
Y tercero, y esto es lo más grave de todo lo que hizo en ese viaje, presentó una solicitud formal ante el Departamento de Estado para que se declare a Morena como organización vinculada al terrorismo y al crimen organizado. El presidente del PRI, el mismo partido que gobernó México durante 70 años, el mismo partido cuyos gobernadores llenaron cárceles nacionales e internacionales, fue a otro país a pedir que declaren terrorista al partido que el pueblo mexicano eligió democráticamente con más de 35 millones de votos. Eso no es cualquier cosa. Y la
respuesta de Shane Bound fue demoledora, pero no con gritos, no con insultos, con datos, con una lista, con nombres que el propio PRI quisiera que todo mundo olvidara. Porque Shane Baum agarró el micrófono en la mañanera y dijo textualmente, “Allá anda diciendo que el gobierno de México está vinculado con la delincuencia.
” Y aquí al mismo tiempo el Departamento de Estado nos felicita por la cooperación en seguridad. Entonces, ¿quién está haciendo el ridículo? Y luego leyó la lista. Roberto Borge, gobernador de Quintanar Roo por el PRI, preso, detenido en Panamá intentando huir, sentenciado por peculado y ejercicio indebido del servicio público.
Javier Duarte, gobernador de Veracruz por el PRI, preso, detenido en Guatemala después de meses prófugo. Mientras él gobernaba en Veracruz desaparecían niños con cáncer de los hospitales públicos porque no había medicinas. las medicinas que su gobierno debía comprar y que nadie sabe dónde fueron. César Duarte, gobernador de Chihuahua por el PRI, preso, detenido en Miami, extraditado a México, acusado de desviar miles de millones del presupuesto del Estado.
Tomás Jarrington, gobernador de Tamaulipas por el PRI, sentenciado en Estados Unidos a más de 9 años de prisión por lavado de dinero vinculado al crimen organizado. Eugenio Hernández Flores, gobernador de Tamaulipas por el PRI, extraditado a Estados Unidos, enfrentó cargos por lavado de dinero. Andrés Granier, gobernador de Tabasco por el PRI, preso, sentenciado por peculado y operaciones con recursos de procedencia ilícita, le encontraron cajas y cajas de zapatos de marca italiana en su casa.

Mario Villanueva, gobernador de Quintan Roo por el PRI, preso, sentenciado en México y en Estados Unidos por vínculos documentados con el crimen organizado. Humberto Moreira, expresidente nacional del PRI y exgobnador de Coahuila, detenido en España por lavado de dinero, Coahuila bajo su gobierno acumuló una deuda secreta de 36,000 millones de pesos que salió a la luz después de que dejó el cargo.
Rodrigo Medina, gobernador de Nuevo León por el PRI, procesado por peculado y daño patrimonial al Estado. Fidel Herrera, gobernador de Veracruz por el PRI, investigado por vínculos con la delincuencia organizada. 11 gobernadores del mismo partido, del partido que esta semana fue a Washington a decir que el gobierno de México está vinculado con la delincuencia.
Y aquí es donde las dos historias de esta semana se conectan y revelan algo que la oposición no quiere que veas junto. Alito Moreno fue a Washington a pedir que declaren terrorista al partido de Shanbound. Y mientras él estaba allá en México, la Fiscalía Anticorrupción de Campeche, el estado que él mismo gobernó, tiene cinco expedientes abiertos contra él por desvío de recursos públicos por más de 83 millones de pesos.

Y hay una mansión valuada en más de 130 millones que nadie puede explicar con su salario de gobernador y dos exfuncionarios de su administración ya fueron detenidos por peculado. El hombre que va a otro país a denunciar corrupción tiene sus propios expedientes esperándolo en casa. Los números no se inventan.
83,000ones de pesos en desvíos documentados, 130,000ones en propiedades sin explicación y eso es solo lo que la fiscalía ha documentado hasta ahora. Y la cereza del pastel. Alito fue a Washington precisamente la semana en que el general Gerardo Mérida Sánchez, el que vendía operativos en Sinaloa, se entregó y aceptó ser testigo cooperante.
Alito aprovechó esa detención para gritar narcogobierno desde el Capitolio, pero no dijo ni una palabra sobre los 11 gobernadores de su partido que pasaron por el mismo sistema de justicia que él ahora celebra cuando le conviene. Cuando un gobernador de Morena es acusado, Alito lo llama narcoestado.
Cuando un gobernador del PRI es condenado, es persecución política. Esa es la lógica. Esa es la trampa narrativa que el PRI usa desde hace décadas y el pueblo ya la conoce. Si quieres seguir viendo quién es quién en la política mexicana con datos y no con discursos, ya sabes qué hacer con la campana, porque la lista que Shane Bundown leyó en la mañanera es la misma lista que el PRI necesita que olvides.
Pero hay algo más que conecta todo esto con una dimensión que los medios no están aterrizando. ¿Por qué Alito Moreno hace este tipo de viajes? ¿Por qué va a Washington? ¿Por qué se toma fotos en el Capitolio? La respuesta no es diplomática, es de supervivencia política. Alito sabe que en México ya no tiene argumentos que le funcionen.