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¡HARFUCH REVELA LA CARTA SECRETA! LA SUEGRA DE CAROLINA FLORES CONFIESA LA CAUSA REAL DESDE CARACAS

Desde que este caso estalló en redes sociales, los medios no han parado de hablar de una sola cosa, los millones de dólares. La herencia que supuestamente Carolina Flores recibió tras la muerte de su padre en un casino de San Diego. El dinero como móvil, el dinero como explicación. Tíos paternos salieron a declarar que todo fue un plan orquestado entre la suegra y el esposo para quedarse con esa suma.

Youtubers construyeron líneas del tiempo. Millones de personas lo creyeron y es una teoría que suena lógica, que cierra bien, que parece encajar perfectamente, pero hay algo que nadie está contando, algo que no apareció en ningún noticiero cuando el caso explotó. Una carta escrita por Erika María Guadalupe Herrera Coriand en el bloc de notas de su propio celular el día después del crimen mientras huía.

Una carta que fue encontrada por autoridades venezolanas cuando la detuvieron en Caracas. una carta que ella nunca planeó que nadie leyera y en esa carta, con sus propias palabras, sin filtros, sin abogados, sin cámaras, Erika no habla de dinero, no menciona herencias, no menciona millones, habla de un saludo que no le dieron, de un beso que no le perdonaron, de un hijo que según ella le fue robado.

Eso es lo que vamos a leer hoy, las palabras exactas que ella misma escribió. Y cuando terminen de leerlas, van a entender por qué este caso no es lo que los medios están diciendo. Carolina Flores Gómez tenía 27 años. Era exreina de belleza. M Te Universe, Baja California, 2017. Madre de una bebé de 8 meses y vivía en un departamento en Polanco, Ciudad de México, junto a su esposo Alejandro Sánchez Herrera.

Se habían mudado allí apenas 4 meses antes, en diciembre de 2025, para poner distancia con Enenada. para poner distancia con la madre de Alejandro. El 15 de abril de 2026 esa distancia no fue suficiente. Esa mañana Erikaa María Guadalupe Herrera Coriand, de 63 años, suega de Carolina, llegó al departamento sin avisar.

Había conducido sola desde Encenada. Casi 2,800 km aproximadamente 100 horas de carretera. Saliendo desde el sábado anterior, ese mismo día dentro de la cocina del departamento, le disparó a Carolina 12 veces. La necropsia confirmó seis impactos en la cabeza y seis en el tórax. Carolina murió ahí. Al día siguiente, mientras Alejandro finalmente presentaba la denuncia ante la fiscalía, Erika ya había cruzado a Venezuela vía Panamá y en algún momento de esa fuga escondida en un departamento en Caracas, abrió el bloc de notas de su celular y le

escribió una carta a su hijo, una carta que nunca pensó que nadie más iba a leer. El 29 de abril, cuando agentes venezolanos la detuvieron en Caracas, encontraron ese celular y en él esta carta. Fechada el 16 de abril, sus palabras exactas tal como las escribió. Hijo, ni yo misma sé cómo las cosas llegaron a esto.

Siempre me ha tratado con sus malos modos. Pero el que solo saludara a Luca y a mí, ni siquiera me dijera hola. Después de meses de no vernos, se me hizo una majadería. Que casi lo primero que me dijera que iba a ir por Luca y nunca iban a regresar a nuestra casa como que se pasó. que tenían planeado ir estos días en cenada, pero que la casa no volvería a poner un pie y yo ni enteraba de sus planes para variar.

me reclamó que besara al éxito aquella vez y por más que le expliqué que fue instinto por primera vez haberlo sentido sin guantes y cubreboca, me dijo que él se había aguantado de besar tres meses y que le había repetido que yo lo iniciara primero, como que se lo hice enfrente de su cara a propósito.

Le dije que si estaba muy feliz con la buena vibra que alguna vez dijo sentir en la costa y dijo que sí, que aunque no había sido su idea, estaba muy contento de estar los tres solos sin mis malos modos, aunque me siguiera metiendo con mis consejos. Le dije que había conseguido alejarnos físicamente a ti y a mí y que sabía el dolor que me causaba eso.

Él no era o la bebé, pero que aparte lo había separado de la familia de ella también y dijo que así los tres estaban muy bien. Le pregunté qué daño le hacía que lo vieran en fotos o porque ni siquiera en videollamadas y dijo que como estábamos lejos, que eso lo hacía su hijo y así quería todo. Y entonces pasó lo que pasó.

Espero no haberle lastimado tanto y se recupere pronto. Yo no lo haré nunca del que me hayas corrido de tu casa, cuando mi intención era darles una bonita sorpresa de tres días y luego volverme con Luca y tú gritándome que tu familia eran ahora ellos. Así que si así lo quieres, lo aceptaré. Seguiré vagando unos días y después iré por algunas cosas a casa para no verlos más.

Al fin y al cabo, ya te prohibieron mandarme sus avances, ni fotos ni llamadas, solo si ella autoriza. Sé que nunca me perdonarás y que tu familia se verá dañada con esto, pero saldrán adelante a su manera, ahora ya como la familia de cinco que son. Sé que está de más pedirles que me perdonen, pues si un beso no lo perdonó, esto menos.

Aunque me odies, yo te amaré siempre, siempre, mi pequeño gran tesoro. Solo dime algo, lo que sea. Tu silencio me hace daño. Siempre estarás en mi corazón como el primer día, aunque ahora tu familia sean ellos. Guarden esas palabras porque todo lo que viene a continuación las va a resignificar una por una.

Esa mañana del 15 de abril, la Cámara de Seguridad del Departamento, la misma que Carolina había instalado para vigilar a su bebé, registró los momentos previos al ataque. Se ve a las dos mujeres conversando en la sala con los perros de la familia jugando a su alrededor. En un momento, Erika le pide a Carolina un producto.

Carolina va a buscarlo a otra habitación. La cámara registra cómo Erika la sigue. Lo que ocurre después queda fuera del ángulo de la lente. Lo que el audio captura, no. Un disparo a quemarropa. Carolina cae. Luego cinco más. Y cuando el cuerpo estaba en el suelo, impactos adicionales en el pómulo izquierdo, el cuello y en dos ángulos de la región occipital de la cabeza.

12 disparos en total confirmados por la Necropsia de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México. Una pistola calibre 9 mm encontrada después en la cocina. Alejandro Sánchez bajó de la parte alta del departamento con la bebé en brazos. Escuchó los disparos. Se acercó, vio a su madre, le preguntó, “¿Qué hiciste, mamá?” Erika respondió, “Nada, me hizo enojar.

” Alejandro insistió. “¿Qué te pasa? Es mi familia.” Y Erika, sin inmutarse, dijo la frase que se volvió viral en todo el mundo. “Tu familia es mía, tú eres mío. Ella te robó.” Ahora recuerden la carta, recuerden ese tono, esa misma frialdad con la que le habló a su hijo después de 12 disparos es la misma frialdad con la que escribió esa carta al día siguiente.

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