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El ESCÁNDALO que Cuba ocultó 52 años | El sucio PACTO de FIDEL y el guardaespaldas del CHE

Pombo no solo cargaba el fusil del comandante, cargaba también su mundo interior. Pero lo más oscuro de esta fase temprana vino en 1963. El Che organizó una misión sin retorno en Salta, al norte de Argentina. Con el ejército guerrillero del pueblo de Jorge Masetti, envió a dos de sus guardaespaldas más cercanos, Hermes Peña y Castellanos.

Los dos murieron, pero Apombo no lo envió. La razón. Su piel negra lo habría hecho demasiado visible en el norte argentino. Fíjate bien en esto. El color de su piel lo salvó de la muerte en Argentina. Y ese mismo color de piel fue exactamente la razón por la que el che se lo llevó al Congo 2 años después.

África necesitaba rostros africanos. La revolución cubana necesitaba un símbolo de inclusión racial y Pombo encajaba perfecto en ambas ecuaciones. Abril de 1965. Fidel Castro convoca personalmente a Pombo y a Carlos Coello, alias Tuma, y les dice que el Che los ha seleccionado para una misión internacionalista en África. La orden es clara.

Garantizar que nada le pase al comandante. Es en el Congo donde nace el nombre que el mundo recordará. El Che bautiza a Harry Villegas como Pombo, un nombre en su agil y que lo acompañaría hasta la tumba. La misión del Congo fue un desastre absoluto. Pombo cruzó el lago Tanganica en canoas con una mochila de 34 kg a la espalda, trepando alturas de más de 1700 m en territorio hostil.

Participó en ataques a puestos militares en Muenga y Covimbira. en emboscadas fluviales, en asaltos a puertos. Pero el foco guerrillero no prendió. Los comandantes africanos no aparecían en el frente. La estructura tribal chocaba con la teoría marxista. Y mientras el Che se hundía en la selva congolesa, en la Habana ocurrió algo que marcó para siempre la relación entre Fidel y el Che.

Fidel leyó públicamente la carta de despedida del Cheé, esa famosa carta donde Guevara renunciaba a su ciudadanía cubana, a sus cargos, a todo vínculo con Cuba. Se dice que cuando el Che escuchó la noticia por radio en medio de la selva, pateó el aparato con rabia y dijo una frase que Benigno, otro de los sobrevivientes, repetiría décadas después.

Mira a dónde lleva el culto a la personalidad. Analiza esto conmigo un segundo. El Che no había autorizado la publicación de esa carta. Fidel la leyó sin consultarlo y al hacerlo le cortó el camino de regreso. Lo dejó sin país, sin cargo, sin identidad oficial. Fue un acto de poder brutal disfrazado de homenaje. Y Pombo estaba ahí. lo vio todo.

Después del Congo, Pombo, Tuma y José María Martínez Tamayo, alias Papi, fueron los tres cubanos que se quedaron con el Che en una casa segura en Dare Salam y luego en Praga, el exilio dentro del exilio. Un hombre sin país esperando su próxima misión y esa misión fue Bolivia. En julio de 1966, el exilio terminó.

4 meses antes de que el Che pisara suelo boliviano, Pombo llegó a La Paz como parte del equipo de avanzada. Su misión era comprar la finca de Ñancauazú, que serviría de base, coordinar la llegada de los demás combatientes y establecer contacto con el líder del Partido Comunista de Bolivia, Mario Monje. Pombo era jefe de servicios en el estado mayor del Che.

Era el hombre que decidía dónde se acampaba, qué rutas se tomaban, cómo se distribuían los recursos. Y desde el primer día lo que encontró en Bolivia fue una pesadilla. El 31 de diciembre de 1966, Mario Monje viajó hasta el campamento de Ñanuazu para reunirse con Elche. Pombo estuvo presente en esa reunión y lo que pasó ahí adentro selló el destino de todos.

Mon exigió el mando político y militar de cualquier insurrección en territorio boliviano. El Che se negó, Monje se fue y con él se fueron los cuadros del Partido Comunista Boliviano, que habían sido prometidos como red de apoyo urbano, como fuente de inteligencia, como estructura logística. De un plumazo la guerrilla quedó sola. La pregunta que desmonta la historia oficial es simple.

¿Fue Monien traicionó a Alche o fue Fidel quien lo puso en una situación donde la traición era inevitable? Según el propio monje, citado por el historiador Gustavo Rodríguez Ostria, Fidel Castro nunca le dijo que la operación involucraba al Che ni que tendría lugar dentro de Bolivia. Monje creía que se trataba de una plataforma de lanzamiento hacia Argentina o Perú.

Cuando descubrió la verdad, se sintió engañado y retiró su apoyo. Piensa en esto un segundo. Si Fidel ocultó información clave a Monje, ¿fue un error de cálculo o fue una maniobra deliberada para aislar al Che? La respuesta a esa pregunta es exactamente lo que Pombo se llevó a la tragua, mientras tanto, en Moscú la paciencia con el Che se había agotado.

La Unión Soviética veía a Guevara como una personalidad peligrosa para su estrategia imperial. Después de la crisis de los misiles de 1962, los soviéticos no querían ninguna provocación militar directa en el patio trasero de Estados Unidos. Y el Che, con su doctrina del foco continental, con sus discursos incendiarios contra la burocracia soviética, era exactamente esa provocación.

Cuba dependía de la ayuda económica soviética para sobrevivir. Fidel lo sabía y según Benigno cedió por razones de estado. Sacrificó al Che para salvar a Cuba. Hasta aquí la historia parece la crónica de un abandono político, pero lo que pasó entre marzo y octubre de 1967 cambia todo el tablero. En marzo de 1967, la Jeip de Tania, la famosa agente infiltrada en la operación, fue abandonada en Camiri.

La policía boliviana encontró dentro sus libretas, los libros de códigos y los mensajes descifrados de Cuba. De un solo golpe, la red urbana que conectaba a la guerrilla con el mundo exterior quedó destrozada. Las versiones sobre lo que ocurrió después se bifurcan como un río envenenado. La versión oficial dice que la comunicación con la Habana se cortó por un error operativo de Tania, que los equipos de radio fallaron por las condiciones del terreno montañoso y húmedo de Bolivia, que fue mala suerte, pero hay otra versión. Benigno la ha

repetido en entrevistas con Lemón Corriere de la Sera, el país y en su libro publicado por Fallard en París. Según él, Habana cortó deliberadamente el cordón umbilical. La inteligencia dejó de llegar. El apoyo logístico se evaporó. Las columnas de refuerzo prometidas nunca se materializaron. El Che quedó ciego en la selva, sin comunicación, sin información sobre los movimientos del enemigo, sin posibilidad de pedir ayuda.

Los documentos desclasificados de la CIA cuentan algo que contradice parcialmente a ambas versiones. Los memorandos de Wall Rost al presidente Lindon Johnson, liberados entre 2011 y 2013. Demuestran que la CIA interceptó comunicaciones clandestinas entre la Habana y Bolivia. Habana sí estaba enviando mensajes al menos hasta cierto punto de la operación.

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