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KARLITA LA SANTERA REVELA la VERDAD OCULTA detrás de la RELACIÓN de JOAN SEBASTIAN y MARIBEL GUARDIA

Joan Sebastián y Maribel Guardia. Dos nombres que durante años fueron sinónimo de pasión, de escándalo, de amor desbordado y de una ruptura que sacudió al espectáculo mexicano de pies a cabeza. Pero lo que hoy se va a contar aquí no es lo que ya se sabe. Lo que hoy se va a contar aquí es lo que nadie se atrevió a decir en voz alta.

Porque en medio de este pasado lleno de heridas aparece una figura que está sacudiendo nuevamente todo lo que se creía entender sobre esta relación. Una mujer conocida simplemente como Carlita la Santera. Una mujer que dice haber visto lo que otros no vieron, que dice haber estado donde nadie más estuvo y que apunta directamente al corazón más oscuro de esa historia de amor y lo que ella describe va mucho más allá de una simple infidelidad, va mucho más allá de una noche de baile en una discoteca.

Dice que lo que vivieron Joan Sebastian y Maribel Guardia estuvo marcado desde el principio por algo que muy poca gente logra ver, por energías, por decisiones que se tomaron en la oscuridad, por influencias que ninguno de los dos comprendía del todo y que de todas formas los fueron consumiendo por dentro.

¿Será verdad todo esto? No hay manera de saberlo con certeza. Pero lo que sí se puede decir es que las personas que estuvieron cerca de esa relación guardan un silencio muy particular cuando se les pregunta sobre ciertos momentos. Un silencio que habla más que cualquier palabra. Así que aquí está la historia completa, sin censura, sin adornos.

La historia de dos personas que se amaron con una intensidad que pocos pueden imaginar, que se destruyeron con esa misma intensidad y que tal vez nunca comprendieron del todo las fuerzas que los rodeaban. Empecemos desde el principio. Era principios de los años 90. México era otro país. La televisión era el centro del mundo.

Los palenques eran la catedral de la música regional y Joan Sebastian era el hombre más deseado de todo el espectáculo mexicano. No era solo un cantante, era un fenómeno. Tenía esa combinación imposible que muy pocos artistas logran tener en toda su vida. talento real, carisma natural y una manera de mirar a las mujeres que las hacía sentir que en ese momento eran las únicas en el mundo.

Había algo en él que desarmaba, algo que no se podía explicar del todo con palabras. Su hermano Federico lo diría años después con una honestidad que sorprendió a muchos, que las mujeres lo buscaban de todas las edades, que llegaban a sus presentaciones dispuestas a todo, que muchas hasta le ofrecían dinero con tal de estar cerca de él y que Joan necesitaba estar enamorado para relacionarse de verdad con alguien.

Eso era lo que hacía todo más complicado, porque Joan Sebastian no era un conquistador frío, era un hombre que se enamoraba. Y cuando se enamoraba, se enamoraba completamente con toda el alma, con toda la intensidad de alguien que creció mirando la luna desde las montañas de Guerrero y aprendió a sentir las cosas con una profundidad que asustaba, pero también era un hombre que no podía quedarse quieto.

Y esa contradicción, esa tensión entre el amor profundo y la incapacidad de ser fiel, fue el motor de casi todas las tragedias de su vida. Cuando Joan Sebastián conoció a Maribel Guardia, él ya tenía historia. Ya había estado casado con Teresa González, la única mujer con quien se casó legalmente, según quienes conocían sus asuntos más íntimos.

Con Teresa había tenido tres hijos. José Manuel, Trigo y Juan Sebastián. Y ese matrimonio ya había sufrido sus propias heridas, sus propias traiciones, sus propios silencios. Había tenido también un romance largo y tormentoso con Alicia Juárez, conocida como La diva de la ranchera, la misma mujer que había sido la última esposa del grandísimo José Alfredo Jiménez.

Un amor prohibido desde todos los ángulos posibles. Un amor que Joan vivió mintiéndole a Teresa, diciéndole que ya estaban separados cuando no era verdad. Había compuesto para Alicia algunas de sus canciones más hermosas. Secreto de amor, el primer tonto. Canciones que hablaban de lo que sentía con una claridad que dolía escuchar.

Pero eso ya era pasado cuando llegó Maribel. O al menos eso era lo que todos creyeron en ese momento. Maribel Guardia era en ese entonces una de las mujeres más hermosas y reconocidas de todo México. Nacida en Costa Rica, había llegado al país con una belleza que detenía el tráfico y una personalidad que llenaba cualquier cuarto en el que entrara.

Había sido Miss Costa Rica. Había representado a su país en Miss Universo. Había conquistado la televisión mexicana y el cine con una naturalidad que desconcertaba a sus competidoras. Era una mujer que sabía lo que valía y estaba comprometida con otro hombre cuando la vida la puso frente a Joan. Sebastian se conocieron en un palenque, uno de esos recintos donde la música regional mexicana se vive con una intensidad que no existe en ningún otro lugar del mundo, donde el ambiente huele a cuero, a pólvora, a tequila y a perfume caro

mezclados en proporciones imposibles. Donde la música no se escucha, se siente en el pecho como un golpe. Y ahí estaba Joan Sebastián en su elemento, sobre el escenario o cerca de él, con esa manera suya de ocupar el espacio que hacía que todos los demás se sintieran un poco más pequeños, sin saber exactamente por qué lo que pasó entre ellos esa primera vez, nadie lo vio desde adentro.

Pero el resultado fue claro. Maribel terminó su compromiso con ese otro hombre y empezó algo completamente nuevo con Joan Sebastian, una decisión que cambiaría el curso de su vida para siempre. Y aquí es donde empieza lo que la mayoría no sabe, porque ese inicio tan dramático, tan de película, tan lleno de esa magia que parece sacada de una de las canciones de Joan Sebastián, hay quienes dicen que no fue tan espontáneo como se creyó.

Hay quienes dicen que algo o alguien estuvo moviendo las piezas desde mucho antes de que ese encuentro ocurriera. Y el nombre que aparece en esa parte de la historia es el nombre de Carlita la Santera. Para entender quién es Carlita la Santera y por qué su nombre está vinculado a esta historia, hay que entender primero el mundo en que se movía Joan Sebastian, porque Joan Sebastian no era solamente un artista del mana, espectáculo, era un hombre profundamente espiritual, un hombre que creció en las montañas de Guerrero, donde la tierra tiene memoria,

donde los cerros guardan historias que los libros nunca contar. donde la frontera entre lo visible y lo invisible es mucho más delgada de lo que la gente de ciudad imagina. Desde niño había vivido rodeado de esa dimensión. Había considerado seriamente ser sacerdote. Había compuesto una misa entera dentro de un seminario y aunque terminó eligiendo la música, esa búsqueda espiritual nunca lo abandonó del todo.

Y en el mundo del espectáculo mexicano de los años 90, esa búsqueda espiritual tenía caminos muy particulares, santeros, curanderos, personas que decían poder ver lo que el ojo común no alcanzaba a distinguir. No era un secreto, era parte del paisaje. Artistas de todos los niveles consultaban a este tipo de personas.

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