El químico que nadie vio venir. Huang Chuan Fu no era ingeniero, no era empresario, era un químico huérfano criado por su hermano mayor en una de las provincias más pobres de China. Trabajaba como investigador en la Universidad Técnica de Pekín. Especialidad baterías de litio. Ganaba menos de $500 mensuales. Era invisible.
1995, Hang tiene 29 años y una corazonada. Japón domina el mercado de baterías recargables. Sony, Sano, Panasonic controlan el 90% del mercado mundial, pero Wang ve algo que nadie más ve. Los japoneses fabrican en salas limpias automatizadas que cuestan fortunas. El producto final es excelente, pero el proceso es absurdamente caro.

Wang se pregunta, “¿Y si fabricamos la misma calidad usando procesos manuales chinos a una fracción del costo? [música] Con $300,000 prestados de familiares, Wang Funda Build Your Dreams en Shenzen. El nombre parece arrogante para una fábrica de 20 empleados, pero Wang no estaba bromeando.
Su estrategia fue brillante en su simplicidad. donde los japoneses usaban máquinas de illón, Wang usaba trabajadores con guantes antiestáticos. Donde los japoneses tenían salas limpias de 10 millones, Wang diseñó estaciones de trabajo selladas de $10,000. Misma calidad, 40% menos costo. Para el año 2000, BYD era proveedor de Motorola y Nokia.
fabricaba una de cada cuatro baterías recargables del mundo. Wang había vencido a los japoneses en su propio juego, pero las baterías eran solo el principio, la compra que todos criticaron. 2003, Wang Chan Fu hace algo que Wall Street considera demencia. Compra una fábrica de automóviles quebrada llamada Kinchuan. ¿Un fabricante de baterías comprando una fábrica de coches está loco?, preguntaron los analistas.
Las acciones de BYD cayeron 40% en una semana, pero Wang veía 10 años hacia adelante. Entendía que eventualmente los coches necesitarían baterías enormes y quien dominara las baterías dominaría la industria automotriz. Solo necesitaba aprender a fabricar automóviles. Su método, ingeniería inversa a escala industrial.
Wang compró un Toyota Corolla Locatingi. Desarmó pieza por pieza. Sus ingenieros documentaron cada tornillo, cada soldadura, cada milímetro de cada componente. Luego lo volvieron a en armar. Lo desarmaron otra vez, lo armaron otra vez. Repitieron el proceso cientos de veces hasta entender no solo cómo estaba construido, sino por qué cada decisión de diseño se había tomado.
- Lanzan el F3. Parece un Toyota Corolla. Funciona como un Toyota Corolla. Cuesta la mitad que un Toyota Corolla. Venden 100,000 unidades el primer año. Los críticos lo llaman copia. Wang lo llama aprendizaje. Y tiene razón. Cada modelo que copiaban les enseñaba algo nuevo. Cada versión era ligeramente mejor que la anterior.
Lo que empezó como imitación se transformó en innovación. La leyenda cuenta que Wang ofreció su propio Mercedes Classe S para que sus ingenieros lo despedazaran. Cuando los trabajadores dudaron en tocar el auto del jefe, Hang sacó sus llaves y rayó el coche de cabo a rabo. Ahora ya no tienen excusa para ser tímidos, dijo Warren Buffett. Entra en escena 2008.
Dos eventos cambian todo para BYD. Primero lanzan el F3DM, el primer híbrido enchufable producido en masa del mundo antes que Toyota, antes que General Motors, antes que cualquiera. Segundo, reciben una llamada de Omaha, Nebraska. Charlie Munger, socio de Warren Buffett, ha estado investigando B.
Wy le dice a Buffett, “Este tipo Wang es una mezcla de Thomas Edison con Jack Welch, el ejecutivo de General Electric, pero con la ambición de Carlos Slim. Berkshire Hway invierte 230 millones de dólar por el 10% de la empresa. Para una compañía china que fabrica coches que parecen copias [música] es una validación monumental. Buffet admite algo revelador.
No entiendo la tecnología de las baterías. No conozco el mercado chino en profundidad, pero Huang Cuan Fu es el empresario más impresionante que he conocido. Aposté por él, no por la empresa. Los 230 millones de Buffett multiplicaron por 30. en su pico máximo. Aunque Berkshire ha vendido más del 60% de su participación recientemente por razones geopolíticas, la inversión original sigue siendo una de las más rentables en la historia de Buffett.
Pero el dinero de Buffett fue la credibilidad. De repente, BYD pasó de ser una empresa china desconocida a una inversión respaldada por el inversor más respetado del mundo, la arma secreta, integración vertical total. Aquí es donde Bwidi hace algo que ningún otro fabricante de automóviles en el mundo hace.
Controlan absolutamente todo. General Motors compra baterías a proveedores chinos. Tesla depende de Panasonic y ahora de KL. Volkswagen necesita a Samsung, CATL y LED simultáneamente. [música] ¿A quién le compra BYD? ¿Sus baterías? A nadie. Las fabrica BYD, pero no se detiene ahí. BYD fabrica sus propios semiconductores, sus propios motores eléctricos, sus propias pantallas, su propio software operativo, diseña sus propias plataformas de chases, incluso produce sus propios sistemas de climatización.
Es como si Apple fabricara sus propios chips, sus propias pantallas, sus propios cables, sus propias cajas y además tuviera sus propias tiendas, sus propios camiones de reparto y sus propios barcos para transportar productos. Hablando de barcos, BYD tiene su propia flota de cargueros, seis buques portavehículos diseñados específicamente para sus automóviles.
Capacidad total: 70,000 vehículos por travesía. No alquilan barcos. No dependen de navieras, controlan hasta el último eslabón de la cadena. ¿Por qué esto importa? Porque cada intermediario que eliminas es margen que ganas. Cada proveedor que reemplazas es un costo que controlas. Cada proceso que internalizas es conocimiento que acumulas.
El resultado es devastador para la competencia. En 2024, el margen de beneficio de Viid fue del 25%. Tesla apenas alcanzó el 15%. Ford perdió $4,700 por cada vehículo eléctrico vendido. General Motors ni siquiera quiere revelar sus números. La batería que cambió todo. 2020. BYD presenta la batería Blade.
Es un momento que la industria automotriz comparará después con el lanzamiento del primer teléfono inteligente. Las baterías convencionales de vehículos eléctricos usan química de níkel cobalto manganeso. Son potentes pero caras, inestables y dependen de cobalto, un mineral extraído principalmente en condiciones inhumanas en el Congo.
La batería Blade usa fosfato de hierro y litio sin cobalto, sin níkel, materiales abundantes y baratos. Biid la diseñó con una estructura tipo lámina alargada que maximiza la densidad energética dentro del paquete de batería. Resultado: 30 a 40% más barata de producir. Vida útil de 1 millón de kilómetros y algo crucial, prácticamente imposible de incendiarse.
