Posted in

¡TRAICIÓN RESUELTA! POR ESTO LOS CHAPITOS ENTREGAN A GERARDO MÉRIDA A EU

Lo entregaron a su propio jefe de seguridad, al general que durante más de un año mandó a toda la policía de Sinaloa. Los chapitos lo soltaron, lo dejaron caer y hoy ese hombre está en una cárcel de Estados Unidos esperando a un juez. Gerardo Mérida Sánchez, general en retiro, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, el señor que se paseaba con uniforme y escoltas como si fuera intocable, hoy esposado en Nueva York escuchando cómo le leen de que lo acusan y según el expediente judicial es 923, creador 180 del distrito sur de

Nueva York. Lo que este hombre cobraba no eran 100 ni 200 ni 500 pesos. Cobraba más de $100,000 al mes en efectivo en billetes contados de los chapitos los hijos del Chapo Guzmán. Mientras en Culiacán la gente se encerraba oscuras por las balaceras, el responsable de cuidarlos estaría guardando fajos del narco en una bolsa.

 Y la pregunta que parte esta historia en dos es por qué los mismos que le pagaban lo dejaron caer por qué lo entregaron. Eso es lo que vamos a destapar. Y le adelanto que la respuesta no la va a contar completa ningún noticiero de los grandes. Si a usted le hierve la sangre cuando escucha que un hombre puesto para protegernos estaba, según la acusación cobrándole al narco mientras la gente se moría de miedo dentro de su propia casa.

 Este es su canal. Suscríbase y acompáñeme hasta el final porque lo que se está destapando aquí apenas empieza. Para entender el tamaño de lo que estamos viendo, hay que poner las cosas en su sitio. Gerardo Mérida no era un policía de barrio, ni un comandante de patrulla, ni un funcionario chico que nadie conocía.

Detienen en EEUU a Gerardo Mérida, exsecretario de Seguridad de Sinaloa, por presunta protección a Los Chapitos y tráfico de drogas

 Era el secretario de seguridad pública de todo el estado de Sinaloa, el jefe de jefes de la policía estatal, el hombre que tenía bajo su mando a miles de elementos, que sabía dónde iban a caer los operativos antes que nadie, que firmaba las órdenes, que decidía a quién se perseguía y a quién se dejaba en paz. un general del ejército mexicano con carrera en inteligencia y operaciones que llegó a Sinaloa desde Michoacán en septiembre de 2023 con la promesa de poner orden en una de las tierras más bravas del país y la gente le creyó porque cuando llega un general con el

pecho lleno de medallas y el uniforme bien planchado, uno quiere creer que por fin alguien le va a poner la mano encima a los que tienen secuestrado el estado. No se vaya, porque lo que ese mismo hombre hacía con todo ese poder en las manos es lo que convierte esta historia en algo que ningún noticiero se ha atrevido a contar completo.

 Pero según lo que hoy sostiene la Fiscalía de Estados Unidos, ese hombre que llegó con cara de salvador habría estado casi desde el primer día jugando para el otro lado, no para el pueblo, para los chapitos. Y aquí es donde a uno se le revuelve el estómago, porque mientras supuestamente recibía esos fajos mes con mes, los sinaloenses vivían el peor periodo de violencia que esa tierra había visto en años.

 La guerra entre los hijos del Chapo y la gente del mayo estaba reventando el estado y el hombre que tenía que apagar ese fuego estaría según el papel cobrando de los que lo prendían. Acuérdese de lo que fue septiembre de 2024 en Culiacán, los carros incendiados atravesados en las avenidas. Las escuelas cerradas, los niños que no podían salir a la calle, las familias durmiendo pegadas al piso por miedo a las balas perdidas que entraban por las ventanas, los negocios bajando la cortina a mediodía, la gente común, la señora que iba al mercado, el señor que

salía a chambear, el niño que iba a la escuela, todos atrapados en medio de una guerra que no era suya y el responsable de la seguridad de todas esas familias. El responsable, según el expediente, estaba cobrando de uno de los bandos que disparaban. Y cuántas de esas balaceras pudieron haberse evitado si ese hombre hubiera hecho su trabajo en vez de cobrar por no hacerlo? La respuesta está en el expediente y le va a doler.

 Si usted siente que durante años nos han visto la cara de tontos, que nos pusieron de jefes a gente comprada y nos lo vendieron como seguridad, suscríbase a este canal porque aquí no vamos a dejar pasar ni una sola de estas historias. y le decía que la violencia de aquellos meses no fue un accidente ni mala suerte, fue el resultado directo de un sistema en el que según lo que hoy se está manejando en los tribunales, quien debía apagar el incendio estaría cobrando de los que lo prendían.

 Esa es la herencia podrida que recibió este país y que apenas ahora se está empezando a destapar de verdad. Hay un dato que ordena toda esta historia y conviene tenerlo claro. Gerardo Mérida estuvo al frente de la policía de Sinaloa entre septiembre de 2023 y diciembre de 2024 durante la administración del entonces gobernador Rubén Rocha Moya.

 En diciembre de 2024 renunció en plena ola de violencia y todo quedó como si no hubiera pasado nada. El general se fue tranquilo a su vida. Nadie le pidió cuentas en México, nadie lo tocó. Así funcionaba el viejo sistema. El funcionario salía por la puerta de atrás, se le perdía la pista y asunto cerrado.

 Quédese conmigo porque lo que este general hizo semanas antes de caer en Nueva York lo retrata de cuerpo entero y lo va a reconocer en cuanto se lo cuente. Porque semanas antes de terminar esposado en Estados Unidos, este general hizo un movimiento que dice más que 1000 declaraciones. Sabiendo lo que se le venía encima, fue a tramitar un amparo ante un juzgado en Morelia, Michoacán, con un único objetivo, que no lo pudieran detener ni extraditar a Estados Unidos.

 Un general en retiro, un exsecretario de seguridad corriendo a buscar un papel para que no lo agarraran. Pregúntese una cosa, ¿de qué se esconde un hombre que dice no deber nada? ¿Para qué pide blindaje legal contra una extradición, alguien que asegura tener la conciencia limpia? Ese amparo para muchos fue una confesión sin firmar.

 Si usted llevaba años esperando ver caer a estos personajes, a los que se sentían por encima de todos porque traían charola y uniforme, suscríbase, porque aquí vamos a contar uno por uno cómo se les va cerrando la puerta. y le decía que ese amparo al final no le sirvió absolutamente de nada porque el problema de Gerardo Mérida nunca estuvo en México.

 No cierre este video porque lo que pasó después nadie en México lo vio venir y le da un giro completo a todo lo que acaba de escuchar. El amparo lo protegía en México en el papel, pero su problema estaba del otro lado. en una corte del distrito sur de Nueva York, la misma maquinaria judicial de la que ningún capo, por más poderoso que se sintiera, ha logrado salir bien librado.

 Y según lo que se ha ido filtrando del expediente, los fiscales estadounidenses no llegaron a este caso con sospechas vagas ni con rumores de pasillo. Llegaron con un señalamiento muy concreto, con fechas, con números y con un servicio específico que este hombre habría prestado a los chapitos a cambio del dinero.

 No era simplemente mirar para otro lado, era algo mucho más activo, mucho más calculado y mucho más grave. Y aquí es donde esta historia deja de ser la de un funcionario corrupto más y se convierte en otra cosa. Porque lo que ese expediente sostiene que Gerardo Mérida entregaba los chapitos a cambio del dinero, el servicio exacto que prestaba con todo el aparato del estado en las manos, es la pieza que explica por qué Culiacán se volvió un infierno, por qué los operativos fracasaban una y otra vez y por qué al final hasta sus propios

Read More