Posted in

ASÍ CAYÓ ‘BABY JOKER’: CABECILLA DE LA MS-13 CAPTURADO EN EU QUE TERMINÓ PUDRIÉNDOSE EN EL CECOT

ASÍ CAYÓ ‘BABY JOKER’: CABECILLA DE LA MS-13 CAPTURADO EN EU QUE TERMINÓ PUDRIÉNDOSE EN EL CECOT

Le decían Baby Joker y según lo que han reportado las autoridades era uno de los pandilleros de la MS, uno tres más buscados que operaban dentro de Estados Unidos 10 años al norte, lejos, sintiéndose intocable, creyendo que la frontera era un muro que la justicia salvadoreña jamás iba a poder cruzar. Trump lo deportó y lo que Baby Joker no se imaginó ni en su peor pesadilla es que Bukele tenía su nombre, su foto y su historial esperándolo en la pista.

 En el instante exacto en que sus pies tocaron suelo salvadoreño, las esposas ya estaban listas. No alcanzó a dar ni dos pasos antes de que todo se le viniera abajo. Si a usted también se le ensancha el pecho cuando ve que estos personajes que se creían intocables por estar al otro lado de la frontera terminan cayendo igual, suscríbase ahora mismo, porque aquí vamos a seguir contando una por una cómo se le cierra la última puerta que les quedaba.

 Y le adelanto una cosa, por la forma en que pasó todo esto, esta es de esas historias que no se olvidan fácil. Hablamos de Jimmy Josué Martínez Chavarría, el hombre detrás del alias, un nombre que, según lo que han informado las autoridades salvadoreñas, estaba señalado como miembro activo de la MS 13 operando dentro de Estados Unidos, no un pandillero de colonia salvadoreña que nunca salió del país.

 Este, según se ha reportado, se fue al norte y allá siguió manteniendo el vínculo con la estructura, creyendo que el sello en el pasaporte le daba una vida nueva donde nadie le iba a pedir cuentas. Y aquí conviene parar un momento porque hay algo que mucha gente todavía no termina de entender del todo. Para revisar este caso, contrastamos el anuncio oficial del Ministerio de Seguridad y la cobertura de los medios salvadoreños que reportaron la captura paso a paso y todos coinciden en lo mismo, en un punto que no deja lugar a dudas. El hombre fue

detenido en el preciso momento en que descendió del avión de deportación. No semanas después, no tras una persecución por medio país, no tras meses de rastreo en la pista al bajar la escalerilla con el aire del Salvador todavía nuevo en la cara. Y eso, fíjese usted, no pasa por casualidad.

 Eso no se improvisa de un día para otro. Pero antes de contarle cómo sabían exactamente quién venía sentado en ese avión, hay algo que tiene que entender primero, porque sin eso el resto de la historia no se entiende. Le voy a ser sincero porque esto a mí me removió cuando lo fui armando. Cuando uno escucha la frase, “Lo capturaron al aterrizar”.

 Al principio uno no dimensiona lo que significa de verdad. Suena a titular, suena a una línea más de noticiero. Pero deténgase un segundo y métase en la escena. Imagínese a ese hombre años pensando que se había salido con la suya, que había dejado el país atrás para siempre, que en El Salvador su nombre era apenas tinta, vieja en un expediente que nadie iba a volver a abrir.

 El avión empieza a descender, mira por la ventanilla y reconoce la tierra que dejó. Se abre la puerta, baja los escalones uno por uno con ese aire caliente pegándole en la cara después de tantos años. Y lo primero que ve, lo primerísimo, es un agente de la PNC parado ahí con su foto ya identificada y las esposas abiertas esperándolo.

 Ni un minuto de libertad, ni uno. Usted se imagina lo que tiene que pasar por la cabeza de alguien en esos 3 segundos cuando entiende que lo estaban esperando a él por su nombre. Según se ha reportado, fue el propio ministro de seguridad, Gustavo Villatoro, quien anunció personalmente la captura. Y eso, créame, tampoco es un detalle menor, no es un dato de relleno.

 No fue un comunicado frío firmado por alguien en una oficina, ni una nota de prensa perdida entre 20 más. fue el ministro mismo dando la cara, poniéndole nombre y rostro al detenido delante de todo el país. Cuando alguien de ese nivel sale personalmente a anunciar una captura concreta con nombre y apellido, está mandando un mensaje que va mucho más allá de ese hombre esposado.

 Le está hablando a cada pandillero que se fue creyendo que poner tierra de por medio lo borraba. Sabemos quién eres, sabemos cuándo llegas, sabemos en qué asiento vienes y vamos a estar ahí en la pista cuando bajes. Y le voy a confesar algo. El verdadero motivo por el que este hombre venía en ese vuelo y no en otro es la parte que casi nadie está contando bien.

 Para que usted dimensione lo que de verdad está en juego aquí, hay que entender la mecánica completa de esto, porque no es lo que parece a primera vista. No estamos hablando de una captura aislada, de un golpe de suerte que le salió bien a alguien. Estamos hablando de algo mucho más grande, de un engranaje. Dos gobiernos, el de Trump y el de Bukele, moviéndose en la misma dirección, con el mismo objetivo, sin estorbarse.

 Estados Unidos identifica al sujeto, lo procesa, lo sube al avión. El Salvador lo recibe en la pista con la lista en la mano. El que es deportado bajo este esquema ya no llega a ese limbo de antes, ese hueco donde se podía perder, cambiarse el nombre, meterse en una colonia lejana y empezar de cero como si nada.

 Llega directo sin escala a las manos de la autoridad. Y eso para una audiencia que durante décadas vio como el que se iba al norte siempre se salvaba, cambia absolutamente todo. Piénselo desde el lado de las víctimas por un momento, porque aquí es donde de verdad duele. Durante años, demasiados años, muchos de estos sujetos que hicieron un daño enorme aquí encontraron en el viaje al norte la salida perfecta.

La puerta de escape que nunca se cerraba. Cruzaban, se perdían entre millones de personas y aquí de este lado quedaban las familias partidas a la mitad, los negocios con el candado puesto para siempre, las madres durmiendo con el celular en la mano esperando una respuesta que no llegaba nunca. El que se iba se salvaba.

 Así de simple, así de injusto. Esa era la regla no escrita. Y durante demasiado tiempo funcionó exactamente así, sin que nadie pudiera hacer nada. Por eso este caso pega donde pega. Por eso remueve tanto, porque rompe esa regla en mil pedazos. ¿Sabe usted cuántos como él se fueron al norte pensando justo eso, que cruzar la frontera era el final feliz de su historia? Y fíjese usted en el peso que tiene el lugar donde lo agarraron, porque no es un detalle decorativo.

 No lo capturaron escondido en una casa de seguridad, no lo sacaron en un retén perdido de carretera, no lo sacaron de un escondite, lo capturaron en el aeropuerto, en la puerta de entrada al país, en el mismísimo sitio que él probablemente cruzó años atrás, en sentido contrario, soñando con no volver jamás y mucho menos volver así.

 Pero volvió volvió en las peores condiciones que un hombre como él se podía imaginar. Deportado, fichado, fotografiado y esperado por nombre, según se ha informado, quedará incorporado a la causa penal internacional que se sigue contra la estructura de la MS 13 y será procesado conforme a la ley con el proceso aún en curso.

Read More