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La fiesta que vale 77 años de sueldo: lo que los videos de Villahermosa no te dijeron

La fiesta que vale 77 años de sueldo: lo que los videos de Villahermosa no te dijeron

Ya están investigando por corrupción a la señora que le organizó una fiesta de 40 millones de pesos a su hija. ¿Te acuerdas de Mafer? La niña que vive en Villahermosa, Tabasco, y que hace una semana se volvió famosa en todo México. Se volvió famosa porque sus papás le organizaron una fiesta ridícula de 15 años.

 En la fiesta transformaron un salón de eventos en una réplica gigante de la ciudad de Nueva York. Hubo una réplica de la Estatua de la Libertad. Hubo alfombra roja. Galilea Montijo condujo el evento. Belinda le cantó las mañanitas a Mafer. Hubo un escenario gigante en el que hicieron un concierto privado con Jay Balvin, Javi y Matute y se calcula que todo eso costó como 40 millones de pesos.

 Bueno, el caso se hizo muy viral y en un primer momento todos hablaban del papá de Mafer. se dio a conocer que el papá era contratista de Pemex, que había tenido contratos de miles de millones de pesos con el gobierno y que podría estar relacionado con una red de tráfico de influencias. Y pocos se fijaron en la mamá de Mafer.

 En esa época sí se dijo que la mamá trabajaba en Pemex, pero no supimos nada más de ella. Bueno, hace unos días el Universal publicó una investigación en la que revelaron la vida de lujos y opacidades de la mamá. La mamá de Mafer se llama Virginia Guillén. trabaja en Pemex, exploración y producción y gana 38,000 libres al mes.

 Y como funcionaria y servidora pública, está obligada a transparentar su patrimonio y a registrar sus propiedades en su declaración patrimonial. Pero en su declaración patrimonial más reciente, Virginia, la mamá de Mafer, dijo que no tuvo ningún ingreso extra más allá de su salario de Pemex y no reportó que tuviera ninguna cuenta bancaria, ninguna tarjeta ni ninguna propiedad.

 Pero eso está raro porque hace unos años también en su declaración patrimonial reportó que tenía tres casas, una hasta la pagó de contado. También reportó que tenía dos terrenos y también reportó que tenía un BMW de último modelo que le costó 830,000 y que también pagó de contado. O sea, que hace unos años tenía tres casas, dos terrenos y un coche de lujo.

 Pero ahora en su declaración patrimonial, básicamente dijo que no tiene nada, que tiene menos posesiones que una monja. No registró ni terrenos, ni casas, ni coches, ni siquiera cuentas de banco o tarjetas de crédito. Y eso es muy preocupante porque en sus declaraciones patrimoniales, los funcionarios también tienen que decir si vendieron algo y la mamá de Mafer nunca reportó que vendiera nada.

 Desapareció tres casas, dos terrenos y un coche de lujo de su declaración patrimonial. Además, eso de que no tenga cuentas de banco ni un solo bien material enciende todas las alarmas, porque cuando los políticos declaran eso, normalmente significa que están escondiendo algo. Así que Pemex ya denunció a Virginia, la mamá de Mafer, ante la Secretaría de Corrupción y Buen gobierno y le están acusando de irregularidades en sus declaraciones patrimoniales.

 La podrían destituir y si lo que encuentran es muy grave, podría pasar unos años en la cárcel. Pero no pasa nada, saldría justo a tiempo para la fiesta de 20 años de Mafer, que dicen que va a estar legendaria. La noche del primer fin de semana de marzo de 2026, el centro de convenciones de VillaHermosa, Tabasco, dejó de ser un recinto de eventos para transformarse en algo que sus propios arquitectos nunca anticiparon.

El detonador de una investigación federal por corrupción, desvío de recursos y discrepancia fiscal. Lo que comenzó como una fiesta privada de 15 años se convirtió en el lapso de 72 horas en el caso de corrupción más comentado del año en México. No porque alguien lo denunciara en una fiscalía, sino porque el teléfono celular de un invitado grabó lo suficiente como para que el resto del país sacara sus propias conclusiones.

El recinto había sido transformado desde sus cimientos decorativos. Una réplica a escala monumental de la Estatua de la Libertad dominaba el centro de la pista de baile. El acceso principal simulaba a través de un túnel de pantallas LED de alta resolución los vagones del metro de Manhattan en movimiento.

 Las paredes laterales reproducían las fachadas de los rascacielos. más emblemáticos de Midtown, intercaladas con letreros luminosos al estilo de Times Square, que proyectaban en bucle el nombre de la festejada. El piso de la pista estaba cubierto con un recubrimiento espejo de alta gama y la iluminación robótica que coronaba el conjunto era, según los técnicos de eventos que la conocieron, comparable en complejidad a la utilizada en festivales de música masivos.

Todo ello en Villa Hermosa, la capital del estado de Tabasco, una ciudad que no figura entre los centros de entretenimiento del país, pero que esa noche albergó un evento que habría sido extraordinario en cualquier capital latinoamericana. El cartel artístico era el dato más difícil de ignorar.

 Wata Balvin, el reggaetonero colombiano, cuyas tarifas para conciertos privados oscilan, según estimaciones de la industria del entretenimiento citadas por Infobai, entre 500,000 y 750,000 subió al escenario para interpretar sus éxitos y compartir tarima directamente con la quinceañera y su familia. Belinda, la cantante de origen mexicano, interpretó una versión especial de las mañanitas al estilo de Marilyn Monro y se sentó con el rango de invitada de honor en la mesa principal.

Chavi, el joven intérprete de corridos tumbados que en ese momento atravesaba el punto más alto de su popularidad juvenil, se encargó del segmento del público más joven. Matute, la banda de covers liderada por Jorge Dalesio, amenizó la velada con el repertorio de los años 80 y 90 que caracteriza sus presentaciones corporativas.

y Galilea Montijo, una de las presentadoras de televisión más reconocidas del país, condujo la alfombra roja y recibió a los invitados con el protocolo de una entrega de premios internacional. El costo total de esa noche, calculado por medios nacionales a partir de las tarifas conocidas de cada artista y los costos estimados de producción, se situó entre 45 y 57 millones de pesos.

 El desglose del rubro artístico, según estimaciones publicadas por Infovae y Luz Noticias, es el siguiente. Belinda cobró entre 8.9 y 10 millones de pesos. J Balvin entre 8.9 y 13 millones. Chavi entre 2.7 y 5.4 millones. Matute 400,000 pesos. Y Galilea Montijo, entre 200,000 y 500.000 pesos.

 Solo el concepto de talento artístico representó entre 21 y 30 millones de pesos, la mitad del costo total estimado de la fiesta. A eso se suman los gastos de producción, decoración, el vestido de la festejada inspirado en el diseño Yunon de la casa Christian Dior y valorado por modistas consultados como una pieza de alta costura que puede costar desde cientos hasta millones de pesos y los regalos de alta gama que recibió la menor durante la velada.

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