Posted in

José José: Sus Hijos Rogaban Verlo… y Luego Su Cuerpo Desapareció por 48 Horas s

José José: Sus Hijos Rogaban Verlo… y Luego Su Cuerpo Desapareció por 48 Horas s

José José muere el 28 de septiembre de 2019 en Miami. Durante casi 48 horas, nadie en México sabe con certeza dónde está su cuerpo ni qué están haciendo con él. No hay información clara, no hay parte oficial, solo rumores, filtraciones y silencios incómodos. Mientras tanto, sus hijos en México reciben un mensaje desde Miami.

 No vengan, aquí todo está bajo control. Cuando haya funeral se les avisará. Ese mensaje sumado a esas 48 horas de oscuridad total es la chispa que enciende la guerra más dolorosa en la historia del príncipe de la canción. Una guerra donde ya no se pelea por un hombre vivo, sino por lo que queda de su nombre, de su cuerpo y de su legado.

Aquí descubrirás el testamento que nunca se leyó públicamente, las grabaciones de audio donde José José revela su verdadero sufrimiento y el secreto financiero que sus hijos descubrieron demasiado tarde. Todo con documentos, todo verificable, todo devastador. José José nace el 17 de febrero de 1948 como José Rómulo Sosa Ortiz en el barrio de Clavería, Ciudad de México.

 Su padre, José Sosa Esquivel, es tenor de ópera en el Palacio de Bellas Artes, pero también es alcohólico funcional que desaparece días enteros. Su madre, Margarita Ortiz limpia casas ajenas para mantener a la familia cuando el padre no trae dinero. Tres hijos que mantener, un marido ausente y la vergüenza constante de ser la esposa del cantante borracho del barrio.

José tiene 8 años cuando escucha a su padre cantar borracho a las 3 de la madrugada. Es viernes, los vecinos golpean las paredes con furia. Su madre llora en la cocina tratando de no hacer ruido. José se esconde debajo de las cobijas con su hermano menor. No llora por la música. Su padre tiene voz hermosa, incluso borracho.

 Llora por la vergüenza por saber que mañana en la escuela los niños hablarán. Tu papá otra vez despertó a toda la cuadra cantando como loco. Este momento planta una semilla venenosa que crecerá durante 40 años. La asociación entre talento artístico y autodestrucción. José ve a su padre brillar en el escenario del Palacio de Bellas Artes y desmoronarse en el piso de su casa horas después.

Ve ovaciones de pie seguidas de vómito en el baño. Ve flores y regalos en el teatro y facturas sin pagar en la mesa de la cocina. y aprende sin que nadie se lo enseñe explícitamente, que tal vez esas dos cosas van juntas, que tal vez no puedes tener una sin la otra, que el precio del talento es el dolor.

 Recuerda este detalle. explicará decisiones que José tomará 30 años después, cuando tenga todo el éxito del mundo y ninguna idea de cómo manejarlo sin destruirse. A los 13 años, José es el hombre de la casa de facto. Su padre se fue hace 6 meses con una corista que conoció en el teatro. Su madre trabaja doble turno limpiando casas en las lomas.

José cuida a sus hermanos menores, cocina frijoles y arroz, limpia, ayuda con tarea escolar. De día va a la escuela secundaria. De noche mantiene la casa funcionando. No tiene amigos, no tiene infancia, solo responsabilidad que pesa como piedra en sus hombros de adolescente. Su cuerpo está creciendo, pero su niñez ya murió hace tiempo.

 A los 15 años, José mide 1,82. Es delgado como vara, tímido hasta el extremo. Tiene acné severo que le cubre la cara. usa lentes gruesos que le dan aspecto de estudiante ratón de biblioteca. Las niñas no lo ven, literalmente lo ignoran en los pasillos. Los maestros no esperan nada especial de él. Es estudiante promedio en escuela promedio, pero tiene una voz.

 Todavía no sabe cómo usarla profesionalmente, pero cuando canta en la regadera por las mañanas, algo pasa. El sonido resuena diferente. Tiene textura, profundidad, emoción que no puede explicar. Su madre lo escucha desde la cocina mientras prepara café. Se queda quieta, cierra los ojos. Es la voz de su esposo, pero más pura, sin el veneno del alcohol todavía envenenándola.

José empieza a tocar el contrabajo en bares nocturnos de Tepito y la Merced. Lugares donde la gente va a olvidar sus problemas, no a recordar sus sueños. bares donde el piso está pegajoso de cerveza derramada de décadas, donde hay peleas casi cada fin de semana, donde José, con apenas 15 años aprende cómo son los hombres cuando nadie los está viendo y el alcohol les ha quitado las máscaras sociales.

 Cobra 50 pesos por noche. de 9 de la noche a 3 de la madrugada, 6 horas de pie sosteniendo un contrabajo que pesa casi tanto como él. Sus dedos sangran las primeras semanas hasta que desarrolla callos gruesos. Llega a casa oliendo a cigarro barato y cerveza derramada a las 4 de la madrugada. Su madre no pregunta dónde estuvo, ya lo sabe y está agradecida de que al menos traiga dinero para ayudar con la renta.

A los 16, José forma su primer grupo musical. Se llaman Los PEG, un nombre sin significado particular. Lo eligieron porque sonaba moderno, americano, como los grupos que escuchaban en la radio. Los PEG tocan en fiestas de 15añeras en colonias de clase media, San Rafael, Santa María la Rivera.

 Doctores, cobran 300 pesos por noche. Se dividen el dinero entre cuatro músicos. José guarda su parte, 75 pesos, en una lata vacía de café encafé que esconde debajo de su cama. En 6 meses ahorra pesos, suficiente para comprar su primer traje negro, dos botones, pantalones que le quedan 1 centímetro cortos porque no había suficiente dinero para mandarlos a arreglar.

 Pero es su traje comprado con su dinero, su sudor. Lo usa con orgullo en cada presentación durante 3 años hasta que literalmente se deshacen las costuras y tiene que tirarlo. Los años 60 son brutales para José. Trabaja de día vendiendo seguros de puerta en puerta para seguros Monterrey. Camina colonias completas bajo el sol inclemente de la Ciudad de México, ofreciendo pólizas que nadie quiere comprar.

 Escucha 100 portazos por cada venta. No nos interesa. Ya tenemos seguro. No tenemos dinero. Váyase antes de que llame a la policía. 100 puertas para vender una miserable póliza. De noche canta en bares. Duerme 5 horas si tiene suerte. Come una vez al día. Generalmente tacos de canasta que compra en la esquina de su casa. Tres tacos por peso. Pierde 8 kg en un año.

Read More