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La Cruel y Dolorosa Historia de Chicos de Barrio | Todo lo que no Sabías

La Cruel y Dolorosa Historia de Chicos de Barrio | Todo lo que no Sabías

La triste historia de chicos de barrio. ¿Qué ondas, mi raza? Bienvenidos a Las Intrigas de Herverí, el canal donde las historias no vienen planchaditas, vienen con barrio, con sabor y con una que otra piedrita en el zapato. Hoy vamos a entrarle a la triste historia de chicos de barrio, una agrupación que puso a bailar a la comarca lagunera y a medio México.

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Y no te me despegues porque apenas vamos calentando la cumbia. [música] que un día antes de Gabilán ya había barrio. antes de que los chicos del barrio pusieran a bailar a media comarca lagunera, antes de los escenarios grandes, antes de los programas de televisión y antes de que la gente gritara todas sus canciones como si fueran himnos de vecindad, esta historia comenzó en Torreón, Coahuila, en ese ambiente lagunero donde la música no se aprende solamente en una escuela, también se aprende en la calle, en las

fiestas, en los bailes, en los ensayos, con calorón y con esas ganas tercas de salir adelante, aunque nadie te esté esperando con alfombra roja. Y antes a los niños los dejaban entrar a las cantinas, no estaba tan loco como ahora el rollo. Eh, y haz de cuenta que pues toda la raza que iba a cobrar, amigos de mi papá, se metían a un a un bar que se llama, creo que todavía está el polo bar.

La agrupación empezó a tomar forma a mediados de los 90, cuando varios músicos que venían del ambiente tropical y de agrupaciones locales, [música] entre ellos Poncho, Ricardo, Sergio, Gerardo, Pavas, Capi, Sus y Dimas, comenzaron a moverse con la idea de armar algo propio. Muchos de ellos venían de trabajar en la Sonora Everest, una agrupación que ya tenía camino recorrido en la región.

 Pero como suele pasar en los grupos, donde hay talento, también hay diferencias. Y donde hay diferencias, luego empieza el run. Las miradas raras y el famoso aquí ya no cabemos todos. Yo andaba con Tropicalísimo Lobo y y no me acuerdo quién me invitó, creo que qué creo que fue Juan Carrión, porque yo sí conocí a Juanillo y a don Juan y creo que en ese tiempo Juanillo se fue con tropicalísimo pach.

 De ese quiebre nació la semilla de chicos de barrio. No fue una agrupación que apareció de la nada como conejo de mago barato, sino que fue formado con músicos que ya traían tablas, hambre de escenario y ganas de hacer ruido. El nombre no es cualquier ocurrencia porque chicos de barrio sonaba a identidad, a raíz, a esquina, a gente venía de abajo y no quería esconderlo.

 [música] Como decía mi abuela, el que niega al barrio llega hasta la sazón del frijol. [música] Lucha, lucha, lucha. En los primeros años la cosa no estaba fácil. No tenían una gran disquera empujándolos, no tenían una maquinaria elegante detrás de una oficina llena de ejecutivos diciendo, “Estos muchachos van a ser estrellas.

” Al contrario, tuvieron que picar piedra, [música] tocar donde se pudiera, buscar oportunidades y convencer a la gente de que el ritmo en la mano era una propuesta rara para su tiempo, porque mezclaban cumbia, salsa, vallenato, regué, hip hop y sabor tropical. Una licuadora musical que pudo haber salido mal, pero le salió con más sazón que taco de madrugada.

[música] Entre las figuras más recordadas de esa primera etapa estaba Susana Ortiz, conocida por muchos como Susy, una voz fuerte, querida ir reconocible que venía también con historia musical en la sangre. Ella era hija de Arturo Ortiz, líder de tropicalísimo Apache, así que la música no le cayó del cielo, la traía rondando desde la casa.

 Pero ojo, eso no significaba que el camino se le regaló, porque según el material su propio padre al principio no quería que ella entrara a ese ambiente porque sabía que el mundo musical podía ser duro más para una mujer. Para Susana, la admiración hacia su padre fue uno de los motivos para entrar a la música tropical, pues siempre se consideró fanática de todo lo que su señor padre lograba, pues como músico, arreglista, un personaje que con el tiempo se volvería clave para entender tanto el éxito como las broncas internas, porque chicos de barrio no fue

solamente música y baile, también fue [música] carácter, ego, decisiones, liderazgo y choque de visiones. Desde principio se notaba que había mucho talento junto, pero cuando muchos quieren brillar en el mismo escenario, la luz a veces calienta de más. Dice mamá que cuando nació yo tenía como dos meses y tenía un radiecito, había unas cabeceras de metal, ¿te acuerdas? Que tenían así como que esconditas unas cositas para poner los vasos de agua.

 Sí, sí, me tocó unas tenían focos y prender los focos. El grupo empezó oficialmente a sonar fuerte en su primera producción, Triste Lagunera, donde llegaron temas como Rica y apretadita y la propia triste lagunera. Ahí fue cuando el público comenzó a voltearlos a ver porque traían una energía distinta, muy de barrio, muy de baile popular, muy de fiestas lagunera.

 No eran los típicos músicos parados como Estatua de Plaza. Ellos llegaban con movimiento, con mezcla, con cumbia callejera y con ese desorden sabroso que a la gente le encanta cuando suena auténtico. Lo curioso es que antes de ser famosos ya cargaban una historia de ruptura, de cambios y de búsqueda. Venían de separaciones, de agrupaciones anteriores, [música] de sueños compartidos y de decisiones que no todos entendieron igual.

 Eso fue lo que le dio fuerza al grupo, pero también pudo ser la primera piedrita en el zapato, porque cuando un proyecto nace de una separación, el éxito puede unirnos un rato, pero las heridas viejas a veces se quedan escondidas debajo del escenario esperando el momento para salir y bailar. También así nació chicos de barrio entre Torrión, la comarca lagunera, músicos con hambre, una vocalista con voz y sello propio, un grupo de hombres queriendo conquistar escenarios y una propuesta musical que olía a calle, a fiesta y sobre todo a ambición. Nadie

imaginaba que esa mezcla los llevaría a la cima, pero tampoco imaginaban que años después, detrás de los aplausos iban a venir salidas amargas, pleitos legales, comparaciones dolorosas y una historia más enredada que Mecate de Geey. [música] Aquí les pregunto, ¿será que chicos de barrio nació condenado a brillar fuerte, pero también a romperse desde dentro? Por otro lado, cuando la cumbia les abrió la puerta después de picar piedra, de venir de agrupaciones anteriores y de andar buscando su propio caminito y de

cargar con ese sello lagunero que traían hasta en la forma de pararse, chicos de barrio, empezó a sonar fuerte con una propuesta que no era la típica cumbia de siempre. Ellos llegaron mezclando cumbia, barrio tropical y sabor callejero y una mezcla que se sentía distinta. No era música para quedarse sentado, era música para levantarse a bailar, aunque uno trajiera dos pies izquierdos y una vergüenza del tamaño de Torreón en chicos de barrio.

 Este, pero yo pienso que es como todo, ¿no? O sea, empiezas ver las situaciones. Más bien fue esto y pienso yo, y si te lo voy a decir públicamente y nunca lo he dicho. cuando tú piensas. Pero déjenme contarles que al principio no todo fue aplauso y alfombra roja, como pasa en muchos grupos que vienen de abajo, no todos entendían su estilo.

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