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CARLOS VELA : CONFESÓ POR QUE LO HIZO 

CARLOS VELA : CONFESÓ POR QUE LO HIZO 

73 goles en Europa y un hombre que rechazó ir al Mundial de Brasil 2014 porque no tenía ganas, que le dijo no a la selección mexicana en plena eliminatoria, que firmó con el Arsenal y nunca quiso quedarse, que pudo ser Messi y eligió ser invisible, que en su mejor momento,  cuando todos esperaban que explotara, se fue a Los Ángeles a jugar en una liga que nadie y en Europa respetaba.

Lo que nadie te contó es por qué el futbolista más talentoso que México ha producido en 20 años decidió que la grandeza no valía la pena. Su nombre es Carlos Alberto Vela Garrido  y lo que hizo con su carrera no fue un fracaso, fue una renuncia. En los próximos 75 minutos vas a conocer cuatro cosas que nunca te contaron.

Primera, la conversación real que tuvo con  Arsén Wenger en Londres, el momento exacto donde Vela le dijo a uno de los mejores entrenadores del mundo que no quería ser el siguiente Tierry Henry, palabra por palabra. Segunda, ¿por qué rechazó el Mundial 2014? No la versión oficial, la verdad que le confesó a sus compañeros de selección, lo que Miguel Herrera nunca perdonó.

Tercera, la cláusula secreta que puso en su contrato con Los Ángeles FC, una cláusula que ningún otro jugador en la MLS había pedido jamás. Y lo que esa cláusula dice sobre quién es realmente Carlos Vela y la cuarta, la llamada telefónica con su padre. La noche donde Enrique Vela entendió que su  hijo nunca sería lo que él quería que fuera.

 Y cómo esa llamada cambió todo. Te voy a avisar cuando llegue cada una. Si te siente. 1989, Cancún, México. Una ciudad turística  donde todo el mundo está de paso. Hoteles de lujo junto a colonias de trabajadores, playas de revista junto a calles sin pavimentar. Allí nació Carlos Vela, primero de marzo, hijo de Enrique Vela y Neya Garrido.

 Estaba paredes en los mismos hoteles donde después dormirían turistas que ganaban en una semana lo que él ganaba en se meses. Pero Enrique había sido futbolista, no profesional, pero bueno, muy bueno. Jugó en ligas locales en Quintana Raw. delantero, rápido, inteligente. Si hubiera nacido en la Ciudad de México, si hubiera tenido oportunidades, habría llegado.

 Le decía a quien quisiera escuchar. Nunca llegó. Entonces  puso todas sus esperanzas en su hijo. Carlos tenía 3 años cuando su padre le puso el primer balón en los pies. Toca así, ¿no? Así no. Con el interior otra vez. Otra vez, una hora todos los días, después de la escuela, antes de la cena, los fines de semana.

 Mi papá era obsesivo”, confesó Vela años después en una entrevista que casi nadie  vio. Para él el fútbol no era un juego, era la forma de salir de donde estábamos. Carlos era bueno, muy bueno, pero había algo raro, algo que su padre notó desde el principio. El niño no celebraba los goles, marcaba, levantaba la mano, volvía al medio campo sin gritos,  sin euforia, como si fuera un trabajo.

¿Por qué no gritas? Le preguntó Enrique una vez. Porque ya marqué, papá. ¿Para qué gritar? Tenía 7 años. A los 8, Carlos entró a las fuerzas básicas de Deportivo Ixtapa, un club pequeño en Cancún,  nada importante, pero era algo su padre lo llevaba todos los días. 40 minutos en camión,  ida y vuelta.

 Enrique trabajaba de 6 de la mañana a 3 de la tarde. Recogía a Carlos de la escuela, lo llevaba a entrenar. Esperaba dos horas sentado en las gradas. Lo traía de vuelta todos los  días sin falta. Vas a ser profesional,  le decía en el camión. Vas a llegar a primera división. Vas a jugar en Europa.

 Carlos miraba por la ventana, no decía nada. A los 9 años llegó un torneo regional. Equipos de todo Quintana Raw. Scouts de Guadalajara, América, Cruz Azul. Deportivo Ixtapa llegó a la final. Carlos marcó 11 goles en seis partidos. 11. En la final contra un equipo de Playa del Carmen, Carlos marcó cuatro goles.

 Cuatro goles en una final infantil. Su equipo ganó 5 a dos. Los scouts se acercaron a Enrique después del partido. Su hijo tiene algo especial. Queremos invitarlo  a probarse. Guadalajara, las Chivas. El equipo más grande de México en ese momento. El equipo  que solo ficha mexicanos. El equipo que forma a los mejores. Enrique lloró esa noche.

Carlos se fue a dormir. “¿No estás emocionado?”, le preguntó su madre. “Sí, mamá, pero estoy cansado. Tenía 9 años y  ya estaba cansado.” 2000. Carlos Vela tiene 11 años. Viaja solo a Guadalajara. Su padre no puede acompañarlo. Tiene que trabajar. No pueden perder el sueldo.  Nela, su madre lo lleva al aeropuerto.

¿Tienes  miedo?, le pregunta. No, ¿estás nervioso? No. ¿Qué sientes? Carlos se encoge de hombros. Nada. Solo quiero que pase rápido esa frase. Guárdala.  Va a aparecer toda su vida. Guadalajara. Fuerzas Básicas de Chivas,  el lugar donde se formaron Hugo Sánchez, Jorge Campos, Javier Hernández.

 Carlos llega con otros 30 niños de todo México.  Todos con el mismo sueño, todos con padres que sacrificaron todo para que llegaran ahí. La prueba dura una semana. Entrenamientos dobles, partidos de observación, evaluaciones físicas.  Carlos pasa todo con calificaciones perfectas, técnica 10, velocidad  10, visión de juego 10.

 Pero hay una nota al final del reporte,  una nota que el director de fuerzas básicas escribió a mano. Talento excepcional, actitud apática, no demuestra hambre ni pasión. Observar. Carlos se queda. Firma con Chivas.  Entra al programa de SS Fuerzas Básicas. Tiene 11  años y ya hay una señal de alarma.

Viví en Guadalajara 4 años, de los 11 a los 15. Leyendas. Wenger lo ve como el próximo  gran delantero del Arsenal. Tiene todo. Velocidad,  técnica, inteligencia. Puede ser mejor que Henry. Carlos llega a Londres solo. No habla  inglés, no conoce a nadie. vive en un departamento que el club le paga.

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