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La Triste Historia de Ricardo Hill | De La Hora Pico | Solo y en el Abandono

Muy buenas noches, mire usted, bienvenidos al noticiero Amordas. No cabe duda que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido y el tiempo perdido hasta los santos lo lloran. Porque mientras hay salud y hay dinero, los amigos sobran. Mientras eres famoso, las mujeres te llueven por montones. Pero cuando el dinero y la fama desaparecen, son pocas las personas que se quedan.

Muchas veces lo único que tienes es la cruel soledad. Esta es la historia de Ricardo Hill de las luces y la fama a la más oscura y completa soledad. Gente que pensaba que era en vivo, ya le partiste la man. No, no, no. Sí, es en vivo. Sí, es en vivo. Bienvenidos amigos una vez más a Tutoriales Gerberí, el canal que te trae las historias más intrigantes y oscuras.

Y el día de hoy vamos a hablar sobre uno de los actores que ha pasado por una etapa muy complicada y que ha padecido diversas enfermedades, pero dejen ustedes lo complicado porque esta es de esas historias que empiezan con carcajadas y terminan con llanto. En este video hablaremos de Ricardo Hill, un comediante que muchos recuerdan como el teacher, aquel personaje que parodiaba al periodista Joaquín López Dória y que se volvió uno de los más queridos por el público mexicano.

Hoy en día vive una de las historias más tristes del espectáculo. No lo hagan si nadie los quiso de gratis, mucho menos pagando. Pero antes de empezar con este merequetque, te invitamos a suscribirte a nuestro canal, activar la campanita para que así no te pierdas de ninguno de nuestros interesantes temas.

Y ahora sí, sin más preámbulo, vámonos a lo que te truje, Chencha. Que Mickey Mouse iba a ser extraditado. ¿Por qué cree usted? Por ratón. Ricardo Hill fue ese niño que tuvo que crecer antes de tiempo. Nació bajo el nombre de Ricardo Guillermo Domínguez Hill y creció en la ciudad de México dentro de una familia numerosa, de esas donde la vida se empieza a escuchar desde muy temprano, con muchos pasos en los pasillos y voces en la mesa.

Una de esas familias donde los hermanos se cruzan por todos lados y donde el silencio casi no existe. Él fue el quinto niño de seis hermanos. Así que desde bien chamaquito aprendió que en una familia numerosa no solamente se crece, también se aprende a defender su espacio. Pero a la vez también hay que compartir con tus carnales y entre compartir aparecen discusiones y la necesidad de encontrar tu lugar entre personas que son muy diferentes.

¿Usted cree que del Chapo ya se chupo? En la familia de Ricardo había unión. Claro que sí, pero también como en todas las familias había diferencias porque donde hay tantos hermanos bajo el mismo techo, hasta el último pedazo de pan puede traer su propio drama familiar. En la casa de Ricardo, su papá tenía bastante peso.

Él trabajaba en la Lotería Nacional y dicen que también trabajó en la Corte Suprema de Justicia. Era el típico hombre mexicano trabajador de esos que salen todas las mañanas a buscarse la papa para su familia. Y es que en una familia numerosa hay que sostener no solamente la economía, sino también el orden y eso lo hace día a día.

Pero como pasa siempre, la vida a veces no toca la puerta para avisar. El hecho de que su padre trabajara tanto le dejó a Ricardo una ausencia demasiado grande, justo en la etapa donde todavía no entendía cómo corría el mundo. Y sabe usted lo que pasó, que tendrán que repetir la foto porque alguien se movió. Y bien, amigos, aquí es donde empieza lo triste de la historia, porque el papá de Ricardo murió muy joven, apenas tenía 46 años de edad, cuando la muerte tocó su puerta.

Ricardo apenas era un niño de 8 años y a esa edad una pérdida sí cuesta entenderse, pero el hecho de que no se entienda no quiere decir que no se sienta. Según dijo Ricardo, él la sintió por todos lados, por los pasillos de la casa, por las voces en la mesa que hacían falta y por esas conversaciones de su madre, que bajaba el volumen, agachaba la mirada y tenía que cargar con todo el peso de la familia.

Porque amigos, cuando el padre de familia se va temprano, no solamente falta una persona, también falta una voz, una protección, una parte de la seguridad de un niño que apenas empieza a vivir su vida. Después de ese golpe, la madre de Ricardo se convirtió en el centro del hogar. Ella se dedicaba completamente a sus hijos y le tocó trabajar para sacar a sus seis hijos adelante con todo lo que eso significaba.

Por supuesto que no era una tarea sencilla, porque una familia numerosa no se sostiene con buenos deseos, se sostiene con carácter fuerte, con mucho sacrificio, con desvelos y con esa fuerza silenciosa de las madres que no siempre reciben aplausos, pero aún así levantan el mundo entero con sus manos de su hijo porque el lunes tiene examen y lo está ayudando.

Ricardo creció viendo esa responsabilidad de cerca. Por eso, desde muy joven, entendió que debía moverse para salir adelante. Tenía que trabajar duro para ayudar en su hogar y abrirse camino. Y es que no era un joven al que le sirvieran todo en bandeja de plata. A los 16 años ya andaba chambeando y ya sabía que el dinero costaba ganárselo, que tenía que buscar las oportunidades y que nadie sale adelante nada más mirando el techo.

Uno de sus primeros trabajos fue en la casa de bolsa de un tío donde entró como mensajero. Era un trabajo humilde donde tenía que dar vueltas, moverse entre oficinas y papeles. Aunque empezó desde muy abajo, él mismo fue descubriendo una habilidad inesperada. ya que en los ratos libres aprendió contabilidad con un contador que trabajaba allí mismo.

Ricardo terminó agarrándole bien la onda y hasta llegó a trabajar de eso. Y es que así es la vida, amigos. Cuando la vida te da limones, pues tienes que aprender a hacer limonadas. Ese aprendizaje le abrió una puerta distinta y por un momento parecía que su camino podía estar entre las cuentas, balances, oficinas y los números.

La contabilidad se le daba muy bien, la entendía y la trabajaba con mucha soltura. no tenía que esforzarse demasiado para que las cosas le salieran bien. Y no era una ocurrencia pasajera, era una posibilidad real para que un joven que desde temprano había aprendido a tomar en serio la responsabilidad, el único problema es que lo arrestarán con ellas en el aeropuerto.

La contabilidad le venía a salvar la vida, así que ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México para estudiar contaduría pública. Todo parecía apuntar hacia una vida más normal. más estable y más segura. Pero mientras una parte de Ricardo caminaba entre números, otra empezaba a mirar hacia otro lado.

Algo en él no se conformaba con cuadrar cuentas. Y sí, amigos, muchos años antes de que Ricardo Gill fuera famoso, antes de los reflectores y que el público lo reconociera, él ya traía una historia muy marcada por su familia, por la pérdida temprana de su padre y por la necesidad que lo obligó a ser responsable desde muy chavo.

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