Posted in

Familia de 5 pastores evangélicos se convierte en bloque… tras visitar TIERRA SANTA

 Cinco pastores. Mi padre Samuel, 68 años, fundador de nuestro imperio ministerial y leyenda viviente en círculos evangélicos [música] latinoamericanos. un hombre que había plantado 17 iglesias en cuatro países, que había entrenado a más de 1000 pastores, cuyo nombre era sinónimo de sana doctrina reformada. Mi hermano mayor Roberto, 45 años, el estratega brillante que transformó la pequeña iglesia que papá fundó en una red de seis sedes con 20,000 miembros.

CEO efectivo de nuestro ministerio, El hombre con el plan quinquenal, [música] el que convertía visión en estructura. Mi hermano Daniel, 42 años, el predicador carismático cuyas prédicas en [música] YouTube acumulan millones de vistas. el rostro público de nuestro ministerio con su sonrisa perfecta para [música] las cámaras y su habilidad para conectar con las masas de una manera [música] que el resto de nosotros envidiábamos.

Mi primo Esteban, 40 [música] años, el erudito con doctorados en teología y estudios bíblicos de universidades prestigiosas en Estados Unidos [música] y Alemania. El académico que publicaba artículos en revistas teológicas, que conocía el griego y hebreo bíblico mejor que el español, que podía citar a los padres de la Iglesia en sus idiomas originales, generalmente para refutarlos.

 Y yo, Tomás, 38 años, el apologista combativo, que había humillado públicamente a sacerdotes católicos en debates que luego vendíamos en DVD como herramientas evangelísticas. El que tenía respuestas rápidas para cada objeción católica, el que podía desarmar argumentos papistas [música] en 30 segundos o menos. El escéptico que no creía en experiencias místicas, solo en exégesis bíblica sólida.

Cinco [música] ministerios prósperos, cinco reputaciones impecables en círculos evangélicos, cinco hombres absolutamente convencidos de que el protestantismo evangélico era la restauración del cristianismo puro y que el catolicismo romano era, en el mejor de los casos, cristianismo contaminado con paganismo [música] y en el peor la gran de Babilonia del Apocalipsis.

Y en 14 días en Israel, Dios nos destrozó a los cinco sistemáticamente, meticulosamente, con una precisión quirúrgica que solo la providencia divina puede lograr. Pero aquí está lo verdaderamente aterrador, lo que me quita el [música] sueño incluso ahora, meses después. Ninguno de nosotros supo que los otros cuatro estaban experimentando el mismo quiebre teológico hasta el día 12 del viaje.

 Durante 11 días completos, cada uno de nosotros guardó en secreto absoluto lo que estaba viviendo, aterrorizado de que los demás [música] pensaran que había perdido la fe o caído en engaño demoníaco. Cinco hombres durmiendo en habitaciones contiguas del mismo hotel en Jerusalén. Cada uno despertando en la madrugada con crisis de pánico. Cada uno llorando en silencio en la oscuridad.

Cada uno cuestionando si su ministerio entero había sido construido sobre arena. Cinco hermanos que habían compartido todo durante décadas. [música] Ahora guardando el secreto más explosivo de sus vidas. por miedo mutuo. Cuando finalmente nos confesamos lo que estábamos viviendo, ya era demasiado tarde para echarnos atrás.

El daño estaba hecho. La semilla de duda o de verdad, dependiendo de como lo veas, ya había germinado tan profundo en cada uno de nosotros que arrancarla habría significado arrancarnos el corazón. Esta es [música] mi historia. Pero también es la historia de cómo Dios casó a cinco hombres orgullosos usando el arma perfecta, llevarlos a los lugares exactos donde el cristianismo nació y mostrarles lo que realmente pasó allí.

No la versión sanitizada y protestantizada que habíamos construido desde nuestros púlpitos en México, sino la realidad cruda, [música] católica, sacramental, jerárquica, mariana, litúrgica, que habíamos rechazado durante generaciones enteras. Soy Tomás Méndez y esto es cómo mi familia pastoral se convirtió al catolicismo en bloque, aunque nos costó todo lo que teníamos y probablemente todo lo que alguna vez [música] tendremos.

Todo comenzó con lo que parecía ser una oportunidad ministerial dorada envuelta en papel de oro. Mi padre había sido invitado como orador principal a la Conferencia Internacional [música] de Liderazgo Cristiano en Orlando, el evento evangélico más prestigioso de América. 30,000 pastores de todo el mundo, cobertura mediática internacional, contratos de libros, conexiones con ministerios norteamericanos que podían abrir puertas que habíamos estado tocando durante años.

 Era exactamente el tipo de plataforma con la que ministros llevan décadas soñando, el tipo [música] de invitación que defines tu carrera que te coloca permanentemente en el mapa del evangelicalismo global. Habíamos orado por una oportunidad así durante años, pero papá rechazó la invitación sin siquiera consultarnos. Lo anunció un domingo por la tarde después del culto matutino en nuestra reunión. familiar obligatoria.

Los Méndez somos una dinastía [música] pastoral. No me gusta usar esa palabra porque suena arrogante, pero es la verdad. Y como toda buena dinastía, tenemos rituales sagrados que mantienen la cohesión del clan. Uno de ellos es el almuerzo dominical en la casa de mis padres. Una tradición que mi padre instituyó hace 30 años cuando la iglesia todavía cabía en una sala.

Ahora somos 25 miembros de la familia extendida que nos apretujamos alrededor de mesas largas montadas en el jardín trasero. Comemos pozole y barbacoa preparados por mi madre y mis tías. Y luego, después de que las mujeres recogen los platos y los niños salen a jugar, los hombres nos reunimos para discutir estrategias [música] ministeriales como si fuéramos el consejo de administración de una corporación multinacional.

Esa tarde en particular, después de una comida especialmente abundante que me dejó soñoliento, papá convocó a los cinco pastores a [música] su estudio. Era una habitación imponente en el segundo piso de su casa, con paredes cubiertas de piso a techo con libros de teología en tres idiomas, diplomas enmarcados de seminarios en México y Estados Unidos, fotos con líderes evangélicos famosos.

 Billy Graham, Luis Palao, Cash Luna, todos los grandes nombres del evangelicalismo hemisférico. Un escritorio de Caoba maciza dominaba el espacio, donde papá había preparado literalmente miles de sermones durante cuatro décadas de [música] ministerio ininterrumpido. Las paredes olían a libros viejos y al café fuerte que papá tomaba constantemente mientras estudiaba.

Nos sentamos en los sillones de cuero que rodeaban una mesa de centro. Yo con mi café [música] cargado tratando de despertar de la somnolencia postole. Roberto ya revisando su iPad con la agenda de la semana siguiente. Daniel contestando mensajes en su teléfono de los cientos de personas que le escribían diariamente.

Esteban ojeando un libro en griego que había traído el hombre. literalmente [música] no podía estar 5 minutos sin leer algo académico, la imagen perfecta de pastores ocupados, importantes, indispensables, hombres que [música] movían miles de personas con sus palabras, que administraban presupuestos de millones de pesos, cuyos calendarios estaban reservados con meses de anticipación.

Read More