Posted in

Galilea Montijo intenta CALLAR a Padre Pistolas tras audio…pero lo que REVELA deja a México en shock

La producción ya canceló la grabación. Vamos a hacer un comunicado. Afuera del camerino, el equipo de producción susurraba. Rodrigo, el asistente de dirección, refrescaba Twitter cada 5 segundos. Ya son 3 millones de reproducciones del video del padre ese. ¿Cuál padre?, preguntó Mariana, la coordinadora de talento.

El padre Pistolas, un sacerdote de Michoacán. puso el audio en su misa y la está haciendo de emoción. Galilea salió del camerino 40 minutos después, sin maquillaje, con jeans y una sudadera, el cabello recogido en una coleta, nada del glamur habitual. Se paró frente a su celular. Rosa María grababa. Hola a todos. Sé que están circulando unos audios donde supuestamente yo hablo mal de México.

Quiero decirles que eso es inteligencia artificial, es un audio falso. Yo amo a mi país. México me ha dado todo. Mi carrera, mi familia, mis amigos. Jamás diría algo así. Por favor, no crean todo lo que ven en redes. Los quiero mucho. Subió el video a Instagram. En 10 minutos tenía 500,000 comentarios. La mitad le creía, la otra mitad no.

Claro que vas a negar, decía un comentario. Ya te exhibieron, decía otro. Te creo, Gali, escribía alguien más. Es obvio que es falso, malagradecida, mentirosa. Isaac Moreno, su novio, llegó a Televisa a las 3 de la tarde. La encontró en el camerino sentada en el piso, abrazando sus rodillas. Amor, tranquila.

Vamos a solucionar esto. ¿Cómo? Isaac, todo México me odia. Dicen que soy una malagradecida. Dicen que me largue del país. Vamos a contratar peritos. Vamos a demostrar que es falso. El teléfono de Galilea sonó. Número desconocido. Contestó de todas formas. Señora Montijo. Era una voz formal masculina. Sí.

¿Quién habla? Hablo del despacho jurídico Martínez y Asociados. Llamamos en representación del padre José Alfredo Gallegos Lara. Le informamos que si usted no retira sus declaraciones en las que acusa de difamación a nuestro cliente, procederemos legalmente. Tiene 48 horas. Galilea sintió que el piso se movía. ¿Me están amenazando? No, señora, la estamos notificando. Buenos días.

Colgaron. Isaac le quitó el teléfono. ¿Qué dijeron? Que el padre ese me va a demandar si no me retracto. Perfecto, dijo Isaac. Entonces nosotros lo demandamos primero. Esa noche, a las 9, el abogado de Galilea envió un comunicado de prensa. Galilea Montijo demandaba al padre pistolas por difamación. Exigía 10 millones de pesos por daño moral y la eliminación inmediata de todos los videos donde se reprodujera el audio.

A las 9:15, el padre Pistolas respondió en Facebook Live desde la sala de su casa en Chucándiro. Me quieren callar, me quieren asustar con abogados y demandas millonarias, pero yo no me callo. Si ese audio es falso, que lo demuestre. Yo estoy dispuesto a investigar la verdad y si me equivoqué, pediré perdón públicamente. Pero si tengo razón, México merece saberlo.

El video tuvo 500,000 reproducciones en 20 minutos. Don Artemio, sentado junto al padre, apagó la cámara. Padre, esto se va a poner feo. Ya está feo, Artemio. Ahora hay que descubrir la verdad. El lunes por la mañana a las 7, un motociclista tocó la puerta de la casa parroquial de Chucandiro.

Traía un sobre manila sellado. Don Artemio firmó de recibido. Padre, llegó esto. El padre Pistolas abrió el sobre mientras desayunaba pan dulce con café. Era la notificación oficial. Galilea Montijo lo demandaba por daño moral, difamación y lucro cesante. 10 millones de pesos. tenía cinco días para responder legalmente o enfrentaría embargo precautorio de sus bienes.

¿Cuáles bienes?, preguntó el padre en voz alta. La iglesia, mi bicicleta. Don Artemio se sentó frente a él. El anciano traía lentes de lectura colgando de una cadena dorada. Padre, esto es serio. Necesita un abogado. No tengo dinero para abogados, Artemio. Apenas me alcanza para mantener la parroquia. Entonces, necesitamos demostrar que ese audio es real o retirar todo y pedir perdón.

El padre Pistolas dejó la taza de café sobre la mesa. Miró por la ventana hacia la plaza principal de Chucándiro, donde algunas señoras barrían la acera frente a sus casas. Y si me equivoqué, Artemio y si ese audio es falso y yo acusé a una mujer inocente frente a millones de personas. Por eso hay que investigar, padre, no adivinar. Don Artemio sacó su celular, buscó un contacto, marcó.

Toño, soy tu tío Artemio. Necesito un favor muy grande. Antonio Solís Ramírez, 32 años, ingeniero en sistemas, vivía en Querétaro. Trabajaba para una empresa de ciberseguridad. Cuando su tío le explicó la situación, Toño no lo podía creer. Tío, el padre pistolas, el de los videos, el mismo. ¿Puedes ayudarnos? Déjame ver qué puedo hacer.

mándame el audio original. Mientras tanto, en la ciudad de México, Galilea Montijo no había dormido. A las 6 de la mañana estaba en su casa de Lomas de Chapultepec, sentada en la sala viendo las noticias. Todos los programas matutinos hablaban de ella. Galilea Montijo en el ojo del huracán. El audio que indignó a México.

La conductora enfrenta la peor crisis de su carrera. Su teléfono sonó. Era Rosa María Noguerón. Gali, tenemos junta de emergencia en Televisa. A las 9 vienen los ejecutivos. Me van a correr. No lo sé, pero necesitas venir preparada. Isaac le llevó café. Galilea lo rechazó. Tenía el estómago cerrado.

Amor, ¿necesitas comer algo? No puedo. Todo México me odia, Isaac. ¿Viste los comentarios? Dicen que soy una malagradecida, que me vaya del país. Hay hasta peticiones para que me saquen del programa. Son trolls, gente que ni siquiera te conoce. Pero son millones, Isaac. Millones de personas que antes me querían y ahora me desprecian. El teléfono volvió a sonar.

Número privado. Galilea casi no contesta, pero algo le dijo que debía hacerlo. Bueno, señora Montijo, habla. Jorge Carvajal. Galilea sintió que la sangre se le helaba. Jorge Carvajal, el youtuber que había publicado el audio primero. ¿Qué quiere, señora? Yo necesito hablar con usted en persona. Es importante.

¿Para qué? para seguir destruyendo mi carrera. No, señora, para disculparme y para decirle algo que necesita saber. Galilea dudó. Isaac le hacía señas de que colgara, pero la voz de Jorge sonaba genuina, desesperada, incluso. ¿Qué es lo que necesito saber? No, por teléfono, por favor. Le juro que es importante.

Read More