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El Lado Oculto de Juan Gabriel: El Artista Que Desafió a la Homofobia

Juan Gabriel enfrentó un rechazo de la industria inmediato. Le dijeron que no servía, que era pobre, que no era un macho, que un hombre no debía moverse así, vestirse así ni cantar así, pero él se defendió con lo único que sabía hacer, arte. conquistó los corazones de millones con su música y sin proponérselo se convirtió en el primer artista mexicano que se atrevió a ser libre en una época donde ser diferente costaba muy caro.

 Pero detrás de Juan Gabriel estaba Alberto, un hombre sensible, vulnerable, que nunca terminó de sanar las heridas que lo marcaron desde niño. Por lo que en este video recorreremos el nacimiento y formación de un ídolo, pero también el rechazo, los escándalos y los silencios que enfrentó, sus momentos más brillantes y sus momentos más oscuros.

 Y quédense hasta el final para entender sus últimos días y los proyectos que dejó inconclusos. Alberto Aguilera. Juan Gabriel se forjó en las paredes de un internado de mejoramiento social para menores en Ciudad Juárez, Chihuahua. Allí en la frontera con el paso, Texas, escribió sus primeras canciones. Estuvo recluido ahí desde los 5 hasta los 13 años.

 Nunca salió, nunca recibió visitas y mientras los padres de los otros niños iban regularmente a verlos, por él no iba nadie. No puedo imaginar la terrible soledad y abandono que experimentó Alberto en esos años, los años más importantes para la formación de un niño. Y lo peor es que cuando su madre, la señora Victoria Baladés, lo dejó ahí, le prometió que volvería pronto.

 Él se quedó esperándola y esa promesa jamás se cumplió. Victoria trabajaba como empleada doméstica en una casa y por eso le era imposible tenerlo con ella. Y además tenía otros nueve hijos mayores a los que tenía que alimentar y todos tenían que sobrevivir, por lo que tal vez Alberto fue para ella ese hijo del que se tuvo que desatender para poder sobrevivir con los otros nueve.

 Ella estaba sola en Ciudad Juárez, no tenía una red de apoyo, tampoco tenía educación y Juan Gabriel más tarde comentó que esa fue la decisión más dolorosa en la vida de su madre. Tal vez lo dijo solo para perdonarla, porque la realidad es que su madre lo lastimó muchísimo. Eran originarios de Parácuaro, Michoacán.

 Ahí nacieron los 10 hijos. Alberto fue el menor el 7 de enero de 1950. Su padre, Gabriel Aguilera, era campesino al igual que Victoria. Y a los dos meses de haber nacido Alberto, su padre incendió las siembras accidentalmente y el estrés y la culpa que sintió le ocasionaron un colapso mental. Severo fue diagnosticado con esquizofrenia y lo internaron en una institución mental en la ciudad de México.

 Nunca regresó, nunca se supo más de él y Juan Gabriel en entrevistas dice que murió cuando él era un bebé. Además del dolor, esa pérdida dejó a Victoria completamente sola y sumida en la pobreza y con la gran responsabilidad de crear a sus 10 hijos. migró por diferentes ciudades de Michoacán intentando salir adelante hasta que eventualmente llegó a Ciudad Juárez y ahí se establecieron.

 Pero afortunadamente sí hubo una persona que fue clave en la formación de Alberto y fue su maestro de ojalatería, el señor Juan Contreras. Él le brindó apoyo y fungió como figura paterna. Además de señarle oficios, también descubrió su gran talento para la música, su sensibilidad para escribir, le enseñó a tocar la guitarra y lo motivó a que plasmara sus sentimientos en canciones.

De esta forma era más fácil para Alberto lidiar con su soledad. Y a partir de estas dos figuras paternas surgió el nombre de Juan Gabriel. A sus 13 se escapó el internado. Y es que además de la soledad y del encierro, Alberto recibía muchas burlas de sus mismos compañeros en esa cultura tan machista de ese México de los 50s, los 60s que no encajaba con sus modales delicados.

 y fue su primera experiencia de la cultura a la que se enfrentaría de una forma exponencial un poco más adelante. Y me da la impresión que el día que puso pie fuera de ese internado también se propuso en recuperar lo perdido, en reponer todos esos vacíos, tanto económicos como emocionales, que había experimentado y lo primero que hizo fue correr a buscar a su madre.

 tenía la ingenua ilusión de que una vez que estuvieran juntos iban a recuperar ese vínculo, iban a convivir muy bien como madre e hijo, pero estaba muy equivocado. La señora Victoria lo rechazaba, tal vez por culpa, tal vez porque tantas cosas que había sufrido en su vida le habían endurecido el corazón, tal vez porque se comportaba de forma más delicada o simplemente porque ya se había desconectado emocionalmente.

Y de este dolor surgieron canciones desgarradoras, pero que son tan buenas que hasta hoy y siempre serán recordadas como se me olvidó otra vez, que muchos creeríamos que es hacia un amor que ya no lo quiere, pero no, es hacia su madre. Probablemente estoy pidiendo demasiado. Se me olvidó que ya habíamos terminado, que nunca volverás, que nunca me quisiste.

 Se me olvidó otra vez que solo yo te quise. Se me olvidó otra vez. Solo yo te quise. También otro himno hasta que te conocí y se refiere a que hasta que conoció cómo en realidad era su madre, cómo se acabó su ilusión de niño, pues se dio cuenta de lo que era el dolor. Hasta que te conocí, vi la vida con dolor. No te miento.

 Fui feliz, aunque con muy poco amor. Y muy tarde comprendí que no te debía amar porque ahora pienso en ti más que ayer, mucho más. Ay, no. Es que simplemente de leer las letras tan humanas y de imaginar cómo se estaba sintiendo, de verdad que se me enchina la piel. Yo jamás sufrí, yo jamás  lloré, yo era muy feliz, yo vivía muy bien.

Y hay una más para su madre que les quiero mencionar que ahora es buscando tener paz y perdonar. Yo te perdono, aunque tú tengas la culpa de toda mi soledad. Sin ti aprendí tantas cosas, entre ellas perdonar. Yo te perdono de veras, sin recordar tu traición. Para mí es la experiencia más grande de mi amor. Que no vale la pena llorar más por ti, porque yo estoy llorando desde que tú te fuiste.

 Pero a ti, ¿qué te importa si  no sabes de mí? Pero yo te perdono toda tu ingrata ausencia.  No importa que mi vida la hayas vuelto infeliz. Y aunque al parecer por esta canción la perdonó, en realidad ya no quiso saber más de ella. Según este artículo de Kien menciona que uno de sus amigos contó que cuando Juan Gabriel adquirió una mansión en las Lomas de Chapultepec y una vez que ya había fallecido su madre, el amigo como un detalle hacia Juan Gabriel mandó colocar una fotografía grande de Victoria sobre la chimenea y cuando

llegó Alberto le molestó muchísimo. Le dijo, “¿Qué hace ahí esa señora? Y él le contestó, “Es tu madre, Alberto.” Pero Juan Gabriel tajantemente le dijo, “Quítala de ahí. No la quiero volver a ver.” Es así como cerró ese pasado doloroso con su mamá. Pero antes de cerrarlo y de que ella se fuera, él se esforzó muchísimo por agradarla.

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